Domingo, 01 Junio 2025 00:12

Consenso de Washington, modelo inviable para ricos y pobres: TQ

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En asuntos de farmacia el gobierno estadounidense está haciendo lo que le corresponde a las administraciones y autoridades, defendiendo a los ciudadanos, un momento de regocijo.

No pudo ser mejor el momento, en Bogotá se cumplió con el Foro Latinoamericano de la Industria Farmacéutica que se llevó a cabo en el Club el Nogal de Bogotá. La situación es compleja para los consumidores de medicamentos que no están recibiendo sus medicinas amén del compromiso y la apuesta de los laboratorios por mejorar la estructura productiva en el sector nacional de la farmacia.

Hay voces autorizadas que ven en la actual situación geopolítica y económica una oportunidad para Colombia por cuanto los últimos decretos de Donald Trump relacionados con la industria farmacéutica deberían ser replicados por Colombia, algo fácil porque se trata de documentos de una o dos páginas, a Estados Unidos, dicen, no se le puede criticar porque su gobierno sencillamente está haciendo lo que deben hacer las autoridades, defender a sus ciudadanos, un ejemplo gigantesco que viene acompañado con un decreto de fortalecimiento del sector de las farmacias, un oficio que debería traducirlo el ministerio de Salud y liberarlo en Colombia.

Todo lo que pasa tiene distintas lecturas, pero para la farmacia Colombiana hay satisfacción, alegría y un momento de ebullición al ver que hay una tremenda barajada de una organización farmacéutica mundial que estaba diseñada para beneficiar a los países ricos.

Varias fueron las charlas e intervenciones, pero de cara a mejorar, crecer y lograr sostenibilidad, un sector juicioso que sigue invirtiendo, innovando y pensando en el bienestar de la gente porque en Colombia las empresas farmacéuticas han dado ejemplo de compromiso, verticalidad, crecimiento, calidad y eficiencia.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Junta Directiva de la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia, Asinfar, y vicepresidente Ejecutivo en Tecnoquímicas Emilio Sardi Aparicio, aseguró que la industria está muy ilusionada con lo que está pasando en el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, INVIMA, ya que por primera vez en muchos años tienen una persona que entiende y conoce la historia de los medicamentos y de la industria farmacéutica, funcionario que afortunadamente comprende cómo debe marchar la regulación en el sector, unas evidencias que a criterio de Sardi llenan de ilusión porque calcula que en un año es factible tener un INVIMA mucho más eficiente y ejecutivo que está conformado o rodeado por personas idóneas que visiblemente están ayudando.

 

 

“Desde mi punto de vista diría que hay una gran ilusión de que el INVIMA facilitará el funcionamiento y el desarrollo de la producción nacional”, declaró el señor Sardi.

 

El líder empresarial reconoció que el gobierno de turno acompaña a la industria farmacéutica, un aliado importante y determinante. Expresó que claramente el sector está encontrando un gobierno que está respondiendo y atendiendo las necesidades para establecer una industria fuerte que permita estar tranquilos sobre la base de que se tendrá la soberanía sanitaria.

En los últimos años el mundo ha pasado por todo tipo de eventos, pandemia, crisis global logística y guerras, pero más allá de las variaciones normales en los mercados existe la escasez estándar, pero nada que lo distinga. Recalcó que lo más interesante a nivel mundial es que se está volviendo a barajar recurrentemente todo, un ejercicio trascendental que llevará al cambio de muchos de los modelos que había tanto comerciales como regulatorios, es decir que se llegará a un momento en donde la industria nacional podrá desarrollarse más fuertemente.


Mayores aranceles rompen los pactos del TLC

Desde su análisis el presidente de la Junta Directiva de Asinfar anotó que cuando se firma un tratado de libre comercio y con el tiempo unilateralmente se le pone aranceles al socio indiscutiblemente ya no hay un TLC, queda automáticamente borrado o anulado habida cuenta que se rompen las reglas de juego en un convenio que no admite posiciones arbitrarias generando detrimento en el intercambio binacional o internacional porque se presenta de manera inmediata una distorsión en los países firmantes o socios que tendrán que asumir nuevas tarifas, súbitas restricciones y mayor subordinación.

 

 

Expuso que si le ponen el diez por ciento de aranceles a los socios de Estados unidos no hay diferencia porque todos quedan en igualdad de condiciones.

 

“Nosotros en eso no hemos sufrido nada y el TLC es un negocio muy mal hecho que firmó Colombia y lo que se haga para desbaratarlo no tiene mayor trascendencia. Con el presidente Trump se está viendo precisamente un reordenamiento por completo de las relaciones comerciales internacionales que no sabemos dónde va a terminar y la verdad me aterra ver como la gente está asumiendo que las propuestas son los resultados finales ya que apenas estamos iniciando un esquema de renegociación que en seis meses o un año mostrará una nueva estructura, contexto en donde con argumentos podremos opinar”, dijo el presidente Ejecutivo de Tecnoquímicas.

 

En opinión de Sardi Aparicio, al mundo o a la región no debe preocuparles que Estados Unidos recule en sus iniciativas de globalización o que prohíba la búsqueda de socios alternativos, un hecho que al contertulio le produce inmensa felicidad porque afortunadamente se pasó de una escuela en donde unos señores hicieron un consenso de Washington para imponer un criterio a otras naciones y un señor dijo, un momento, para darse a la tarea de revisar porque por un lado no le había funcionado a Estados Unidos, pero por otro lado nunca le había marchado a los países pobres. Manifestó que hace treinta años se inventaron un sistema que destruyó muchas cosas y hoy se está echando reversa.

Sardi aseveró que llegó a un país como Colombia que producía de todo y deploró que hoy lo único que se hace es comercio, aunque explicó que en el territorio le llaman comercio a la actividad de venta en los semáforos en donde se ofrecen dulces a diestra y siniestra. Tristemente el país por un afán inexplicable de globalización cerró empresas, acabó la agricultura, le puso punto final a la obtención de materias primas, ferió los activos importantes y atomizó el empleo, dicho de otra forma, se puso a los nacionales a comprar, pero con la totuma en la mano.

Subrayó que todo lo que está pasando lleva a la felicidad y expresó que la revolución mundial que está haciendo el presidente Donald Trump es algo de buen recibo y a la que le da total bienvenida, ya que le parece que actualmente el país está mirando un nuevo mundo que resultará distinto, posiblemente mejor porque en lo anterior a Colombia le fue supremamente mal.

 

 


Colombia debe apartarse del llamado cuento chino

La ruta de la seda ha generado múltiples inquietudes entre los agentes económicos y en esa línea está el vicepresidente Ejecutivo en Tecnoquímicas Emilio Sardi Aparicio quien manifestó que China no es un mercado de nada porque ese es un país con más de 1.300 millones de habitantes que no comprarán ni un dólar ya que ese país lo único que demanda es combustibles. El tema, apuntó, es una ilusión o un error porque los chinos no dejarán ingresar nada que manufacture o produzca Colombia.

Sobre este tema, Sardi indicó que los chinos viven de exportar y del dumping laboral porque según el empresario, los fabricantes del gigante asiático cogen mano de obra esclava y la venden barata en el mundo, lo que hace que no sean clientes para Colombia.

Ese, dijo es un cuento chino y se debe entender porque los mejores estafadores que hay en el globo son de allá.

Colombia, acentuó Sardi Aparicio, debe preservar los mercados que tiene como pasa con Estados Unidos, Europa, Canadá, México, Centroamérica, el Caribe, los andinos o el Cono Sur. Dijo que suena cómico cuando se dice que el país debe buscar o explorar mercados nuevos.

 

“Yo quisiera que un funcionario tomara su maletín y se fuera a buscar el tan recomendado nuevo mercado, muy seguramente no la pasaría bien porque se daría cuenta que conseguir un cliente fresco o reciente tarda cinco años y muchas decepciones. Por eso el mercado que se tiene de sebe explotar y ampliar, si salen nuevos compradores, aleluya, pero el tema no es salir de lo que se tiene para meterse con desconocidos y mucho menos en China”, puntualizó el reconocido directivo.

 

 

 

Moléculas, parte de lo malo que se invirtió en el TLC

En las negociaciones intensas del TLC entre Colombia y Estados Unidos un punto neurálgico fue el de las moléculas y la propiedad intelectual, un capítulo espinoso y de alto riesgo porque dejaba a Colombia expuesta y a su sistema de salud en un escenario de alarma porque se haría imposible llevar medicamentes a precios justos para quienes están afectados por enfermedades de alto costo.

Para Sardi Aparicio en el TLC se pactaron unas cosas muy malas, pero esclareció que casi todas se revirtieron por un protocolo que sacaron en Estados Unidos donde le devolvieron a Colombia aproximadamente 800 millones de dólares anuales que se les había regalado en sobreprecios, un logro de Misión Salud con la Iglesia Católica americana y con el Congreso estadounidense en donde gracia a esa formalidad hubo un reembolso voluntario por parte de Estados Unidos a través de su política.

Acentuó que al abastecimiento farmacéutico colombiano no se le hizo tanto daño, el daño generado llegó a través de otras cosas. Expresó que ahora lo que se busca de verdad es que con el apoyo del ejecutivo se reestructuren las normas para tener con ello un mercado más parejo donde se pueda competir.

El tema con los tratados de libre comercio tanto con Estados como con Europa es que estuvieron marcados por la velocidad y el desconocimiento, según argumentó Emilio Sardi, nunca hubo negociación con ellos porque lo que hizo el ministro de Comercio de esa época y su jefe negociador fue mercadear o pactar de tal manera que fuera fácil imponer lo que en su momento el gobierno había trazado, nunca bajo consenso, acuerdo o cohesión. Añadió que se demoraron dos o tres años en tratar de convencer de que eso que vendían era bueno, pero el cerro de papeles con el que llegaron los americanos fue lo que se firmó porque en Colombia no se cambió absolutamente nada.

 

 

“La negociación fue con nosotros para vendernos el cuento”, aseveró el vicepresidente Ejecutivo en Tecnoquímicas Emilio Sardi Aparicio.

En su plática reconoció que hay en Colombia una industria farmacéutica digna de aplausos y reconocimiento porque es valiente, innovadora, responsable, inquieta, invierte, no se amilana y asume, todo un ejemplo a nivel mundial, ya que ha habido gente que corrió riesgos, que se aventuró y sacó estructuras empresariales adelante para llevar soluciones, igual para generar empleo y una férrea defensa.

Dijo que está de acuerdo con el ministro de Salud en el sentido de que la industria abastece casi que el 80 por ciento de las necesidades de los colombianos y tan solo les pagan el 30 por ciento pues el resto, apuntó, se va para los bolsillos de quienes venden el producto farmacéutico con sobreprecios.

Sobre el gran problema de que los medicamentos que recetan en las EPS no llegan al público, Sardi aclaró que ese inconveniente nada tiene que ver con la industria, por cuanto es un lío de desfinanciación del sistema porque hay empresas encargadas del suministro que no tienen plata para comprar.


TQ, mejor imposible

El Vicepresidente Ejecutivo de tecnoquímicas, TQ, Emilio Sardi Aparicio, indicó que la empresa va muy bien, habida cuenta que viene creciendo razonablemente y con indicadores apropiados aún dentro del mercado colombiano con las circunstancias económicas actuales y mucho más en el exterior, pues está en Ecuador y todo Centroamérica con excelentes resultados en Guatemala, Honduras, Panamá, Nicaragua, república Dominicana, Costa Rica y El Salvador, en total diez países. La empresa avanza y repunta con su operación en el mercado local, pero llega con sus productos a cerca de 20 países en total sumando otras líneas porque hay clientes de gran importancia en las tres américas y el creciente Caribe.

 

 

Dijo que el negocio internacional de Tecnoquímicas está creciendo más rápido que el colombiano, pero entendiendo que en Colombia la marca es número uno y por eso, precisó, es más difícil crecer cuando se es grande que cuando no hay mayor tamaño, pero en el mercado internacional, destacó, la empresa aspira a ser la más importante en cinco o seis años.

La empresa crece y el plan de inversión en Tecnoquímicas en los últimos cinco años, informó, es del orden de 500 millones de dólares, una cifra superior a lo que haya invertido cualquier industria en Colombia, solamente en la reindustrialización, todo con el fin de poder atender el crecimiento que la empresa espera en el mercado internacional.

Las droguerías y los consumidores, esos pacientes que están recibiendo algún tratamiento, concluyó Sardi Aparicio, pueden estar tranquilos porque en Colombia existen y operan unas estructuras empresariales en la farmacia sólidas y de gran musculatura que producen medicamentos, una garantía muy grande para el país y sus nacionales a quienes TQ está siempre dispuesta a servirlos.

Hay que resaltar que TQ hace importantes aportes en investigación y el desarrollo de productos innovadores para la salud y el bienestar de las personas en el país y otras naciones de la región en donde hace presencia. Tecnoquímicas es reconocida como un grupo farmacéutico pionero y líder en estudios de bioequivalencia y en el apoyo que brinda a las instituciones del sector.

Esta enorme factoría paradigma de empuje, constancia y liderazgo acopia conocimiento y experiencia, activos que ha fortalecido con sus inversiones en infraestructura, una razón de por qué esta empresa colombiana es la más reconocida como líder en el cuidado del bebé. Además, ostenta gran reputación en la industria del cuidado personal y el aseo, un portafolio que les lleva empleo a más de 8.000 personas dentro y fuera de Colombia.

 

 


Una multinacional que cuenta su historia con orgullo

Esta empresa nació en Bogotá el 17 de diciembre de 1934 y en su momento fue bautizada con el nombre de Colombia Sales Company. En sus albores la compañía se dedicó a la importación y comercialización de materias primas, así como productos medicinales y bienes de tocador que venían de empresas locales y foráneas.

En 1951 la empresa inauguró la primera planta y apostó decididamente por seguir a la vanguardia en adopción de tecnología, ratificando una sólida y moderna infraestructura que cumpliera con los estándares de exigencia de la industria farmacéutica internacional. Debido a su perfile innovador y a su adeudo con la industria como también con la calidad fue elegida en su momento para manufacturar y comercializar en el país productos de corporaciones multinacionales de gran prestigio, verbigracia Bayer, Merck, Sharp and Dhome, Allergan, Procter & Gamble y Smith Kline & French entre muchas otras.

Hacia 1941 ingresó a la empresa el principal promotor Francisco Antonio Barberi Zamorano, en ese año la compañía se hace con la representación de Alka Seltzer, un antiácido que comercializó la firma hasta la década de los noventa.

En 1950 se dio vía libre a Laboratorios Fixalia, sello que posteriormente le dio arranque a la producción farmacéutica.

Ya cuando los años habían pasado llegó 1951, un momento especial para una empresa de vertiginoso crecimiento que decidió invertir e inaugurar la primera planta farmacéutica en Cali, ciudad en donde está la sede principal o casa matriz de Tecnoquímicas, desde ese momento la compañía mantiene un marcado liderazgo en la fabricación y entrega de medicamentos de óptima calidad totalmente acordes con el perfil epidemiológico de la población. La empresa decide en 1954 trasladar la sede principal de Bogotá a Cali.

 

 

Colombia pasaba por momentos complejos y en tiempos de plebiscito y consultas que finalmente afianzarían el llamado Frente Nacional la empresa le dio vida a la nueva razón social, Tecnoquímicas, una fusión con Colombia Sales Company y Laboratorios Fixalia.

Década tras década la empresa fue creciendo y fortaleciendo su portafolio que se extendió a la cosmética, higiene y otros frentes de consumo. En los últimos 30 años motivada por su espíritu innovador, la empresa fincó sus metas en la creación de marcas propias entre las que se destacan MK, Winny, Lua, Yodora, Cure Band, Noraver, Colbón, Crema No 4, Ibuflash, Vitafull y Content, casi todas líderes en áreas de la salud, cuidado del bebé, aseo personal y del hogar, adhesivos, pero también desarrolló exitosamente líneas agrícolas y veterinarias.

La empresa incursionó en Ecuador con algunos de sus bienes en 1993 potenciando sucursales en Quito y Guayaquil, pero en 2009 da un paso definitivo en Centroamérica y adquiere Teramed, una compañía líder en el sector farmacéutico de El Salvador.

Con inversión, agudeza y visión empresarial, Tecnoquímicas se posicionó como una empresa de talla internacional que desde sus comienzos aprendió a desarrollar medicamentos totalmente confiables.

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