Montevideo (Mesa Américas), (Sputnik)- Las vacunas contra el cáncer que se están desarrollando desde Rusia y otras partes del mundo son herramientas positivas pero el desafío es que no se utilizan en América Latina, dijo a la Agencia Sputnik el médico argentino Eduardo Cazap, presidente fundador de la Sociedad Latinoamericana de Oncología Médica.
"Hay desarrollos (de vacunas) en muchas partes, incluso en América Latina. Argentina tiene disponible ya una vacuna anti-melanoma. Recientemente también otro científico argentino patentó otra vacuna en Estados Unidos. (...) Pero, ¿de qué nos va a servir tener la mejor vacuna del mundo si los países no la aplican o la gente no la quiere?", afirmó cuando fue consultado por los avances que se están realizando en Rusia.
Cazap sostuvo que el problema no está en la innovación, sino en la implementación y puso el ejemplo de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (HPV), que previene el cáncer de cuello de útero y está disponible desde hace años en la región.
"El mundo tiene ya una vacuna para evitar el cáncer de cuello de útero y, sin embargo, en muchos países la cobertura de la vacuna es del 30 al 40 por ciento", agregó.
Un grupo de investigadores rusos desarrolló un sistema con inteligencia artificial que detecta de forma automática el cáncer colorrectal metastásico, comunicó el 18 de marzo la Universidad Séchenov de Moscú.
Asimismo, en febrero, el Ministerio de Salud de Rusia autorizó el uso de una vacuna basada en la tecnología de ARN mensajero (ARNm) del Centro Nacional de Investigación Médica de Oncología Blojín para el tratamiento del melanoma.
El 8 de febrero, el embajador ruso en Paraguay, Alexandr Písarev, informó, en diálogo con la Agencia Sputnik, que el país latinoamericano está interesado por la vacuna contra el cáncer desarrollada en Rusia.
Asimismo, México, Colombia, Venezuela y Nicaragua también expresaron interés por dicha vacuna.
Falta de decisiones políticas
Para el oncólogo argentino, el problema no es la falta de conocimiento ni de tecnología, sino la ausencia de planificación y de decisiones políticas sostenidas en el tiempo.
"Lo que sucede es que a nadie le interesa una vacuna o un tratamiento preventivo que va a disminuir, por ejemplo, el cáncer de cuello de útero de la mujer en dos décadas, porque dentro de 20 años, ¿dónde estará ese presidente o ese ministro de Salud? Por tanto, no hay planificación a largo plazo", afirmó.
El enfoque de los sistemas de salud sigue anclado en una lógica tradicional: atender la enfermedad cuando ya apareció; pero Cazap consideró que ese paradigma ya no alcanza.
"Cuando los políticos se enferman, salen corriendo a buscar la solución. Pero la clave no es curar a los enfermos, porque cuando hoy se cura a alguien llegamos tarde. Hoy la medicina tiene que aspirar a que la gente no se enferme", afirmó.
En ese cambio de enfoque, las vacunas ocupan un lugar central; no obstante, lejos de consolidarse como política pública, enfrentan resistencias crecientes, advirtió.
"Lamentablemente, una de las armas más extraordinarias que ha desarrollado la capacidad humana en la historia, que son las vacunas, por razones que yo no entiendo, están atacadas por ciertos grupos cuando en los últimos 100 años han evitado epidemias. Hoy tenemos la vuelta de tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual. ¿Por qué? Porque el ser humano no entiende que tiene un enorme beneficio, pero no lo quiere usar", concluyó.
Según la Organización Panamericana de la Salud, el cáncer es una de las principales causas de muerte en las Américas y en 2022 representó 1,4 millones de fallecimientos.
Asimismo, en 2022 hubo más de 4,2 millones de nuevos casos de cáncer en la región y se estima que para 2045 aumentarán un 60 por ciento, llegando a 6,7 millones de personas. (Sputnik)