Viernes, 25 Septiembre 2015 16:00

Emisor ajusta al alza los tipos de interés

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El Banco Central hizo un completo análisis económico de la situación interna y externa lo que lo llevó a subir las tasas.

La Junta Directiva del Banco de la República le dio su bendición a un alza en las tasas de interés de referencia de 25 puntos básicos para situarla en 4,75 por ciento-
Con esta decisión el Emisor rompe la tendencia del 4,50 por ciento que permaneció estable por espacio de un año.
La Junta que se tomó un buen tiempo en hacer los análisis y en fijar el ajuste tuvo en consideración que en agosto la inflación anual al consumidor aumentó y se situó en 4,74%. De manera paralela observó que el promedio de las cuatro medidas de inflación básica (4,46%) volvió a subir y alcanzó el nivel más alto desde junio de 2009.
El Gerente General del Banco Central, José Darío Uribe, indicó que las medidas de expectativas de inflación de los analistas a uno y dos años se sitúan alrededor de la mitad superior del rango meta y las derivadas de los papeles de deuda pública a 2,3 y 5 años superan el 4%.
“La transmisión de la depreciación nominal a los precios al consumidor y el incremento en los costos de las materias primas importadas, así como la menor dinámica en la oferta de alimentos, explican en gran parte la aceleración de la inflación en lo corrido del año”, anotó.
En su exposición ante los medos de comunicación, el funcionario expuso que el traslado de parte de la devaluación del peso a los precios al consumidor y la mayor intensidad del fenómeno de El Niño hacen más lenta la convergencia de la inflación a la meta, tanto por su impacto directo sobre los precios y las expectativas de inflación como por la probable activación de mecanismos de indexación.
Agregó que las cifras de actividad económica mundial continúan reflejando una débil dinámica de la demanda externa e inferior a la registrada en 2014. En los Estados Unidos, adujo, la economía habría seguido creciendo a tasas favorables mientras que la zona del euro se recupera lentamente. Por lo que observa el Banco, en China continúa la desaceleración y su banco central implementó nuevas medidas de estímulo.
“Las principales economías de América Latina registran crecimientos bajos o contracciones del producto”, sostuvo el señor Uribe.
Dijo también que en los Estados Unidos la Reserva Federal decidió mantener inalterada su tasa de interés de referencia, factor que clave en varios análisis.
Dijo que el Emisor tuvo en cuenta aspectos tales como que en América Latina las primas de riesgo de las principales economías permanecen en niveles superiores a los de 2014 y las cotizaciones de las monedas respecto al dólar han sido volátiles.
Comentó que el precio internacional del petróleo y el de otros productos básicos que exporta Colombia se mantiene en niveles bajos. Aseguró que dadas esas condiciones, la caída en los términos de intercambio registrada a lo largo del año ha deteriorado el ingreso nacional y explica en gran medida el mayor nivel de la tasa de cambio respecto al dólar.
El cuerpo colegiado en su reunión tuvo en cuenta también que en Colombia, el crecimiento económico del segundo trimestre, que cerró en tres por ciento, fue algo mejor que lo proyectado por el equipo técnico.
“La demanda interna se desaceleró principalmente por el rubro de inversión en maquinaria y equipo de transporte. El consumo privado creció a un ritmo más lento. Tanto las exportaciones como las importaciones cayeron, pero su contribución neta al crecimiento del PIB fue positiva. Con lo anterior y con la nueva información del tercer trimestre, el equipo técnico mantuvo el rango estimado de crecimiento económico entre 1,8% y 3,4%, con 2,8% como cifra más factible”, afirmó el Gerente.
Explicación de la decisión de política
Según José Darío Uribe, el ajuste de la economía colombiana al fuerte choque de ingreso derivado de la caída del precio internacional del petróleo ha requerido una depreciación sustancial del peso. Ésta, explicó, es necesaria para lograr una re-orientación sectorial del gasto y la producción, conducente al ajuste de las cuentas externas del país.
Para el Banco de la República, la expectativa de aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos ha generado presiones adicionales hacia la depreciación.
Por su gran magnitud, anota el Prestamista de Primera Instancia, la devaluación ha elevado la inflación de los precios al consumidor. No obstante, dice, este choque se considera transitorio, puesto que no se espera una depreciación adicional, fuerte y continua. “Este impacto se sumó a los choques temporales de oferta de alimentos de comienzos del año.”
Especificó el ente que en vista de la naturaleza transitoria de todos estos choques y del anclaje de las expectativas de inflación a la meta, se esperaba una convergencia gradual de la inflación en el horizonte de política sin modificar la tasa de interés de intervención.
“Al mismo tiempo, se proyectaba una desaceleración de la economía como consecuencia del deterioro de los términos de intercambio. Dada la persistencia de los menores términos de intercambio e ingreso nacional, se consideraba que una desaceleración del gasto interno era compatible con la sostenibilidad de las cuentas externas del país. Sin embargo, se reconocía el riesgo de que la desaceleración pudiera ser excesiva, especialmente en un contexto de débil demanda externa. Con la información del último mes la probabilidad de este riesgo ha disminuido. En estas condiciones, la Junta Directiva consideró en su momento conveniente mantener las tasas de interés estables en niveles expansivos”, aseveró Uribe.
Situación actual
La nueva información disponible muestra un aumento continuo y mayor al esperado de la inflación y de las medidas de inflación básica, así como por la aparición de señales de posible "desanclaje" de las expectativas de inflación.
Los fuertes aumentos de los precios de los bienes que se ven más afectados por la depreciación del peso han continuado presionando la inflación al alza. Los precios de los otros bienes y servicios también muestran variaciones crecientes, lo cual puede reflejar la presencia de indexación, la expectativa de mayor inflación en el futuro o presiones de costos en esos sectores. Al mismo tiempo, el fenómeno de El Niño se intensificó y aumentó el riesgo de incrementos adicionales en los precios de los alimentos y la energía.
Por su parte, como se mencionó, los indicadores de expectativas de inflación aumentaron y aquellos derivados de los precios de la deuda pública a corto y largo plazo se sitúan por encima de 4%.
“Los datos recientes de crecimiento y actividad económica confirman una desaceleración de la producción y el gasto en línea con las proyecciones del equipo técnico del Banco y compatible con la corrección del déficit externo del país”, adujo el Banco.

 

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