El gremio ganadero advirtió que la intensidad y la prolongada sequía que se presenta como consecuencia del fenómeno climático de El Niño, tienen sumidos en una profunda crisis a miles de productores, que sienten que cada día que pasa es uno menos que les queda para dedicarse a una actividad que se hace insostenible.
El presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos, José Félix Lafaurie Rivera, indicó que viene advirtiendo sobre el tema desde julio de 2014, es decir que hace 18 meses viene haciendo su reiterado llamado a las autoridades para que tomen medidas en aquellos lugares en los que aún hay tiempo para intervenir. Agregó que en algunas regiones muchos ganaderos están requiriendo ayuda toda vez que atraviesan agudas dificultades.
En opinión del dirigente gremial, los productores demandan de los representantes del ejecutivo la formulación de planes de acción para los lo perdieron todo por el intenso verano.
“Quienes conforman el sector rural del país trabajan en condiciones cada vez más precarias. El Niño ha acentuado una crisis que lleva años y a la que no se le presta la atención que requiere. Basta con ver los caudales cada vez más bajos de los ríos, la escasez de alimentos y las consecuencias que generan las elevadas temperaturas”, señaló el señor Lafaurie.
Según manifestó, no han sido pocas las veces en que desde el gremio se ha insistido en la necesidad de construir una política de Estado que permita estar preparados para enfrentar este tipo de problemáticas, sin que hasta ahora haya habido respuesta.
Como consecuencia de esa ausencia de lineamientos, aseguró, miles de ganaderos corren el riesgo de perderlo todo por El Niño.
“Las cifras están ahí, llevamos más de medio año haciéndole seguimiento a las afectaciones del sector y por eso tenemos la certeza que han muerto más de 30 mil animales, que cerca de 700 mil se han tenido que desplazar y que hay casi 50 mil predios con algún tipo de daño”, precisó el presidente de Fedegán.
Lafaurie Rivera ratificó que encontrar forrajes se ha vuelto una tarea dispendiosa y supremamente costosa. Declaró que en las regiones los ganaderos y agricultores no saben a quién más acudir para encontrar algún tipo de solución con el agravante que el precio al productor sigue siendo pagado al antojo de una industria que no se compadece del difícil presente y, como si fuera poco, más allá de eventuales pronunciamientos, del Gobierno no se sabe nada en materia de ayuda.
El líder gremial expresó que urge estructurar medidas que faciliten su forma de trabajo a los productores bovinos, y a todos los campesinos en general porque solo así será posible mitigar unos daños, que si bien ya son considerables en gran parte del país, podrían terminar representando una verdadera catástrofe rural.


