Domingo, 20 Marzo 2016 07:48

Proyecto Emgesa amenaza agricultura del Sumapaz

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Los agricultores aseguran que hay total oposición a una iniciativa que atenta contra el recurso hídrico y el ecosistema. Alerta Máxima.

Todo parece indicar que los sitios a dónde llega la multinacional Emgesa están condenados a sacrificar su medio ambiente, su agricultura y su entorno. La situación es tan grave que hoy la empresa le apunta a una generadora de energía en una zona de reserva campesina que depende de los acuíferos y no de una obra que literalmente masacra el futuro de la economía rural y de la seguridad alimentaria.

La médico veterinario y zootecnista, Paola Bolaños, quien hace parte del Comité de Impulso de la Zona de Reserva Campesina de Cabrera en Cundinamarca, le dijo a Diariolaeconomia.com que la intención de Emgesa es un problema que están enfrentando con angustia los productores campesinos de esta región del Sumapaz.

Explicó que un proyecto hidroeléctrico a filo de agua que es el que pretende la transnacional tendrá un impacto adverso para la economía campesina y para el medio ambiente toda vez que la obra afectaría al río Sumapaz, columna vertebral hídrica de la comarca que sería desviada en su caudal desde la parte alta de las veredas que se encuentran en zona de amortiguamiento del páramo de Sumapaz hasta Icononzo tras recorrer varios kilómetros. Allí quedaría la última bocatoma con el debido impacto de la generadora que hoy tiene un serio problema con el municipio de Mesitas de El Colegio en dónde tienen una planta con cargo al recurso ambiental y con un serio detrimento a la actividad agropecuaria.

“La eventual generadora afectaría varios temas, pero básicamente impacta el tema ambiental porque golpea la frágil zona ecológica del páramo de Sumapaz, entre otras cosas porque se quiere romper una roca que está en la parte alta en donde hay una serie de nacimientos y de humedales que surten con agua varias fincas de alta productividad de alimentos”, anotó, Paola Bolaños.

Agregó que en ese punto se busca hacer una perforación y hacer un túnel para desviar el río hasta llegar a la vereda Peñas Blancas. Otro inconveniente, afirmó, es el daño inevitable a la fauna y a la flora de la zona porque no son pocas las especies que hay en el cauce del río y en sus alrededores que se verían muy perjudicados por la contaminación que generará la obra.

En el aspecto económico y social se prevé un enorme daño porque la mayoría de las fincas hacen parte de microfundios, de pequeños predios en dónde a diario se hacen labores agrícolas y pecuarias.

“Esa obra contempla de igual manera la instalación de unos tubos de tres metros de diámetro que pasarían por algunas de esas fincas que perderían espacio para la siembra y para la movilidad”, comentó.

La defensa de esta región agrícola en contra de la hidroeléctrica se basa en que la impertinente obra vulnera una zona de tradición agrícola que demanda agua para la producción y para el mismo consumo humano. Para la experta en el tema ambiental y líder del Comité, a cambio de una generadora de energía lo ideal sería promover distritos de riego y acueductos para mejorar la calidad de vida de las comunidades.

Otro aspecto grave y analizado con preocupación por el Comité de Impulso de la Zona de Reserva Campesina de Cabrera es que muchos productores serán víctimas de desplazamiento porque si sus predios sirven para el proyecto, no habrá otro camino que la salida de su propiedad y el abandono de tierras productivas que fueron vitales en la seguridad alimentaria y en el desarrollo de una vida tranquila.
Este tema no es para mirar con desdén porque esa proscripción implica sacar a la fuerza a muchas personas campesinas que no saben vivir sino en su territorio. Para esta hija de Cabrera, el proyecto atenta contra el tejido social de la región porque en ese frente se ha consolidado toda una familiaridad que sería atomizada.

Paola Bolaños, insiste que la obra, totalmente inconveniente para los campesinos y los productores del campo, tiene vicios contractuales porque ataca los intereses de las comunidades ruarles por cuanto la reserva está regida por la ley 160 de 1994. Desde el año 2000 Cabrera fue declarada Zona de Reserva Campesina, aspecto que la empresa omite y desconoce.

“Los señores de la empresa Emgesa evitan la concertación y el diálogo, solo vienen a imponer sus condiciones y a amenazar porque reiteradamente han dicho que si los campesinos no dejan sus tierras los expropiarán porque según ellos se trata de un proyecto de interés nacional”, expuso la denunciante.

Especificó que los campesinos no se oponen al desarrollo, pero dejó claro que por encima de algunos proyectos está la defensa de la economía campesina, la seguridad alimentaria y la protección del medio ambiente. El agua como recurso vital, dijo, no puede someterse a los caprichos de unos inversionistas que desconocen que el preciado líquido es sinónimo de vida.

Una inquietud de las comunidades tiene que ver con la vulnerabilidad y la falta de respeto por la institucionalidad porque imponen condiciones a tiempo que se escudan en el Plan Nacional de Desarrollo que tiene dentro de sus prioridades la política minero energética que dicho sea de paso colapsó dejando al país mal trecho desde el punto de vista fiscal. “Esa locomotora se estrelló y hoy ven que la única

opción de renta y subsistencia es el campo, luego no hay coherencia con este proyecto”.
De cara a sacar adelante esta hidroeléctrica no cabe ni siquiera el término de consulta previa porque se trata de una zona especial, totalmente intocable porque aborda zonas de paramo y en la parte media de la montaña la producción agrícola es la única forma de sustento de los campesinos, esa es su única fuente de ingreso. Sobre este asunto, Bolaños indicó que el nuevo delineamiento de páramos deja una enorme preocupación porque están diligenciando una ley totalmente permisiva que les abre las puertas a los inversionistas para que devasten y exploten en zonas prohibidas por el caos ambiental que ello traerá.

Esta posible obra pondría en riesgo el abastecimiento de agua en Venezuela porque algunos afluentes que saldrían afectados llevan agua al país hermano por la Orinoquía. Ese fue uno de los más grandes debates que en su momento dio el fallecido Presidente, Hugo Chávez Frías, quien también expresó preocupación por el impacto de una hidroeléctrica de este tipo en su país.
Para la Profesional, de persistir la idea de Emgesa podría generarse un lío diplomático porque se estaría pasando por alto el derecho al agua y a la vida en el vecindario.

“No es justo que un territorio que siempre hemos protegido, cuidado y amado, ahora quede en manos de unos empresarios que lo arrasarán sobre la promesa absurda que nos van a dar árboles para que reforestemos, asunto inadmisible porque eso lo venimos haciendo de tiempo atrás, durante generaciones, pero parece que nuestros intereses y nuestro patrimonio no está en la agenda del gobierno, eso sí deprime”, declaró Bolaños.

Especificó que el ejecutivo siempre saca escusas con los comportamientos del clima, pero ignora que todo esto ocurre por la intervención del hombre en total detrimento del medio ambiente, puntualmente de las multinacionales lo cual se ha visto con el petróleo que le quitó agua a la Orinoquía y proyectos como el Quimbo que produjo una visible afectación en el medio ambiente y en las comunidades.

Una nueva alarma que se enciende en la región es la posible llegada de exploración de hidrocarburos porque todo parece indicar que hay señales y prospectividad en el frente petrolero. Una de las zonas que estarían en mira es la vereda Núñez, sitio en el que se cree, habría crudo, es decir un nuevo problema para una región que no quiere riqueza pasajera como ya ocurrió con el mismo crudo sino una riqueza sostenible y basada en las bondades de la tierra.

Agricultores elevarán queja internacional

La oposición a este proyecto hidroeléctrico es total, la comunidad, la Alcaldía y todos los campesinos han hecho saber a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, que el proyecto no es viable.

La presidente de la Asociación Agrícola de Productores y Comercializadores de Productos Agropecuarios del Sumapaz, Afrijosum, Nidia Nery Delgado, caminó por la verde cabrera, un municipio agrícola y despensa de alimentos, mirando las montañas y parte del casco urbano mientras en medio de una lluvia pertinaz caminaba a paso acelerado hacia el puente de barandas blancas desde donde es posible admirar el cauce del río Sumapaz, ese que baja tímido por el verano con aguas frías que mana el páramo.

Al llegar al puente, Nidia mira como cae la tarde y señala hacia lo alto del páramo cubierto de bruma, las bondades de la madre naturaleza y la magnificencia de este páramo que 266.750 hectáreas se afianza como uno de los más grandes del mundo. De este ecosistema dependen 25 municipios de los departamentos de Cundinamarca, Meta, Tolima, Huila y desde luego la imponente Bogotá.

“Estamos muy preocupados con el tema ese de la hidroeléctrica porque una multinacional, para este caso Emgesa, está dando vueltas en nuestro municipio desde 2012 y eso es grave porque compromete el medio ambiente y la producción agropecuaria. Si eso se hace, pasaríamos de la agricultura y la ganadería a una total desolación que es lo que precisamente no queremos, les hemos dicho que no deseamos su empresa en nuestro territorio y les hemos recordado los daños ambientales que han llevado a otras regiones del país”, afirmó la señora Delgado Susa.

Instó al gobierno del Presidente, Juan Manuel Santos, a escuchar a las comunidades y a defender al unísono una reserva campesina y natural que no merece ser mal tratada o amenazada por favorecer un negocio internacional.

Actualmente Afrijosum está preparando los oficios que serán enviados a instancias de la comunidad internacional, llámense organizaciones no gubernamentales, organizaciones de Derechos Humanos y otras entidades porque el gremio siente que el gobierno dejó solos a los campesinos, exponiéndolos a los pretensiones de una multinacional que se tornó indeseable por todos los daños ambientales que ha ocasionado.

Este medio conoció que ya se abre paso una serie de denuncias ante varios organismos internacionales porque está de por medio la vida de un páramo que alberga muchas especies de fauna y flora las cuales quedarían totalmente expuestas.

Con este proyecto, explicó Delgado, serían cerradas dos vertientes de suma importancia y pondría en riesgo más de 30 nacimientos acuíferos. De igual manera consideró inapropiado e injusto expulsar a legítimos propietarios de sus fincas para darle cabida a una hidroeléctrica que condenará a muchos a pasar necesidades.

“Tememos un desplazamiento, nos da miedo que los que se nieguen a vender, sean víctimas de intimidaciones o amenazas y todo porque no dejan lo que les pertenece o por defender el agua y la vida. Esa gente no sabe más que cultivar o criar ganado, ellos son campesinos buenos que posiblemente serán echados de sus tierras para darle gusto a una firma que muchos relacionan con el demonio, la temible Emgesa, porque detrás de sus proyectos hay muerte ambiental y sufrimiento”, concluyó.

Sin duda y contrario a lo que argumenta Emgesa, la zona es rica en fauna y flora, da mucho amor y gusto extremo ver en los videos de la CAR el caminado sigiloso y precavido del puma, de ese hermoso e imponente león de montaña que mira las cámaras como diciendo aquí estoy y aquí me quedo. Igual felicidad nos dio ver el Oso de Anteojos, también disfrutando de sus caminatas por el bosque, a tal punto y tal apego por su hábitat que eleva sus manos hacia el tronco de uno de los tantos árboles para abrazarlo y rascar de costado a costado su grueso cuello. Allí en el bello Sumapaz, al que tantas ganas le tienen los inversionistas, habita también el venado, la tara, el borugo, el tigrillo y aves de todo tipo. Este es un santuario natural que sin duda no debe ni puede vulnerarse porque conlleva a la extinción.

Esta es la situación de Cabrera y la región del Sumapaz que quiere creer en procesos de paz, pero única y exclusivamente sobre la opción de los proyectos productivos agrícolas que se perfilan como el mejor negocio porque el país y el mundo piden agua y alimentos, lo de Emgesa, prácticamente es botar corriente.

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