Sábado, 02 Abril 2022 02:04

Sanciones a Rusia, un disparo en el pie con efectos globales: Analdex

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Sanciones a Rusia, un disparo en el pie con efectos globales: Analdex Imagen-de-Makalu-en-Pixabay

La interminable y absurda lista de castigos impuestos al Gobierno de Moscú por su invasión a Ucrania redundó en azotes para las economías del mundo, en especial para las europeas que caminan por la cornisa.

En este momento como nunca antes, el mundo evoca la teoría del Cisne Negro, la brillante metáfora del investigador financiero y escritor libanés, Nassim Nicholas Taleb, que describe esos eventos que ocurren sorpresivamente, unos hechos imprevistos que generalmente impactan, para el caso de la economía, de manera negativa.

La también hipótesis de los sucesos del Cisne Negro, golpea súbitamente los aspectos socioeconómicos por cuanto llegan cuando menos se espera y sin las contingencias de choque para evitar daños superiores en los sistemas productivos, en los indicadores macroeconómicos y en el manejo de la conocida política dirigida.

Hoy no hablamos del Cisne Negro, es más grave, estamos viendo la parvada de estas aves con pigmentación oscura en su plumaje que tiene al planeta en medio de la incertidumbre y la desazón, ya que todas las metas se desplomaron como un castillo de naipes, llevando los estados nuevamente al partidor y obligándolos a trazar estratagemas sobre la presión y en medio de las bulliciosas sirenas que advierten sobre el inminente peligro.

Los analistas hablaron de una economía global totalmente diferente, llamada a tener algunos ajustes por la situación terrible a la que condujo la pandemia. No terminó el entorno complejo cuando apareció de manera fantasmal la crisis logística internacional que disparó el precio de las materias primas y el de otros bienes esenciales para la humanidad, apenas entendible porque la escasez de navieras y contenedores hizo que un flete China-Colombia, pasara de 1.800 o 2.000 dólares a 15.000 y 20.000 dólares, una total locura y la pesadilla para los países que dependen del abastecimiento en el mercado mundial. Como era de esperarse los precios se dispararon, la inflación fue el común denominador y las economías siguieron en serios líos.

Cuando todo se sobrellevaba y se le daba un compás de espera al embrollo logístico, vino la invasión de Rusia a Ucrania, un tema que demanda un debate inteligente, cargado de equilibrio porque al parecer se han quedado verdades en el ático y muchos analistas ya dicen que la jugada le salió muy costosa a Europa, pero de gran renta al tío Sam, que como siempre, después de las bombas tiene la solución y el producto para todo, al parecer la Casa Blanca aprendió de los famosos culebreros colombianos, que de pueblo en pueblo arrasaron con cualquier vademécum.

Muchas voces llegan del planeta, las opiniones son diversas, pero la realidad es una, la crisis está presente, hay serias amenazas y los pueblos están llamados a replantear sus economías, los sistemas de provisión y hasta su diplomacia porque en distintos casos falló, en vista que se cambiaron los puentes de entendimiento y la amable conciliación por el embeleco de los ruidos de sable y el aplauso a cada sanción, algo de “no te lo puedo creer”.

Los empresarios colombianos aseguran que la situación actual muestra unos nubarrones en el horizonte que no permiten ser muy optimistas sobre lo que pueda pasar en el segundo semestre de 2022 toda vez que aparte de la pandemia, la crisis logística y ahora la guerra entre Rusia y Ucrania, han llevado a un crecimiento de la inflación y de los precios en los productos básicos que pueden acarrear escenarios complicados de la economía expresados en recesión global, de tanto apuro que ya algunos hablan de estanflación, una coyuntura en donde se encuentran la inflación con la caída de la demanda y la misma recesión.

 

 

El presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina, le dijo a Diariolaeconomia.com, que los efectos económicos, consecuencia de las sanciones impuestas a Rusia están teniendo mayor impacto en el mundo, un asunto que llevará a reconsiderar el entorno de globalización y muy seguramente a acentuar más bloques y alianzas regionales para no quedar aferrados a la internacionalización, algo que ya se da en la práctica porque los países empiezan a buscar la manera de no tener una dependencia excesiva de terceros, tal y como pasa con la generación eléctrica y el gas en Europa, mercado que busca alternativas, inclusive replanteando la posibilidad de energía nuclear.

Aclaró que la globalización y la interdependencia ha encaminado las economías a una situación compleja y delicada ya que como pasó en Rusia, si se imponen sanciones, la medida es el equivalente a pegarse un tiro en el pie porque quien imputa el castigo, afecta de igual manera su economía y la del resto del mundo.

 

“Creo que ese es un elemento que este tipo de sanciones y los efectos que eso tiene sobre las diferentes economías, está llevando a repensar el método”, apuntó Díaz Molina.

 

Reiteró que todo lo que está sucediendo está obligando al globo a repensar lo atinente a bloques regionales para dejar de lado la dependencia que se tiene con los procesos de globalización, afianzados en los últimos años. Según Díaz, los diferentes países están considerando sí el tema de tener unas estructuras económicas mucho más competitivas, eficientes y con productos más baratos, compensan la dependencia y si realmente vale la pena pagar ese precio. De manera paralela cavilan también si están dispuestos a tener unos productos más costosos, pero sin pender de terceros, un tema que está sobre la mesa de las principales economías.

Para el caso de Colombia, el presidente de Analdex aseveró que la experiencia mundial deja como enseñanza que hay que retomar algunas actividades que van desde el sector primario, pasando por la agroindustria y la manufactura, aprovechando el principal mercado que el país tiene en la región, Estados Unidos.

Sobre las bondades que actualmente brinda Norteamérica en donde el primer ganador puede ser México por la cercanía geográfica y las inversiones existentes. Díaz Molina afirmó que la torta es tan grande que hay espacio para que otros países de la región participen de los beneficios que ofrece el mercado yanqui, y ahí, señaló el directivo, Colombia debe analizar cómo aprovecha esas posibilidades, particularmente en el tema agroindustrial en el que se abren excelentes oportunidades por todo lo que tiene que ver con las cadenas regionales de valor, reiteró, con un mercado como el de Estados Unidos que suma más de 310 millones de consumidores.

En el caso colombiano, que pretende articular mercados en las américas y el caribe, es perentorio según estimó el presidente de Analdex, avanzar en el tema de seguridad jurídica, en la misma tenencia de la tierra y las inversiones que se puedan hacer para generar los volúmenes que mercados como el de Estados Unidos demanda.

 

 

Al avanzar con el asunto de seguridad jurídica, Díaz Molina recordó que infortunadamente el país malogró una serie de proyectos en la Altillanura porque alguien consideró que no se podía agrupar unidades agrícolas familiares, lo cual a la hora de pensar en mercados internacionales debe hacerlo, puesto que en esos planes se necesitan grandes extensiones de tierra. El proyecto, deploró, no logró salir adelante y en el acuerdo con las Farc, en el punto uno que es el agrícola, está previsto que pueden convivir la agroindustria y la economía campesina, pero la Ley de tierras no alcanzó a hacer trámite por fast track o vía rápida y quedó para consideración del Congreso en donde permanece quieta, algo delicado porque tiene que ver con un elemento fundamental para poder darles certeza legal a los inversionistas. Dejó claro que no se trata de la propiedad de la tierra sino de la tenencia porque el asunto incluye terrenos que necesitan trabajo, ya que son muy ácidos, requieren de adecuación y por consiguiente de inversiones importantes, un tema que inquieta a los capitalistas porque no hay un soporte jurídico que garantice una tenencia con fines productivos en la que es necesario inyectar recursos y adelantar múltiples gastos.

 

“La Ley prohibió juntar unidades agrícolas, luego no era viable hacer inversiones, y todos los proyectos que se tenían terminaron estropeándose. Si uno quiere aprovechar las posibilidades que se abren en la región para el tema de agroindustria y que Colombia participe tal y como lo hacen Brasil y Argentina, es necesario trabajar ese punto, un trabajo que le corresponderá al nuevo Gobierno que con toda confianza lo hará en la dirección correcta para poder atraer esas inversiones, desarrollar los proyectos y con ello participar de todas las oportunidades que hay en el renglón agroindustrial”, puntualizó Javier Díaz Molina.

 

En estos momentos las economías no la pasan bien, hay sectores en donde el elevado costo de los insumos, sacó del negocio a muchos agricultores pequeños porque al hacer el ejercicio de pérdidas y ganancias, el resultado termina siendo adverso. Analdex subrayó que la preocupación pasa porque el crecimiento de los precios lleve a que la demanda caiga y el país entre en situaciones recesivas que suponen la disminución dramática de esas producciones para poder hacer los respectivos ajustes. Reconoció que salir de esas situaciones no es fácil y ejemplo de ello es Europa, Japón y los mismos Estados Unidos cuando la vieron cuesta arriba para abandonar la situación entre 2008 y 2009 presentada con las hipotecas subprime, un asunto duro, costoso y de larga espera. “Uno asume que Colombia no llegará a esas circunstancias”.

 

Atención agricultores, no habrá soluciones inmediatas

 

 

Desde el análisis del directivo, no son buenas las noticias que llegan y expuso que los empresarios estaban esperando un comportamiento positivo de la economía que en 2021 lo hizo a razón de 10,6 por ciento, eso sí advirtiendo que el indicador para la vigencia actual estaría por la mitad, un 5.0 o 5,3 por ciento. El tema logístico, que se creía, iba a quedar superado, comentó Díaz, lamentablemente seguirá de largo porque continúa la escacez de navieras y con la circunstancia de guerra, el suministro se verá profundamente afectado en todos los sectores productivos.

 

“A nivel mundial las circunstancias están llevando a una mayor cautela sobre el comportamiento de la economía global. Ojalá, los anuncios de la posibilidad de un acuerdo entre Rusia y Ucrania se den y sean positivos para poder eliminar esa oscura variable bélica del escenario económico”, manifestó el señor Díaz Molina.

 

Siguiendo con temas espinosos como el de las materias primas y los fertilizantes las soluciones no serán inmediatas en la eventualidad de un acuerdo en los Balcanes, todo porque hay infraestructura averiada, barreras políticas, bloqueos comerciales y un sinnúmero de asuntos que ponen el palo en la rueda.

En opinión del presidente de Analdex, rubricar un acuerdo no garantiza el pronto restablecimiento de la actividad comercial o la plena normalidad, puesto que ya se ocasionaron los daños y recuperarlos demandará tiempo.

Explicó que la preocupación es que la caída en la oferta de fertilizantes llevará a una menor productividad en la agricultura, un asunto apremiante porque paralelo a esas lánguidas obtenciones habrá mayores precios, lo que acentúa el tema de encarecimiento de los productos alimenticios y de todo el comercio originado en la agroindustria. El gremio no descartó que pueda registrase una fuerte caída de la demanda frente a los mayores valores.

El plan B o las prácticas de la antigua usanza, es decir compostajes orgánicos para suplir la falta de abonos es, según Díaz Molina, un tema que se ha estado mirando y analizando, pero expuso que la opción no es tan fácil porque los productores que fertilizan un determinado cultivo con una tonelada de urea, en la eventualidad que no cuenten con el abono derivado del petróleo, requerirán en promedio 10 toneladas de gallinaza, para tener el mismo impacto, lo cual no es sencillo de alcanzar, el remplazo resulta más oneroso y no es nada fácil, independiente de las iniciativas biológicas que existan.

 

“De manera infortunada, a los problemas en su momento existentes, se sumó este conflicto entre Rusia y Ucrania, que echo por tierra los avances que se estaban teniendo en la recuperación de las economías, ello gracias al tema de vacunación y a la posibilidad de dejar atrás la pandemia, pero el tema de la guerra llegó para complicar aún más el contexto, sin pasar por alto que aparecieron nuevas variantes de Covid-19 en China y Corea. Lo de Shanghái es preocupante, ya que China cerró su principal ciudad por la aparición de inexplorados tipos de Covid. En síntesis, no podemos decir que estamos al otro lado y que ya superamos la crisis, pues sencillamente hay una fragilidad muy grande y en cualquier momento volvemos a situaciones que creíamos ya superadas en materia sanitaria, un asunto que complica absolutamente todo”, declaró el presidente de Analdex Javier Díaz.

 

 

Anotó que para el capítulo Colombia es visible que las cifras de contagio han caído y por ello la gente está retornando nuevamente a la normalidad, pero recalcó que no se puede cantar victoria y caso opuesto manifestó que los ciudadanos deben estar muy atentos a lo que pueda ocurrir en esa materia, porque el lío sanitario asiático se ve muy encima, seguramente ha de seguir en Europa y después arribará a las américas.

Finalmente, Díaz dijo que el país tiene un lío muy grande, el cual está relacionado con los déficits gemelos, es decir, déficit fiscal y en cuenta corriente. Advirtió que si no se ataca la circunstancia podría venir a futuro una crisis cambiaria, todo un peligro latente.

 

“Le corresponde al nuevo gobierno actuar, uno no ve ni escucha a los candidatos con temas como la reforma tributaria, seguramente por los efectos electorales, no quieren asustar a los votantes, pero al futuro inquilino de la Casa de Nariño le toca adelantar una nueva transformación impositiva, pues la situación fiscal es insostenible. En este momento la parte externa ha dado una mano por los buenos precios de petróleo y carbón, lo cual permite disminuir el déficit en cuenta corriente que con urgencia debe meterse en cintura”, concluyó Javier Díaz Molina.

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