Viernes, 10 Septiembre 2021 00:47

Javier Díaz Molina, un hombre de exportación: Orden al mérito Comercial

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Desde Analdex, salieron las iniciativas para enfrentar las crisis, los compromisos por fortalecer una Colombia de inclusión y oportunidades. Exitoso XXXIII Congreso Nacional de Exportadores.

La Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, y su presidente ejecutivo recibieron máximas condecoraciones por parte del Presidente de la República, Iván Duque Márquez.

El Primer Mandatario le otorgó a Analdex, la Orden al Mérito Comercial Gran Oficial, y de igual manera al presidente del gremio, Javier Díaz Molina, la Orden al Mérito Comercial en Grado Oficial, en reconocimiento a 35 años de trabajo y dedicación en pro de los exportadores y del comercio exterior del país.

El Presidente de Analdex, Javier Díaz Molina, concibió desde siempre la economía como el vehículo para el progreso, la equidad y la generación de riqueza sobre la base del respeto, la exploración, las ideas, innovación y el apego por la institucionalidad.

De Javier Díaz, la historia tendrá que narrar muchos hechos, logros, acompañamientos y un sinnúmero de paradigmas que harán parte de la construcción de profesionales, pero más allá del economista, visionario y hacedor de país, hay una condición sinigual, su don de gente, espíritu conciliador y un enorme ser humano, siempre de puertas abiertas.

Su inteligencia, una característica afortunada para el empresariado y para los distintos gobiernos, llevaron a Colombia a cambiar el chip, a pensar diferente, defendiendo lo conseguido en franca lid, pero mirando desarrollo con ojo avizor y futurista. Amigo de la seguridad jurídica y la confianza inversionista, aportó con su inquieta opinión en las mejoras estructurales que el país fue demandando, hoy su voz y sabio consejo siguen acompañando todas las iniciativas que conducen al adelanto del país.

Su vida, entregada al comercio exterior de Colombia ha dejado un relicario de jornadas y aportes al mejoramiento de las condiciones de país que hoy son cosechadas con todo el ánimo por industriales, agricultores y emprendedores.

Los grandes debates nacionales contaron con el concurso del aplomado y siempre presto economista. En los primeros pasos de un comercio formal y con mayor musculatura, Díaz Molina enseñó que la clave para el éxito estaba y está en las sinergias, los negocios bilaterales y en una multilateralidad necesaria.

Colombia vio a Javier Díaz Molina haciendo propuestas audaces desde la tribuna empresarial, defendió los intereses del país al unísono con las iniciativas institucionales, en tiempos de la compleja, pero siempre recordada Comunidad Andina.

Participó y conceptuó en momentos de grandes propuestas para la región como el Mercosur, pero con mucha propiedad sobre el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, ALCA, idea que no llegó a buen puerto, pero que le abrió la puerta a los negocios bilaterales o tratados de libre comercio. Resultó afortunado su criterio en tiempos del ATPDEA y de la reconciliación con Estados Unidos en tiempos difíciles.

En momentos de la Apertura Económica, resultó determinante su concepto, coadyuvó sin límites en el compromiso de crear una agenda y un derrotero para los TLC, hoy en pleno vigor, así como en la puesta a punto de la Alianza del Pacífico.

Javier Díaz Molina, el amigo, el analista, el economista y el dirigente gremial aportó en ese cambio perentorio que demandaba el sistema de aduanas. El país reconocerá por siempre su batalla por unas operaciones más ágiles, transparentes y atiborradas de tecnología. Sin duda, hoy en medio de tantas falencias y correctivos por hacer, la propuesta de Díaz contribuyó en el inicio de esa reconstrucción aduanera que debe operar a toda velocidad ante la realidad del libre comercio.

Díaz es y fue tozudo en proponer más y mejores inversiones en infraestructura porque no concibió un país acumulando acuerdos comerciales de manera importante sin sumar las vías necesarias desde las 4-G hasta las vías secundarias y terciarias. Igual coincidió con muchos que el sistema ferroviario no puede quedarse en el discurso romántico.

No hubo una mesa de conciliación o de acuerdo en donde la voz de Díaz Molina estuviera ausente. Siempre será admirable su capacidad de generar ideas y vigentes sus fórmulas. Desde Analdex, salieron las iniciativas para enfrentar las crisis, los compromisos por fortalecer una Colombia de inclusión y oportunidades.

El 28 de febrero de 2018, Javier Díaz Molina, recibió el galardón como economista del año. Con todo merecimiento, la Universidad Nacional de Colombia lo condecoró con la distinción César González Muñoz, máximo reconocimiento para los economistas del alma mater que han mostrado destacada trayectoria en el campo profesional y en la permanente promoción de los valores sociales y empresariales del país.

El mundo igual reconoce en su persona, un gestor de equidad, unión y progreso. Podríamos pasar horas y horas hablando de la vida y obra de Javier Díaz Molina, lo único claro es que no lo mueve un titular de prensa o la cantidad de premios y reconocimientos, no, a este brillante economista, exclusivamente le toca el alma y le hace retumbar su corazón, además de su bella familia, la vocación de servicio, su arraigada lealtad, el amor por Colombia, el trabajo y el compromiso permanente por hacer patria y fabricar ideas para un país que lo enamora amén de las vicisitudes.

 

Analdex, la mejor apuesta por el comercio exterior de Colombia

En 50 años, la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, ha desempeñado un papel protagónico en la economía nacional, vio el país incipiente en las reglas y estrategias comerciales, participó de la transición hacia la globalización. Este gremio nació en 1971, una década caracterizada por un comercio regional y totalmente defensora del mercado interno que necesitaba entrar en el entorno de la internacionalización y de unas mejores oportunidades mercantiles.

Analdex ha participado de manera activa en la economía colombiana, estuvo oportunamente en los inicios de la Comunidad Andina y en los momentos de evolución de un comercio que demandaba cambios y ambición. Los distintos gobiernos se apalancaron en un gremio conocedor, visionario y comprometido con un mejor país, ese que entrara en la onda de los grandes mercados y en una tónica de productividad y competitividad, la vía para matricular a los empresarios en las grandes ligas comerciales. La opinión y la lectura de Analdex resultó más que oportuna, acertada en la construcción del nuevo comercio.

Los exportadores agremiados, apostaron por nuevos métodos, por prácticas leales y por un compendio de probidad que marcara la nueva ruta del comercio exterior. Aparte de una agenda empresarial y de unos compromisos aferrados a la competitividad y a una productividad, enteramente vinculada a la rectitud, Analdex, mantuvo y mantiene un compromiso férreo con la legalidad, la formalidad y a una institucionalidad respetable que le permite participar de los grandes debates y en la generación de ideas para hacer de Colombia un mejor país.

Sin ir tan lejos, y siguiendo con la línea Analdex, los empresarios entendieron que era necesario ganar terreno, que no solamente Chile podía verse como un ejemplo en la región, y por ello, con la experiencia de la Apertura Económica, miraron más allá, analizaron con juicio extremo la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA y posteriormente vieron que los acuerdos bilaterales requerían de toda la atención porque abrían las esclusas del progreso, el empleo y el crecimiento.

El sector del comercio exterior vio opciones, vislumbró adelanto y por ello, luego de acompañar al Gobierno en las iniciativas comerciales, así como aduaneras, contribuyó con el activo enorme de la experiencia a edificar una Colombia empresarial, productiva y exportadora. Analdex articuló nación, gestó la iniciativa de cambio y participó como gran protagonista en la transición económica y comercial, todo soportado en mentes brillantes, conocedoras y dignas de toda credibilidad. Con Analdex y su empuje, Colombia logró entrar en una fase superior de comercio, pasando por fases académicas complejas, pero igualo mostrando resiliencia en momentos difíciles en los que la nación en pie defendió con arrojo la institucionalidad, la gobernanza y la patria amenazada por todo tipo de flagelos.

Son cinco décadas, las que vieron el cierre de año con los eternos 14 cañonazos bailables, a propósito de esta época cercana a la navidad y el Año Nuevo, entre arancel externo común, apertura, unas américas unidas comercialmente con el ALCA, pero finalmente aferrada a los tratados de libre comercio, TLC, y a una economía totalmente abierta para vender los sorprendentes productos colombianos y a adquirir los bienes y servicios de los cuales adolece el país. En 50 años Analdex terminó siendo afortunado protagonista de una economía evolutiva, cambiante como también dueña de unos términos que no ameritan discusión, vanguardia, responsabilidad y futuro.

Analdex no solo es comercio, enseño de logística, de innovación y metió al país, en común acuerdo con los gobiernos, en una transformación afortunada que permitió llevar productos colombianos, commodities y valor agregado, a los puertos del mundo, al amparo de una cadena comercial que fomentó la actividad exportadora local apalancada en políticas de corto, mediano y largo plazo.

Hoy Analdex lleva su voz autorizada a las empresas en las que fomenta cultura exportadora y toda la competitividad. Su orientación abarca no solo empresas exportadoras, sino importadoras, agencias de aduana, puertos y zonas francas.

Analdex sigue incólume, decidida y comprometida con un empresariado y con unas prácticas verticales que le permitan a las industrias, al sector primario y al mismo emprendimiento, enfrentar los retos que trae implícitos la internacionalización de la economía con profesionalismo y con un propósito firma en donde la diversificación y el crecimiento sostenido hacen parte del credo comercial.

Analdex coadyuvó con el fortalecimiento de los principios políticos, económicos y sociales, basada en un sistema arraigado a la libre empresa, en la democracia, el respeto por los derechos humanos, la prosperidad, la justicia social, la propiedad privada y la libertad.

El gremio exportador fomentó la expansión económica, el progreso y un repunte en la producción nacional, todo buscando elevar el nivel de vida de los colombianos. Analdex no se quedó solo en la promoción de las exportaciones y el comercio exterior, hizo una defensa firme de los actores de la cadena ante el Gobierno y los entes internacionales, consideró perentorio fomentar empresa sobre la necesidad de tejido social y propiciar espacios de respeto como también sinergias para el crecimiento.

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