La fiducia es un modelo o contrato que le imprimió dinámica a la economía desde tiempos milenarios, la figura surge en la Roma imperialista con tres opciones cum amico, cum creditore y el eterno fideicomiso. Este sistema fue igualmente un instrumento esencial amparado por el derecho anglosajón y en las culturas germanas.
La fiducia es sencillamente una operación jurídica a través de la cual se transfiere un bien a una persona, ello bajo la condición de que lo devuelva después de un periodo estipulado y bajo las cláusulas expresas. El término fiducia traduce fe y confianza. Es bueno recalcar que a través de la fiducia, una persona natural o jurídica, llamada fideicomitente, confía a una sociedad fiduciaria sus activos para que al amparo de un contrato, cumplan una finalidad específica.
Se trata sencillamente de una administración hecha con el aval de un contrato y con pleno consentimiento.
Un estudio de la Universidad de la Sabana, dice que en el derecho anglosajón, la fiducia encuentra su origen en el trust con su antecedente el "use". La regulación de la fiducia se presenta en la legislación colombiana en el Código Civil con figuras tales como la propiedad fiduciaria, el albaceazgo fiduciario, y el encargo fiduciario; en el Código de Comercio; y en las leyes 51 de 1918, 45 de 1923, 45 de 1990 y el decreto 663 de 1993. El surgimiento y naturaleza en el derecho comparado, aclaró el alma mater, no tiene gran avance, salvo en México y Venezuela. La fiducia se clasifica según los sujetos, objetos, contenido, hecho jurídico, modalidad y finalidad.
En Colombia el mecanismo fiduciario aterriza en 1923 tras recibir la bendición del legislativo. Cabe anotar que en sus inicios esta figura económica hacía parte del portafolio de los bancos ya que los contratos fiduciarios se tomaban, precisamente como eso, una sección del sistema financiero, servicio que no pudo consolidarse.
Es en la década de los setenta cuando nacen las primeras fiduciarias como sociedades autónomas, todo un reto ya que en ese tiempo este tipo de contrato significaba un lánguido dos por ciento al interior de los bancos. La verdadera dinámica empieza en 1986 con la fundación de la Asociación de Fiduciarias, jugada maestra para un sector esencial y de enorme importancia. El gremio comenzó labores el 28 de junio de 1991 y a la fecha suma 25 sociedades fiduciarias.
En los albores de la década del noventa, los bancos fueron conminados a retirar el negocio fiduciario, una medida que llevó a la creación de filiales.
La Asociación de Fiduciarias de Colombia, Asofiduciarias, anotó que puntualmente la fiducia nació de una figura jurídica que permite hacer múltiples cosas, desde administrar los recursos de las obras 4-G en infraestructura, ejecutar proyectos públicos y privados de vivienda hasta gestionar pensiones y manejar el sistema de salud, algo que hizo posible importar las vacunas para enfrentar la pandemia de Covid-19 gracias al Fondo de Fiduprevisora, entidad encargada del tema.
En 2020 Asofiduciarias dejó de lado el tema de la fiducia como contrato y estimó prioritario definir para qué sirve la figura jurídica, trabajo que vino acompañado con afianzar una marca que ayudara a comunicar qué es el gremio de las fiduciarias y las expectativas existentes al interior de las mismas. Para la asociación, a la hora de detallar sus propósitos, las fiducias son articuladoras y promotoras de negocio e inversión.
En esa definición anotó Asofiduciarias, hubo dos atributos que caracterizaban la función de la fiducia, generación de confianza y transparencia. Recalcó que la palabra fiducia viene de la figura anglosajona del trust que significa justamente confianza, la columna vertebral de un mecanismo legatario y monetario.
Asofiduciarias expuso que finalmente la confianza entre dos partes se genera a través del contrato, pues al comprar un inmueble, por citar un ejemplo, la estipulación de fiducia inmobiliaria sencillamente lo que hace es unir a una persona que tiene la voluntad de adquirir una casa con un sujeto que la quiere construir, a otro que tiene un terreno, también con quien que hace unas ventas especializadas y un banco en capacidad de financiar al constructor, todo para armar metódicamente un proyecto viable y totalmente garantizado en su ejecución. En síntesis el rol de las fiduciarias es articular frentes que unidos cristalizan grandes planes y rentables propósitos.
En charla con Diariolaeconomia.com, el Presidente de Asofiduciarias Germán Arce Zapata, sobre la base de las fiduciarias, sinónimos de confianza y transparencia, es factible contribuir con el desarrollo sostenible del país, razón por la cual las fiducias tienen como propósito sectorial ser articuladoras de negocios y promotoras de ahorro e inversión.
Expuso que esa palabra o práctica es una virtud del homo sapiens, el hombre pensante, que según los antropólogos es originario de África, con una antigüedad que puede ser de 140.000 a 290.000 años.
En el marco de los treinta años, Asofiduciarias en común acuerdo con la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF, adelantó un estudio presentado en marzo en donde se hace precisión sobre el rol de las sociedades fiduciarias en el desarrollo de Colombia, pero igual cómo la figura jurídica ha resultado determinante para hacer un mundo de cosas.
Estimó que la crisis inmobiliaria de 1999, catastrófica y compleja pues quebró bancos, cooperativas y corporaciones de ahorro y vivienda, sin obviar que se llevó como un tsunami la banca pública, dejó grandes lecciones habida cuenta que al ser un sector con un peso específico monumental en la economía, arrastró empresas, empleos, encadenamientos y básicamente resquebrajo la confianza porque entraron en bancarrota banqueros, constructoras y compradores herederos de unas deudas considerables en UPAC. Allí, reconoció Arce Zapata, fue vital el contrato de fiducia inmobiliaria en particular, una aparición afortunada, puesto que facilitó que las partes involucradas en el negocio edificador, se volvieran a sentar para abrirle paso nuevamente a un activo invaluable, la confianza.
El esquema adoptado después de ese trance, advirtiendo que el contrato de fiducia existe desde mucho antes del Código de Comercio, abrió una oportunidad y puso sobre la mesa un instrumento para el sector de la construcción que le permitiera agrupar a la cadena todas las herramientas para rubricar proyectos viables y totalmente confiables.
“Hoy en día, cerca del 90 por ciento de lo que se hace en construcción formal, es desarrollado a través de vehículos fiduciarios, puntualmente de fiducia inmobiliaria. Nosotros no hacemos casas ni carreteras. De manera eficiente y proba gestionamos los dineros del programa de infraestructura e igual, casi el 90 por ciento de los proyectos de construcción de vivienda, toda la ejecución de subsidios y de vivienda gratuita. Reiteró nos consolidamos como articuladores de esos negocios”, declaró el señor Germán Arce Zapata.
La aparición de la fiducia inmobiliaria resultó valiosa si se tiene en cuenta que en la crisis inmobiliaria de 1999, los constructores y las entidades financieras pasaron a ser dueñas de miles de inmuebles que por falta de dinero y garantías, nadie quería o podía comprar. Frente a la necesidad de vender para recuperar el capital invertido, constructoras, entidades financieras y personas naturales optaron por bajar el precio de las viviendas, pero la gente no definía negocios en virtud de la situación económica de Colombia. Por no solventar sus inconvenientes de caja, muchas constructoras, al igual que algunos bancos, quebraron. Con el tiempo, la solución arribó de manera afortunada con la herramienta que brindó la fiducia.
Cifras del sector fiduciario, mejor no podía ser
En opinión del Presidente de Asofiduciarias Germán Arce Zapata, el sector fiduciario se afianzó como el principal administrador de recursos de terceros en el sistema financiero, alcanzando los $742 billones de pesos con corte a marzo de 2022, cifra que representa un aumento anual del 9,92% frente al mismo mes de 2021 y que equivale al 63% del PIB al cierre 2021.
Al analizar las cifras de las sociedades fiduciarias, con corte a marzo de 2022, el sector administra 25.798 negocios que articulan múltiples iniciativas en distintos sectores económicos a través de las diferentes modalidades de negocio comprendidas en tres grandes líneas: fiducia, asset management y custodia de valores. Desde diciembre de 2021, el sector fiduciario ha venido marcando récords históricos en el número de negocios administrados y la cifra de marzo se registra como un nuevo máximo.
Como resultado de los esfuerzos del sector fiduciario en promover el ahorro y la inversión, destacó el dirigente gremial, a marzo de 2022 los Fondos de Inversión Colectiva (FIC) y Fondos de Capital Privado (FCP) administran activos por $86 billones de pesos. Agregó que a corte de marzo de 2022, 2.007.764 inversionistas confían sus recursos a estos vehículos de inversión, lo que significa un crecimiento anual del 4,09% frente al mismo mes del 2021. En lo corrido del año, afirmó, se han adherido más de 34,000 nuevos inversionistas a los FIC y FCP administrados por las sociedades fiduciarias.
Del total de activos administrados, explicó Arce Zapata, $184,21 billones corresponden a negocios de asset management, es decir, las líneas de fiducia de inversión, recursos de la seguridad social, fondos voluntarios de pensiones, fondos de inversión colectiva y fondos de capital privado. Por su parte, apuntó, los negocios de fiducia de administración, fiducia en garantía y fiducia inmobiliaria acumulan activos por $386,56 billones, un crecimiento anual del 14,4%
La custodia de valores salvaguarda activos por $171,41 billones, con un incremento anual a marzo del 2022 del 17,73% explicado por la incorporación del modelo de custodia de valores en los fondos voluntarios de pensiones. Los negocios de fiducia y la custodia de valores fueron los principales impulsores del crecimiento en los activos administrados por el sector fiduciario.
Sobre los custodios de valores, Arce dijo que en Colombia hay tres tipos de guardianes de negocios o de bienes expresados en sociedades fiduciarias con objeto exclusivo que tienen como función, asegurarse del cumplimiento de los objetivos de inversión, algo muy distinto a los fondos de inversión colectiva. Un ejemplo es la inversión extranjera de portafolio en donde una persona en Estados Unidos o en un fondo de pensiones en Canadá le ordena a un operador en Colombia la compra de deuda de la nación, ejercicio que puede hacer un corredor de bolsa, una sociedad fiduciaria o un bróker. En ese proceso hay un sujeto encargado de asegurarse que esa transacción validada en el exterior, se ejecute, que los dólares se vuelvan pesos y estos recursos unas acciones las cuales reposarán en un portafolio. Todo esto se establece a través de sociedades fiduciarias que cumplen la función de custodios, a su vez cobran los dividendos, pagan los impuestos y representan al inversionista en el país.
La custodia es utilizada por los fondos de inversión colectiva, fondos de pensiones y esencialmente la inversión extranjera que utiliza de manera eficaz el canal por medio de activos, deuda pública o en activos del mercado de valores.
Este mecanismo, dicho sea de paso, es un medidor o indicador de la inversión extranjera directa porque muestra quién llega con capital o eventualmente quien sale del país. La herramienta es sumamente útil porque señala cuanto entra y cuanto sale del mercado.
Otro frente determinante es la administración de recursos de inversionistas extranjeros que llegan al mercado local. Hay en ese reglón 24.000 contratos con dos millones de clientes.
El estudio reveló que en 2021, las utilidades generadas por el sector fiduciario a los negocios administrados fueron de $9 billones; a marzo de 2022 esas utilidades ascienden a los $4,9 billones, esto equivale a 42 veces las utilidades generadas para las fiduciarias. A marzo de 2022, las ganancias reportadas por el sector fiduciario a los negocios administrados ascienden a los $4,9 billones. En el 2021, estas utilidades fueron por más de $9 billones de pesos.
Rol de las sociedades fiduciarias en el desarrollo de Colombia
Asofiduciarias manifestó que durante las últimas tres décadas, el sector fiduciario resultó de manera indiscutible, una pieza clave para el desarrollo de programas y proyectos de gran impacto nacional, contribuyendo desde su rol de articulador, con el desarrollo del país y el bienestar de sus habitantes.
El vehículo fiduciario ha facilitado la adecuada canalización y administración de recursos que han permitido llevar a cabo con éxito las alianzas público-privadas, APP, en Colombia, aportando diversos atributos que se fundamentan en la confianza, en la transparencia de la información, en la separación patrimonial de cada proyecto, entre otras, que son la esencia del vehículo fiduciario.
Según el Presidente de Asofiduciarias, el sector fiduciario está presente en la administración del flujo de recursos de 30 concesiones de cuarta generación que suman más de 4.300 kilómetros de vías, que han generado cerca de 40 mil empleos directos y tienen presencia en 19 departamentos. A la fecha, enseñó con estudio en mano, las fiduciarias administran activos por más de $20 billones en este programa de infraestructura.
El sector, comentó el directivo, ha participado en la administración de recursos del orden de los $320.000 millones asociados a 54 proyectos en 344 municipios pertenecientes a las zonas más afectadas por el conflicto (municipios ZOMAC). Estos planes, especificó Arce, se han concentrado en el mejoramiento de la malla vial, el desarrollo de soluciones energéticas, dotaciones escolares y mejoramiento de sistemas de acueducto y alcantarillado entre otros.
Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, PDET, fueron ejecutados por medio de contratos fiduciarios por el compromiso entre un privado y el Gobierno de desarrollar unas obras que se hacen con impuestos, es decir, recursos de naturaleza pública para ofrecer infraestructura acorde con lo pactado y allí hay diversos planes que encuentran en la figura fiduciaria, la seguridad que una obra se haga o un programa se ejecute.
Recalcó que la crisis del sector de la construcción y de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, CAV, de finales de los años noventa, evidenció la necesidad de asegurar los ingresos antes de la finalización de los proyectos de construcción de soluciones habitacionales, finalmente, la entrada en vigencia del modelo de preventa de vivienda. En los negocios de preventa, aclaró, la construcción no inicia hasta el momento en el que se ha vendido el porcentaje de inmuebles que aseguran el pago de los costos, es decir cuando se llega al punto de equilibrio.
“Las fiduciarias se incorporaron como los actores encargados de la administración de los recursos entregados por los compradores y del posterior desembolso de los recursos al constructor, una vez cumplidas las condiciones de entregas establecidas en el contrato fiduciaria. Este modelo alinea incentivos entre los actores involucrados en un proyecto inmobiliario, compradores, desarrolladores, financiadores y aportantes de suelo. El esquema eficientemente mitiga los riesgos de contraparte, dándoles a los agentes involucrados dos bálsamos significativos en cualquier negocio, tranquilidad y confianza.
A juicio de Asofiduciarias con el nuevo instrumento hay beneficio adicional para los compradores de vivienda, ya que existe la posibilidad comprar sobre planos y obtener ganancias sobre el incremento comercial del inmueble construido.
Pero no solo hay buenas nuevas para el público que adquiere inmuebles, viene implícita una gracia adicional para los constructores en vista que pasan a ser un mecanismo de ajuste que permite adaptarse a las condiciones del mercado.
Por ejemplo, durante la pandemia en 2020 los bancos y los constructores incrementaron el punto de equilibrio para evitar riesgos de inventario terminado y acumulado.
“La modalidad de Fiducia Inmobiliaria de tesorería tiene una finalidad, encomendar a la sociedad fiduciaria la inversión y administración de los recursos dinerarios destinados a la ejecución del proyecto inmobiliario, conforme lo establecido en el respectivo contrato fiduciario. Por otra parte, existe la Fiducia Inmobiliaria de administración y pagos, también de gran versatilidad, puesto que mediante la celebración de un contrato de fiducia mercantil se constituye un patrimonio autónomo, al que ingresa el inmueble a partir del cual se levantará el proyecto o edificación, con el objeto de que la sociedad fiduciaria efectúe los pagos asociados a su desarrollo de acuerdo con las instrucciones señaladas en el acto constitutivo, y transfiera las unidades construidas a quienes resulten beneficiarios del respectivo contrato”, expuso Arce Zapata.
El dato suministrado por Asofiduciarias y que está relacionado con la construcción no es menor porque el uso de las fiducias en los proyectos de vivienda incrementó su participación, pasando de un 69% en enero de 2016 a un 77% a igual periodo de 2021.
Los activos administrados en fiducia inmobiliaria, indicó el gremio, se han multiplicado por nueve veces en los últimos 12 años, significando un crecimiento promedio anual del 15.2%. Al cierre de 2021, los activos administrados en fiducia inmobiliaria superan los $85 billones de pesos. En el sector de la construcción de vivienda, dijo Arce Zapata, el sector fiduciario ha participado en la administración de los recursos de importantes programas como “Vivienda gratuita”, “Mi Casa Ya” y “FRECH II” que han contribuido a reducir en un 32% el déficit cuantitativo de vivienda y en un 54% el déficit cualitativo.
El uso o participación de la fiducia ha logrado vincular agentes externos, distintos a los constructores y al sistema bancario, como son los Fondos de Inversión Colectiva y los Fondos de Capital Privado Inmobiliarios (FICI y FCPI) y las titularizaciones, quienes participan en estos proyectos como inversionistas.
En la actualidad los fondos y las titularizaciones han permeado la actividad inmobiliaria desde distintos frentes. Por un lado, se han convertido en agentes de financiamiento y desarrollo de vivienda VIS y No VIS, así mismo actúan como agentes activos en la compra de suelos, participando en las distintas fases de los proyectos, dinamizando la actividad edificadora y creando oportunidades para los constructores y los compradores.
Hace poco más de una década en Colombia operaban tres fondos inmobiliarios, los cuales sumados arrojaban activos por 400 mil millones de pesos aproximadamente, mientras que hoy en día hay más de 40 fondos que acumulan activos por un valor de 25 billones de pesos. De esos 25 billones, el 21% pertenece a los fondos de inversión colectiva inmobiliarios (FICI), que además cuentan con más de 11 mil inversionistas y una rentabilidad media de 4% EA.
Confianza en seguridad social y mercado de capitales
En el campo de la seguridad social, Asofiduciarias destacó el gran aporte del sector en la administración de los recursos de la salud. Bajo el anterior esquema del Fosyga, la eficiente administración de los recursos no solo se vio reflejada en una gestión transparente sino en la generación de rentabilidades que permitieron elevar la cobertura del régimen subsidiado en salud. Hoy el país, comentó Germán Arce Zapata, cuenta con una cobertura en salud de casi un 95%.
En el frente pensional, el sector administra cerca de $50 billones para cubrir el pasivo pensional de las entidades territoriales. Su exitosa gestión, que se ha visto reflejada en una rentabilidad real del portafolio administrado cercana al 9% desde 2002, lo cual ha permitido que a la fecha el pasivo pensional de municipios y departamentos esté cubierto en aproximadamente un 62%.
En cuanto a la contribución del sector fiduciario al mercado de capitales, hoy más de dos millones de personas confían la administración de sus ahorros a las fiduciarias a través de los fondos de Inversión Colectiva, los Fondos de Capital Privado y los Fondos Voluntarios de Pensión, vehículos de inversión que cumplen con la función esencial de transformar el ahorro en inversión. Esta actividad ha dado un salto en crecimiento y dinámica, pasó de un dos por ciento a representar el 10% del PIB en tan solo una década. Como es visible, ha multiplicado en más de tres veces el número de partícipes en el mismo periodo.
La custodia de valores, actividad autorizada de manera exclusiva a las sociedades fiduciarias, ha generado importantes beneficios para el mercado de capitales. De cara a los inversionistas, da mayor seguridad y transparencia en la medida que pueden tener certeza de que sus recursos están siendo manejados de acuerdo con la promesa de valor ofrecida por el gestor o administrador de los vehículos de inversión.
La custodia independiente también es una herramienta adecuada para la gestión de conflictos de interés que eventualmente se puedan presentar al interior de la sociedad administradora o gestora y se configura como una buena práctica de gobierno corporativo.
Los custodios, además, son actores claves en la canalización de la inversión extranjera de portafolio, con los consecuentes beneficios que ella trae para dinamizar el mercado de capitales y financiar las necesidades de endeudamiento de la Nación. A la fecha las tres fiduciarias que desarrollan esta actividad cuentan con más de $170 billones de activos bajo custodia.
“El trabajo con ANIF para este informe fue importante porque aportó información estadística, bases de datos públicas y los insumos para contar la historia de una manera distinta, sin quedarnos exclusivamente en la marca”, dijo Arce.
Reconoció que en estos momentos los colombianos en su totalidad están pidiendo confianza para desarrollar absolutamente todo, sin las reservas que generan los actos espurios y caso opuesto con herramientas útiles de transparencia para garantizar el desarrollo.
El mercado fiduciario actual, señaló Arce Zapata, es pequeño, pero tiene unas tremendas perspectivas porque la idea es apostar por vehículos formales que lleven a un ahorro y canalicen los proyectos que los ahorradores tienen. Una ventaja es que los mercados financieros no están ceñidos a unos pocos grupos económicos a personas acaudaladas, sino que con la globalización experimentaron una apertura para todo tipo de público que quieran acceder a valores negociables, verbigracia, acciones, bonos e instrumentos de corto plazo entre otros.
Igual la figura fiduciaria es para todos, una opción rentable y segura para no tener la plata debajo del colchón. El tema va desde ahorrar para las vacaciones y acopiar liquidez para otros propósitos.
Los mercados están expuestos a los riesgos
El Presidente de Asofiduciarias igualmente reconoció que a nivel global existen los riesgos de los mercados y de todos los impactos económicos y geopolíticos. Sobre el particular dijo que si bien hay exposición ante el contexto mundial, lo cierto es que la diferencia se marca en el momento de administrar eficientemente el riesgo, lo cual demanda análisis, información y gestores dotados con todo el profesionalismo que les permite navegar en aguas turbias, lo cual no quiere decir que cualquier producto financiero esté exento de apuros.
“Tener un profesional al lado del ahorrador o el cliente, gestionando los recursos garantiza que hay alguien tomando decisiones en función de la información que ofrecen los mercados día a día, y eso es algo que en las sociedades fiduciarias hacemos permanentemente. Sin lugar a dudas puede haber un impacto, pero la gestión se hará de la mejor manera, dejando claro que el experto no tiene la bola mágica, pero si información, instrumentos y acceso a los mercados, todo para resolver cualquier circunstancia en ambientes volátiles y de aumento de riesgo como pasa hoy en día, contexto que no ha parado desde que arrancó la pandemia”, sostuvo Arce Zapata.
Las fiducias han resultado fundamentales a la hora de invertir en tangibles como hotelería, sector clínico y otros renglones porque allí los dineros depositados se convierten en ladrillos y cemento, obras y activos con un destino puntual. En ese caso y para un determinado proyecto son claves los perfiles de cada fondo de inversión.
Los fondos de capital privado, aseveró el Presidente de Asofiduciarias, han crecido con gran dinámica en los últimos años y tienen como característica un perfil de riesgo distinto a la mesa, una oferta distinta a los ahorradores.
A criterio de Arce, un contrato fiduciario no tiene el poder de volver buen negocio un mal negocio, porque una inversión inicua se cierra con papeles o sin estos. Una ventaja, asentó, es que ya no hay negocios a la de Dios, en donde se entregaba la plata para obtener rendimientos en determinada actividad y luego venía la acción de santiguarse, algo muy común en los noventa.
Con la Fiducia, expresó el gremio, el objeto del contrato se honra porque la bondadosa figura jurídica amarra la voluntad de todos los intervinientes para cumplir un objeto contractual, todo un beneficio y prenda de garantía para agentes públicos y privados.
En el primer informe de sostenibilidad del sector fiduciario, pensado desde la lógica de los objetivos de desarrollo sostenible no es un asunto exclusivamente verde sin que no hable de cambio climático y sus efectos, la investigación identifica las áreas impactadas por la labor de las fiduciarias, allí hay metas en reducción de emisiones, del hambre y la pobreza como país. Finalmente la pregunta es de qué manera el sector puede contribuir con mejorar lo que no funciona y todo lo acordado desde el Estado colombiano con las instancias multilaterales como los acuerdos asumidos con las Naciones Unidas. Hay en promedio, afirmó Germán Arce Zapata, 17 frentes de acción y existe la convicción que desde las fiducias puede aportase el llamado granito de arena.
“Todo lo anterior implica temas sociales, económicos, ambientales Derechos Humanos y fortalecimiento de las entidades entre tantos, la idea es hacer parte de la solución y entender el rol que quiere jugar dentro de la sociedad y exactamente a qué se va a comprometer con unas metas de por sí más grandes que el país. Un paradigma puede ser saneamiento básico, agua potable, infraestructura y transición energética por citar algunos”, detalló el presidente de Asofiduciarias.
Fiducia, instrumento para el campo
Con los grandes retos que surgen en materia de seguridad alimentaria y la necesidad de reactivar el campo con inversiones considerables, la fiducia salta a la palestra como una opción de ejecución y obtención puesto que hay de por medio tierra, dólares, inversión, manejo de insumos, manejo de mercados, pago de obligaciones salariales y otros rubros, todo un reto para que la agricultura a gran escala funcione.
De alguna manera, esa ambición que Asofiduciarias tiene con el informe de sostenibilidad es construir lo que los economistas llaman una línea base, es decir tener muy claro en donde está parada la industria en algunos frentes, no en todos, porque un sector per se no acaba con el hambre mundial, sin negar que puede haber contribuciones para atacar el problema. En esa labor, enfatizó el economista, entran los grupos de interés tal es el caso de los clientes, accionistas, proveedores, empleados y otros colaboradores que pueden ayudar en la priorización de los temas que buscan cerrar brechas, un ejemplo género y todo lo que implica el término, reducción en la huella de carbono, equidad y la manera como la confianza pesa en el desarrollo sostenible.
El tema no es complejo, empero, comentó Arce Zapata, se trata de contribuir con gotas en un océano de cosas que tiene que hacer el país y el planeta, desde la tribuna ciudadana, como agentes económicos y como sociedad.
Ante una economía naturalmente cíclica, con idas y vueltas, boyante por momentos y atiborrada de incertidumbre en otros, hay razón para estar prevenidos y con ojo avizor. La colombiana es una economía resiliente, pues no en vano aguantó 60 años de violencia, inundaciones, sequías y un relicario de factores de riesgo que lo han apretado demasiado, allí entran asuntos sociales que van desde la falta de justicia, problemas de orden público y el mismo narcotráfico.
“Personalmente soy optimista, reconozco que el país tiene un mundo de problemas, pero también sé que cuenta con la suficiente capacidad de resolverlos y salir adelante, lo cual no es fácil, menos sencillo ni barato, de todas maneras hay mecanismos para superar o desatar los nudos. Cuando uno se levanta a cuidar y administrar una industria de 742 billones de pesos, claro que somos parte de la solución, más cuando se trabaja duro y de manera permanente”, dijo Arce Zapata.
Uno de los grandes desafíos de la Asociación es la digitalización porque lo ideal es resolverles problemas sencillos a los clientes de una manera más eficiente a través de la tecnología. El gremio es consciente que debe haber una gran transformación digital para que el servicio redunde en una placentera experiencia para los usuarios, un tema vital porque implica reducción de costos, expansión y crecimiento, más en la era del Blockchain, Big Data y de la nube, contextos modernos que llevan a que la industria dé ese perentorio salto de calidad tecnológica.
Reglas de juego, un tema a corregir
La gran queja de empresarios e inversionistas tiene que ver con el cambio permanente en las reglas de juego, un aspecto inconveniente para el país por cuanto se traduce en incertidumbre y baja confiabilidad.
Asofiduciarias expuso que el tema no es de poca monta porque impacta a los clientes y termina siendo un inconveniente para la industria ya que un régimen inestable desde el punto de vista jurídico para los agentes económicos, es un riesgo para todas las actividades.
“Hay una cosa medio endémica y es el santanderismo en el que vive Colombia habida cuenta que todo se escribe en una Ley y se corrige con otra, como quien dice un exceso de santanderismo que tiene consigo una enorme cantidad de reglas para actividades que requieren mucho sentido común, igual control, pero que no necesitan libros y más libros de leyes. Ese exceso hace que tener un ambiente estable desde el punto de vista legal sea muy difícil porque en el análisis de cualquier cosa hay que sacar las 77 versiones de la norma, un pecado original en Colombia, el exceso malsano de normatividad”, precisó el presidente de Asofiduciarias.
Finalmente, Germán Arce Zapata, dijo que el al igual que los demás sectores de la economía, las fiduciarias sufren el exceso de normas, sin embargo, enfatizó que el verdadero lío llega cuando a los clientes de las sociedades les cambian las reglas de juego. Expuso que en ese sentido el estado debería ser minimalista o reducido a lo esencial en materia tributaria. Los anglosajones, expresó, confían más en las relaciones contractuales entre pares, allí los gobiernos y los congresos intervienen menos, lo que hace que los negocios fluyan de una manera y a una velocidad distinta.
Manifestó que debe hacerse un gran esfuerzo para simplificar procesos y asegurar que los métodos maduren. Consideró urgente dejar atrás las dos reformas tributarias anuales y el relevo de leyes, todo para contar con reglas que brinden confianza y tranquilidad sin excesos normativos, lo malo del tema es que Colombia lleva 200 años con un sistema saturado de leyes en donde el empresariado espera en qué momento suena la campana, costumbre muy criolla, nada española.
“En materia impositiva hay un problema estructural. La carga tributaria está puesta sobre las empresas y no en los hombros de los dueños de la riqueza que son las personas, la idea es hacer ecuánime la redistribución de riqueza con los incentivos correctos. La carga impositiva excesiva golpea al aparato productivo, le impide crecer y ser competitivo en un entorno de globalización. Gradualmente hay que pasar la cuenta a las personas y oxigenar los negocios para avalar la sostenibilidad de las factorías”, concluyó el respetabilísimo Presidente de Asofiduciarias.
En sus tiempos lo decía el novelista y periodista inglés Graham Greene, “es imposible ir por la vida sin confiar en nadie; es como estar preso en la peor de las celdas: uno mismo”.