El comercio con Estados Unidos es y será siempre trascendental, para el caso de Colombia poder poner productos en ese mercado llámese manufactura, commodities o valor agregado implicará crecimiento, generación de riqueza y oferta de empleo formal y debidamente remunerado. Igual acontece con la inversión, vital para los colombianos toda vez que las empresas americanas apostaron desde tiempos lejanos por el país del café, el de las oportunidades y en donde todo estaba por hacer, lo propio sucedió con capitales nacionales que dieron el paso y aterrizaron en Estados Unidos en donde todo ha resultado a pedir de boca.
Todo ha sido familiaridad entre Colombia y Estados desde el siglo XIX, inclusive la incursión militar de los estadounidenses en Panamá tras el acuerdo Mallarino-Bidlack para muchos leonino y totalmente perjudicial para Colombia o mejor, para la revitalización posiblemente la Gran Colombia que hubiese sido un jugador político y económico de gran calibre solo que hay analistas que ven el progreso como amenaza y aplican el principio de divide y reinarás. Posiblemente eso le pasó al sueño del Libertador Simón Bolívar que empezó a desmembrarse tras sus diferencias con el General Francisco de Paula Santander y la posterior escisión de la promisoria patria gestada por Bolívar y que llegó a ser admirada y vista como una nación de gran relieve a nivel global, anhelo que inició en 1821 y feneció diez años después en 1831, todo por la falta de cohesión, concertación y acuerdo, dos palabras fueron los espetos de esa nación enorme y poderosa, Federalismo y Centralismo, lapidarias y responsables de los funerales de la patria grande.
La Gran Colombia alcanzó a sumar a Panamá, Colombia, Ecuador y Venezuela, igual se adhirió Guyana y territorios de la otrora República Federal Centroamericana, el oriente de Costa Rica, Nicaragua y Honduras, despertó igualmente el interés del Imperio de Brasil y el norte de Perú.
Dejando de lado los recuerdos y lo que pudo ser y no fue, con ese tratado Mallarino- Bidlack se dio comienzo a las relaciones económicas, políticas y de índole social entre Estados Unidos con Colombia y Panamá, un inicio con pie izquierdo que de todas maneras marcó el relacionamiento entre el país norteamericano con las naciones suramericanas, eso sí con el sinsabor de dividir Panamá, una región en donde Colombia había hecho inversiones importantes en desarrollo como el ferrocarril, en ese hecho Colombia perdió hasta la camisa, tan solo ganaron algunas prestantes, pero poco inteligentes familias bogotanas, las que vendieron soberanía por migajas, pero como dice el dicho, “la culpa no es el diablo sino del que le hace la fiesta”.
La pérdida de Panamá dejó claro que no podía haber más potencias ni autonomías, el tío Sam la tenía muy, pero muy clara, nada del sur podía ser una amenaza. En 1902 Estados Unidos firma con Colombia el tratado Herrán-Hay que concedió derechos fuertemente criticados por el Congreso colombiano al considerar el documento rubricado en Washington violaba la soberanía nacional.
La jugada intervencionista en Panamá hizo que el inicio del siglo XX dejara como recuerdo 20 años de dificultades y tensiones pues jamás se vio con buenos ojos en Colombia la perversa jugada del entonces presidente estadounidense Theodore Roosevelt para separar a Panamá. Aparte del bochornoso capítulo en la historia de las relaciones binacionales desde el amanecer del siglo XX Estados Unidos fue el mejor destino de los productos colombianos, sin importar que se pusiera como parangón el dicho “el que peca y reza empata”, ya no importaba, los siglos fueron borrando todo y la economía de los dos países creció y fue prospera por la compra y venta de bienes, verbigracia café y banano.
Hablar de estas relaciones añejas y de mutuo provecho demandaría tiempo y mucho espacio, de todas maneras han pasado siglos en donde las relaciones comerciales y políticas entre Colombia y Estados Unidos han estado marcadas por agendas comerciales, cooperación, el combate contra las drogas, el cerco al terrorismo y una relación en la que Colombia busca cada vez mayor beneficio y menos dependencia al mirar otras opciones en Europa y Asia, lugares en donde los mercados son interesantes y brindan blindaje pues Colombia con todo y su amistad con Estados Unidos sigue siendo independiente y lejana de la finca o patio trasero de Norteamérica como se le llamó en un tiempo. Hoy Colombia con sus recursos naturales y con una realidad agua y comida empieza a mostrar verdadero relieve pues hay lugares de Estados Unidos y del mundo sin agua y con unos suelos echados a perder por el uso excesivo de fertilizantes, causa efecto de las tierras adictivas.
Las relaciones o cooperación avaladas entre los dos estados no se quedan estrictamente en comercio, pasan también por ayuda militar, cooperación en áreas sociales y acatamiento de los derechos humanos.
Seguramente hay mucho por corregir en los dos países y en la misma relación bilateral que tiene un gran interrogante, ¿para dónde irá todo con las nuevas políticas arancelarias de Donald Trump, el mandatario que nada quiere saber de globalización y sí de proteccionismo, escenarios que no agradan, pero totalmente legítimo así se vea como un golazo a la integración de mercados”.
Con el tiempo Colombia hizo caso de la petición del presidente Marco Fidel Suárez quien gobernó entre 1918 y 1921, el país miró al norte y se vinculó con la Estrella del Norte, después vino el sostenimiento de la idea por parte del presidente liberal Enrique Olaya Herrera, 1930-1934, pero la disciplina se reafirma con la visita del mandatario estadounidense Franklin Delano Roosevelt en julio 10 de 1934 quien impulsó la estrategia del Buen Vecino aunque décadas después con marihuana y cocaína Colombia dejó de ser un buen vecino, contexto que llevó a implantar el Plan Colombia gestado en 1999.
Ante el crecimiento del comercio ilegal de narcóticos se firma la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de la Droga, ATPDEA, acuerdo que les permitía a Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú ingresar productos con arancel cero, un resarcimiento por combatir los carteles de la droga y la siembra masiva de cultivos ilícitos. Esta Ley entró en vigencia el 31 de octubre de 2002 y relevó a la Ley de Preferencias Comerciales Andinas, ATPA, iniciativa que buscaba acrecentar el desarrollo económico en las naciones andinas que tendrían con el mercado americano una opción de lucro distinta a la siembra de hoja de coca y posterior obtención de cocaína.
Llegaron las negociaciones del tratado de libre comercio y finalmente el TLC firmado el 22 de noviembre de 2006 entró en vigor el 15 de mayo de 2012. Con todo y acuerdo la dinámica empresarial entre los dos países continúa pues a nadie se le puede pasar por alto que el mercado de Estados Unidos es de más de 334,9 millones de personas.
Durante años se han elegido en Estados Unidos todo tipo de presidentes, uno demócratas otros republicanos y la particularidad es que cada mandato ha significado preocupación o confianza para el mundo, ello por tratarse de un país potencia que conlleva a cambios con cada movimiento adelantado y para el caso actual la situación no es distintas dadas las características de Donald Trump y sus ya inquietantes anuncios que persiguen un blindaje para la economía de su país, seguridad nacional y todo tipo de medidas proteccionistas.
En charla con Diariolaeconomia.com, la presidente de la Cámara de Comercio Colombo Americana, AMCHAM, María Claudia Lacouture Pinedo anotó que con la llegada del presidente de Estados Unidos se generan algunas incertidumbres que desprenden del incremento de aranceles a países vecinos como Canadá y México, pero igual decisiones que impactarán a China así como a la Unión Europea, todo dentro de un difícil escenario geopolítico que pone a muchos a conjeturar o a hacer cuentas, pero con las dudas que van quedando por un gobierno que desde ya se muestra como poco amigo de la globalización.
A juicio de la directiva, esos retos y circunstancias hoy presentes en el mundo pueden ser verdaderas oportunidades para Colombia. Recalcó que dentro de los retos no se puede obviar todo lo relacionado con la política de América en donde hay temas comunes como migración, lucha contra los cultivos ilícitos, el comercio y China. Temas en los que Colombia seguramente tendrá tantas oportunidades como retos.
“En ese sentido lo que queremos es darles a los empresarios las oportunidades relacionadas con 144 partidas arancelarias que tenemos frente a China en Estados Unidos, 43 partidas arancelarias con ventaja comparativa revelada con respecto a Canadá y 37 partidas arancelarias en relación con México en Estados Unidos, si bien esos retos existen, las oportunidades, creemos, son mayores. Sin duda todo este contexto representará crecimiento y opciones para Colombia solo si trabajamos mancomunadamente, donde haya un esfuerzo por parte de las políticas públicas en darle viabilidad al sector privado para poder mejorar, evolucionar y llegar al mercado internacional”, declaró la señora María Claudia Lacouture Pinedo.
Según afirmó la presidente de AMCHAM Colombia, el ente cameral hizo un cálculo el cual arrojó que en los próximos tres años si se trabaja en las exportaciones que ya se tienen y capitalizando las oportunidades que se están abriendo, el crecimiento puede ser superior al 250 por ciento de las exportaciones colombianas.
Frente al eventual riesgo para los TLC que pueden ocasionar las nuevas medidas, Lacouture aseveró que Colombia debe tener una política exterior pragmática, serena y pausada antes de dar connotaciones a algo que todavía no ha sucedido. Insistió, cierto si es que Colombia tiene oportunidades importantes en Estados Unidos independientemente de la tensión comercial que exista entre ese país norteamericano y China, con México o Canadá y los aranceles que se impongan. Subrayó que la Cámara no cesará en mostrarles a los empresarios que tienen oportunidades para llegar a Estados Unidos y que adicionalmente se abren muchas más en el caso que se exacerben las conocidas tensiones comerciales.
Hoy, explicó la dirigente cameral, Colombia tiene oportunidades y ventajas frente a otros países en Estados Unidos tal y como se ve con alimentos y el sector agrícola que ofrece mejores posibilidades seguidas por plástico y químicos como también en construcción, textiles y confecciones, sectores que experimentarán una viabilidad importante si se llegase a dar ese 25 por ciento de aranceles a México, Canadá y China. Anotó que también surgen probabilidades en maquinaria, eléctricos y muchos otros, pero aclaró que todo dependerá en gran medida del departamento y su producción versus las oportunidades en Estados Unidos. Manifestó que lo efectivamente cierto es que son más de 200 partidas arancelarias para llegar a Estados Unidos, más de 23 estados en ese país interesados en comprar esas partidas arancelarias y todos los departamentos colombianos con la opción como mínimo de una oportunidad de poder desarrollar y llegar al país norteamericano.
Dentro de los análisis de temas comerciales hechos por AMCHAM están las importaciones hechas por Estados Unidos a Colombia y allí es claro que el 70 por ciento de la canasta importada no se produce en suelo colombiano y su hay un momento de tensión o aumento de arancel, efectivamente repercutirá en inflación y repunte del costo de vida para los colombianos.
Sobre el anuncio del gobierno de Colombia en el sentido de ajustar al alza los aranceles para los vehículos, el tema aún no es muy claro, pero en opinión de la directiva, es que hay una importación grande desde Estados Unidos y en ese sentido no hay que verlo en una sola dirección sino en dos vías y por ello acentuó que Colombia y su empresariado tiene que ser pragmática, pausada, serena y tomar las mejores decisiones que den respuesta no solamente en el término inmediato sino en el mediano y largo plazo.
El asunto geopolítico no es fácil y preocupa que en algunos momentos los conflictos van escalando haciendo prever serias dificultades y aprietos económicos, logísticos y de suministro. Sobre ese particular la Cámara de Comercio Colombo-americana hizo un llamado porque si bien hay un contexto de cautela positiva con optimismo a nivel internacional, obviamente también incertidumbre, en medio de todo, hay oportunidades que deben ser aprovechadas, para el caso de Colombia más de 200 partidas arancelarias para llegar a Estados Unidos con ventaja comparativa revelada en favor de los exportadores colombianos.
“Tenemos en todos los departamentos de Colombia oportunidad para poder acceder al mercado americano, hay 23 administraciones, jurisdicciones o dominios en Estados Unidos para aprovechar todas las opciones mercantiles. El tema no es nuevo, Colombia ha tenido por más de 200 años una relación amigable con Estados Unidos, desde luego en el tiempo ha habido tensiones, pero se ha mentido una relación práctica y eso lo debemos seguir haciendo, aprovechar las oportunidades, buscar y ser proactivos en los intereses comunes entre los dos países para dinamizar el comercio y al mismo tiempo desarrollar una política exterior lógica, realista y sensata para poder ser eficientes dentro de un contexto productivo que abra alternativas para que Colombia sea un actor principal en el comercio exterior”, puntualizó Lacouture Pinedo.
Si bien para AMCHAM no es predecible el relacionamiento entre los presidentes Trump y Petro, lo que sí se puede anticipar y vaticinar es que hay un cúmulo de oportunidades y que desde el sector empresarial son necesarias unas acciones que deben hacerse de manera independiente tanto en Estados Unidos como en Colombia, dicho de otra forma tener agendas por separado, a un lado el tema político y de otro los asuntos económicos y comerciales, ojalá con armonía en los dos frentes. Así las cosas, a pesar de la incertidumbre y de los desafíos lo trascendental es mirar con optimismo las oportunidades y aprovecharlas.
Más allá que el crecimiento del ocho por ciento en las exportaciones a Estados Unidos en 2024 deja cierta tranquilidad amén de los anuncios de renegociación de acuerdos comerciales y la creación de nuevos impuestos a las industrias, incluidas las extranjeras, el parte para la cámara es positivo habida cuenta que Colombia hoy está presentando un resultado positivo, como se dijo del ocho por ciento de sus despachos mercantiles a puertos estadounidenses mientras que frente al mundo decrece en uno por ciento y por eso se insiste en las importantes oportunidades con más de 200 partidas deben abrir la puerta a una política de exportación de Estado que le permita a Colombia seguir creciendo independiente de la incertidumbre y de los contextos políticos que se presenten tanto en Colombia como a nivel internacional.
Capítulo 10, por fin se firmó acuerdo
Frente al Capítulo 10 del TLC cabe recordar que fue formalizada la firma de la Decisión nueve de la Comisión de Libre Comercio en la que, según el ministerio de Comercio, Industria y Turismo, los dos Estados suscribieron la nota interpretativa sobre algunos aspectos del Capítulo 10 del TLC que aborda lo relacionado con inversiones, puntualmente lo atinente a disputas entre inversionistas y Estados.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo Luis Carlos Reyes explicó que la aclaración es importante tanto para las expectativas de los inversionistas, como para los compromisos de los Estados y para la resolución de controversias por parte de jueces y árbitros internacionales.
Es bueno aclarar que la nota no modifica el texto original del tratado ya que mantiene las mismas protecciones. Logra igualmente un mayor balance entre los intereses de los Estados y los inversionistas, beneficiando a las sociedades de ambos países.
Este ejercicio no afecta los incentivos a la inversión extranjera directa que pueda llegar de Estados Unidos a Colombia.
El Ministerio dice que la nota interpretativa aclara los compromisos de protección que asume cada Estado ante malas interpretaciones que se puedan presentar en el marco del TLC que pueden derivar en demandas frívolas o abusos por parte de inversioncitas que buscan sacar partido.
La nota, dijo el ejecutivo, reafirma el derecho que tiene cada país de emitir nuevas regulaciones en cumplimiento legítimo del desarrollo de sus políticas públicas y en defensa del interés público, como, por ejemplo, la protección al medio ambiente.
Asimismo ratifica que si las inversiones no se ajustan a las normas internas del país receptor, no se beneficiarán de protección. Esto, aclaró el gobierno, excluye la protección de inversiones ilícitas. También defiende la soberanía de los jueces y autoridades colombianas, al establecer explícitamente que los tribunales de inversión no son una segunda instancia de las decisiones internas de cada país, con lo cual no pueden revisar el fondo de las decisiones emitidas por los jueces y autoridades nacionales.
La sonada nota ratifica que los inversionistas tienen la carga de demostrar sus reclamaciones y acreditar que estas no obedecen a meras expectativas o a posibles daños futuros o hipotéticos, como ya le ha ocurrido a Colombia, sino que se sustentan en evidencias objetivas y concretas.
La nota aclara las reglas de no discriminación a inversiones extranjeras y hace explícito que estas no implican que cualquier trato diferente es discriminatorio, y que los inversionistas no serán sometidos a un trato discriminatorio basado en su nacionalidad.
Reafirma que los inversionistas tampoco pueden usar estas reglas para elegir 'a la carta' las protecciones que más les convienen dentro del portafolio de tratados de inversión suscritos por cada una de las partes.
La nota va en línea con directrices de los dos últimos gobiernos de Estados Unidos, con solicitudes hechas desde el Congreso estadounidense sobre el tema, con discusiones que se han dado en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en las Naciones Unidas, con sentencias de la Corte Constitucional de Colombia y con los intereses y necesidades planteadas por el Gobierno del presidente Gustavo Petro.
“La declaración, lejos de destruir los incentivos a la llegada de inversión extranjera, los refuerza para aquellas inversiones que tienen vocación de beneficiar tanto a los inversionistas como a la sociedad colombiana que las acoge", puntualizó el ministro Luis Carlos Reyes.
Este acuerdo se logró en desarrollo de la reunión bilateral llevada a cabo entre el ministro de Comercio, Industria y Turismo Luis Carlos Reyes con la representante comercial de Estados Unidos Katherine Tai.
Sobre ese asunto la presidente de AMCHAM Colombia apuntó que Colombia como precisó la Casa de Nariño, buscaba mejorar las definiciones del Capítulo 10 relacionadas con inversión, sin embargo, señaló generaba preocupación que no se conocía la dimensión de la nota interpretativa que para algunos podía cambiar las normas y debilitar las oportunidades de inversión previstas en el país, tema que con la publicación abre el debate.
Tras conocer los cambios la presidente de AMCHAN dijo que los cambios en las definiciones del Capítulo 10 del TLC representan modificaciones sustanciales al texto del acuerdo y debieron haber seguido el procedimiento establecido tanto en el acuerdo comercial como en la Sentencia C-252 de 2019 de la Corte Constitucional de Colombia.
Tras un primer análisis de AmCham Colombia, se identifican preocupaciones sobre una posible extralimitación de los Gobiernos en la implementación de esta nota interpretativa, debido a unos cambios que suscitan inquietud. En primer lugar, restricción del acceso al arbitraje internacional puesto que limita el derecho de los inversionistas extranjeros a impugnar decisiones judiciales locales que podrían ser injustas o inconsistentes con el TLC.
Otra lectura de la cámara es la eliminación de expectativas legítimas como criterio de trato justo y equitativo, ello porque lo firmado reduce la seguridad jurídica y permite que los Gobiernos cambien reglas sin otorgar garantías previas a los inversionistas.
Un aspecto que igual llama la atención de Amcham Colombia es la modificación de la protección frente a regulaciones ambientales sin compensación pues con ello se reafirma el derecho de los Gobiernos a adoptar regulaciones ambientales que puedan afectar el valor de una inversión, limitando la posibilidad de que los inversionistas demanden al Estado.
Temas como ausencia de consulta y aprobación del Congreso, otros puntos a mirar por cuanto esos cambios no fueron sometidos a consideración de los Congresos ni, en el caso de Colombia, al control constitucional, lo que, según AmCham, vulnera la Sentencia C-252 de 2019.
Impacto para Colombia
A criterio de Amcham Colombia, son varios los impactos pues inicialmente se crea mayor incertidumbre para inversionistas extranjeros, quienes podrían percibir una disminución en la seguridad jurídica de sus inversiones. De otro lado, las decisiones judiciales y tutelas relacionadas con inversiones ya no podrían ser impugnadas en tribunales internacionales, salvo en casos extremos.
La cámara binacional de comercio prevé una posible afectación a la llegada de inversión extranjera, en un momento en que el país necesita recursos para impulsar el crecimiento, generar empleo formal y aumentar ingresos para los colombianos.
Amcham recordó que los principios establecidos en la Sentencia C-252 de 2019, en la cual la Corte Constitucional de Colombia ha sido clara en que cualquier modificación a acuerdos internacionales debe respetar los siguientes principios:
Participación del Congreso, ello porque toda modificación sustancial debe ser aprobada por el Congreso y sometida a control constitucional. Otro principio está relacionado con el respeto a los derechos fundamentales en vista que las notas interpretativas no pueden vulnerar derechos protegidos ni afectar la soberanía del Estado.
No menos importante es la consulta a las partes interesadas porque inversionistas, gremios y comunidades locales deben ser incluidos en la evaluación de interpretaciones propuestas.
Para resaltar esta lo que reza lo referente a conformidad con el bloque de constitucionalidad teniendo en cuenta que las interpretaciones deben alinearse con los derechos fundamentales y tratados internacionales ratificados por Colombia.
“Ahora, corresponderá a los Congresos de Colombia y Estados Unidos pronunciarse sobre esta nota interpretativa, que no fue consultada con ellos, y a la Corte Constitucional evaluar tanto el procedimiento como el fondo de esta decisión”, manifestó Lacouture Pinedo.
Hoy el comercio llega a su punto máximo de nerviosismo justo en momentos en los que se amenaza con subir aranceles a productos estadounidenses como leche, maíz y otros, pretensiones que han generado cartas y expresiones de inconformismo del Congreso en Washington.
La situación no es mínima si se tiene en cuenta que el gobierno de Trump es tan impetuoso como el de Colombia, algo muy lejano al mandato que se va de la Casa Blanca que aceptó muchas cosas dentro de los mecanismos de diálogo.
“Hay que tener cuidado con lo que uno busca porque puede salir trasquilado y en ese sentido efectivamente Colombia debe tener una política exterior comercial pragmática que busque el beneficio de los colombianos que realmente tenga un sustento para poderlo establecer. Definitivamente estamos en un nuevo contexto internacional de tensiones e incertidumbre, con un gobierno de Estados Unidos en donde Colombia tiene un relacionamiento importante. No podemos descartar que el 28 por ciento de nuestras exportaciones va a Estados Unidos y que el 29 por ciento de turistas que llegan al país son estadounidenses, menos que el 53 por ciento de las remesas que recibe Colombia vienen de Estados Unidos y que el 42 por ciento de la inversión extranjera directa tiene como origen el país norteamericano, luego hay un beneficio importante de relacionamiento con Estados Unidos en empleo en pro de Colombia, en crecimiento económico y en bienestar para los nacionales”, especificó María Claudia Lacouture Pinedo.
Ante la queja de un sector del comercio que puso en conocimiento que hay una serie de productos chinos que ingresan a Colombia triangulados por Estados Unidos, la dirigente anotó que en lo que tiene que ver con esa denuncia lo más importante es tener acciones contundentes en los puntos de control y en la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, para limitar cualquier tipo de contrabando que reciba el país, algo que debe ir de la mano con el sector privado que ha sido resiliente, responsable, que ha apostado por Colombia y que trabaja no solamente para generar productos competitivos sino que lleven beneficio y mejoras para Colombia.
En ese sentido, la presidente de AMCHAM expuso que hay materias primas importantes en el mercado global que no se producen en el país y que en el caso de establecer aranceles o medidas que limiten esos productos en Colombia, serás negativo el beneficio que pueda recibir el consumidor colombiano teniendo en cuenta que una disposición puede impactar el costo de vida.
Finalmente, la presidente de AMCHAM Colombia, María Claudia Lacouture Pinedo anotó que definitivamente la geopolítica se está moviendo hacia temas como trabajo y relacionamiento comercial por bloques económicos y entre quienes tengan acuerdos comerciales. En geopolítica es más importante, indicó, la toma de decisiones de inversiones que la geo-logística y en ese sentido recalcó hay una oportunidad para que Colombia aproveche las oportunidades en Estados Unidos país en los que existe el campo y la opción para varios sectores productivos.