Cuando se habla de pasta, calidad, inversión, innovación, tecnología, medio ambiente, tejido social y opciones gastronómicas 365 días al año, indiscutiblemente hay que evocar a Pastas Doria, la firma con un génesis italiano que llegó a Colombia por equivocación para admirarse y quedarse.
Todo inició en 1952 cuando un italiano inmigrante, pletórico de sueños y anhelos salió de su patria para buscar opciones empresariales en Venezuela, por cosas del destino algo salió mal en destino y terminó en Colombia, país que lo cautivo y lo incentivó a fundar una empresa en tierra cafetera con equipos traídos desde Italia.
El señor Arturo Sesana Vitali, una vez instado en Colombia y con la empresa en marcha con melancolía recordó el barco Andrea Doria el mismo que lo trajo nuevamente a tierra colombiana para iniciar su proyecto industrial, lamentablemente el transatlántico naufragó y el emprendedor italiano bautizó su nueva apuesta, Pastas Doria como un homenaje a la recordad embarcación. La iniciativa nació bendita, habida cuenta que fue una factoría que arrancó fuerte y siguió creciendo hasta hacerse líder en el mercado nacional con un producto de tan excelentes condiciones que logró negocios en otras latitudes.
Hoy esta empresa de la familia Grupo Nutresa tiene unas cifras importantes, entre ellas el masificar el consumo de pasta en Colombia, nada mínimo ya que en sus inicios llegó a producir 400 kilos por día con 12 colaboradores.
El tiempo pasó y en la historia empresarial de Colombia fueron quedando registros importantes en la compañía puesto que Doria tuvo en el país el primer molino para obtener sémola catapultando la firma en un mercado muy competido.
En charla con Diariolaeconomia.com, la jefe de marca de Alimentos Doria, Claudia Castro, anotó que, por fortuna en la casa de la pasta, la casa más querida, la del bambino de Doria, hay historia, amabilidad, productos, atributo, trazabilidad y vanguardismo, unas memorias que empezaron a escribirse con letras de oro hace más de 70 años, una empresa que decidió poner en el mercado los mejores productos y de esa forma alimentar a las familias colombianas con la pasta que acredita la mejor nutrición, una misión que pone en los hogares verdadera alimentación empezando por los niños que son los mejores clientes de los derivados de la grata sémola de trigo.
La directiva aseveró que la empresa cuenta con una capacidad de ocho silos de almacenamiento de trigo que le representa a la empresa alrededor de 20.000 toneladas o más, ello buscando poder seguir entregando la pasta que llega a cada hogar de las familias colombianas.
Alimentos Doria ha hecho muy bien la tarea desde su fundación y por eso aparte de abastecer el mercado local, la pasta de la firma viaja a distintos destinos con los mejores resultados y toda la aceptación. Hoy, anotó Claudia Castro, la oferta exportable representa el nueve por ciento de las ventas aproximadamente, y de cara al 2030 la empresa proyecta subir las exportaciones a niveles del 20 por ciento en las negociaciones totales.
Cabe anotar que el nueve por ciento representa cerca de 20.000 toneladas que van a distintos países, un volumen importante que se distribuye en Ecuador, Centroamérica y Estados Unidos, este último destino de gran importancia y dinámica por el mercado latino que ve la marca con nostalgia y reconoce la calidad del producto Doria que además de buena pasta, brinda nutrición, un valor agregado de tremenda importancia que valora quien consume el portafolio en el país norteamericano y en otras latitudes.
Un fenómeno que llama poderosamente la atención es que por frontera las pastas Doria son muy conocidas en Venezuela, hoy en día la empresa no despacha al vecino país, pero cierto es que los ciudadanos venezolanos que llegaron a Colombia con las migraciones lo primero que pidieron fue pasta y por eso el consumo logró subir de manera interesante hasta alcanzar un per cápita de cuatro kilos puesto que se hizo visible una cultura de mayor consumo porque los nacidos en Venezuela, muchos con vena italiana, encontraron calidad, variedad y encanto con las pastas de la marca Doria. Actualmente ese consumo bajó a tres kilos, un asunto que obliga a la compañía a llevarles diversidad a los colombianos para que sigan incluyendo pasta, un plato versátil y noble más veces a la semana en cada una de sus preparaciones.
Las mayores ventas de pasta a los venezolanos demuestran como se dice en otros sectores productivos que las migraciones no son del todo malas porque disparan la demanda de bienes y servicios, algo vital en la generación de riqueza y crecimiento de las empresas que encuentran un ítem adicional en favor de la sostenibilidad.
“La pasta es un producto que afortunadamente es para todos, niños, grandes y gusto en cada una de las regiones. Tenemos la misión de que el incremento en el consumo sea mucho mayor, que aumente la frecuencia y las familias incluyan con más decisión las pastas en las comidas porque se trata de un plato flexible, que se puede mezclar con lo que se quiera, pero además económico y rendidor. No se puede obviar que llevamos dos años largos sin subir los precios lo que implica un alivio en el bolsillo de nuestros consumidores”, declaró la muy amable Claudia Castro.
La pasta es un alimento que lleva 3.000 o 4.000 años acompañando al ser humano desde que se impulsó en China con la invención de los fideos usando cereales, luego fue a imperios como el griego y el romano, haciendo del mediterráneo un lugar ideal toda vez que este derivado del trigo de popularizó tras un comercio adelantado por los árabes. Su llegada a América obedece a las migraciones italianas que hicieron de la rica pasta un alimento esencial por su admirable adaptación en las comunidades.
Es visible que fue la Ruta de la Seda la que contribuyó a la expansión de la pasta y alimentos afines aprovechando recorridos o itinerarios por Asia y el mismo Oriente medio. Hay estudios que aseguran que los árabes aportaron al desarrollo de este alimento con la puesta en marcha de técnicas de secado que garantizaban durabilidad y preservación, trabajo que llevaron luego a Sicilia en plena Edad Media.
Este producto, la pasta, apuntó Claudia Castro, es milenario y desde esos tiempos lejanos no ha perdido su esencia con lo básico que tiene, trigo y agua, pero en el caso de Doria unas vitaminas adicionales. Se trata, recalcó, de un producto confiable sin sellos se advertencia, un dato importante para las madres de familia que generalmente miran los empaques y constatan que la pasta es una elaboración que alimenta a tiempo que ayuda con la economía de los hogares.
El negocio de Doria sigue repuntando y por ello es 2024 la marca vendió más de 500.000 millones de pesos, sin embargo, hay optimismo y se espera terminar el 2025 con un ejercicio cercano a los 600.000 millones de pesos, un repunte con todo lo que se fabrica en la compañía.
Si bien hay tensiones en las relaciones con Estados Unidos, situación que se espera logre resolverse amigablemente por los canales diplomáticos, hay mayores impactos por los nuevos aranceles, pero por ahora parte de la estrategia de Doria, enfatizó Castro, es abastecerse de la mejor manera porque toda la materia prima utilizada viene de afuera y la idea es ver de qué manera se desarrolla el contexto geopolítico en lo atinente a los frentes económico y político, sin duda una situación que toca a todos en el globo.
Un paliativo en medio de un buen suministro es la tasa de cambio que se ha mantenido estable y por momentos a la baja lo que permite seguir siendo mucho más competitivos y entregando productos de calidad con precios asequibles al público.
En su diálogo, la jefe de marca de Alimentos Doria Claudia Castro manifestó que en la oferta o el portafolio de la empresa hay pasta para todos los gustos y prácticamente listas para llevarlas a la mesa, un tema que marca grandes diferencias y se hace interesante porque aparte de contar con una afamada línea tradicional o clásica con espaguetis, conchas, fideos, sopas de letras, tan de la infancia, la compañía suma a su línea productos especiales como las pastas saborizadas un gama que nació luego de consultar al consumidor, ejercicio que permitió entender que hay personas que quieren que les faciliten la vida y por ello aparecieron pastas sabor mantequilla, pollo, ranchero y chorizo que les simplifica el día a día a los compradores ya que tan solo hay que cocinarla, ponerle un poco de mantequilla y listo, el querer poner salsas adicionales no es necesario salvo que quien está por ir a la mesa lo decida porque ya la pasta viene con un sabor característico.
El trabajo en la empresa es intenso, dijo la jefe de marca, porque igualmente hay un portafolio importante que la compañía desarrolló hace unos años pensando en el consumidor que le gusta mucho la pasta, pero que no tolera el gluten que contiene el trigo lo que llevó a producir una línea sin gluten a base de arroz con la excelente calidad que caracteriza a Doria, también con una variedad para ese nicho de mercado.
Además, hay opciones adicionales como raviolis rellenos con pollo, carne o queso, línea de lasaña y los macarrones con queso que tanto gustan en el público joven por ser una forma práctica y también divertida de consumir la pasta.
La empresa goza de gran prestigio y excelentes ventas en el mercado local por tener una calidad que nada envidian a las pastas europeas, también exporta, pero no descarta seguir explorando mercados para poner producto porque al amparo de Doria hay distintas marcas y calidades, razón de peso para darle impulso a la proyección de crecimiento a los despachos internacionales que como lo dijo la directiva deben alcanzar el 20 por ciento del total de las ventas anuales. Lo anterior hace que se siga fortaleciendo el mercado estadounidense, México, otra geografía foco del negocio la cual se abordará para crecer ostensiblemente.
Alimentos Doria tiene también pastas en el Caribe y por eso no es raro verlas en algunas islas en donde han llegado luego de cerrar negocios muy puntuales como sucede con Aruba.
La marca adquiere el trigo de Canadá y Estados Unidos, un escenario favorable que facilita todo por tratarse de transacciones regionales, empero, hubo un aprendizaje fuerte con la pandemia que enseñó a todas las industrias a ser eficientes, mucho más prácticas y versátiles puesto que en tiempos del Covid-19 la empresa hizo lo posible por no desabastecer a ningún cliente o desamparar los segmentos fuera el que fuera y por eso para todos hubo pasta, esa labor con toda la entrega, cuidando al máximo la operación y a las personas, fundamentales para todo ese propósito, una estrategia que permitió sortear un momento de la historia de alta complejidad, demasiado difícil en términos económicos y de sociedad, pero finalmente la línea Doria siguió llegando al consumidor para mantener suministro y vigencia empresarial.
“Desde todo ámbito el tema de la materia fue un asunto que se supo llevar y como es visible hay una buena capacidad de almacenamiento que permite sacar avante este tipo de situaciones”, señaló Claudia Castro.
Alimentos Doria no escatima en inversiones a la hora de innovar, automatizar procesos y hacer más eficiente la operación, la compañía tiene montajes totalmente firmes, vigorosos y de tremenda eficiencia. Según dijo la jefe de marca, con los años se ha venido mejorando y tecnificando, de hecho, la tecnología es la mejor, ni más ni menos que italiana, muy a la altura de las grandes factorías europeas, una ventaja innegable y también un molino semolero de los mejores del país y rankeado entre los tres mejores de Latinoamérica, luego hay una planta completa y robusta a la que se le invierte de manera recurrente en mejoras y avances, un ejemplo, el sistema de empaques en donde la tecnificación es total buscando total eficacia y preservando en la operación el proceso completo.
La empresa es muy inquieta en innovación, hace uso de todas las herramientas tecnológicas, invierte en la cuarta revolución industrial y sigue muy de cerca su próxima herramienta, la inteligencia artificial, AI, instrumento que muy seguramente potenciará otras áreas de Alimentos Doria, una apuesta que se hace inclusive desde el Grupo Nutresa que considera a los avances tecnológicos como parte fundamental de los diferentes procesos.
“Hoy trabajamos con IA en muchas cosas que nos sirven y nos ayudan para poder estar a la vanguardia. Esta planta como se observa es una de las abanderadas de poder tener un tema tecnificado mucho más avanzado, entendiendo el uso de las herramientas digitales en ese propósito de avanzar un poco más”, subrayó Claudia Castro.
Actualmente si uno visita los supermercados o tiendas de barrio es usual ver carros de mercado en donde en pastas la preferencia es por Doria, pero la empresa tiene claro que no está sola, que hay competencia y que entre locales y extranjeras o importadas existen 70 marcas de pasta en promedio, una realidad que hace que Alimentos Doria tenga los diferenciales y entre ellos el paquete vitamínico adicional que es Nutrivit, algo por lo que la firma decidió apostar desde hace años a partir de un estudio en el que se reveló el tema de nutrición del país y ante los alarmantes datos Doria decidió de manera voluntaria fortificar sus pastas y productos con muchas más vitaminas.
Con la determinación de potenciar los bienes ofrecidos y procesados, la marca pretende decididamente entregar, más allá de la pasta, verdadera nutrición, un valor adicional que debe contribuir para que quien lleva Doria a casa se nutra y garantice la saludad de su familia.
La empresa genera más de 350 empleos directos, pero la cifra sube por los aliados que tiene la compañía, factor que incrementa el número de puestos de trabajo.
La marca cuenta con la extraordinaria planta de Mosquera en cercanías a Bogotá, totalmente dotada y equipada, convirtiéndola en todo un paradigma de empresa, pero también está la planta de Barranquilla adquirida hace ya 20 años, muy estratégica porque permite atender de manera directa todo el Caribe colombiano en el que se hace una distribución eficaz en la Costa Norte.
Sobre otras bondades empresariales, la jefe de marca de la compañía de Alimentos Doria Claudia Castro puntualizó que las inversiones igualmente abarcan manejo ambiental y por ello en la sede de Mosquera hay manejo eficiente de aguas residuales y la instalación de 1.500 paneles solares.
La empresa esa aliada en otros sectores productivos toda vez que comercializa salvado de trigo, mezclas y suplementos para ganadería. En los albores queda escrito que quien constituyó Pastas Doria llegó a Colombia, no solo a fundar una empresa poderosa, arribó para enseñarles a los colombianos a comer pasta de la buena.
“Quiero invitar a todos los colombianos a que en este día y mes de la pasta incorporemos este producto tan noble en muchas más preparaciones, que empecemos a encontrarle mucho más valor del que ya tiene esta versátil elaboración, matizada por lo nutritiva y claramente que sea bajo la marca Doria”, concluyó Claudia Castro.
Salimos de la empresa y como de costumbre nos quedó esa frase icónica y bastante corporativa, pero igual familiar, “Ciao bambino”. Seguramente un hasta pronto porque de un referente empresarial como Doria se sale pensando en desarrollo, seguridad alimentaria, tecnología, adeudo, cumplimiento y nación, pero también en paz y pasta.
En Colombia la historia de la pasta empezó a construirse en Bucaramanga con la apertura de La Italiana una fábrica erigida en 1891 por el señor Giuseppe Quintilio Gavassa Mibelli, un inmigrante italiano igual prendado de Colombia y particularmente del oriente del país, una prueba de que la primera piedra en la industria de las pastas se puso en Santander.