Martes, 01 Septiembre 2015 09:17

“Hermandad binacional no puede caer en las garras de los buitres de la guerra”

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Los mineros colombianos dicen que la situación de Venezuela no es como la pintan porque hay verdades que no se dicen y hechos que de mala fe son omitidos. La Colombia minera salió en defensa de la confraternidad colombo-venezolana.

Los mineros colombianos lamentaron el nuevo y complicado distanciamiento entre Colombia y Venezuela porque consideran que con el cierre de la frontera se baja la persiana del progreso de lado y lado de la frontera. Empresarios y trabajadores de las minas sostienen que la situación con Venezuela no es como la pintan.

El presidente de la Confederación de esmeralderos de Colombia, Confedesmeraldas, Germán Suárez Bernal, invitó al diálogo, a la concertación y a las salidas negociadas por la vía diplomática para no darles gusto a los francotiradores de la integración que quieren alimentar un conflicto, desconociendo los favores que recibió Colombia del país limítrofe.

Para el presidente de Confedesmeraldas el capítulo Venezuela necesita una mirada más concreta, más analítica y menos apasionada porque desde varias tribunas se le pide al gobierno del vecino país que responda por lo que le quedó grande a Colombia.

Admitió que si bien las dictaduras no son sanas y no le hacen provecho a la democracia, cada país es libre de gobernar como quiera en tanto no le haga mal al de al lado.

“Tenemos un país endeble y timorato a la hora de atender las necesidades reales de nuestra población porque más de seis millones de colombianos tuvieron que migrar a Venezuela para desarrollar un proyecto de vida que aquí no encontraron”, sostuvo Suárez.

Señaló de perverso el permitir que se logren proyectos de vida en Venezuela, pero con cargo a la mala fe a costa del contrabando de combustibles y sin importar para nada la seguridad alimentaria de los venezolanos. “Duele mucho la salida de nuestros compatriotas, empero hay que entender que el gobierno de Venezuela vela por el interés de sus conciudadanos porque hay una fuga de capitales y de subsidios que alarma a cualquiera”.

El dirigente gremial expuso que no hay razón alguna para justificar los carteles del combustible que desangran el fisco de una nación que no tiene la más mínima obligación con los ciudadanos colombianos, independiente de respetar los derechos humanos. Para Suárez no es consecuente para ninguna economía que en solo gasolina haya una fuga de 40.000 millones de pesos al día.

Señaló a los contrabandistas como responsables del deterioro de las relaciones binacionales porque extraen sin límite alguno las provisiones y alimentos del país hermano sin importarles el saldo del desabastecimiento más allá de la frontera y multiplicando por 300 las ganancias en Colombia.

“La traída masiva de alimentos no ayuda a Colombia porque tan solo enriquece unas mafias que desestabilizan las relaciones colombo-venezolanas, causando un daño tan grande que se puede decir a hoy le costó a Colombia más de 7.000 millones de dólares de comercio legal”, expresó el vocero.

Instó al gobierno a diligenciar una verdadera ley de fronteras que les permita a las familias de los dos países vivir en condiciones de dignidad, seguridad y tranquilidad.

Suárez deploró que en los últimos 15 años, por pura y física lambonería y entrometimiento, Colombia vio cerrar más de 20.000 empresas que vivían del comercio binacional. Acusó al expresidente, Álvaro Uribe, de propiciar una enemistad innecesaria con Venezuela y con Ecuador que terminó con el gran candado en la frontera y con la ruina en el sector real del país.

“Es muy duro ver la deportación de nuestros compatriotas y su terrible expulsión de Venezuela, pero también hay que ver que en los últimos meses Estados Unidos ha deportado a más de 1.100 colombianos que salieron con la ropa que tenían puesta, luego no hay una mirada coherente y honesta”, expresó.

Opinó que el tema del desplazamiento forzado que se vive al interior del país es un escenario que no se analiza y que está de igual manera muy relacionado con la migración a Venezuela, a Estados Unidos o a otros puntos del vecindario. Suárez comentó que esta coyuntura precisamente la están aprovechando los “buitres de la guerra”, incentivando una situación que no debe prosperar porque por encima de todo los venezolanos y los colombianos están unidos por fuertes lazos de hermandad.

La Guajira tiene doble nacionalidad

Suárez Bernal dijo que el gran problema de la integración es la negligencia de Colombia y de sus gobiernos que optaron por sacarla barata, endilgándole a Venezuela una obligación que no era suya. Explicó que para no ir tan lejos los habitantes de la Guajira, en un alto porcentaje, tienen doble nacionalidad y unos beneficios muy llamativos que les concede el tener cédula venezolana.

“No podemos llamarnos a engaños, no es el momento de rasgarnos las vestiduras porque lo único cierto es que en la Guajira, en ese desierto septentrional han muerto más de 13.000 niños de sed y de hambre por falta de asistencia social y por la ausencia de una mirada humana de los estados hacia esa región. No han muerto más menores de edad, bebés o párvulos porque Venezuela les ha extendido la mano y es por eso que hay un análisis sesgado y malintencionado sobre la situación con el país vecino que le dio renta económica y social a ocho departamentos que dependen de él”, dijo el presidente de Confedesmeraldas.

Suárez no escondió su malestar porque asegura que por culpa de una minoría que ha hecho quedar mal a Colombia, muchos están pasando las verdes y las maduras. Dijo que no es posible ocultar una incómoda y vergonzosa realidad en la zona de frontera que tiene que ver con contrabando, mafias del narcotráfico, de la prostitución y de otros comercios ilegales que hay que revisar y corregir con la presencia del estado.

“Hay una situación clara y es que Colombia no puede seguir exportando sus problemas al vecindario porque el conflicto interno traspasó fronteras y por eso los países vecinos nos miran con prevención, rabia y temor. Este es el momento de enderezar el camino, de corregir y ser unas buenas personas con ejemplos desde el estado para abrir la puerta que nosotros mismos cerramos”, concluyó Suárez Bernal.

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