Lunes, 09 Marzo 2020 16:51

Lunes negro: Bolsas en el piso y amenazas en seguridad alimentaria

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El precio del petróleo se desploma, el dólar se dispara y la inflación ya hace mella. Colombia siguió pensando en crudo y hoy vuelve a la tormenta fiscal por falta de coherencia.

El Covid-19 sigue haciendo de las suyas y la apertura del mercado bursátil de la semana en el mundo puso a tambalear las bolsas toda vez que el lío sanitario está mezclando otros factores al agudo tema económico tal y como se registró con el petróleo. Este lunes las cotizaciones del crudo se fueron en picada y cayeron aproximadamente en un 30 por ciento, hecho que ocurrió luego de las medidas de Arabia Saudí que apuntaron a reducir severamente los precios oficiales de venta lo cual sugiere un aumento significativo en la producción de crudo en los próximos días. Lo anterior se leyó por parte del mercado como una guerra de precios que llega en un momento de máxima fragilidad toda vez que la demanda en el contexto internacional logró mermarse por la alarmante dispersión del Covid-19.

Los expertos aseguran que la noticia es más que infortunada porque ese mayor despacho de Arabia Saudí hace que los precios caigan sin contemplación causando mayor inestabilidad en el mercado petrolero, pero igual llevando una hecatombe fiscal a las economías del mundo.

Con este punto final a más de tres años de cooperación en el sector de hidrocarburos que llega por una contracción generada por el Coronavirus que mandó al traste con la demanda del oro negro, vienen tiempos difíciles para los países que dependen del crudo o que simplemente ven como este producto indexa otros sectores productivos causando carestía, devaluación e inflación.

Según los reportes, Arabia Saudí considera subir la producción petrolera por arriba de los 10 millones de barriles por día, medida que entraría en vigencia en abril próximo dando por culminado el actual acuerdo rubricado para disminuir la producción.

El ex Ministro de Hacienda y Crédito Público, Rudolf Hommes Rodríguez, habló con Diariolaeconomia.com, y aseguró que preocupantemente el mayor exportador de petróleo en el planeta tomó medidas para castigar a Rusia, segundo jugador en el mercado de crudo por no acogerse a los recortes de producción sugeridos por la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP.

El analista consideró que ya con el desplome en los precios del petróleo, la devaluación en Colombia va a agudizarse por lo que no descartó que el precio de la divisa supere en el país los 4.000 pesos. Desde su punto de vista, los precios del crudo posiblemente no caigan más como consecuencia de la medida administrativa de Arabia Saudita, que estimó puede ser pasajera.

 

“Hoy tenemos una situación de histeria porque el mundo cayó en las manos y en el estrés que producen los especuladores que como en toda coyuntura están haciendo su agosto que para avivar la llama especulativa le echan leña al fuego para ver si los problemas crecen y con ellos su margen de aprovechamiento”, declaró el ex Ministro de Hacienda y Crédito Público.

 

Agregó que en el mundo y en Colombia debe haber mucho cuidado aun cuando recalcó que la situación puede ser pasajera sin dejar de reconocer que el nuevo contexto traerá consecuencias porque para el caso de Colombia por el mayor precio del dólar y las importaciones, subirá el precio de absolutamente todo. Expuso que la medida impactará desde una simple caja de cartón hasta la finca raíz, los arrendamientos y los bienes de consumo, situación que muestra un panorama muy malo.

La situación actual deja ver que a mayor devaluación mayor inflación, tema que debería generar análisis porque el costo de vida por razones obvias va a salirse de las manos con el agravante que después de la caída en los ingresos petroleros en 2015, el país no hizo la tarea, no reactivó los sectores productivos de valor agregado y permitió la terrible dependencia.

 

“Afortunadamente suceden estas cosas para poner en evidencia la vulnerabilidad del país, lo ideal es que no nos hubiera pasado, pero por haberle parado bolas a las recomendaciones volvemos a repetir la historia. Llevamos dos años diciendo que no podemos depender del petróleo, pero hubo caso omiso y todo el mundo estaba feliz y ahora que se cae el precio del crudo, se derrumban los ingresos y estamos en la olla”, aseveró el versado en economía.

 

Lo alarmante, dijo, es que Colombia ya tiene un déficit de cuenta corriente lo suficientemente grande, tema que apremia porque las exportaciones petroleras están más baratas y lo delicado es que la deuda externa está y estará más onerosa.

Otro lío, advirtió, es que dejarán de llegar capitales porque hay temor y prevención por una mayor devaluación lo cual pone a Colombia en una situación bien difícil lo que hace cruzar los dedos para que la situación pueda conjurarse rápido.

 

“No hicimos muchas cosas, no corregimos otras y hoy hay que reconocer que somos muy vulnerables porque nos aferramos al petróleo y no asumimos los riesgos”, concluyó Hommes Rodríguez.

 

Seguridad alimentaria está amenazada

 

Cultivo de maíz
Foto Pixabay

Los productores de cereales en Colombia advirtieron que ante el nuevo escenario fiscal y cambiario, el país quedó altamente vulnerable y a las puertas de una crisis alimentaria debido a que los alimentos hoy se están importando a un precio mucho más elevado.

Al hacer un exhaustivo análisis, el gremio sentenció que si llega a faltar maíz por más de veinte días, el desenlace será terrible porque habría que sacrificar pollitos, cerdos y a eliminar otras especies de engorde porque no habría como suministrarles alimento a esos animales confinados con fines de explotación.

Los colombianos pagarán con mayor valor los alimentos, ahora comprados en el extranjero, por el efecto de la devaluación que castiga sin ningún tipo de contemplación el bolsillo de todos los nacionales que ven un caos sanitario, económico y fiscal de grandes magnitudes.

Con la nueva situación viral y de mercados que cogió con las defensas muy bajas a muchas personas, pero igual a algunas economías, no son buenos los augurios, sobre todo en aquellos países que vieron en las importaciones la salida a todos los problemas, generando una crisis agraria, un desempleo rural sin precedentes y una exposición manifiesta en términos de seguridad alimentaria.

El Gerente General de la Federación Nacional de Cultivadores de cereales, leguminosas y Soya, Fenalce, Henry Vanegas Angarita, indicó que el país no puede estar tranquilo porque el precio de los alimentos en su mayoría importados, llevará a una inflación de grandes proporciones. Sostuvo que las más de 15 millones de toneladas de comida que importa Colombia tendrán un impacto muy fuerte así como el producto nacional que necesita insumos o componentes, generalmente comprados en el exterior y pagados en dólares.

La coyuntura obliga, según el dirigente gremial a retomar la agricultura con una férrea política de estado que garantice que los productos básicos que hacen parte de la canasta familiar, sean cultivados y procesados en Colombia para así evitar mayores costos, o lo que es peor desabastecimiento e inconvenientes por la pérdida de soberanía alimentaria.

 

“Hoy los que importan tienen que dar más pesos por cada dólar lo que hace que ya no sea tan barato abastecernos del mercado externo y allí es dónde la industria y el estado tienen que ver lo estratégico y útil de contar con un componente de producción nacional para no depender única y exclusivamente de los importados, decisión que de darse reactivaría automáticamente el campo, su rentabilidad y el empleo”, declaró el señor Vanegas Angarita.

 

A Colombia, anotó, se le vino la fría y oscura noche porque muchos creen que el país puede seguir defendiéndose solo con producto importado tal y como lo piensa la industria avícola que se siente orgullosa de las gallinas que engordan, prácticamente cacarean en inglés, según ellos, porque son alimentadas con maíz de Iowa.

 

Manifestó que con el encarecimiento del dólar el escenario cambia porque si bien el precio es el mismo en divisa, es decir los mismos 150 dólares por tonelada, a la hora de convertir ese valor as pesos, resultará mucho más elevado su precio de importación y con ello la reacción inmediata es subir el costo de las aves y de todo el sector pecuario que consume alimentos comprados en el mercado internacional. Habrá, sentenció, encarecimiento de todo.

Una vez más analizó el dirigente, la Enfermedad Holandesa pasará su costosa factura porque nadie pensó que la tragedia petrolera de 2015 iba a repetirse, solo que con mayor severidad. Señaló que nuevamente la terquedad y la falta de visión lacerarán los bolsillos colombianos porque en lugar de apostar por la ampliación de la frontera agrícola, de impulsar agroindustrias e industrias de alto valor agregado, Colombia se quedó erradamente vendiendo petróleo, carbón y productos de minería, nunca hubo un propuesta seria por un modelo productivo apartado de los commodities y de los recursos energéticos.

 

“Pensaron que con esos minerales y con el crudo se podía comprar comida y ese mismo error fue en el que incurrió Venezuela porque ese país puede tener los dólares, pero de nada sirve porque la gente sale a los almacenes y las góndolas están vacías luego sus ciudadanos no pueden comprar lo que quieren sino lo que les toca pues no hay más”, puntualizó.

 

La postración y casi eliminación de la agricultura y de una ruralidad próspera y productiva, afirmó, encontró su tragedia con la política comercial que arrancó con la apertura económica y que luego le puso el moño con los tratados de libre comercio, pasando por la Alianza del Pacífico y la equivoca entrada a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE. Fenalce argumentó que con una política comercial de 29 años, los gurús enceguecieron y le dieron la espalda al campo porque el común denominador fue una ausencia total de política productiva y de mejoras del sector primario.

Añadió que por esa razón hoy los puertos colombianos están llenos o inundados de mercancía y alimentos importados cuando lo ideal hubiese sido que en esos mismos terminales hubiese cabida para la oferta exportable del campo colombiano.
Si bien hay una alarma y una amenaza latente, el campo demanda con urgencia su reactivación y la puesta en marcha de políticas que conduzcan a hacerlo un verdadero negocio que no solamente les dé calidad de vida a los labriegos sino que garantice los alimentos que necesita el país en medio de cualquier eventualidad.

 

“El lío es que no hay plata porque se desmoronó la renta petrolera con los precios de hoy. El ejecutivo había trazado su presupuesto con crudo a sesenta dólares y el cierre de hoy lo deja en 34 dólares, es decir que hay un desplome en esos recursos motivo por el cual el gobierno tendrá que empezar a prestar plata para tapar el faltante y cumplir así con el presupuesto del 2020. Si no hay plata ni para eso, ¿de dónde saldrá la plata para inyectársela al campo?, gran dilema porque no habrá dinero ni para funcionar”, proyectó el Gerente General de Fenalce.

 

Colombia, dijo, no aprendió de su historia y volvió a repetirla, haciendo que de nuevo el gobierno, camine fiscalmente por la cornisa. El tema, apuntó Vanegas Angarita, es caótico porque la balanza comercial es negativa y con un déficit de tesorería con relación al producto interno bruto, PIB, que es en promedio del 4,5 por ciento. Toda esa mixtura hace que las buenas intenciones, de cara a recuperar el campo, se queden en la voluntad porque recursos no hay y cuando los hubo igual el campo no era tema trascendental para el aparato estatal.

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