El jaguar o Panthera onca llegó a las Américas siguiendo el mismo rastro del hombre, aunque pudo ser a la inversa, este felino de gran tamaño en sus orígenes se movilizó desde Eurasia y cruzó el estrecho de Bering en tiempos del pleistoceno temprano hace uno 850.000 años, una vez acomodado en el norte, el potente animal se expandió por Centroamérica y Suramérica en donde se amoldó de manera increíble al clima retador del trópico de las selvas que con toda su energía conquistó. Cabe precisar que, en sus inicios como nuevo inquilino de América, el jaguar o Panthera onca Augusta tenía un tamaño mucho mayor, pero esa especie aseguran los científicos desapareció hace unos 10.000 años.
Desafiando climas, geografías y todo tipo de dificultades la pantera arribó a territorio americano en el que logró una adaptación asombrosa y fue allí, en ese momento de la prehistoria en el que se origina el felino más grande y poderoso de las tierras americanas. Este felino experimentó desde entonces los cambios del clima y con el punto final de la era del hielo, el jaguar dejó su arraigo norteamericano y se trasladó definitivamente a los boscajes húmedos y tropicales de América Latina.
En Suramérica el majestuoso felino fue bautizado y fue llamado jaguar en las culturas indígenas Tupi de Brasil y guaraní de Paraguay, con extensiones en Argentina Brasil y Bolivia, una palabra que viene de la expresión yaguareté que traduce “la bestia verdadera y feroz que mata de un salto”.
El jaguar entró en el corazón de las comunidades indígenas de la región, su estampa le otorgó respeto y un significado profundamente místico y adorador por cuanto los clérigos mayas y aztecas le atribuyeron poderes y lo elevaron a una fervorosa condición sacrosanta.
El grandioso Balam de los mayas recorrió selvas, sabanas como también lagos y fue venerado no solo en estas culturas, prácticamente en todas las familias precolombinas de Latinoamérica, el gran Jaguar, la deidad de las selvas, un ícono de respeto y reverencia, marcó la vida de sacerdotes, guerreros y familias, era admirado, no solo por su fuerza, igualmente lo elevó su inteligencia, capacidad de hacerse invisible y desde luego una estampa mágica y vigorosa.
No solo vieron en el jaguar nervio y pujanza, los mayas y aztecas también lo relacionaron con el mundo inferior y la oscuridad, se le veneró como dueño de la noche y portador de fertilidad en la tierra. Las otras culturas de centro y Suramérica fueron igualmente respetuosas con el gran felino, pero la situación cambió para el yaguareté porque su territorio que empezaba en el sur de Estados Unidos y llegaba hasta el norte de Argentina, hoy perdió terreno, sin piedad ha sido perseguido y asesinado, los cazadores furtivos no le dan tregua, a eso se suma pérdida de su hábitat por el creciente urbanismo y las mayores extensiones de tierra utilizadas en agricultura y ganadería, labores que le han quitado espacio al rey de los manglares y las selvas. Actualmente la especie encuentra refugio en la zona amazónica, asimismo en Centroamérica y también en zonas como la Orinoquía y el trapecio amazónico en Colombia, aunque en el país del café subsiste en la Costa Norte, básicamente en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, las selvas del Darién, Magdalena Medio, Alto Magdalena, selva del Catatumbo y regiones de vegetación espesa en Cundinamarca y Tolima. Sus dominios se extienden por Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Surinam, Guyana, Argentina.
En América del Norte y Centroamérica el Jaguar se ubica en México, Guatemala, Honduras, Belice, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, en total son 18 los países por donde camina como un duende el solemne y enérgico gato manchado, el que siguen protegiendo y venerando las tribus actuales de Latinoamérica porque como sus ancestros ven magia y decisión en su mirada y lecciones de vida con su precisión, audacia y sigilo al moverse por selvas y zonas inhóspitas.
Un punto que es bueno aclarar tiene que ver con el tigre dientes de sable que como bien es sabido hace parte de la especie Smilodon y no le dio origen al jaguar y se descarta automáticamente como su inmediato antepasado, nada hay en esa correlación evolutiva puesto que, el temible tigre dientes de sable conformó la subfamilia Machairodontinae ya extinta en tanto que animales como el jaguar, el león o el gato común hacen parte de la subfamilia Felinae.
La ciencia insiste que las dos líneas o cadenas de transformación o genealogía terminaron separándose, aproximadamente, hace veinte millones de años.
En charla con Diariolaeconomia.com, el director de WebConserva Carlos Andrés Valderrama Vásquez, un científico reconocido por su trabajo en la protección del jaguar dijo que actualmente el tema Pantera onca afortunadamente ha llevado a un gran interés sobre la conservación de las especies colombianas y regionales entre ellas el Yaguareté, todo un ícono ancestral que viene de las culturas indígenas y que sigue vigente por ser un símbolo de poderío, tan sugestivo que hay consciencia y entusiasmo por proteger la especie que si bien muestra bienestar sigue estando muy amenazada por múltiples factores como pérdida de hábitat, deforestación, la cacería de sus presas y de los mismos felinos infortunadamente.
Otro tema a considerar dentro de las especies de fauna, expuso el conocedor, es el retador cambio climático, el mismo que han vivido los animales en distintos entornos durante miles o millones de años, pero que hoy se exacerba por todo el asunto de contaminación y agresión a los ecosistemas, factor que golpea el planeta, dijo Valderrama Vásquez, lo que afecta al jaguar, las otras especies de animales y al mismo ser humano.
El asunto es de tal impacto que incide en los insectos que se ven y se verán muy afectados, pero igual daño ocasionará en los grandes mamíferos como los hombres, un daño generalizado, comentó, porque cambia la disponibilidad de alimento y agua, es decir que los ecosistemas cambian, algo que impacta mucho a todos los seres vivos porque inclusive es visible cómo el calentamiento en zonas altas cada vez golpea con mayor fuerza a todas las especies lo que incluye en zonas bajas a los jaguares en donde las olas de calor son sumamente altas en este momento.
Diferente a las granjas o fincas en donde hay ganado con alimento e hidratación, los jaguares y en general los habitantes de las selvas, bosques y sabanas no tienen en donde almacenar agua y dependen en su totalidad de lo que la naturaleza les ofrece, entonces las inclementes sequías súbitas que duran largos periodos y después lluvias torrenciales que generan avalanchas, deslizamientos y cambios del entorno, incide en las poblaciones silvestres que viven el fenómeno de la misma manera y se ven abocadas a no contar con el recurso hídrico y de un momento a otro estar tremendamente inundados, luego experimentan las mismas afectaciones y aunque no se ha estudiado a fondo todavía, la situación debe generar cambios en el comportamiento de las especies y sus desplazamientos.
La fauna necesita mayores blindajes
Los agricultores en su gran mayoría han hecho la tarea y siguen apostando por corredores biológicos, pero hay un flagelo que sigue castigando a los felinos y a otras familias de la naturaleza, la caza ilegal y la eliminación por desconocimiento, aunque en ocasiones los labriegos acabaron con los jaguares por unos cuantos pesos omitiendo que se trataba de un crimen y una afrenta contra el medio ambiente.
A criterio del el médico veterinario con maestría en salud de animales silvestres, en Colombia se sigue manejando una concepción de antaño porque el atacar a los jaguares no es una actividad de un sector o una industria en particular sencillamente era la mentalidad en general que se tenía como sociedad o humanidad en la cual cualquier cosa que generaba perjuicio, que se percibía como dañina o que condujera a un menoscabo tenía que eliminarse o matarse, una solución errada que aplicó para los osos, las panteras, pumas y venados que fueron atacados porque se comían los cultivos, pero el listado, anotó, seguramente es más amplio porque allí entran aves y otras especies.
“Pienso que lo que ha venido cambiando, y quiero ser positivo en ese sentido, es que como sociedad nos hemos dado cuenta que ese no era el camino y que estábamos ocasionando unos deterioros muy altos en nuestros ecosistemas y que finalmente esos temas ambientales nos terminan perjudicando a nosotros mismos porque si nos quedamos sin el equilibrio de los bosques que nos da el jaguar, no tenemos la suficiente oferta de alimento que brinda el bosque, la salud de los ecosistemas y el agua, muchos productores saben que proteger el ambiente y preservar especies como el jaguar se vuelven beneficiosas para la agricultura ya que se cuenta con mejores fuentes hídricas, más saludables, ecosistemas más sanos, con menos plagas y menos afectación para los cultivos, entonces es algo que enhorabuena comprendieron muchos plantadores de palma de aceite y otras obtenciones”, declaró el señor Carlos Andrés Valderrama Vásquez.
Este valioso hombre de ciencia quien ha hecho importantes aportes a la conservación del jaguar entre ellos mitigación de conflictos con las comunidades rurales y conectividad de hábitats, agregó que hay industrias amigas del jaguar como el café por cuanto hay un proyecto muy bonito y para replicar con caficultura en el cual los cafeteros protegen las zonas de conservación del jaguar, un producto con calidad y toda la responsabilidad al que muy bien le quedó el nombre, Café Conserva, un plan afortunado y por donde se le mire espectacular en vista que el café ya aporta a la conservación del corredor jaguar en el sur de Bolívar, una iniciativa positiva que contribuyó a cambia la mentalidad y que invita a los colombianos a seguir buscando alternativas productivas sostenibles porque el ser humano debe sembrar, cosechar y comer, pero sin apartarse de la protección que exige el medio ambiente porque omitirlo y hacer agro sin compromiso con el entorno no es más que pan para hoy y hambre para mañana.
No cabe duda que todo el trabajo que se hace por preservar jaguares y otras especies ha llegado a los hogares en donde más niños y jóvenes quieren saber en detalle de la grandiosa pantera, igualmente anotó el director de WebConserva es importante toda esa labor de los empresarios del café y otros productos que hacen su mejor esfuerzo por llevar café con grandes atributos a tiempo que contribuyen con la naturaleza.
“Agradecemos mucho a las personas que apoyan este tipo de proyectos y diría que ese es el llamado porque todos podemos respaldar estas iniciativas desde donde estemos ya sea adquiriendo productos que protegen la biodiversidad en el país o estableciendo mejores prácticas en las zonas rurales que defiendan los procesos de amparo, defensa y conservación de especies una invocación a todos los entes institucionales, pero también a los ciudadanos para que juntos ayudemos en estos procesos”, acentuó el director de WebConserva.
Un hecho es innegable, si el jaguar vive el hombre vive y si por alguna circunstancia desaparece, con seguridad los seres humanos estarán en serios problemas. El profesional recalcó que el jaguar es un indicador de salud en los ecosistemas y apuntó que si el yaguareté se extingue terminará la salud en esos ecosistemas lo que repercutirá en falta de bienestar para las personas, algo que lleva a reflexionar que proteger el jaguar es blindar consecuentemente a la humanidad.
Es cierto, anotó el versado, si algo tiene potencial en Colombia es la generosa biodiversidad y por ello las poblaciones de jaguares en el Pacífico son diferentes a las de los llanos, la zona interandina, los que habitan la Amazonía y otros sectores del país, una condición que hace muy difícil cuantificar las panteras con exactitud, pero lo que si se puede afirmar es que la tendencia sigue siendo al declive. Se tierne conocimiento, informó, que hay agrupaciones de la especie saludables, sobre todo en el Pacífico, los Llanos Orientales, Magdalena Medio y la Amazonía, pero asimismo hay consciencia que las amenazas son constantes más con la deforestación que está disparada en el país y que las afecta directamente.
En un tiempo se calculó que en Colombia podría haber unos 15.000 jaguares, un número alarmante porque se hablaba de más de 30.000 décadas atrás, pero para el director de WebConserva, la estadística hoy no se puede dar con precisión, sin embargo, subrayó que las poblaciones de jaguar siguen deteriorándose y por ello se trabaja con el mayor compromiso para que esas amenazas disminuyan o desaparezcan y de esa manera poder proteger a las necesarias panteras.
Una buena opción sería retomar con mayor interés una materia en los colegios concerniente con el medio ambiente para lograr un interés temprano en los niños por las diferentes especies de fauna y flora, una materia esencial que despertaría apego y conciencia en los menores, algo tan importante cómo que se formarían los defensores del entorno y la naturaleza a futuro, si se quiere algo perentorio porque hay trabajos adelantados y con marcado éxito, pero necesitan continuidad.
A juicio del directivo, es un hecho que por los niños empieza todo lo que lleva a fomentar esfuerzos de sensibilización, también para los jóvenes, aun cuando precisó que afortunadamente las nuevas generaciones nacen con una sensibilidad especial hacia los temas ambientales, algo venturoso que invita a promover con mayor ahínco esas iniciativas e innovaciones que fomenten el cuidado ambiental y desde la escuela, dijo, es la mejor manera de hacerlo.
Ideal sería trabajar uniendo esfuerzos a nivel Latinoamérica para que apelando al principio de que la unión hace la fuerza, se puedan explorar mecanismos regionales entre países y garantizar protección del jaguar al unísono, en común acuerdo en donde broten medidas o contingencias de preservación que blinden el gato manchado.
Al expresar su aprobación a unas estrategias articuladas o a sinergias pro pantera, el director de WebConserva Carlos Andrés Valderrama Vásquez anotó que precisamente el año pasado en México fue firmado y aprobado el plan regional para la conservación del jaguar donde todos los países miembros del territorio jaguar participaron y le dieron su bendición a la estrategia impulsada para proteger el felino. Añadió que lo que más se busca es integrar ese tipo de iniciativas con el fin de que haya protección y sobre pilares de sinergias propositivas poder ayudar al jaguar en diferentes sectores la América Latina.
Aunque los gobiernos, señaló Valderrama Vásquez, se han movido y han tomado conciencia, cierto es que se puede hacer más y mejorar lo que se viene haciendo, también expuso que en este momento hay una buena actitud y un interés real para la protección de estas especies, empero, enfatizó, si bien fueron llegando medidas y compromisos, ha faltado que desde la sociedad se muestre verdadero aporte y así estar a la altura, como ha faltado, para salvaguardar y preservar la fauna, sin embargo se trabaja en ello y lo mejor existe la disposición.
Finalmente, y evitando la indiferencia, se abordó el tema de los leones africanos que siguen siendo víctimas de la caza desmedida a tal punto que hoy la especie está en una alarmante línea de extinción. Desde el punto de vista de Valderrama, desafortunadamente hay un problema agudo y la cacería indiscriminada jamás puede justificarse, sin embargo, dijo que hay unas iniciativas con cazadores que han funcionado en varias zonas del mundo en donde los amantes de abatir animales juegan un papel importante para fomentar el control de algunas especies, pero eso acontece solo en algunos países en donde hay una debida regulación, dejando claro que las especies en vía de extinción no deben ser víctimas de las balas precisamente porque llegaron a una línea aterradora de su punto final.
La cacería, puntualizó el director de WebConserva, debe estar muy vigilada y regulada para evitar matanzas indiscriminadas que finalmente le ponen el pie al acelerador a la extinción de la fauna, esencial para el equilibrio en la naturaleza.
Hace unos años se encendió una alerta en América Latina por una caza sistemática de jaguares, al parecer destinados al comercio clandestino que abastece la medicina tradicional china, una amenaza que obliga a tener ojo avizor contra esta práctica y evitando a toda costa el tráfico ilegal de especies que contrario a lo que se pensaba todavía existe a nivel global y en ese escenario el jaguar es una de las víctimas de esos comercios espurios, una realidad que conmina a estar muy pendientes de lo que pueda estar ocurriendo.

