Sábado, 26 Marzo 2016 08:47

Boavita y Norte de Boyacá al borde de la calamidad pública

Por

Las alcaldías de las provincias de Norte y Gutiérrez están angustiadas por la falta del preciado líquido. Aumenta deshielo en la sierra Nevada del Cocuy.

El fenómeno climático de El Niño está haciendo estragos por toda la geografía colombiana, pero hay regiones apartadas que están pidiendo mayor atención del ejecutivo porque el problema, literalmente, se salió de las manos. Una de esas regiones es el Norte de Boyacá y la situación no es menor toda vez que ya hay racionamientos de agua y una amenaza, al parecer imposible de frenar como lo es la inviabilidad del suministro tal y como pasa en Boavita, una cálida municipalidad de esta provincia que está a las puertas de no tener una gota de agua.

Doña Cecilia Bernal, se levanta muy de madrugada para cumplir con una labor esencial, la recolección de agua en baldes y ollas pues debe asegurar la preparación de alimentos, un pequeño y controlado lavado de recipientes y acopiar líquido para las baterías sanitarias. Además deben darle de beber a las gallinas, a “Loca”, la pequeña y amarilla gata como también a su inseparable “Muelas”, el viejo perro blanco que jadea a la sombra mientras ve como su dueña corre del grifo del patio a la cocina para almacenar esa joya que baja por las tuberías de media pulgada.

Esta respetable señora, una profesora muy respetada en el pueblo dice que es imposible la vida sin agua mientras mira unas montañas verdes tutelares al frente de su casa. La noche anterior celebró la caída de algo de lluvia, pero fue tan solo un bálsamo, muy pasajero que absorbió el sol canicular del siguiente día.

En dialogo con Diariolaeconomia.com, el Alcalde de Boavita, Jairo Córdoba Suárez, aseguró que la región ha soportado temperaturas muy elevadas y supremamente fuertes que superan los tres grados de la temperatura normal que llega en épocas normales a los 18 grados centígrados.

“Nuestro problema es muy delicado porque se secaron las fuentes y el suministro es cada vez menor. En este momento estamos en una emergencia sanitaria porque tenemos racionamientos de 12 y 14 horas diarias. Si esto sigue así, en quince días como mínimo, estaremos declarando la calamidad pública y ya pasaríamos a depender de la ayuda que pueda brindarnos la gobernación o la nación porque habría necesidad de traer carro tanques con agua”, declaró el señor Córdoba.

Otra emergencia de Boavita y de la Provincia Norte es la que se presenta en el campo en dónde no hay agua para los animales los cuales están viviendo una situación de drama porque al paso del clima, podrían morir de sed.

Hace unos ocho días empezó a enviarse agua del municipio a las zonas rurales, es decir que se tomó parte de la reserva del acueducto urbano, pero esas reservas también se agotaron y vienen tiempos muy complicados para la producción agrícola y pecuaria de Boavita.

“La gente del campo está sufriendo las inclemencias del clima y obviamente los animales, llámense bovinos, equinos, caprinos o cerdos que sienten la sed y cada vez es menor la cantidad de agua que se les puede dar”, dijo el Alcalde.

Para el funcionario la situación es muy grave, pero anotó que todo se está dando por la falta de previsión por cuanto hace dos años se vaticinó una sequía como la que se vive y no se adoptaron medidas para enfrentar la situación. El municipio no estaba preparado, sus gentes no se imaginaron la magnitud del problema y ahora hay otra situación apremiante y es la llegada del invierno que será intenso y dejará secuelas y pérdidas económicas. Córdoba precisó que el mundo las grandes corporaciones y las personas desestimaron las alertas del cambio climático y hoy deben sufrir los efectos de este.

En Boavita las temperaturas están por el orden de los 34 y 35 grados centígrados en este verano, pero en invierno las mismas bajan a dos y tres grados.

Boavita es una población de 6.200 habitantes aproximadamente los cuales se dedican a la minería de carbón y a la siembra de maíz, frijol, caña, tomate, frutas y verduras, además hay una ganadería de doble propósito y la cría de especies menores como porcinos y ahora último la de cabras para carne y leche que hacen parte de un programa de agrominería.

Esta región es rica en agricultura por su condición de múltiples pisos térmicos que hace diversa la producción de alimentos. Según la máxima autoridad de Boavita, los productores adolecen de organización y de esquemas asociativos que les permita ser exitosos en su actividad. Otra falencia, dice, tiene que ver con la falta de técnicas de cultivo.

A la fecha la Alcaldía está haciendo diligencias para ingresar al programa de Gobierno, “Colombia Siembra” en dónde hay cultivos identificados y que puede ser muy rentables como el maíz, el frijol y frutas de la familia de las pasifloras.

La idea de la Alcaldía es aprovechar las bondades del suelo, mejorar en inocuidad, buenas prácticas agrícolas y ganaderas, fortalecer esquemas de asociatividad y buscar mercados exógenos para crecer económicamente y sacar provecho de los acuerdos comerciales. En Boavita ya existen asociaciones muy prósperas como la de mineros, la hortofrutícola, la de capricultores y la de ganaderos.

Este bonito municipio no está distante de los problemas generales de la ruralidad colombiana en dónde no hay estímulos para el productor, en dónde la juventud migra y en dónde el clima hace de las suyas. Lo anterior sin hablar de las deudas con los bancos, o del terrible daño que hace la cadena de intermediación. En esta región del país es muy necesario promover empresas para

ponerle freno de mano a los jóvenes boavitanos que salen para Tunja o Bogotá tras no ver futuro en los campos, esos que en esta zona urgen de mejorar su condición hídrica.

El municipio está pensando en un distrito de riego, pero para completar la fuente que se iba a utilizar para este propósito también se secó, era una afluente de páramo del vecino municipio de La Uvita.

Otra necesidad es una verdadera agroindustria que les permita a los campesinos y a los productores de alimentos tener un aliado de primera mano para hacer transformación y vender productos con valor agregado.

La emergencia golpea los 16 municipios que conforman las Provincias de Norte y de Gutiérrez, pero deja de igual manera saldos lamentables en la economía rural de la provincia cercana de Valderrama.

La región actualmente cuenta con alerta naranja, pero la roja esta cerca como ya pasa en la zona centro y occidente.

Otra alerta considerada de alto riesgo es el deshielo de las capas de la Sierra Nevada del Cocuy, situación que no ha sido atendida por las máximas autoridades ambientales y que puede redundar en una tragedia ecológica si no se toman medidas.

Estas son las vicisitudes de la tierra Chulavita, esa que según sus gentes no deja de ser azotada por el abandono estatal, las políticas públicas precarias y nefastas que afectaron agricultura y minería así como por la violencia política y los TLC.

 

 

Visto 14308 veces