Domingo, 02 Agosto 2020 01:03

Sector de Búfalos en su línea, dinámico y por caminos de crecimiento

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Los productores aseguran que hay mayor inversión e interés en un hato que genera renta, ello sin dejar de lado que son importantes los aportes en proteína sana y muy apetecida. Rechazan importaciones de leche.

La situación de pandemia ha dejado, aparte de gente en banca rota, una serie de enseñanzas que muy seguramente serán adoptadas para el futuro porque precisamente tienen que ver con sistemas de producción y el valor que hoy toma el campo.

Las cifras no mienten y desde 1990 el problema del sector primario experimentó mayor detrimento porque vino la apertura económica y con ella una seguidilla de inconvenientes puesto que a Colombia se le ocurrió negociar acuerdos o tratados de libre comercio sin conceptos claros de competitividad, sin definir términos como calidad, inocuidad y valor agregado, aparte de contar, para la vergüenza, con una infraestructura en vías que tienen un retraso, no de 50 o 60 años, los que saben calculan que hay casi un siglo de olvido y desdén por las verdaderas obras públicas, esas que salen de hatos y fincas y llevan por todos los modos de transporte la producción agrícola o industrial a los puertos.

Tristemente esa tarea no se hizo y a Estados Unidos prácticamente le tocó sentarse con sus exigencias y condicionamientos a negociar un TLC que una vez firmado no ha dejado un sabor muy dulce en la producción local. En fin, el cuento de siempre nada de obras, más impuestos, escándalos, décadas de olvido y luego ínfulas de gran mercado, pero de ahí lamentablemente no pasamos.

Todavía muchos siguen preguntando sobre las promesas hechas en el famoso “cuarto de al lado”, en donde varios dirigentes gremiales anotaron juiciosamente una agenda interna que como después dijeron algunos, no pasó de ser el acostumbrado caramelo.

 

 

Afortunadamente hay un sector productivo juicioso que muy en contra de la marea se ha dado el lapo y puso en marcha esos desconocidos conceptos para hacer de la economía primaria, por citar un ejemplo, una opción grande, más cuando la pandemia le dijo al mundo que el libre comercio iba a perder velocidad y que la salvación de todos estaría en el mercado interno.

En buena hora, con la Covid-19, se pudo ralentizar ese libre comercio y así ganar algo de tiempo para mejorar vías, pensar en trenes eficientes, muy a pesar del dolor que sientan los dueños de camiones y buses, un tiempo igual útil para hacer de los ríos rutas de progreso y así en esa tónica, poder invertir más y ver desarrollo. Ya es hora que Colombia y sus empresas, básicamente su sector agropecuario vea una, pues pasaron décadas y aunque parezca increíble, con toda la guerra que se le hizo, no lo pudieron atomizar. Es más, hoy como nunca el país y el mundo demandan una ruralidad eficiente que brinde garantías para las hambrunas venideras y le ponga sello de tranquilidad a la tan perentoria seguridad alimentaria.

Todos los colombianos están de pie en favor del campo y por eso es notorio ver gente preguntando por el origen de los productos porque logró despertarse la consciencia que colombiano consume colombiano y aquel que pasa por alto este mandato de sentido común es responsable por la tragedia de los hogares que hoy desde las fincas o haciendas ven en los nacionales, en sus paisanos, la oportunidad de cultivar los predios y de poner ganados a pastar y engordar, igual hacerlos eficientes en leche y retomar con ello la felicidad de ser colombiano y el orgullo de haber nacido en el campo, la verdadera empresa, en donde todo empieza.

Adelantamos varios recorridos por los sectores productivos del campo en donde hemos visto compromiso y una tarea muy bien hecha, gracias a nuestros productores la comida no ha faltado y en medio de esta pandemia surge la pregunta, ¿con esta lección de lealtad y productividad, hay que seguir importando comida?, creo que no, pues esas casi 15 millones de toneladas fueron un favor más para un subsector económico que vive del negocio con cargo a la tragedia campesina, pero como dice el dicho a cada chancho le llega su nochebuena y si no miremos el contexto mundial. La gente no quiere saber de importados y pide comida nacional, de la buena, de esa que le da mejor sabor al pan, a la arepa, al mute, a la mazamorra y a todo lo que hace de nuestra gastronomía algo diferente. Que no nos pase lo de México que terminó importando sus tortillas de Estados Unidos.

Dentro de los sectores aplicados, como decía mi profesora, está el de los búfalos, una ganadería especial que fue creciendo paulatinamente hasta lograr posicionamiento y un producto de elevada calidad, todo un compendio de trabajo que les entregó laureles a quienes decidieron apostar por esta cría, un grupo de bufaleros que gozan de admiración, respeto y reconocimiento.

 

Alba Lucía Suárez

 

La Directora Ejecutiva de la Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos, Asobúfalos, Alba Lucía Suárez, le dijo a Diariolaeconomia.com, que el sector bufalino viene muy comprometido, respondiéndole al país y a sus consumidores con una oferta de leche y carne, razón por la cual hay un trabajo intenso en hatos y fincas para abastecer la industria láctea especializada, pero igual trabajando en genética y en el desarrollo de rumiantes de buen peso y calidad en carne.

Indicó que desde el sector ganadero en general viene creciendo el interés por la actividad bufalina y en tal sentido se ha podido observar una dinámica comercial muy importante pese al confinamiento reportado en fincas y casas. No negó que el impacto de la pandemia se ha notado en la economía como un todo porque hay factores que obligaron a muchos empresarios a revisar las cifras de la actividad productiva, pero igual a explorar otros sectores económicos como es el caso de los búfalos, razón más que poderosa para averiguar cuál es la dinámica del sistema productivo, de los canales de comercialización, el comportamiento de los precios, los rendimientos e indicadores zootécnicos de la actividad. También se está explorando sobre la ubicación y la vocación que tiene el búfalo en toda la actividad ganadera de Colombia.

 

“Ha despertado mucho interés de los productores ganaderos por invertir en el búfalo. Tenemos una demanda muy grande por vientres bufalinos que es a la fecha totalmente insatisfecha porque ya todos los machos destetos están colocados en planes de ceba. Los animales que teníamos para destetar fueron puestos en eso programas. Este es un producto que está escaso en el país porque machos para engorde no hay, no se consiguen”, declaró la señora Alba Lucía Suárez.

 

Les recomendó a los productores, metidos de lleno en el negocio ganadero, incursionar en búfalo, solo que arrancando con pie de cría para que así puedan abastecerse de los destetos y de los programas de ceba. Añadió que ésta es una manera como el criador de bovinos puede asegurar el cupo de su ceba para los años futuros.

 

 

Otro punto que llama poderosamente la atención es el creciente interés por el búfalo en los llanos orientales lo cual muestra que este animal está complementándose cada vez más con la ganadería vacuna y convencional, la que se conoce en el país. Apuntó que el ganadero tradicional está aceptando muy bien al búfalo, lo sigue conociendo en detalle y por ello comprendió con exactitud cómo interactúa el búfalo con sus bondades, así como el vacuno con sus enormes beneficios con relación a la aptitud de los predios, es por ello, dijo, que el ganadero está abierto a trabajar por el hato bufalino ya que se mueve a la perfección con las dos especies. Conceptuó que esa tendencia fortalece fuertemente a la ganadería nacional.

 

Lácteos de búfala sufren la desaceleración económica

En términos lácteos, la Directora Ejecutiva de Asobúfalos, Alba Lucía Suárez, sostuvo que hay una coyuntura y una situación estructural porque el consumo de los productos derivados de los lácteos ha decrecido por la pérdida en la dinámica e interacción de los consumidores actualmente.

 

“vemos con preocupación cómo los restaurantes, los hoteles, los colegios y universidades siguen cerrados y todos continuamos encerrados en las casas. Esos espacios y otros que son de alto consumo de estos productos, al estar casi que clausurados, no permiten que la oferta de alimentos procesados y fabricados a partir de leche de búfala lleguen al mercado de manera holgada. En ese canal de comercialización y abastecimiento hay una ruptura que está trastornando de manera alarmante el ciclo de la cadena productiva láctea, un contexto difícil que afecta mucho al productor, pero que igual impacta la circulación de efectivo para que toda la economía se mueva y por esa vía generar riqueza, crecimiento, empleo y bienestar”, afirmó la muy destacada directiva.

 

Dentro de sus análisis, la conocedora expuso, que si el asunto de contracción sigue prolongándose y abraza al sector rural, muy seguramente éste empezará a deprimirse. Precisó que el ganadero por sí mismo puede generar una serie de estrategias que apunten a sortear las dificultades ante un escenario de exceso de leche, pero reconoció que ese no es el caso porque hay muchos productores que sostienen sus familias, las de sus trabajadores sin olvidar que tienen que invertir en las fincas con la plata que llega por la venta de leche y que al no llegar golpea absolutamente todo.

Sobre opciones y manejos de contingencias, Alba Lucía Suárez, indicó que ante la complicada realidad que no dejó títere sin cabeza, el sector bufalero logró incursionar en espacios o franjas de mercado muy especializadas y destacó que también el renglón abrió camino hacia el mercado externo a tal punto que hay industrias lácteas especializadas en donde una gran parte de su transformación lechera tiene como destino los puertos internacionales. Igual, aclaró, esos despachos perdieron ritmo por la caída en los mercados exógenos, pero de la misma manera siguen muy vigentes unos productos que afortunadamente han gustado.

 

 

Asobúfalos dice que hoy los industriales siguen buscando y comprando leche de búfala, la que pagan y bonifican muy bien. El productor, asegura el gremio, cada vez está más comprometido con un fortalecimiento de calidad higiénica y composicional, con una contemplación de mayor volumen, tratando de ubicarse en zonas de mayor facilidad de acceso para un carrotanque.

Actualmente, subrayó el sector que agrupa criadores de búfalos, los hacendados están invirtiendo en salas mecánicas de ordeño, en talento humano y en todo lo que conlleve a mejorar la industria láctea.

Los ganaderos no paran, saben que hay una situación compleja, pero quienes hacen ruralidad desde el sector bufalino tienen un interés que crece por establecer sistemas de ordeño especializado en leche de búfala, pero también, como acontece en el grueso de la lechería nacional, hay informalidad porque cuando el mercado no aprecia lo suficientemente las cualidades de la leche de esta especie y no remunera lo suficiente en algunos lugares, los criadores buscan otras alternativas, un fenómeno al que se suma el estar en zonas muy alejadas en donde difícilmente pueden conectarse a una red de acopio.

Suárez manifestó que ante esa situación muchos deciden procesar la leche directamente y venderla en queso por lo que el tema de la informalidad no es ajeno al sector. Celebró que la perspectiva que tiene la leche de búfala es más que alentadora porque dentro de ese panorama hay cada vez más optimismo toda vez que el litro de esta leche en condiciones óptimas de inocuidad, así como en estándares de calidad de alto puntaje es pagado a razón de 1.800 y 2.200, cuando no algo más, pues también juegan las certificaciones como hatos libres de aftosa, de tuberculosis y de brucelosis al igual que las buenas prácticas ganaderas.

 

“Es un panorama muy promisorio, pero exige disciplina, tecnología, persistencia, capacidad logística, visión y un decidido apoyo de toda la cadena productiva y del gobierno para colocar unos productos muy bien posicionados, en donde los aprecien bien porque ello se traduce en un beneficio para el productor, para el campo y para los habitantes de este país que por lo general buscan lo mejor”, señaló Alba Lucía Suárez.

 

A mediano y largo plazo el hato seguirá creciendo

 

 

Según cifras suministradas por la Federación Nacional de Ganaderos, Fedegan, con corte hecho en el segundo ciclo de vacunación de 2019, el rebaño bufalino sumó 409.000 cabezas, un crecimiento del 17 por ciento anual aproximadamente.

Pese a estas cifras, que de lejos muestran oficio y trabajo en un inventario mucho más robusto, la especialización y el mayor conocimiento, así como la tecnificación que le están dando los productores de búfalos a su actividad, está llevando a una etapa de presión de selección porque hoy cuentan con mayor información gracias a que la Asociación dispone de una evaluación genética, con habilidad para seleccionar animales con rendimientos previstos para leche, pero igual con personal capacitado y diestro para identificar reproductores con valores genéticos positivos para también para leche.

La Directora Ejecutiva de Asobúfalos, Alba Lucía Suárez, afirmó que los productores tienen una rígida información de su hato por lo que ya pueden identificar animales mejoradores. Lo anterior conlleva, expresó, a ejercer una presión de selección mayor lo que resulta positivo para el sector, pero con un costo para el mismo porque puede haber una disminución en el inventario, o que sencillamente el crecimiento de éste pueda frenarse un poco. “Eso no es malo, insisto, es muy positivo”.

Otro tema, dijo, es que la eficiencia de la ceba del búfalo, en donde se levantan animales de 24 meses, lleva a que la rotación del rebaño sea mayor porque el productor no va a retener y el hato no contará con el mismo búfalo durante tres años seguidos por citar un ejemplo, y por ello la ceba suele descargar con mayor rapidez el inventario.

 

“Yo estimaría que el inventario de búfalos, si no sigue creciendo a este ritmo, puede frenarse levemente por las razones expuestas”, indicó la Directora Ejecutiva de Asobúfalos.

 

Un escenario real es que el hato bufalino debe crecer ante las inmensas necesidades de proteína en el mundo, y precisamente allí es donde debe haber un trabajo aplomado para identificar necesidades y atacar mercados, pero igual la demanda interna ofrece grandes retos y una oportunidad de crecimiento.

El sector bufalero puede aumentar en número de cabezas siendo mucho más eficientes en los índices productivos y zootécnicos, a juicio de Asobúfalos este escenario aplica para la ganadería en general. Para el capítulo búfalo, especificó, esta actividad presenta unos índices de natalidad muy positivos los cuales están por encima del 75 por ciento, un factor que hace que el hato tenga una mayor velocidad de crecimiento y por ende un buen abastecimiento de ejemplares machos para la ceba, garantizándole al país un suministro de carne de mejor calidad nutricional y sensorial porque es una carne muy tierna, magra y con unas propiedades alimenticias superiores.

Afirmó que todos esos atributos permiten con el mayor agrado, ofrecerle al consumidor nacional una carne de la mejor calidad, como el público que paga se lo merece.

El devenir, recalcó, es muy atrayente e interesante y por eso el gremio cree que todos le deberían apostar a un hato bufalero fuerte, empero ha leído por lo que pasa en el entorno de corral que el sector ganadero lo viene entendiendo y por eso lo ideal es trabajar conjuntamente para sacar adelante una ganadería juiciosa y con todo para seguir creciendo y generando renta económica y social.

 

Importaciones de leche son innecesarias

 

 

Asobúfalos, comentó categóricamente su Directora Ejecutiva, no está de acuerdo con las importaciones de leche que tanto ruido han hecho por estos días y que generó un bache entre la industria y los productores agrupados en la Asociación Nacional de Productores de Leche, Analac.

Expuso que en todo el ejercicio debe tenerse en cuenta que hay necesidad de mejorar en eficiencia y así desarrollar una serie de estrategias de la mano del gobierno para disminuir los costos de producción y poder con esto ser mucho más competitivos.

 

“Nosotros adolecemos de competitividad porque los costos de producción son excesivamente altos, los precios de herbicidas, insumos y concentrados, por ser importados resultan absurdamente costosos, entendiendo que hay de por medio una tasa de cambio de mercado, pero es que resulta que cuando el dólar cae, los precios siguen en el techo, haciendo que la ley de la oferta y la demanda sea un exabrupto. Este rubro castiga con toda su fuerza a la lechería, restando competitividad y como si fuera poco, hay unos tratados de libre comercio que por estar tan cerca de una liberación total, se afianzan como la gran amenaza para la ganadería de leche y para la misma industria procesadora”, aseveró la muy amable docta en temas rurales como también en cría de búfalos.

 

Sobre la globalización de la economía y los tratados de libre comercio, Suárez dijo que son un desafío que obliga a enfrentarlos con herramientas, argumentos, trabajo y unión porque el sector lechero sabe lo que viene con semejante reto y reconoció que aún falta mucho por hacer, una atmósfera preocupante puesto que está en mora de una verdadera preparación. “Solos no lo podemos hacer y por eso necesitamos una mano amiga”.

De otro lado Asobúfalos expuso que el tema lechero no debe ceñirse al cuidado de la producción nacional o al comportamiento del mercado local porque igual están presentes la economía, el bienestar, la calidad de vida del trabajador y del habitante del campo. A juicio de la directiva, la pandemia está demostrando que el ser humano está involucionando porque todo apunta que habrá que retroceder a un sitio muy cercano a los orígenes de la humanidad.

Hoy, agregó Alba Lucía Suárez, el mundo está haciendo una selección de lo esencial, y lo fundamental para la experta, es proteger decididamente el campo porque la salud y holgura se encuentra a partir de la ruralidad.

 

“Si la importación de estos productos quebranta la estabilidad del campo, está vulnerando la calidad de vida de los trabajadores agrarios porque si bien el productor con dificultad reorganiza su sistema productivo, tendrá que hacerlo a costa de dejar cesante mucho talento humano, un caos porque con un desempleo vertiginoso en los campos los pronósticos en sostenibilidad y economía campesina, no son buenos, caso opuesto encienden las alertas”, puntualizó Suárez.

 

 

En línea con otros países, más de ochenta, que tras la pandemia han decidido apostarle audazmente al mercado interno con lo cual se da un afortunado margen de maniobra, Asobúfalos entiende que Colombia puede producir la leche que necesita. En el caso de la leche especializada y con una tipología específica, la labor se puede hacer, aprovechando entidades, institutos de investigación capaces y personas idóneas en el campo de la ciencia que pueden contribuir con un mejoramiento en calidades para abastecer la industria que demanda leche diferenciada para la elaboración de sus espectaculares derivados.

No dudó la Directora Ejecutiva de Asobúfalos que el talento colombiano en laboratorio puede investigar y desarrollar procesos genéticos que estandaricen y mejoren los productos con las características que necesitan las procesadoras para la obtención de alimentos y derivados lácteos, logrando que prefieran la materia prima nacional y en ese sentido todos tenemos que comprometernos con el producto colombiano, el de la casa, el de la calidad total y ese que genera crecimiento, progreso, empleo y riqueza.

Solo así, visualizó la experta, es posible sacar a Colombia adelante, y lo mejor velar por la calidad y las óptimas condiciones de vida de la población y la gente de la ruralidad. Determinó que los empresarios, los comprometidos con el agro-negocio y los visionarios deben poner en sus agendas, rentabilidad y repunte, pero igual inclusión y tejido social para las personas del campo.

 

“Hoy el sector de búfalos trabaja con altos estándares en producción e inocuidad, ha entendido que es necesario agregar valor en leche y carne, cosa que está haciendo a la perfección, y como parte importante del sector ganadero, estamos articulados con los criadores de vacunos, motivo por el cual nos interesa y nos preocupa lo que le ocurre al hacendado, ese que apostó por la cría de bovinos. El comportamiento de la ganadería de leche, llámese Normanda, Holstein, Jersey, y toda, nos afana porque es una situación complicada que afecta al sector pecuario y es allí cuando más unidos tenemos que estar”, concluyó la Directora Ejecutiva de Asobúfalos, Alba Lucía Suárez.

 

Esta es la actualidad del sector bufalino, ese que llegó tímidamente en el ocaso de la década de los sesenta y hoy lleva un raudo crecimiento. Hay que decir que la tarea ha sido encomiable porque los 38 ejemplares que llegaron hoy la cifra supera los 400.000.

El país tiene razas de muy buen rendimiento como el Buffalypso, el pionero, traído de Trinidad y Tobago, Murrah, Mediterránea, y Murrah búlgaro.

El potente Búfalo, la especie más antigua de la familia bovina, fue inicialmente presentada como alternativa económica y productiva para Colombia, pero con el paso acelerado del tiempo tomó gran impulso y firmó una página importante en la economía agropecuaria del país que mantiene vigente y mostrando que con la profesionalización del campo, todo es posible, hasta matricular búfalos en el trópico colombiano para luego graduarlos como excelente cría y fuente de riqueza, haciéndolo entre otras cosas, parte del entorno de café, del plátano, de la palma y de tantos ecosistemas productivos en donde muge imponente una especie que no fue exclusiva de Asia o África, sin duda se amañó en Colombia.

 

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