Viernes, 26 Junio 2020 17:37

Desempleo e informalidad, ¿quién ataja a quién?

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La alta informalidad y el desempleo son dos caras de un mismo problema estructural, hablando de lo que ha pasado sin la pandemia.

Por Juan Guillermo Ramírez Jaramillo
Periodista económico

Mucho se ha hablado del desempleo que han golpeado a todos los países. Porque ninguno se ha salvado. Pero más allá de la gente que no ha logrado ubicarse laboralmente, ¿qué se puede decir de la informalidad en los países latinoamericanos? Veamos.

A pesar del crecimiento económico que Colombia había experimentado años atrás, también aumentaba la gente con trabajos informales, que hoy en Colombia son el 48% de los que están ocupados. Y eso se debe a varios factores: a un empleador que no quiere pagar altos sueldos; a un trabajador que no quiere perder los subsidios; y finalmente a la desconfianza, que hace que evitemos a toda costa ser ubicados por el gobierno, para evitar pagar salud, pensiones e impuestos, lo que curiosamente se opone al fenómeno. Mejor dicho, algunas personas prefieren no tener empleo formal, para no perder los subsidios.

Otros expertos en el tema aseguran que la alta informalidad y el desempleo son dos caras de un mismo problema estructural, hablando de lo que ha pasado sin la pandemia.

Colombia siempre ha sido un país de alto desempleo comparado con países similares o con los Estados Unidos, precisamente porque tenemos unas políticas de mercado laboral, que encarecen sustancialmente el empleo formal y la contratación, al mismo tiempo que el salario mínimo se utiliza para la afiliación a la seguridad social, lo cual hace que los independientes sean en su mayoría informales.

Mauricio Santamaría de Anif cree que por eso es por lo que el desempleo y la informalidad altas siempre van de la mano, y por eso es por lo que el desempleo de Colombia se parece más al de países como Francia y España que tienen políticas de empleo similares a las de Colombia: impuestos a la nómina altos, restricciones a las formas de contratación, salario mínimo atado a la seguridad social, etc.

“Mientras estas políticas sigan existiendo no podremos ver bajas muy sustanciales ni en el empleo, ni en la informalidad. La prueba de que esto si es verdad, fue la reforma tributaria de 2012, que rebajó de manera sustancial los impuestos a la nómina y el empleo formal creció mucho en esa época, dice Santamaría.

 

¿Y los emprendedores?

Pero hay una arista que no hemos tocado y es muy positiva para las cifras que manejamos hoy. El tema de los emprendedores. Según cifras de la Cámara de Comercio de Bogotá, CCB, durante la cuarentena se han creado 10.201 empresas y establecimientos de comercio en la región.

El comercio de frutas y verduras, tiendas, droguerías y mantenimiento y reparación de vehículos han sido las actividades donde más emprendedores hay.

Actualmente en Bogotá y la región que agrupa a la CCB hay un total de 834.582 empresas activas con corte a 31 de mayo lo que la consolida como el centro de negocios del país. De ese total, 765.985 son microempresas; 49.090 son pequeñas; 14.157 son medianas y 5.350 grandes.

Solo entre el 20 de marzo y el 31 de mayo se crearon 10.201 empresas, de las cuales 10.106 son micro; 76 pequeñas; 11 medianas y 8 grandes. Y es sencillo. Según Juan David Castaño, vicepresidente de fortalecimiento empresarial de la Cámara de Comercio de Bogotá “formalizarse y tener su negocio al día es el mejor camino para crecer y abrir nuevas oportunidades de negocio, pues ser legal lo hace visible en el mercado, le facilita el acceso al crédito y le permite acceder a una serie de beneficios y alivios en materia tributaria, crediticia y de subsidio a la nómina, entre otros”.

Pero, al otro lado del emprendimiento, siguen los informales. Mauricio Olivera director de Econometría consultores, asegura que muchas personas pueden caer en la informalidad para no caer en el desempleo, o permanecen en la informalidad porque no cuentan con la formación para insertarse en el aparato productivo. “Una de las trampas de América Latina, lo muestra la Cepal, es la baja productividad laboral. Es necesario rediseñar la educación para que los jóvenes reciban la preparación adecuada para entrar al aparato productivo, ser productivos, generar crecimiento de las empresas, por lo mismo ser más necesitados por el aparato productivo, lo que haría subir sus salarios. Es un círculo virtuoso que terminaría con un mayor crecimiento de la economía”.

¿Pero, qué va a contener esta hecatombe? ¿Las medidas del gobierno si serán suficientes?

Es un tema temporal. A diferencia de 1999, 2009, 2015-2016, esta crisis económica viene de un choque de “no demanda”, que en la medida que está se recupere, permitirá que la ocupación aumente, y gracias a las ayudas y a las empresas, el golpe será menos grave de lo que puede ser.

El Gobierno ha hecho un esfuerzo importante para tratar de proteger el empleo, pero las medidas han sido insuficientes y su implementación ha tomado más tiempo de lo deseado. Es importante avanzar desde ya en concertar medidas que permitan acelerar la creación de empleo en los próximos meses.

Anif cree que es imposible que el gobierno (ni el de Colombia ni el de ningún país del mundo) logre contener el desempleo con subsidios o alivios a las empresas. Es decir, ningún gobierno puede reemplazar la economía.

La nómina en Colombia vale cerca de $30 billones mensuales, ¿cómo el gobierno va a pagar eso (o siquiera el 20% de eso) durante varios meses? Es imposible. Por eso las afirmaciones de algunos mandatarios locales de que "haremos lo que toque para mantener el ingreso de los hogares" son irresponsables. Eso no se puede hacer.

Lo que el gobierno está haciendo está bien en el sentido de inyectar liquidez a los hogares y a las empresas, pero es y siempre será insuficiente. Cálculos de Anif indican que los hogares han perdido hasta cerca de $13 billones en ingresos laborales, y el gobierno con todas sus medidas espera poder inyectar cerca de 10. Pero otra vez no lo podrá hacer. Lo único que logrará contener las cifras de desempleo, es seguir abriendo la economía, lenta pero consistentemente y con todos los protocolos de salud que se requieran.

Esta crisis vendrá con una serie de oportunidades para el país. Es previsible que muchas empresas privilegien en un mundo post-covid una cadena de valores más robusta y geográficamente diversificada.

Empresas como Corficolombiana aseguran que Colombia podría aprovechar esa oportunidad para participar de la cadena global de valores que hoy en día se encuentra fuertemente concentrada en Asia. “En materia de empleo el reto más importante tendrá que ver con los procesos de automatización que se acelerarán a raíz de este episodio. El país necesita avanzar en una agenda de políticas públicas para aprovechar la reconfiguración de las cadenas de valor y de formación en competencias relevantes para un mundo más automatizado”.

Ahora que se está abriendo la economía, y estamos entrando paulatinamente en la fase de recuperación, mucho va a depender de las acciones del Estado para reactivarla, pero también de la transformación de las empresas frente a esta nueva normalidad. Programas de reactivación del empleo del sector público, como empleo de emergencia, para infraestructura y vivienda, son necesarios. Es necesario diseñar programas de empleo y de formación para grupos poblacionales específicos, como las mujeres y los jóvenes.

Por eso, las cartas están echadas y ojalá tengamos varios ases bajo la manga. Por lo pronto el emprendimiento no se debe detener y las acciones gubernamentales, ser más agresivas.

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