Domingo, 10 Octubre 2021 06:34

Cobros judiciales, más efectivos que acuerdo de punto final: ACEMI

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Inversión privada en sector salud está en veremos, las empresas promotoras de salud piden condiciones para brindarle posibilidades al país lo cual incluye crecimiento y empleo.

Podría decirse que desde sus inicios en 1883 cuando en Alemania el Canciller Otto von Bismarck, creo el sistema de protección social con el Seguro de Enfermedad, los problemas no han dejado de existir, quizás porque generalmente están relacionados con dinero, el que suele acabarse pronto o ser insuficiente.

En Colombia el primero en hablar de seguridad social fue el libertador Simón Bolívar cuando en 1819 se refirió en el Congreso de Angostura a la necesidad de proteger a los hombres que hacían parte de sus tropas y que demandaban toda la holgura posible. Según los investigadores, al hacer su intervención, el General dije textualmente que “el sistema de gobierno más perfecto es el que comparta mayor cantidad de bienestar, de seguridad social y de estabilidad política”.

Los inicios de seguridad social para el capítulo Colombia se dan a comienzos del siglo XX cuando fue aprobada la Ley 29 de 1905, cuya misión primordial era llevarles una protección económica a los magistrados principales de la Corte Suprema de Justicia cuando estos cumplieran sesenta años de edad.

Según narra Iliana Marcela Fortich Lozano en su artículo Historia de la Seguridad Social en Colombia, este blindaje fue un a fiel copia de los militares en España que le dieron vida a un sistema que operó hasta 1827 gracias a las contribuciones de la fuerza castrense.

Según la investigadora en 1912 entra en vigencia la Ley 29 que consagra pensiones para las viudas de los nacionales que hubiesen sido presidentes de la República, pero igual el beneficio se extendía a las hijas solteras. En 1923 la ley 86 ordena protección para los empleados públicos que reportaran enfermedades como consecuencia de su actividad. En ese tiempo el auxilio ascendía al 50 por ciento del ingreso total del afectado.

Sintetizando, en 1945 se crea la Caja Nacional de Previsión del Sistema de Seguridad Social en Colombia y en 1946 nace el Instituto Colombianos de Seguros Sociales, con el tiempo la entidad que les brindó protección a los empleados del sector privado pasó a llamarse Instituto de Seguros Sociales, ISS.

Sin duda alguna, Colombia es un país relativamente joven y todo ha pasado en un santiamén, en 1991 la Constitución concibe la salud como servicio público y derecho social, por tal motivo la nueva Carta Magna amplió el concepto de seguridad social.

En 1993 el ejecutivo expidió la Ley 100 o de Seguridad Social que le dio al concepto una organización integral, dejando un sistema general de pensiones, un sistema de seguridad social en salud, un sistema de riesgos laborales y unos servicios complementarios.

No es sino ver la historia, y posiblemente los hechos se repiten, el gran talón de Aquiles de los sistemas de seguridad social son los escasos presupuestos, la ineficiencia y el uso inadecuado de los recursos, un problema ecuménico, con excepción en algunos países.

Para iniciar la charla con el invitado de hoy, la pregunta obligada es si el Gobierno cumplió con la Ley de Punto Final, o si de pronto el tema quedó en veremos. Cabe recordar que dicha Ordenanza se concibió como un mecanismo para agilizar los pagos o las acreencias del Estado con el sistema de salud. Actualmente la gran mayoría de las deudas del sistema de salud son de las EPS que tienen obligaciones con los hospitales y las clínicas.

 

Gustavo Morales

 

El presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral, ACEMI, Gustavo Morales, le dijo a Diariolaeconomia.com, que el tema en los últimos años se ha organizado muy bien, eso sí reconociendo que aún hay cosas por mejorar, dejando claro que ahí no está el problema.

Apuntó que el gran lío del sistema de salud es que el Estado, históricamente, ha vendido acumulando una deuda para con las clínicas, hospitales y EPS. Anotó que fue por ello que se creó el mecanismo de punto final, para lo cual el Gobierno ha hecho, según el directivo, una labor juiciosa en aras de implementar las reglas, pero llegó un momento en el final de 2021 en el que para muchos hospitales, para un número importante de clínicas y EPS, lo mejor es seguir reclamando esas obligaciones en los tribunales que ante la ventanilla instaurada para Punto Final porque se siente que algunos requisitos de la controvertida ventanilla son demasiado exigentes, implican unos términos de prescripción que de pronto descartarían o cerrarían esas facturas mientras que un tribunal, actuando en derecho las tendría en consideración.

 

“Eso ha generado que a esta altura, Punto Final no haya llegado a los niveles que se esperaba para la actual época, ahora bien, dicho eso, hay que reconocerlo, el Ministerio acaba de cambiar algunas reglas que quizás contribuyan a que los actores del sistema se presenten al procedimiento. Habrá que esperar que acontece al cierre de diciembre, fecha definitiva para presentar las facturas, pero el Gobierno ha hecho un esfuerzo enorme. Obviamente los animadores del sistema tendrán que evaluar su propio mapa de riesgos y beneficios y ver por donde insisten en el pago de esas deudas”, explicó el señor Morales.

 

A propósito de poner las cifras en orden, el presidente de ACEMI, precisó que todo quedará dilucidado con el famoso Punto Final puesto que con ello se determina y se hace visible quién le debe a que, cuanto y por qué, en eso está centrado el aparato de salud y dentro de las cosas buenas del mecanismo es que ha facilitado y hecho visible el monto de las deudas.

En términos de la cartera del sector salud, ACEMI maneja una cifra cercana a los 4.5 o cinco billones de pesos. El gremio esclareció que los 20 billones de los que se habla en otros escenarios, incluyen deudas que no están vencidas, que no se deben, pues son facturas que formalmente no están en el término de liquidación, teniendo en cuenta el tiempo de los contratos, porque hay plazos a 180 o 120 días. Dentro de esas deudas, especificó Morales, hay un conflicto de criterios porque unos dicen que les deben, pero quienes tienen la obligación sostienen que ya cancelaron. Las glosas, como se le conoce al problema en el sistema, invita a la equivocación o a los malos entendidos. La obligación que hoy el Estado tiene con las EPS, subrayó, asciende a 4.5 billones de pesos.

 

La pandemia fue un curso en el que se aprendió demasiado

 

 

Los grandes héroes del año y medio de la atroz pandemia, son sin lugar a dudas los trabajadores de la salud, que le pusieron el pecho a la brisa ganando todo respeto y toda consideración.

Agregó que en línea con lo que dijo el ministro de Trabajo Ángel Custodio Cabrera Báez, es hora de dar un gran debate sobre como sector se puede formalizar y estabilizar los contratos y los vínculos que tienen los colaboradores del sector salud con el sistema.

En segundo lugar, manifestó, cómo la pandemia planteó unos desafíos enormes, al sistema de salud, ACEMI quiere ver el vaso medio lleno y más que medio vacío. Reconoció que en la coyuntura se ampliaron las capacidades del sistema y hoy Colombia tiene muchas más camas que las que sumó antes. En opinión del dirigente gremial, el país aprendió a enfrentar una pandemia, un conocimiento que debe salvaguardarse, evitando a toda costa que nada de lo asimilado se olvide para la próxima pandemia.

Apuntó que el año 2021 ha resultado muy complicado, porque a los desafíos de la pandemia que siguen existiendo, aunque hoy hay un valle que ojalá dure, se suma que la gente está volviendo al médico, a sus cirugías y a las consultas, compromisos que el sistema debe atender, lo cual hacer la ecuación, calamidad y el régimen de salud funcionando a plenitud, lo que no pasó en 2020, porque se atenuó el funcionamiento del sector salud, lo cual generó unas presiones financieras muy duras en el contorno de la salud.

 

“Por eso es una buena noticia, lo que anunció el Gobierno, tal vez, un poco más tarde de lo deseable, pero como dicen, mejor tarde que nunca, el ejecutivo asumirá los costos de las atenciones Covid, eso que llaman las canastas Covid-19 en la jerga del sistema, porque hay que recordar que este virus no existía como enfermedad, por lo tanto no estaba previsto en los cálculos de las primas y de lo que se llama Unidad de Pago por Capitación, UPC. El año pasado el Gobierno dijo que esos costos, los arrogaba el Estado, lo cual no había ocurrido, pero hace unos días se comunicó que serán girados unos dineros para cubrir esas erogaciones, no en todo el periodo de la pandemia sino en los meses en los cuales los picos fueron particularmente abrumadores”, expuso el presidente de ACEMI.

 

A criterio de Gustavo Morales, todo el entorno que se está generando alimentará un debate muy interesante sobre cómo será la financiación de salud en el 2022, si se tendrá en cuenta o no el Covid, si serán tenidas en cuenta las nuevas tecnologías adoptadas por la pandemia. Aclaró que este es un debate que se da todos los años, pero indicó que el que se avecina tendrá la particularidad que el país tiene la epidemia encima.

 

La medicina colombiana es de gama alta y para todos

 

 

Luego de sobrellevar a niveles extremos el Covid-19, guerra que aún se libra en clínicas, hospitales y EPS, el sistema de salud colombiano potenció unas fortalezas que ya tenía, no en vano el prestigio y el buen nombre del país como prestador de servicios de calidad. Para ACEMI en atención de la pandemia se dejaron ver unas fortalezas médicas encomiables, claro está igual desnudó las debilidades del servicio de salubridad.

Lo anterior conlleva a un desafío y a una discusión social de cara a que las cosas buenas del sector se propaguen y beneficien a la mayor cantidad de población posible. Según el presidente de ACEMI, el camino es ver la salud no como un costo en donde se sufre por plata, sino como un motor de la economía. Dijo que tan cierto es que por citar un ejemplo, en un pueblo lejano en donde no hay un puesto de salud y alguien lo abre con tres camas, tres enfermeros y un médico, el cambio que se ve es maravilloso porque en primer lugar aparece un servicio inexistente para esa región, llega formalidad al municipio y lo más importante, la gente empieza a tener mejor salud, demuestra mayor productividad y decide trabajar más lo cual se vuelve un circulo virtuoso que empieza a disparar los indicadores económicos.

 

“Hay muchas formas de utilizar la salud en favor del desarrollo económico, y entre otras cosas, la alianza gremial denominada Aliadas, trabajará mucho en eso, en cómo usar las mejores tecnologías para llevarle salud a la mayor cantidad de gente posible. No necesitamos grandes hospitales de cuarto nivel, que se tienen y son espectaculares, requerimos atención primaria en las zonas más marginadas, es necesario que la mamá embarazada pueda tener su consulta por telemedicina para evitar desplazamientos y que la gente acceda a los medicamentos de la manera más fácil posible, y eso no es muy costoso. Esas barreras se pueden levantar si hay voluntad política, y una vez se encumbren, habrá más economía formal, más productividad y todo un contexto de sana laboriosidad, un factor que le agrega más valor a la economía”, señaló Gustavo Morales.

 

Un frente que no puede pasar desapercibido es la prevención y las buenas prácticas higiénicas, así como en alimentación y práctica de deportes. Para ACEMI, la gente debe comer bien, dormir el tiempo necesario y hacer ejercicio. Otro punto que ayuda en prevención es propender por armonía y eso invita a bajarle a la conflictividad de la casa. Todo junto, puntualizó, ayuda a tener mejor salud y a bajar los gastos estatales en atención médica.

Colombia tiene alrededor de 35 o 37 EPS y de ese número, ACEMI representa a diez de ese universo. El país, según datos del directivo, ha logrado una cobertura del 96 o 97por ciento en salud, lo que quiere decir que hoy en día, la totalidad de las EPS cubren a 45 o 46 millones de colombianos, un logro social loable y extraordinario, ya que Colombia es el pueblo con mejor protección social en América Latina.

Las diez EPS de ACEMI velan por la salud de 27 millones de afiliados, la mayoría de ellos del régimen contributivo, pero hay un número creciente en el régimen subsidiado. Anotó que en términos de pandemia las entidades promotoras de salud agrupadas en ACEMI han hecho una tarea extraordinaria que habla bien en términos de letalidad y mortalidad. Indicó que hay que repetirlo cuantas veces sea necesario, esos buenos resultados deben extenderse a todo el sistema de salud y por ello el gremio ve un espacio muy grande para trabajar en ese sentido.

 

Las tutelas absurdas han bajado en número

 

 

Uno de los dolores de cabeza de las EPS, las tutelas, ha descendido en favor de las empresas que buscan eficiencia y acercamiento, evitando contratiempos de corte jurídico que muchas veces ocasionan pérdidas económicas considerables.

Según la Defensoría del Pueblo, en 2019 Colombia registró un record en acciones legales en favor de los derechos fundamentales, en total se presentaron 620.257 acciones de tutela de las cuales 207.368 buscaban protección al derecho fundamental de la salud.

En 2020 el total de tutelas en contra de las EPS llegó a 81.899 y entre enero y mayo de 2021 la cifra de recursos judiciales alcanzó los 30.164. El problema para las empresas sigue latente y el tema es que hay reclamaciones que no tienen el asidero jurídico.

En opinión del presidente de ACEMI Gustavo Morales, las tutelas se dan porque el país no ha terminado de resolver una gran discusión pendiente y que será tema de la campaña electoral el próximo año. Sobre el asunto, Morales anotó que en Colombia se dice que la salud es un derecho fundamental y por eso caben las tutelas, pero expresó que no todo lo que ordena un médico puede ser pagado con recursos públicos del sistema ya que no hay un sector salud de ningún país rico que aguante la situación.

 

“Tenemos que establecer unos límites que nos diga, lo que ordene un médico está bien, pero siempre y cuando cumpla con unos requisitos. Le voy a poner unos ejemplos sencillos, un tratamiento en el exterior no lo debe pagar el sistema, un tratamiento estético o un medicamento cuya eficacia no está comprobada, y mucho de lo que se pide tutelar es por esos temas que el sector público en salud no tiene por qué asumir. Algunos jueces creen que como lo ordenó un médico, solamente por ese hecho el sistema debe pagar”, dijo Morales.

 

ACEMI precisó que hace unos años se aprobó la famosa Ley Estatutaria que trató de ponerle orden al asunto, pero desde el gremio existe la convicción que se puede mejorar la implementación con un esquema donde se diga sí todo lo que ordena un médico ha de ser cubierto, excepto si tiene los problemas ya tipificados, en ese término, “excepto”, es donde a juicio de Gustavo Morales se debe trabajar mejor.

Pese a la realidad que enfrenta el sector salud, el sector médico sigue viendo de manera interesante como se ha ganado terreno con las tutelas absurdas que bajaron en número, porque los jueces han ido aprendiendo que no todo es digno de ser “tutelable” y que no todo lo que ordena una bata blanca es derecho a la salud.

En el debate pendiente es perentorio definir si la salud necesita más recursos y allí se vienen discusiones tenaces, por ejemplo el tema famoso del impuesto a las bebidas azucaradas, sobre eso hay una discusión, pero lo cierto es que si las personas ingieren menos gaseosas o refrescos procesados, se enferman menos. Ahí crear un pequeño incentivo para que los colombianos no ingieran tantas bebidas azucaradas, ayudaría al sistema de salud, el tema es no beber cinco refrescos, si tanto nos gustan, sino dos, por citar una cifra posible.

Dejando de lado el Covid-19, las causas más frecuentes de muerte en Colombia son las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades crónicas respiratorias. El cuidado allí es determinante puesto que esas enfermedades se pueden evitar.

Las EPS con su accionar y perfil administrativo fomentan inclusión y tejido social, coadyuvan con la generación de empleo estable y calificado, ratificando a la salud como un gran motor económico. ACEMI con su procedimiento le da trabajo a 8.500 0 10.000 personas según el mes del año, pero al extrapolar los pagos y las redes, fácilmente se puede hablar de 250.000 empleos.

 

Sistema de salud en Colombia, atractivo para la inversión

 

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Un tema es totalmente cierto, la medicina colombiana y las empresas de salud están en el radar de la inversión, pero hay temas por meter en cintura para no espantar a los que se interesan por el mercado colombiano.

 

“Yo tengo una pequeña frustración en ACEMI, y es que cuando llegan inversionistas nacionales y extranjeros serios a explorar la posibilidad de inyectar dinero en Colombia, en donde hay muchos atractivos, porque al final del día el Estado es el que paga la prima, la cobertura en salud es, para el caso de las EPS, del 97 por ciento y hay espacio para crecer y hacer expansión con capital fresco que pondrían clínicas y hospitales en donde no los hay, moviendo todo un mercado. A esas ventajas y a todo lo bueno se contrapone unas barreras a la inversión que realmente hay que superar, eso aflige”, afirmó el presidente de ACEMI.

 

Sobre el tema, el dirigente gremial, explicó que hay una regla complicada en vista que obliga a algunas EPS a contratar el 60 por ciento de su gasto en salud con los hospitales públicos. En ese orden de ideas, señaló, si un empresario quiere hacer una inversión en Quibdó edificando una excelente clínica con buenos médicos y con elevados conceptos de servicio y calidad, estará en problemas porque si quiere comprar una EPS para gestionar la nueva empresa le van a decir que el 60 por ciento de la plata de su firma, tiene que irse para el hospital público de Quibdó, así esté funcionando bien o mal, con buenos o malos médicos. Para no alargar el tema el 60 por ciento por cada 100 pesos que lleva el inversionista tiene que irse para el sector estatal.

Este punto está haciéndole mucho daño al sistema porque los empresarios que quieren invertir no lo hacen y está espantando la inversión y las oportunidades de desarrollo en las regiones. Hay, dijo, una ambigüedad fatal porque los privados deben desenvolverse en su entorno y competir, innovar y contratar como privados, pero no se puede hacer porque las procuradurías y las contralorías tratan al sector salud del sector empresarial como si fuera un apéndice del Estado, una versión errada del derecho y de la objetividad económica.

Tristemente el escenario no es el más adecuado para hacer nuevas inversiones porque nadie con capital va a invertir para que lo regule un ente estatal que debe ocuparse por el mandato que tiene, del sector público, a muchos le aterra terminar investigados, sancionados o auditados por entes a los que no les corresponde apoderarse del encargo de las superintendencias creadas para los empresarios.

Acentuó que el rol de los organismos de control se ha vuelto un desincentivo para que haya más inversión en salud porque varios llegaron con el ánimo de capitalizar y apostar por la salud en Colombia, pero tuvieron que irse a causa de que las condiciones eran deplorables y por fuera de las reglas de juego para el sector privado.

 

“Muchos hicieron la debida diligencia para ver el panorama, pero un número importante declinó, algunos pocos valientes invirtieron, pero podría hacerse un mayor esfuerzo para optimizar el clima de inversión y tener con ella tecnología, innovación y empleo. Esa alambrada de normas hostiles alejó, y de qué forma la inversión. No fue posible crear un contexto grato sobre la base de unas reglas de juego consecuentes”, sostuvo.

 

Añadió que si hay correctivos, al sector salud del país le llueve capital porque el apetito por invertir es todo. Últimamente han llegado inversionistas norteamericanos, brasileros, españoles, básicamente en el sector hospitalario, pero a criterio de Morales podrían ser mayores en otros sectores como el aseguramiento si el país no tuviera esa espada de Damocles encima, donde la compra de un carro o la definición de una política salarial requiere del visto bueno de un procurador o un contralor, eso, concluyó el presidente de ACEMI, no tiene ningún sentido en una colaboración público-privada en un servicio tan importante como la salud.

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