Sábado, 30 Mayo 2015 19:43

Tabaquismo le cuesta a Colombia más de cuatro billones anuales

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Los expertos aseguran que las estadísticas de la pandemia del tabaquismo son alarmantes en Colombia porque el problema compromete el sistema sanitario, impactando los presupuestos nacionales y departamentales, haciendo muy complejo atacar la pobreza.

 El consumo de tabaco tiene encendidas las alarmas en Colombia y en el mundo por los costos que este problema trae para los países toda vez que compromete importantes recursos que deberían estar siendo destinados en desarrollo y calidad de vida. Según datos de la Fundación Anaas, en el año el sistema de salud en Colombia invierte 4.23 billones de pesos con cargo al tabaquismo, es decir el 0.7 por ciento el PIB y al 10.5 por ciento que Colombia gasta en salud por año.

Frente a este lío los datos de recaudo tributario por ventas de cigarrillo son irrisorias toda vez que por este concepto la nación canaliza 400.000 millones de pesos, casi que la cuota inicial de semejante problema.

La asesora técnica de Anaas, Blanca Llorente, dijo que el consumo de tabaco le ocasiona la muerte a 26.460 personas anualmente, lo que quiere decir que por este gran problema se lleva la vida de 72 personas cada día. Esta cifra corresponde al 15.9 por ciento de la mortalidad general en todo el país.

“En el tema de control de tabaco tenemos un paisaje de luz y de sombra. En el caso de Colombia, sabemos que hay temas que el país ha sido pionero, en algunas regiones se sigue implementando y observando la ley de la manera que corresponde, pero también hay situaciones en las que no podemos encontrar un desarrollo satisfactorio de la legislación vigente en términos de control de tabaco y además de eso hay por lo menos dos campos en los que hay unas oportunidades de emparejamiento frente a la situación y los avances de otros países de la región que han hecho la tarea de aplicar las leyes”, declaró la señora, Llorente.

La experta en este tema explicó que el convenio Marco para el control del tabaco es el primer tratado internacional de salud pública promovido por la Organización Mundial de la Salud, OMS, en el que ya cerca de 200 países son dignatarios. Anotó que este es un tratado que se firmó en 2006 y entró en plena vigencia en 2008 y a partir de esa fecha es que tuvo desarrollos importantes; por ejemplo espacios libres de humo, prohibición a la venta a menores de edad, prohibición a la publicidad, promoción y patrocinio, incorporación de advertencias sanitarias por pictogramas que cubren un 30 por ciento de las cajetillas entre otras medidas.

Sobre las muertes que genera el consumo de tabaco, expuso que para ponerlo en contexto de la región latinoamericana, implica que como porcentaje de las muertes mayores de 36 años ese asunto hace concluir que hay muertes por enfermedades crónicas. Según los estudios, la población típica es población adulta que muere por estas enfermedades. “Estamos hablando de enfermedades cardiovasculares, cáncer, sobre todo ese tipo de evento; en el caso de Colombia ese porcentaje de la población esas 26 mil muertes representan cerca del 15 por ciento de las muertes en mayores de 36 años si esto lo comparamos con países vecinos como Perú ese porcentaje es el 12 por ciento, en México el porcentaje es el 8.4por ciento y en países que tienen fuerte tradición de fumadores como Chile el porcentaje es del 18 por ciento”.

Llorente consideró que Colombia tiene que atender esas señales que son de alerta para tomar medidas de salud pública eficaces y contar con costos efectivos para drenar los valores asociados con este problema.

“Aquí solamente me estoy refiriendo al tema de muertes al año pero hay muchas otras consecuencias que no son la muerte y que de igual manera generan costos económicos y costos intangibles para la sociedad”, aseveró la experta.

Menores fumadores

Aun cuando no hay fichas muy actualizadas o encuestas de salud en menores de edad, las últimas mediciones con metodologías aliadas internacionalmente que vienen desde 2007 mostraban que en su momento era una prevalencia en menores de edad en algunas regiones del país.

“Prevalencia quiere decir el porcentaje de la población estudiada que dice que es fumadora o que está experimentando. En el caso de los jóvenes, teníamos en algunas regiones del país como el eje cafetero mediciones de más de 30 por ciento de jóvenes fumadores. En Bogotá también teníamos medición de población joven un poco más recientes, pero igual están desactualizadas, en 2009 nos indicaba que la población joven en Colombia estaba fumando con algún grado de importancia frente a los porcentajes, pero en otras regiones del país afortunadamente todavía se mantienen niveles bajos”, apuntó Lloreda.

Para la asesora de Anaas, este indicador en jóvenes se está dinamizando, aunque aclaró que tras las encuestas poblacionales más recientes se destaca que en algo han ayudado las medidas como los espacios libres de humo, la prohibición a la publicidad y otras decisiones para atacar el consumo.

Afirmó que las directrices en contra del consumo de tabaco han permitido estabilizar un poco más ese comportamiento creciente que se venía observando, pero acotó que en general el tema es una fuente de preocupación porque aun cuando hay cierta estabilidad en las últimas mediciones lo cierto es que la edad de inicio de consumo es muy temprana.

Para Llorente, el consumo en menores de edad es desde todo punto de vista desaconsejable por muchas razones porque desde el análisis de salud pública lo que está confirmado es que cuando más temprano empiecen a exponerse al tabaco los jóvenes, más probable es que desarrollen adicción y más probable que el tabaco se convierta en la puerta de entrada a la experimentación con otras sustancias sicoactivas.

Protocolo de la OMS sobre consumo de tabaco

La OMS cuenta con un protocolo que busca ser más rígido, más fuerte porque quiere eliminar todo tipo de contrabando y venta de tabaco que conlleve a cualquier persona a su consumo, a su vicio y finalmente a su muerte.

Para la docta en el tema del tabaquismo, es muy interesante traer a colación el tema del protocolo lucha contra el comercio ilícito porque es un desarrollo de convenio Marco que se ha venido trabajando muy fuertemente con equipos de trabajo muy serios que acreditan experiencia grande en el tema de control de comercio ilícito, no solamente cigarrillos, sino en general de la lucha contra el comercio ilícito en el mundo.

“Este grupo de expertos trabajaron en el texto de este protocolo y éste fue firmado por los países del convenio marco hace un año. Colombia está dentro de los países que participó en esta sección en donde se adoptó el protocolo, aquí lo importante es que tenga plena vigencia el protocolo siendo adoptado por medio de una ley de la república y eso está en manos en éste momento de la Cancillería y le corresponderá al Congreso hacer el trámite de rigor”, dijo la técnica.

Lo que es destacable del protocolo, ilustró, es que es una oportunidad valiosísima de responder de manera coordinada en bloque con los países que sufren el problema de contrabando y que requieren de ese ejercicio de cooperación. Denunció que el comercio de tabaco y su relicario de problemas obedece a un fenómeno global en donde hay redes trasnacionales asociadas con mafias que son las que mueven estas mercancías, no solamente de cigarrillos sino de otro tipo de productos que son atractivos para la comercialización ilícita, escenario que exige una mayor coordinación entre los estados para adoptar políticas oportunas, con objetivos comunes y con instrumentos comunes.

Agregó que el protocolo contempla el compromiso de los países en el sentido de adoptar sistemas de tecnología de punta para hacer rastreo de los cigarrillos que es por fortuna una mercancía fácil de rastrear.

“Hoy en día contamos con tecnologías que permiten tener un control en unidades producidas en el punto de fábrica y saber a dónde van, si todos los países adoptaran ese tipo de sistemas, entonces tendríamos una herramienta más valiosa para tomar acciones muy oportunas frente al tema del contrabando y ese es uno de los frentes prioritarios del protocolo”, manifestó.

Según la Fundación Anaas, Colombia ya tenía previsto adoptar un sistema que respondería a este set de trabajo y que está diseñado para hacer rastreo, seguimiento de productos como el tabaco y licores, que en este momento son una iniciativa que está en proceso de estudio.

Colombia después del “hombre Marlboro”

Motivo de muchos cánticos vallenatos, el conocido hombre Marlboro fue puesto tras de las rejas y con él un imperio de contrabando y muertes por el consumo de cigarrillo.

Se podría decir con toda tranquilidad que ese personaje le costó a Colombia más de una reforma tributaria porque no solo impactó el sistema de salud sino que evadió impuestos de lo lindo sin que pasara mayor cosa con las autoridades en décadas decadentes en autoridad como las del setenta, los ochenta, los noventa y el inicio del nuevo siglo.

Si bien con dicha captura y judicialización se le puso punto final a un capítulo, lo cierto es que con las fronteras y con otros nombres osados para las autoridades se sigue presentando e flagelo de contrabando de cigarrillos.

En últimos, según datos de la fundación, ha habido una menor actividad del comercio ilícito. De todas maneras sigue un gran problema para Colombia y la región asociado con el flujo de cigarrillos provenientes de Paraguay que se ha vuelto un foco para proveer el contrabando.

“Nunca hemos vuelto a ver situaciones tan dramáticas como lo fue la vigencia del contrabando en los años 90, esa magnitud de presencia de productos ilegales jamás ha sido de nuevo reportada en Colombia. Hay que entender que todo esto está asociado con cambios en el entorno regional y global más que en las condiciones locales”, adujo Lloreda.

En medio de todo, la industria tabacalera se mueve

Pese a las advertencias y a los estudios que demuestran que el tabaco mata, las grandes corporaciones del tabaco siguen incrementando sus ventas y continúan vivos en un mercado que mata.

“Aquí lo importante es tener claro que hay que proteger a la población joven, porque esta junto con los niños no pueden tomar una decisión libre e informal acerca de sus hábitos, acerca del consumo de tabaco o de cualquier sustancia, de hecho es para nosotros absolutamente comprensible que por ejemplo los niños no tengan acceso a productos químicos peligrosos porque no tienen las herramientas apropiadas para manejar esos productos, luego porque tendríamos que darle acceso a un producto que está catalogado dentro de las calificaciones internacionales como carcinógeno y supremamente nocivo para los seres humanos porque está fuertemente asociado con enfermedades cardiovasculares”, indicó Lloreda.

Advirtió que dicho consumo también genera toda clase de complicaciones en diabéticos y agrava los síntomas de asma por solo mencionar algunos de los efectos asociados con la exposición al humo de segunda mano.

Dijo que dadas las condiciones, el camino a seguir es a una regulación que reconozca ese riesgo y que no quede solo en la prohibición. Dijo que de lo que se trata es de proteger a la población más vulnerable y además llegar a un tamaño del mercado que sea sostenible desde el punto de vista económico porque esas muertes y esas enfermedades a las que se hacen alusión generan unos costos para el sistema de salud y un stress para los sistemas pensionales.

El problema en América Latina

Atender la epidemia del tabaquismo en Latinoamérica tiene un costo anual de USD$ 33.458.640.699 (dólares americanos). Cabe precisar que alrededor de 379.145 personas mueren al año en la región por causas atribuibles al cigarrillo, una persona cada 6 segundos según la OMS.

Las enfermedades relacionadas con el cigarrillo que mayor número de muertes causan al año son las cardiacas con 89.782 decesos, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, EPOC que cobra la vida de 76.095 personas, cáncer de pulmón con 56.633 y otros cánceres con 56.227 muertes.

Según la OMS llama poderosamente la atención el número de muertes de fumadores pasivos el cual asciende a 43.618 personas muertas anualmente por estar expuestas al humo del cigarrillo. “Adicionalmente, cerca de un millón de personas se enferman al año de EPOC y más de 700 mil de enfermedades cardiacas”.

Para tener en cuenta

Si los precios de los cigarrillos aumentarán en un 50 por ciento en cada país de Latinoamérica, habría un ahorro de entre 1.385 y 3.815 millones de dólares en costos sanitarios y se generarían así 5.873 millones de dólares por recaudación impositiva adicional. Esos recursos, en opinión de la OMS podrían destinarse para promover la salud, la educación y ejecutar programas sociales.

La pregunta que surge en muchos es porque se permite que algunas firmas millonarias se den el lujo de decir, “Tenga, fume, enférmese y muérase” sin que pase nada legal o sin que el mundo que tanto ataca sobre la base de la moral, otros vicios, se silencie ante este espectro de negocio como otros tantos que finalmente le dan una gran ayuda a la industria lóbrega de la muerte en cabeza de las casas funerarias y de servicios exequiales.

Si de morir con conciencia, pero sin inteligencia se trata, aplica el canto melancólico de, Carlos Gardel, “Fumando Espero”.

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