Hace unos años la pregunta de cajón era ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?, pues bien, la ciencia determinó que el huevo porque en el proceso evolutivo pudo acontecer que el antepasado de las gallinas contemporáneas se cruzara con otro animal de grandes similitudes dando paso a la fertilización la cual en una parte del desarrollo generó la mutación genética , luego la ciencia sostiene que el huevo, el tremendo igual de ese apareamiento, le permitió aparecer a la primera ave catalogada como gallina.
De todas maneras, no podemos omitir la versión bíblica la cual aduce que la gallina apareció antes que el huevo, una versión que fue tomada del libro del Génesis 1:20-22 el cual precisa que Dios creó las aves de todas las especies con el finde que poblaran la tierra, permitiéndoles desde ese origen la facultad de reproducirse y multiplicar los diversos linajes.
Nos podemos quedar ahí para no enredarnos, ya viene el consumo de huevos que definitivamente sí fu primero que la cría o domesticación de aves de corral. La ciencia determinó que los primeros homínidos o antropoides, así como los cazadores pretéritos, totalmente primitivos practicaban con éxito millones antes de la cría en corral, la recolección y dentro de esa labor estaba el reunir y consumir huevos de aves silvestres.
El huevo fue una proteína básica y muy importante en la dieta de los primeros humanos, en ese tiempo era común la ingesta de embriones crudos. Los historiadores han concluido que la domesticación de aves, inicialmente en jaulas o pequeños corrales, empezó en China posiblemente en el 7500 antes de Cristo, aunque en huevo y gallinas son varias las referencias históricas existentes ya que también la actividad de cría se dio en el sudeste asiático. Los resultados fueron ideales y por ello la avicultura inicial arribó a Egipto y Sumeria en las proximidades del 1500 a.C.
La práctica avícola prosperó y creció en las antiguas, poderosas, guerreras y pensantes Grecia y Roma que reemplazaron el huevo de codorniz por el de la fabulosa gallina. Una vez instalado el huevo y las gallinas en Europa, el producto toca tierras americanas en el segundo viaje de Cristóbal Colón registrado en 1493 aunque investigaciones apuntan a que la gallina fue obsequiada por los polinesios, una teoría que surge tras los hallazgos de restos óseos del ave posiblemente con una antigüedad que oscila entre 1300 y 1400 años después de Cristo, como quien dice, mucho antes del mal llamado descubrimiento.
Los estudios son interesantes, empero coinciden que la domesticación de aves de corral se dio en China, el sudeste asiático y parte de India hace 3.500 u 8000 años. Para algunos exploradores, la gran cría en esas zonas arrancó debido al cultivo de arroz que 1.500 años antes de Cristo acercó las aves salvajes a las plantaciones del cereal, eso sí, recalcando que los ancestros de esos agricultores interrelacionaron con el ave desde tiempos más lejanos.
El origen de la gallina actual es el Gallus gallus, o gallo silvestre rojo de la selva, seguramente el que resultó del huevo que surgió por la mezcla milenaria de especies que evolucionó para convivir con el hombre. Un dato que llama mucho la atención es que las gallinas en un comienzo no se producían para obtener huevos o carne, en tiempos lejanos dentro del Neolítico estas aves eran especiales para peleas o ritos.
Uno de los consumos de proteína que se dio relativamente tarde más allá de los siglos que lleva en las alacenas de la humanidad, fue el huevo y la carne de pollo, alimentos que se popularizan y crecieron en tiempos imperiales de Roma y Grecia, al parecer en el 800 a.C.
Aunque parezca increíble, comer huevo tuvo restricciones clericales en el medioevo puesto que en Europa la iglesia vedó o impidió el consumo de los provocativos huevos en cumplimiento de la Cuaresma, regla que fue detensada o suavizada gracias a los oficios de personas muy influyentes como Santo Tomás de Aquino.
Con el paso de los años, las aves de corral y más exactamente las gallinas se hicieron indispensables en la alimentación humana al igual que sus nutritivos huevos. Como bien es sabido las grandes industrias avícolas florecieron en Estados Unidos entre 1920 y 1930, una demanda que creció exponencialmente por la desmedida expansión urbana que conllevó a obtener alientos a gran escala y de forma masiva.
Los colombianos que tuvieron aves de corral en tiempos republicanos decidieron dar el paso a la tecnificación en los años 50, tiempos en los que prosperan y se proyectaban granjas precursoras, verbigracia las avícolas fundadas en Medellín Marruecos y Vab.
Estados Unidos, Colombia y buena parte del mundo estaban ya metidos de lleno con el desarrollo de enormes lotes destinados a engordar aves por cientos con una reproducción selectiva. Gracias a las múltiples opciones de transporte, el repunte de la logística y el milagro de la refrigeración, se pudo comercializar y suministrar carne y huevos superando las fronteras del consumo regional.
Actualmente la producción de alimentos maneja varios conceptos por el cómo se consiguen, con debates como compuestos químicos y tóxicos, suelos vivos y biotecnología, también aparece el argumento válido de buenas prácticas que sigue siendo un dilema porque cuando hay seres vivos en medio de una explotación agroindustrial, ello sin eufemismos o tibios calificativos, que necesitan condiciones, calidad de vida y atención veterinaria permanente.
Independiente de todos los tratados, los seres humanos se están inclinando por alimentos limpios y cargados de atributo, en proteína hay exigencias, cada vez hay mayores exigencias en los países desarrollados como es el caso de Europa, que aprueba importaciones si los productores cumplen con normas ambientales y una estricta legislación sobre bienestar animal, una regla inamovible en aspectos tales como sacrificio, transporte y cría de animales que castigan el maltrato.
Dentro de esa normativa de cría y aprovechamiento, los productores se encuentran con la Directiva 98/58/CE, la orientación general del Consejo Europeo que se enfoca en la protección de animales en explotaciones ganaderas. Dicha política se apalanca en las cinco libertades, ausencia de hambre y sed, de molestias, de dolor o enfermedad, miedo y angustia como también dificultad para expresar un comportamiento natural.
Así las cosas, hay normas añadidas y definidas para salvaguardar categorías concretas como terneros, cerdos, gallinas ponedoras y pollos de ceba.
Mucho hay detrás de la cría de animales en las granjas, todo es más estricto y las dispensas de mercado no solo deben cumplir la letra en trato, también en calidad, inocuidad y nutrición.
En charla con Diariolaeconomia.com, la Jefe de Producción de Huevos Liberté Yandy Aguillón Páez afirmó que la empresa que representa tiene una oferta avícola totalmente diferente que se definió en diciembre de 2019 cuando surgió la pregunta en el sentido de si se podía crear el huevo ideal, inquietud que quedó plasmada en un tablero blanco y es así como surge la unión entre un científico decidido a obtenerlo, unos franceses delirantes con vender algo diferente y la familia Aguillón que desde su comienzo creyó en el audaz proyecto, la primera piedra y la idea fundacional de Huevos Liberté.
Anotó que en un comienzo la idea era tener 150 gallinas, durante la pandemia, dijo, el plan se fue transformando hasta que se alcanzó el huevo ideal enriquecido con Omega 3 y luteína, un propósito que hoy sigue adelante con 1.200 gallinas, un número relativamente bajo de aves e ideal para las condiciones que tiene la empresa la cual opera eficientemente y sin tantos animales, una de las condiciones naturales para lograr el huevo ideal. A criterio de la vocera, pretender una producción apelando a grandes cantidades de gallinas no es un asunto recomendable porque no permite controlar y asegurar los parámetros que exige este tipo de alimento que finalmente está etiquetado por la calidad del huevo.
Este tipo de alimento que puede llamarse diferenciado tiene un mercado o un nicho especial y bastante pequeño porque impacta solamente a las familias de mayores ingresos que buscan alimentar mejor a sus hijos, potenciando su dieta y dándoles sabor, frescura y salud. También la empresa, Huevos Liberté, es muy buscada por los deportistas y por personas que quieren lo mejor dentro de su organismo.
El huevo tuvo un momento complicado en la historia ya que en 1968 la Asociación Americana del Corazón, AHA, les pidió a los ciudadanos bajar el consumo de yemas a tan solo tres semanales. El lío se agudizó en los años 70 cuando la advertencia clínica se generalizó, impactando las ventas, una mala fama que golpeó, pero que, con los años, puntualmente en 2016, el mito quedó plenamente conjurado puesto que se pudo demostrar que el colesterol dietético muestra un mínimo impacto en la sangre en la mayoría de la gente, tanto así que se recomendó consumir huevo a diario.
En estos tiempos los médicos siguen recomendando los huevos en la dieta porque contrario a lo que se llegó a especular, este alimento es sumamente sano y nutritivo. Sobre el asunto la jefe de Producción de Huevos Liberté Yandy Aguillón Páez expuso que hay estudios que demuestran lo conveniente de este producto, solo que, con algunas excepciones, dependiendo de las condiciones muy individuales de cada paciente, pero recalcó que el huevo es uno de los alimentos más completos que existe y retirarlo sería privar a muchos de una comida importante y necesaria.
La empresa responde con el afamado producto, no solo con calidad e inocuidad, entra a un mercado confiable y con impactos destacados en la salud de niños, ancianos, jóvenes y todo tipo de público. Aguillón Páez especificó que con el Omega3 que lleva el Huevo Ideal se busca mejorar la salud cardiovascular de las personas y con la luteína un pigmento que está en la yema del huevo y es vital en la salud visual, se redondea una solución alimenticia de elevada aptitud.
“Comercialmente se utilizan muchos pigmentos sintéticos, pero el pigmento que nosotros usamos es natural y por eso cuando las personas cocinas los huevos o los preparan, ese colorante se mantiene, no se pierde, totalmente dentro de la idea del huevo que nosotros vendemos. Aparte de eso el plus que hay es que nuestras gallinas están en constante pastoreo y cumpliendo con nuestra bandera de bienestar animal, nada de jaulas, totalmente dinámicas en campos ricos en pastura, una condición que agrega valor poque mejora el sabor del huevo, algo de lo que dan fe nuestros clientes que siguen demandando huevos diferentes, con mejor pigmentación de la yema, más saludables y nutritivos, pero claro está, pensando en el bienestar de las ponedoras”, declaró la Jefe de Producción de Huevos Liberté Yandy Aguillón Páez.
La empresa y los sitios de engorde están ubicados en Pacho, Cundinamarca, espacios óptimos para que las gallinas tengan movilidad, libertad y un ambiente muy tranquilo y propicio para la producción de huevos, un desempeño fabuloso porque los animales están atendidos y en medio de entornos naturales.
Producir proteína es un tema complicado
La obtención de alimentos y básicamente de proteínas es a criterio de la zootecnista con maestría y doctorado en producción animal, un tema complejo porque abarca muchas aristas como el buen trato a los animales y las condiciones que estos requieren en entornos productivos, es un asunto espinoso, expresó, en vista que las industrias necesitan moverse a gran escala, y en el caso de la avicultura, precisó, implica una masa de gallinas o pollos, circunstancia que lleva a que muchas empresas manejen su actividad a nivel de jaula, se trata de animales que desde el día uno y hasta que se mueren tienen el espacio con la dimensión de una hoja de papel tamaño carta para poderse mover, una decisión que al final del día y para mejorar está en la persona que compra y en su poder adquisitivo para absorber los huevos que prefiera, pero el punto es una verdad que infortunadamente existe.
Anotó que una buena noticia es la regulación europea la cual prohíbe el uso de producción avícola en jaulas a partir de 2027, una exigencia y una transición que para el capítulo Colombia ya debe estar en proceso, un cambio que no se hace de la noche a la mañana y que se logra paso a paso, con el concurso del consumidor que en concreto determinará los nuevos caminos de la industria avícola que va en aumento porque así lo dejan ver los indicadores tanto en huevo como en carne de pollo, todo un enclave de seguridad alimentaria en donde serán fundamentales las mejores prácticas agrícolas y ganaderas.
Desde su análisis y frente a las dinámicas y requerimientos del mercado, Aguillón Páez estimó trascendental tener varias ofertas o distintos modelos para atender lo que el cliente quiere, un ejemplo, gallinas en pastoreo de mejor calidad o huevos más económicos que se logran con duras condiciones para las aves.
La producción agrícola en Colombia tiene varios desafíos, alcanzar competitividad, rendimientos, rentabilidad, bajos costos de producción y sostenibilidad, una lista larga para una serie de falencias que deben conjurarse. Lamentablemente, apuntó la zootecnista y docta en producción animal, Colombia no tiene la capacidad de producir la cantidad de maíz que demanda la industria avícola tanto en la oferta de huevo como de carne de pollo, un asunto para tener en cuenta porque las proyecciones hechas para 2026 apuntan a que el país necesita 8.4 millones de toneladas para el sector agropecuario, demanda jalonada especialmente por las industrias avícola y porcina, nada inferior al considerar que la producción local del cereal contribuye con tan solo el 15 por ciento del monto exigido por los renglones pecuarios.
Para muchos sería lógico aprovechar las tierras cultivables de todo el país y mejorar la producción maicera, pero tristemente, explicó la profesional, los costos de producción no ayudan, los insumos son costosos y diferente a otros países como Estados Unidos, no hay ni ayudas ni subsidios. Otro caso es la soya que debe importarse porque por más que se quiera sembrar en suelos colombianos no hay la capacidad para poder cumplir y por eso debe traerse de otros países. En granos, acentuó la conocedora, la gran mayoría se va para consumo humano, dejando al garete el engorde de animales de granja.
Una coyuntura que preocupa es la geopolítica y la amenaza bélica que tiene a muchos haciendo cuentas si eventualmente escalan los conflictos y se paraliza la cadena de suministro. En los cálculos, está, afirmó la jefe de Producción de Huevos Liberté, la cantidad de maíz que produce Colombia alcanzaría ante una eventualidad de ese tipo para 15 días, un dato para analizar y decidir aumentar las siembras con políticas agrícolas y pecuarias de Estado que garanticen mejor provisión porque en este mundo las cosas pasan en cualquier momento y lo importante es tener de donde echar mano a precios razonables.
Las cosas se hacen muy buen en esta granja avícola comercial biosegura porque sin duda hay gallinas en plena libertad produciendo los mejores huevos del mercado, una actividad impecable que el comprador premia, sin dejar de lado que una tendencia es consumir alimentos con el fresco sabor de la vida y garantes de la salud y la verdadera nutrición.
Hay que insistir en que Huevos Liberté es el típico caso disruptivo en el sector avícola en donde la decisión es obtener calidad y valor añadido, la firma es muy consciente de las reglas del juego en el entorno de la producción de proteínas y por eso decidió no producir más sino obtener mejor, todo sobre una firme consigna, el alimento diario merece excelencia y por ello en el proyecto hacen convergencia ciencia y naturaleza.
“Nos ha tocado batallar mucho porque enfrentamos competencias desleales, nos han atacado demasiado, nos acusaron de publicidad engañosa, pero omiten que tenemos certificados tras pruebas de laboratorio, análisis rigurosos que demuestran lo que estamos comercializando, reitero, nos avalan pruebas científicas, no estamos improvisando y personalmente llevó más de siete años produciendo ese tipo de huevo, aquí, vuelvo y digo, no se improvisa”, puntualizó Aguillón Páez.
En medio de los inconvenientes que surgen de unos competidores, posiblemente temerosos y poco informados, la empresa sigue adelante, llevando producto altamente competitivo y cargado de calidad a un público exigente y convencido que cuando adquiere Huevos Liberté en su hogar hay sabor, salud y compromiso.
Un huevo de la granja cuesta en promedio 1.250 pesos, totalmente viable para quien busca atributo en sus alimentos y una producción de huevos con gallinas libres y en entornos naturales. Hoy la gente gana más salario, expuso Aguillón Páez, y determina lo que quiere comer, pero en efecto hay opciones y calidades que permiten mejores compras.
Los clientes de Huevos Liberté fueron llegando por el mecanismo voz a voz, recomendaciones de clientes altamente satisfechos, un mercado que fue creciendo paulatinamente y con algo adicional, fidelización por una marca que brinda lo mejor.
La compañía se apalanca en publicidad y básicamente con un producto excelso, pero como muchas otras factorías o empresas dedicadas a la producción primaria reconocen que hacer empresa en Colombia es muy duro, extremadamente difícil porque los inconvenientes arrancan con la diligencia del registro mercantil, los compromisos impositivos, la contratación de un contador, pago de empleados, servicios públicos, logística y otros rubros que son caso invisibles, pero que impactan y por ello, comentó la Jefe de Producción de Huevos Liberté, muchos juzgan sin criterio al pequeño empresario, al que le toca luchar día a día en distintos frentes.
Un problema fue el incremento del salario mínimo que llevó a sacar personal de las empresas, aunque en algunos sectores ese mayor costo está retornando porque sin duda la gente está comprando más y qué mejor que hacerle el gasto a quien apuesta por el campo.
Más allá de los problemas y de los desafíos que implica ser productor, las directivas de Huevos Liberté ya miran el mercado nacional y múltiples nichos en donde pueden encajar a la perfección, pensando igualmente que el día que Colombia tenga que importar huevos, la marca seguirá unos pasos adelante en calidad y apuntó que no es factible que al país ingrese huevo con la calidad de Liberté.
“No somos los únicos, hay países que producen huevos similares, pero nada parecidos a los nuestros, pueden tener el contenido Omega3, luteína o cualquier otra cosa, pero no gallinas en pastoreo, o si las hay en pastura, seguramente sin los compuestos nutricionales que tiene nuestro huevo”, enfatizó la zootecnista.
Hoy algunos hablan de importar, pero una gran mayoría es consciente que si Colombia quiere come mejor, se alimenta más adecuadamente con lo que la tierra y los granjeros producen y ello porque la base de la economía campesina nacional es de pequeños agricultores, los grandes son un margen pequeño sin que pierdan importancia, pero el país debe ser consciente que si los pequeños quieren hacer cosas diferentes y positivas para la alimentación lo ideal sería apoyarlos y dejarlos avanzar porque en un mercado tan grande y variado hay espacio para todos, literalmente hay campo a la medida de cada bolsillo o exigencia, pero eso deben comprenderlo y aplicarlo los grandes empresarios que como en todo mercado son muy necesarios.
Un tema por hacer en el sector avícola para potenciar a los pequeños criadores es adoptar los modelos de café y palma en donde los procesos asociativos puedan catapultarse sobre la base de producto diferenciado, sostenibilidad y buenas prácticas, eso sí, dijo la amable, investigadora y muy capaz Jefe de Producción de Huevos Liberté Yandy Aguillón Páez, agregando valor y marcando la diferencia frente al resto del mundo.
Huevos Liberté trabaja de la mano con las nuevas y cambiantes tecnologías, asimismo la firma produce con las cuatro principales líneas genéticas, Hy-Line, Babcock Brown, ISA Brown y Lohmann Brown, todas interesantes, cada una con sus características.
La empresa, concluyó, Aguillón Páez, sigue creciendo y optimizando sus productos porque es consciente que obtiene alimentos para seres humanos y allí subrayó no se puede improvisar.


