Viernes, 23 Diciembre 2016 23:54

Con el lánguido ajuste salarial no se cubrirá ni el IVA del 19%: CGT

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Las centrales obreras quedaron muy decepcionadas con la reforma tributaria porque no dejó de ser un proyecto más para cubrir los males coyunturales. La consideran un atentado contra la clase media y los estratos populares.

La Confederación General del Trabajo, CGT, calificó la nueva reforma tributaria como un proyecto más, solo que tiene de todo menos de estructural y sí mucho de regresiva por cuanto apunta a empobrecer más la clase trabajadora y a la clase media que ya hace tránsito hacia la pobreza mientras que la pobreza migra rumbo a la miseria.

El presidente de la CGT, Julio Roberto Gómez Esguerra, recibió a Diariolaeconomia.com y habló de temas espinosos que tienen que ver con la economía, la según él, fallida reforma tributaria y los meses negros que le esperan al país en el primer semestre de 2017 y mucho más en el tiempo con cargo a las equivocaciones del gobierno y a las de un Congreso que jamás supo que votó ni porque razón lo hizo. La paz también ocupó un lugar en la plática.

Gómez anotó que llevar el IVA del 16 al 19 por ciento, siendo este gravamen uno de los más regresivos en cualquier lugar del mundo, contraerá aún más la demanda interna y dijo que el impuesto es inclusive injusto porque paga lo mismo por un determinado artículo el banquero, Luis Carlos Sarmiento Angulo que un desempleado o un trabajador de salario mínimo legal.

Según el dirigente sindical es muy inapropiado seguir saturando con impuestos a los combustibles porque mientras en muchas latitudes del planeta descienden los precios de los derivados del petróleo, en Colombia se aumentan porque a los nacionales se les quiere pasar la factura del desplome de los precios del crudo, pero a estos no los llamaron a compartir las utilidades en momentos en que ese recurso no renovable estuvo por encima de los 100 dólares, es decir hubo socialización de las pérdidas y privatización de las utilidades en condiciones absolutamente inaceptables.

Dijo que independiente de lo que el gobierno tenga en mente en materia de ajuste salarial para los obreros colombianos, que puede ser una cifra pírrica e irrisoria, esa cifra no alcanza para pagar el nuevo IVA del 19 por ciento y menos para una actualización del salario mínimo legal. En esas circunstancias, comentó, no se puede hablar de incremento.

Sobre esa negociación cuestionó el hecho que el ejecutivo este jugando perversamente de árbitro cuando la realidad es que el gobierno es actor de primer orden en la negociación. Reconoció los esfuerzos de la ministra del Trabajo, solo que no acepta que consecuencialmente el ministro de Hacienda deje sola a la jefe de la cartera laboral que ha hecho lo posible por sostener la negociación y la credibilidad.

Confió en que en la séptima reunión tripartita se logre construir un acuerdo que permita darles buenas noticias a los trabajadores respecto a su nuevo ingreso. En opinión de Gómez un ajuste de 50.000 pesos sigue siendo un monto irrisorio.

Para Gómez Esguerra el error de pensar que estábamos en los Emiratos colombianos o en la Colombia Saudita fue un terrible error del gobierno que finalmente terminó pagando el colombiano del común, el trabajador o la casi extinta clase media. Agregó que lo grave del asunto es que fueron tomadas medidas sin que haya una perspectiva de cómo saldrá el país de la crisis actual.

“El gobierno nacional se caracteriza por ser muy generoso en cierto tipo de concesiones a otros sectores, pero no muestra ninguna clase de generosidad para con la clase trabajadora o con la población colombiana, es decir todo un síndrome de luz de afuera y sombra de adentro porque internacionalmente el gobierno y todos sus ministros presentan a Colombia como un modelo de desarrollo, felicidad y equidad, sin embargo tenemos la tasa de desempleo más alta de América Latina, somos uno de los países más desiguales del planeta y en donde la concentración de la riqueza es cada vez mayor y en donde no hay magnificencia”, declaró el señor Gómez.

Sostuvo que Colombia a instancias del Presidente de la República tiene el Nobel de la Paz, pero lamentó que ese premio tan encomiable, no envía mensajes expeditos de cara a resolver la conflictividad social. Agregó que otro ítem para reir o llorar es que Colombia aspira seriamente a ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, e ingresar a ese club de países ricos cuando la verdad es que los niveles de empobrecimiento son mayúsculos en la población colombiana y en su campesinado.

Dijo que hoy se ven algunas luces a instancias del proceso de paz, pero el dirigente sindical manifestó que hay dudas por lo que pueda ocurrir en términos concretos en torno al deber ser de un país totalmente distinto.

Expresó que por primera vez en más de 30 años que lleva en la negociación de salario mínimo legal, debió presenciar el exabrupto económico de discutir el sueldo básico paralelo con la reforma tributaria. Recalcó que desde el ejecutivo y el legislativo van a poner a tributar a la gente más pobre y a la clase media sin tocar para nada los grandes capitales. Demandó del gobierno una explicación en el sentido de en qué consiste el carácter general de la reforma tributaria estructural.

“Nosotros no podemos aceptar lo que está pasando, y por eso pedir el 14 por ciento de ajuste en el salario básico con una inflación del cinco o el siete por ciento no es descabellado porque ese aumento equivale a 3.200 pesos diarios y con eso no se compra ni siquiera un kilo de arroz. La propuesta del sector empresarial es muy respetable, pero de todas maneras no llega a 1.600 pesos por día, una cifra, demasiado pequeña que no cubre una bolsa de leche”, apuntó.

Consideró que Colombia debe adoptar las medidas para una verdadera reforma estructural de la economía o los biznietos de esta generación estarán discutiendo en unos años más de lo mismo, es decir miseria, porque eso es lo que se discute, unos pocos pesos que no ayudan a demandar los bienes o los servicios de las mismas factorías nacionales y para eso, insistió, se necesita una mayor capacidad de compra.

Malos tiempos y empresas abocadas a cerrar

A criterio del presidente de la CGT el escenario del país es cada vez más complicado y las empresas están viéndose amenazadas porque no se generaron las condiciones para fomentar mayor productividad y máxima competitividad. Con menores compras, con altas tasas de interés, con nuevos impuestos y con IVA desproporcionado, algunas, no pocas tendrán que cerrar y poner el candado para siempre porque matemáticamente las cuentas no dan para seguir dentro del sector real de la economía.

Por otro lado el desempleo, asegura Gómez Esguerra, no va a ceder y la economía del rebusque seguirá siendo una fuente de subempleo, es decir, desempleo disfrazado lo cual se ve en las vías y en las ciudades en donde pululan los vendedores ambulantes que ofrecen desde gaseosas, pasando por agua hasta instalaciones piratas para celulares o venta de tarjetas, es decir que en el frente social Colombia va muy mal y exige un replanteamiento estructural de su economía pues de lo contrario el país no es viable pensando en que solo se tiene ingreso sobre la base de la informalización de la economía en donde se acepta sin complejo alguno la economía del rebusque.

El asunto es tan delicado que según la CGT no solo hay vendedores ambulantes o estacionarios sino que ya se ven fácilmente periodistas, médicos, otros profesionales, trabajadores de la construcción, del transporte, de la hotelería y de otros sectores en la total informalidad.

Denunció que hay empresas como Atunes de Colombia en Cartagena que cuenta con 1.800 trabajadores, pero solamente vinculados con la empresa de manera directa no hay sino sesenta, es decir que hay 1.740 trabajadores en una contratación absolutamente irregular. Sobre este y otros casos afines ya se puso al tanto a la ministra del Trabajo porque la situación no se puede tolerar toda vez que hay que dignificar la calidad de vida de la gente que trabaja.

Bajo estas circunstancias, enfatizó que el tema de salario mínimo legal va más allá de si van a ser 750.000 u 800.000 pesos, porque la verdadera discusión a fondo debe centrase en cual va a ser el modelo de economía sobre el cual va descasar el país en los próximos años.

Al hablar de la crisis en las empresas aseveró que muchas están en el limbo porque no hay una verdadera política estatal de acompañamiento más cuando hay recursos y de donde sacar liquidez para las empresas porque todo en Colombia paga impuestos.

Julio Roberto Gómez aseguró que en cierta forma la economía colombiana no ha colapsado gracias a los giros que vienen desde el exterior porque hay en promedio cuatro millones de colombianos enviando dólares para pagar estudio, vivienda o para tener alguna perspectiva de ahorro para los que piensan volver al país.

“Ese es un renglón fundamental de la economía colombiana que hay que mirarlo con mucha atención y con el máximo de respeto porque hay ocasiones en que los mandatarios salen orondos a decir que Colombia es un país de progreso, pero jamás miran de donde vienen esos recursos y desestiman la capacidad de la clase trabajadora colombiana que es infinita”, expuso.

Sobre la situación del país y la elevada migración, Gómez conceptuó que cada vez sale más gente del territorio porque Colombia es un país inviable en donde vivir con algo de dignidad es imposible.

Paz, pero son pobreza

Manifestó que la CGT y los trabajadores han acompañado en todo al gobierno en el asunto de la paz, pero indicó que en ese tema se está enviando un mensaje equivocado porque en Colombia es más fácil negociar con grupos alzados en armas que con la gente de superficie. “Entonces hace 45 años yo me equivoqué porque en lugar de haber creado una central obrera, debí fundar un grupo guerrillero y muy seguramente hoy sería un personaje de la vida nacional y no como ahora, mendigando un incremento en el salario mínimo legal”.

Insistió en que abrir posibilidades y combatir la pobreza puede ser un argumento que convenza a las Farc y al mismo ELN que solo así hay opciones, pero criticó el socorrido argumento que hay que empobrecer a la gente porque se requieren recursos para el posconflicto y para poder salir adelante. Sobre este punto Gómez dijo que el gobierno está matando al pollo aliviado para darle “caldito” al enfermo.

“Consecuencialmente nosotros lo que estamos diciendo es que hay que elevar la calidad de vida de los trabajadores colombianos para que cada vez se pueda creer más en la democracia porque paz no es solamente el silencio de los fusiles, la paz es el desarrollo, la inclusión social y las posibilidades, pero aún estamos lejos de ello. Nosotros somos apóstoles de la paz, pero creemos que el gobierno está perdido en el camino de encontrar una solución estructural al fenómeno de la guerra, es decir, uno no puede negociar la paz prometiéndole cadena perpetua a quienes han delinquido, pero tampoco haciéndole falsas promesas a la población colombiana, el tema es que estos gobiernos cada día se desprestigian más porque no cumplen lo que firman o lo que acuerdan. Yo no quiero ni imaginarme si empiezan a incumplirles a estos señores de las Farc, es decir quedamos en el peor de los mundos”, enfatizó.

El dirigente sindical ha venido solicitando una cita con el Presidente de la República porque quiere saber qué va a pasar con el movimiento campesino, que pasará con los pueblos indígenas, porque en su saber y entender, no todo puede quedar supeditado a la negociación con las Farc entre otras cosas porque los campesinos no se sienten representados en esas mesas.

“Respetamos y apoyamos los acuerdos, pero a la gente que se partió el lomo trabajando por la democracia también hay que darle una respuesta satisfactoria a su problemática”, subrayó.

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