Lunes, 16 Marzo 2020 21:06

Dolarizar sería absurdo, hay que retomar la productividad: Analdex

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Los empresarios dedicados al comercio exterior indicaron que el país no puede seguir dependiendo de la oferta minero-energética e invitaron a retomar agricultura, agroindustria y empresas de valor agregado.

Los exportadores colombianos y empresarios con operaciones de comercio exterior advirtieron que la peor decisión en la actual coyuntura de la economía, impactada por el Covid-19 y por unos precios del petróleo derrumbados por el diferendo entre Arabia Saudita y Rusia, sería acudir a la dolarización pues ello implicaría quedar en manos de la Reserva Federal y perder el manejo o la soberanía monetaria.

El Presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina, dijo en Diariolaeconomia.com, que pensar en dolarización podría ser la más equivocada decisión y aseguró que es lo peor en lo que se podría pensar en estos momentos de dificultad económica.

Manifestó que hay que mirar el ejemplo de Ecuador que optó por ese camino lo cual conllevó a que los ecuatorianos salieran en masa a comprar en Colombia. Sostuvo que precisamente en estos momentos como colombiano y como dirigente gremial se agradece el tener una política monetaria independiente y poderla mover al acomodo del país y bajo las decisiones de las autoridades económicas.

 

Yo creo que dolarizar la economía es perder esa posibilidad y esa autonomía porque ello implicaría quedar en manos de Estados Unidos en política monetaria, creo que en este momento una medida de ese calibre sería un absurdo pues tenemos que mantener nuestra moneda, tener nuestra política monetaria y pensar que estamos viviendo una situación coyuntural y no estructural pues esto es de días o semanas, pero uno no espera que la actual tasa de cambio se mantenga en el mediano plazo”, puntualizó el dirigente gremial.

 

Un punto que tiene muy claro Analdex es que Colombia tiene que reactivar e agro e impulsar la agroindustria y fomentar así valor agregado que mejore las condiciones de economía agraria y permita inclusive generar una oferta exportable más amplia y no reducida a Café, banano, flores, aguacate hass y otras frutas exóticas. Para Analdex es sumamente urgente insistir en la política de diversificación porque es necesaria para no depender de un solo sector como pasa actualmente con los minero-energéticos asumiendo riesgos y pagando los errores.

Insistió en que la teoría del riego es clara porque invita a diversificar y no a depender de un solo rubro porque solo así se tiene un mejor soporte para apalancar cualquier tipo de entorno. Afirmó que la lección hay que aprenderla ya que si Colombia no logra una diversificación de su aparato productivo, los tiempos venideros no son los mejores más ahora que el mundo está demandado más alimentos y por ello la agricultura siendo una de esas opciones, eso sí acompañada del contexto agroindustrial pues solo con valor agregado abría una solución fundamental.

 

“Creo que con una población de 50 millones de consumidores, hoy por hoy Colombia podría tener un mercado interno que soporte esas ofertas agrícolas y por ello hay que generar una mayor productividad en el campo, mirar temas como tecnología, variedades y seguir creciendo en siembras y cría de animales”, señaló Díaz Molina.

 

El asunto de retomar el campo como empresa es vital, estimó el Presidente de Analdex, y trajo a colación que desde 2014 cuando vino la crisis de la producción y la caída de precios en el petróleo quedó entendido que no se podía depender solamente de un sector. Por ello, resaltó, hay que ver de qué manera se impulsa el tema de la diversificación e insistió que es perentorio resolver el tema de la seguridad jurídica alrededor de la tierra que es lo que demanda el desarrollar proyectos agroindustriales.

 

“Vimos como en la negociación con las Farc, el primer tema fue precisamente el tema agrícola y allí quedó planteado, reconocido y aceptado por los excombatientes, que la economía campesina puede subsistir al lado de una economía agroindustrial que le dé a las exportaciones una garantía de mercado con mayores extensiones cultivadas y un poco que se dio en la Altillanura cuando se empezó a pensar en proyectos agroindustriales es que no se podía hacer con más unidades agrícolas familiares, pues había que tener extensiones de tierra para poder tener el volumen y la escala que requiere el mercado internacional”, dijo.

 

El tema de la tierra, expresó, no se alcanzó a definir pos Fast Track o vía rápida y comentó que el Consejo Gremial estuvo mirando el tema, adelantó una reunión con el gobierno en donde estuvieron presentes los ministerios del Interior y de Agricultura, lo cual permitió en su momento hacer las observaciones y las Farc no aceparon los cambios lo cual no dio tiempo de sacarlo por Fast Track, dándole opción a una ley ordinaria y desde entonces está en el Congreso sin que el tema se mueva, situación que hoy invita a retomar la iniciativa para darle seguridad al tema de la tierra no como propiedad sino como tenencia porque hay inversionistas que buscan áreas para siembra en comodato por unos años determinados para explotación, pero sin quitarle el activo representado en tierra al estado, pero eso exige seguridad jurídica para montar los proyectos en unos terrenos que necesitan adecuación e inversión.

Hoy con una inversión agrícola paralizada, afirmó Díaz, lo más consecuentes es que en el Congreso se adelante la discusión, que se le dé tránsito a ese proyecto y poder definir una seguridad para los inversionistas como forma inicial para impulsar ese sector agrícola y agroindustrial que sigue siendo una opción en la medida que el mundo está demandando alimentos.

 

Es muy temprano para decir que el crecimiento será de cero

En opinión del dirigente gremial para él es muy temprano para dar un estimativo de crecimiento porque hay que tener en cuenta el tiempo que pueda durar la situación, particularmente el tema del Coronavirus, pero también el asunto del petróleo y la guerra entre Arabia Saudita y Rusia alrededor del volumen y los precios del oro negro. Subrayó que no solamente a la economía la está afectando la situación de pandemia sino los precios del crudo.

Indicó que al hacer un juicioso análisis es notorio que Colombia venía nadando contra la corriente pues mientras toda la región no estaba creciendo a niveles del punto cinco por ciento, Colombia lo hacía en 3.3 por ciento lo que deja ver que la economía colombiana estaba soportada en el sector financiero, en el gobierno, en el comercio, en el turismo y en otros sectores esa dinámica, desde luego con prioridad del sector minero-energético.

 

“Ante esta coyuntura uno tiene que ver cómo impulsa y reactiva la construcción así como la parte de agricultura y manufactura, pero con estos precios del petróleo y de seguir la tendencia, podrá afectarse el crecimiento, pero lo cierto es que en medio del problema resultaría apresurado y audaz aseverar que el crecimiento va a llegar a cero. Todo depende de cuánto dure esta situación pues si se prolonga es indudable que empezará a afectar crecimiento, empero repito, todavía es soportable y lo que hay que ver es cómo se mantiene la economía con una dinámica positiva y para ello es perentorio definir un plan de choque para la economía interna pues sigue siendo urgente ver de qué manera se puede reactivar la construcción y cómo se puede incentivar el sector con subsidios de vivienda ampliados para otras capas de la sociedad, verbigracia la clase media en donde auxiliar la tasa de interés llevaría a muchas familias a contemplar la compra de vivienda”, expuso el señor Díaz Molina.

 

Aclaró que si bien estos temas son coyunturales y que la situación del PIB puede afectarse, hay que considerar que en el mediano y largo plazo el tema puede ser más positivo para ver si la gente se decide a meterse en proyectos de vivienda. Insistió en que hay que actuar en ese frente para lograr mantener la economía con la dinámica mostrada en enero y febrero porque realmente, dijo, fue en marzo cuando se cayeron los indicadores económicos.

Siembras

Sobre inflación y la compra de alimentos y bienes básicos que se están importando a precios superiores a los 4.000 pesos por dólar, Díaz Molina sostuvo que todo depende de cuánto dure el asunto petrolero porque el tema es tan delicado que Colombia tenía presupuestado barril de crudo a 60 dólares y hoy el precio está en 32 dólares lo cual le pega y de manera fuerte a una economía como la colombiana que tiene el 51 por ciento de sus ingresos por exportaciones concentrado en el sector extractivo o minero-energético.

 

“Es indudable que esa caída en precio golpea las finanzas colombianas, pero vuelve la pregunta ¿Cuánto va a durar eso?, ¿se prolongará más allá de Semana Santa o si por el contrario antes de la Semana Mayor vamos a tener una situación de precios muy diferente? Lo único cierto es que aún tenemos los inventarios y la gente en muchos casos hizo coberturas, hoy llaman de los concesionarios comprando carro con tasa de 3.200 pesos la inquietud surge cuando se agoten esos inventarios porque la reposición de ellos viene con una tasa de cambio mucho más alta y ahí empezaría a trasladarse ese mayor costo de la importación a los precios”, comentó el Presidente de Analdex.

 

Conceptuó que puede considerarse que el Banco de la República entraría a preocuparse por ese incremento de inflación y muy seguramente tendría que pensar en subir las tasas de interés, pero a juicio del dirigente igual podría pensarse en cómo bajar los tipos de interés para reactivar la economía. Apuntó que en las últimas horas la Reserva Federal sorprendió con una baja de la tasa de interés para ayudar a la economía. Recalcó que ante ese dilema es posible contemplar que el Emisor en Colombia se quede quieto sin mover las tasas en tanto todo vuelve a la normalidad en materia de petróleo y de combustibles.

Para reflexionar y ver las enormes equivocaciones queda ver que los gobiernos, de manera equivocada dejaron la economía a la suerte del petróleo, basta con recordar que el barril de crudo pasó de 12 o 13 dólares a 80 y 100 dólares en momentos de disputa y guerra en el Golfo Pérsico, inclusive superando esa barrera, lamentablemente el mundo pensó de manera equivocada que 100 dólares era la cifra obligada después de la lotería que ganaron muchos sin comprar el billete, después de eso vino la desconexión del sector primario, el cierre de muchas empresas y la política de reemplazar la producción interna con importaciones, destruyendo empleos y abriéndole una puerta a la crisis.

Es imperdonable que luego de haber caído en la recesión y de jurar volver al valor agregado, hoy esos perjurios encarnados en la dependencia petrolera y minera le pase a Colombia y a otros países una factura millonaria que hará que la reforma tributaria sea una totuma con minucias por el terrible lío fiscal y sus consecuencias que fueron anunciadas y leídas como apocalípticas. Resta esperar que con ese libro abierto de las revelaciones económicas paguemos esta cuenta sobre el entendido que la embarrada no se volverá a repetir.

Una vez más hay incertidumbre, pérdidas y crisis, no hicimos la tarea y la coyuntura no nos cogió confesados. Falta de visión, exceso de confianza y ante el mundo y las calificadoras de riesgo una total vergüenza por la falta de astucia y coherencia.

Amanecerá y veremos…

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