Jueves, 07 Octubre 2021 08:41

Economía social y ecológica de mercado 4.0, nuevo contrato social

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El ex embajador Juan Alfredo Pinto, asistió a un foro con las aseguradoras en donde mostró diferencias ideológicas en un marco de respeto. Insistió en la urgencia de rubricar un contrato social para reavivar economía y sociedad.

Juan Alfredo Pinto S.

El gremio asegurador convocó un debate experto sobre cómo sería un nuevo contrato social para superar la dificultad latinoamericana en la implementación de un modelo de crecimiento incluyente: Juan Alfredo pinto presentó las bases de lo que denomina una economía social y ecológica de mercado esem 4.0: aquí su texto para diario la economía

La Economía Social de Mercado no es un modelo económico ni un libreto exclusivo de tipo político. No es una receta alemana. Pretende ser un referente que parte de postulados orientados a conformar un Marco Ordenador para el desarrollo integral y la convivencia. La ESM comprende los órdenes político y económico, acoge los preceptos de la sostenibilidad y procura la cohesión social. Entiende el desarrollo como un enfoque integral que consume y necesita tiempo histórico, como un life long learning. Dentro de nuestra concepción no se discute la necesidad tanto de una sana acumulación como de un crecimiento irrigado, sostenible, no concentrado o ilimitado. Es del ABC comprender que la solidaridad requiere solvencia. Empero, la acumulación es un deber mas no un haber en la Economía Social de Mercado. Se suele afirmar, crecer es lo primero. Sin embargo, abundan los procesos de crecimiento empobrecedor. Es más, las sociedades en general resisten, so pena de sucumbir, a las acumulaciones súbitas. La crisis climática ha comprobado de facto que el desarrollo también es un asunto de límites. Y el inicio de la pospandemia insinúa una tendencia a la concentración mayor, una suerte de “apartheid” global.

América Latina necesita definiciones generadas por una interpretación colectiva de su propia realidad que hagan la delineación de su ruta en la vía al desarrollo a través de un diálogo social profundo. Dentro de tal proceso, debe apoyarse en la experiencia internacional pero no caer en trasplantes mecánicos por los cuales ya ha pagado un alto costo. La polarización política, la fragmentación electoral y la fractura social estructural, tres elementos ligados con una ideologización caracterizada por la incongruencia frente a las características particulares de la sociedad, han obstruido el debate público de mayor calado democrático. Todo indica que ha llegado el momento para fermentar desde el pensamiento propio y dentro del marco de la complejidad global, el Prospecto Ordenador para el Desarrollo en países latinoamericanos reconociendo sus peculiaridades y sus variaciones históricas, sociológicas y culturales.

Juan Alfredo PintoLa noción de la ESM ha de entenderse como un concepto evolutivo. “El crecimiento, a los acordes de la Economía Social de Mercado, está soportado y a la vez autorregulado por consideraciones éticas, las cuales refieren a la inclusión, a la sustentabilidad y a la responsabilidad humana. Y de ello debe encargarse la política, la cual consigue en fracciones históricas materializar su objetivo de gestionar la convivencia, pero es un verdadero compendio de fracasos en cuanto al asumir su cuota de responsabilidad por la suerte de lo humano transgeneracionalmente, probablemente, porque ha decidido auto-asignarse más allá de toda ponderación, la triste suerte de manejar sola el cursor, para acometer un ejercicio donde no hay todo el hardware, no se tiene un software único, la interactividad es constante y, como toda evolución, no se explica desde ningún maniqueísmo sino que se reconoce como un incesante proceso de cambio”.

La economía social de mercado ya no es simplemente la adopción del modelo adoptado por Alemania en la posguerra, un orden que reconoce el papel del mercado mas también comprende que las fuerzas productivas libradas a la suerte de la acumulación tienden a autoliquidarse por lo cual introdujo la solidaridad y la subsidiariedad como los instrumentos de balance. Ahora ha de ser un sistema complejo que prioriza la consideración ética del progreso económico y tecnológico, trabaja consistentemente en la sostenibilidad y agencia activamente la modificación matricial del uso de los elementos con énfasis en agua, energía y recursos naturales. Promueve el bienestar global reduciendo la vulnerabilidad, asignando protagonismo a lo femenino, a la infancia y a los mayores, profundizando la participación ciudadana. Un marco ordenador que reconoce como asunto esencial a tener en cuenta la diversidad, pero no acepta que en nombre de tal diversidad prevalezcan abrumadoras diferencias en aspectos vitales de la existencia, tales como la seguridad mínima en lo económico, la educación, la salud y los derechos humanos. Un marco ordenador para encarar los problemas climáticos y trabajar en la descarbonización, para promover la cooperación desde una oxigenada estructura multilateral cuyo ajuste revele el peso en términos de recursos, patrimonio natural y población de los distintos continentes.

En lo referente a los asuntos propios del Trabajo y el Bienestar Social la adaptación de un marco ordenador como la ESM en América Latina implica una adecuación de sus preceptos y una implementación que atienda a los cambios y a las realidades socio laborales de la región. En primer término, están los problemas estructurales y los de la coyuntura COVID en materia de empleo y ocupación. Son problemas diferentes que convergen en un desempleo de dos dígitos en el sector formal con críticas manifestaciones entre las mujeres y los jóvenes, por una parte, y en una fractura socio empresarial con una informalidad que para el caso colombiano supera el 60% de las unidades económicas. La economía formal no ha podido alcanzar tasas de absorción para la población que ha migrado del campo a la ciudad. La violencia en varios países de América Latina hace que la migración campo-ciudad no sea un resultado del desarrollo sino de la expulsión campesina y del despojo de tierras. Y el fenómeno migratorio terminará el 2021 con cinco millones de venezolanos en países suramericanos presionando de facto a la baja los salarios y congestionando al extremo el escenario laboral, y con cientos de miles de centroamericanos buscando sobrepasar las barreras para acceder al subcontinente norteamericano. La estrategia a la luz de nuestra visión debe comprender los dos niveles. Programas de emergencia para una respuesta rápida desarrollando masivamente proyectos públicos de empleo en los territorios y una corrección estructural con leyes de compensación de cargas a partir del nuevo catastro que permitan un salto en la generación de recursos fiscales para la formalización rápida y el desarrollo local.

Siendo prioritario no es suficiente el estímulo a la oferta de oportunidades laborales. Se requiere un esfuerzo sistemático en la adecuación y desarrollo de nuevas competencias laborales y fortalezas en lo digital, así como un nuevo contrato social en contextos de transición tecnológica, productiva, teletrabajo y acceso de nuevos contingentes juveniles y femeninos al mercado del trabajo tanto en lo urbano como en lo rural. Es urgente implementar el año adicional de la educación secundaria para mejorar las competencias decisivas en la empleabilidad juvenil: lectoescritura y lenguaje oral, matemáticas y ciencia aplicadas, bilingüismo, civilidad y reconciliación, y desarrollo sostenible.

La fractura socio empresarial se manifiesta en un sistema pensional de minoría, en un sistema de salud con accesos y servicios diferenciados y en el marginamiento de servicios sociales en el cual están millones de ciudadanos. Es preciso adoptar reformas pensionales que incluyan un acople de los derechos pensionales con la evolución de la expectativa de vida y una compensación por vía de límites entre grandes pensiones y acceso de los mayores excluidos. El ajuste estructural tomará cerca de una década y debe conducir a una pensión universal mínima.

Tres reformas se han propuesto para cualificar el teletrabajo y mejorar la vida familiar, incrementar el ingreso familiar básico y consolidar la economía del cuidado. Las reformas, sin excepción, requieren estrategias orientadas al trabajo decente para las mujeres, al cierre de la brecha digital de género y a la inclusión tecnológica. Para fortalecer la agrupación familiar sin afectar la producción y mejorando la productividad, es posible reducir la jornada laboral a un promedio de 44 horas semanales. El teletrabajo debe ser objeto de reformas sucesivas hasta lograr el ajuste que preserve la calidad del tiempo familiar en casa, los derechos laborales, redefina los roles en cuanto a subordinación, supervisión y evaluación por resultados, evite formas de adicción o control invasivo y estimule nuevas variantes de socialización. Por excepción, sin abandono de criterios técnicos en materia fiscal, los organismos de bienestar familiar pueden recibir rentas específicas con vistas a incorporar con ingreso mínimo progresivo a las personas que dedican su tiempo al hogar, cuidado de adultos mayores, discapacitados o lisiados, extendiendo la red de la economía del cuidado con una fracción del ingreso mínimo legal bajo preceptos de equidad de género.

La estrategia de formalización y su enfoque son trascendentales. Hasta el presente, han prevalecido las tendencias represivas y excluyentes. La política de abrir puertas a la formalización vía bancarización es positiva siempre que no se reduzca a la ampliación de la base de consumidores y contribuyentes. Todas las instituciones y los sectores sociales deben abrir las puertas para facilitar el tránsito informalidad-formalidad. Las Cámaras de comercio, los gremios patronales, los sindicatos y las cajas de compensación han de facilitar la inscripción y extender gradualmente servicios con contribuciones mínimas a microempresarios, autónomos y trabajadores. Todas las grandes superficies comerciales y los conglomerados industriales y de servicios estatales y privados han de poner en marcha programas masivos de desarrollo de proveedores para la vertebración socio productiva de las Mipymes y la estrategia hacia la sostenibilidad debe fundarse y escalarse desde lo local con variados programas de articulación comunitaria. La política público privada frente al tema de la migración masiva debe optimizarse y las lecciones internacionales son útiles, particularmente las de Turquía y el conflicto en Siria. La piedra angular es la aceptación del fenómeno y la respuesta se funda en la emulsión comunitaria.

La formulación de un Prospecto Ordenador para el Desarrollo representa un esfuerzo por desbrozar el camino que nos conduzca hacia un capital ético, social y sostenible a los acordes de los ODS y del humanismo digital. Colombia debe manejar un planteo propio e inteligente en materia ambiental frente al cambio climático y definir su tránsito a la descarbonización honrando los acuerdos internacionales pero , sobre todo, teniendo su genuina estrategia en el próximo ciclo sobreviniente de precios petroleros remunerativos para avanzar en la transformación de su sistema de transporte y servicios, su manufactura y su agricultura petrodependientes.

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