Sábado, 30 Abril 2016 08:13

Fundación Orinoquia, conservación por naturaleza

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Esta entidad le apunta a la preservación de especies de fauna y flora sobre pilares de investigación y trabajo social. Su gran foco, la defensa incansable del río Bita

La Orinoquia, ese mundo aparte de las cordilleras andinas en donde se forman ríos, morichales y cañadas que le abren paso a la selva y sus misterios es el foco de una entidad que trabaja muy duro por salvar el medio ambiente y por evitar la extinción de especies de fauna.

En charla con Diariolaeconomia.com, el director de la Fundación Orinoquia, Steven Jensen, aseveró que la entidad se dio a la tarea de conservar el medio ambiente para lo cual se ha dividido la misión en dos fases, la primera que es la etapa científica en dónde se cuenta con todos los permisos para experimentar y tratar de reproducir especies nativas en cautiverio ya en zonas selváticas.

La Fundación tiene un programa para las araguana azul que están en la lista de especies en peligro de extinción. Actualmente se adelantan varios experimentos para ver si es posible reproducirla en cautiverio porque esta especie fue víctima de la extracción de su habitad.

Por ser una especie ornamental tiene pedido ilícito de varios países, básicamente de Asia, en dónde pagan por un diminuto alevino hasta 60 dólares, es decir que con tres un pecador cuadra caja con cargo a la extinción.

De igual manera esta entidad tiene unos programas sociales que impactan positivamente en la comunidad y es por ello que se hacen permanentes visitas a los colegios para mostrar las aves y los pájaros de Puerto Carreño que quedaron plasmados en un folleto que los niños llevan a sus casas. En ese dosier se clasifican los pájaros con su nombre científico, pero también con su nombre común para que todos se den por enterados. Este programa será replicado con peces y pequeños mamíferos así como con plantas.

“La Fundación Orinoquia adelantará un estudio de biomasa del rio Bita conjuntamente con el Instituto Humboldt el cual hace parte del programa Río Protegido, que no quiere decir no entrar a esta afluente sino contar con todos los apoyos científicos para aplicar todo lo que garantice salubridad al río, es decir que no lo estén envenenando con químicos como los que usa las plantaciones de caucho o la palma de aceite”, comentó el señor Jensen.

Este trabajo cumplió seis años con excelentes logros razón por la cual tiene muy satisfechas a las directivas de la Fundación en Puerto Carreño y en el Vichada.

Turismo sí, pero con infraestructura

En opinión de Steven Jensen, el turismo en el Vichada tiene todas las posibilidades para crecer y afianzar una industria próspera, pero lamentó que a hoy se adolece de infraestructura y logística.

El experto, ambientalista y empresario afirmó que la región cuenta con todas las materias primas con qué trabajar pues no en vano está en oferta el Parque Nacional El Tuparro que es un sitio paradisiaco al igual que la isla Santa Elena que también está llena de magia y belleza natural.

Uno de los atractivos del Vichada es la pesca deportiva en el río Bita que en lo corrido de este año recibió más de 700 pescadores. Sobre esta actividad se puede decir que el 48 por ciento de pescadores practicaron esta actividad en Puerto Carreño lo cual le da dinamismo a la economía de la ciudad. Clave en esta práctica es la captura e inmediata liberación del pez lo cual garantiza que el río es salvable al igual que sus especies vivas.

Para Jensen el futuro del ecosistema y de un turismo de proyección que respete la naturaleza, depende de unas alianzas público privadas en dónde empresas, gobierno y lugareños logren concientizarse de la importancia de los recursos naturales y de su cuidado. Anotó que el gobierno ha dado pasos importantes como el apoyo a los operadores de turismo y a la pesca deportiva.

“Ese es un proceso que no se hace de un día para otro, es un largo camino el que hay que recorrer, pero por fortuna ya se empezó y cuenta con el respaldo de la Gobernación del Vichada y de la Alcaldía de Puerto Carreño”, anotó.

Destacó el potencial hídrico del Vichada, departamento que cuenta con diversas afluentes y con el río Orinoco que hace más viable la pesca. Otros ríos que son esenciales en el Vichada son el Tuparro, Tuparrito, el Tomo, el Bita y el río Mataveni que tiene la única selva que hay en toda la región.

Para explorar estos ríos debe haber una preparación exhaustiva por el tema distancias, por los ríos, por la fauna y por las etnias que allí habitan. Solo estudiando al Vichada se garantiza que todo saldrá bien y que los recursos naturales no se están dañando porque hay ejemplos para tener en cuenta como el de la pesca deportiva que le devuelve las especies al río.

Una de las propuestas de la Fundación es preparar personas en universidades y capacitarlas en medio ambiente, sin embargo a la fecha se trabaja de la mano con el SENA que tiene inmejorables programas para el turismo y con el gobierno seccional que ha mostrado mucho interés en crecer económicamente de la mano del ecosistema y promocionando una región que tiene todo para impulsar la industria turística natural.

“Yo veo que la gente en general quiere un cambio y por eso hay que traerles conceptos internacionales para que sepan con exactitud que puede hacer y si puede hacerlo”, aseveró Jensen.

Este americano nacido en Utah, en ese oeste de montañas rocosas, se enamoró de la Orinoquia y de su embrujo. Tiene 45 años en Colombia, pero iba y venía, finalmente decidió que tenía que estar de base y darle algo a su querida Colombia, razón por la cual nació la Fundación Orinoquia.

Para este excelente hombre en la Orinoquia todo está por hacer y eso le genera una gran dicha, pero la falta de educación, de apego y respeto que redunda en depredadores del medio ambiente lo entristece y por momentos lo frustra porque muchos no saben que hay que cuidar el agua y la naturaleza porque de lo contario no las tendremos en el futuro.

Steven está casi que de luto por la muerte de una pequeña tigrilla que sería devuelta a su entorno bajo unos protocolos muy rígidos, pero en momentos en que sería liberada apareció un macho de la misma especie y la mató por asuntos de territorialidad. Ese día hubo muchas lágrimas en la Fundación, pero el deseo de la pequeña gata manchada se convirtió en un reto para salvar muchísimos felinos, ojalá a todos los que quedan.

Los desarrollos agropecuarios son útiles

El tema altillanura no es ajeno a Jensen y asegura que todos los desarrollos son muy importantes y así lo demuestra el exitoso modelo brasilero que tiene reconocimiento a nivel mundial.

“Nosotros tenemos que ser muy realistas porque tenemos que producir alimentos para nosotros y para el mundo, Colombia debe cultivar y generar oferta exportable, pero para esto hay que trazar reglas de juego muy claras para restringir el uso de agroquímicos, pesticidas y de agua porque un exceso puede ocasionar un desbalance y un daño incalculable al medio ambiente”, aclaró.

Le dio la bienvenida a la agricultura limpia y aseveró que quienes no quieran tendrán que ser forzados por la vía jurídica porque lo cierto es que la agricultura es necesaria y el mundo necesita comida.

El río Bita está en franco deterioro

El Director de pesca deportiva y de repoblación de especies nativas de la Fundación Orinoco, Carlos Roberto Heinsohn, aseguró que el río Bita, lamentablemente ha tenido una progresión de deterioro desde hace unos 20 o 25 años, pero en medio de todo, dice, sigue siendo un río para mostrar porque tiene una importante población de peces para traer turismo de pesca deportiva, pero aclaró que el deterioro seguirá si se le sigue dando el mal trato de las últimas décadas.

“El Bita es el río más bonito de la zona, es una afluente muy hermosa a nivel mundial y ojalá podamos protegerla lo suficientemente rápido para que no se deteriore más sino que por el contrario se recupere y poder hacer de todo este entorno una verdadera fortaleza turística”, indicó Heinsohn.

El río es víctima de la depredación por parte de colonos, indígenas y la misma minería que no mide los alcances de su terrible labor con el fin de extraer minerales de alto valor.

En ese frente hay dos asuntos importantes y el primero es que el río fue declarado río protegido por el ministerio de Medio Ambiente, la gobernación del Vichada, la alcaldía de Puerto Carreño y algunas fundaciones como Orinoquia y el Instituto Humboldt. A la fecha se adelanta toda la labor científica lo cual es un poco demorado, asunto que reclama celeridad porque se trata de establecer a toda costa unas bases científicas de por qué se está deteriorando el río.

Otro punto delicado es que no hay autoridades con la suficiente fortaleza y las suficientes herramientas para proteger al río de las personas que llegan a depredar el río con pesca comercial.

“La pesca comercial aquí le da mucha plata a la gente en un periodo corto de tiempo, pero estas personas no tendrán pesca durante diez meses del año, tan solo dos meses, si trabajan con el turismo podrían tener unos fondos y unos ingresos que les van a durar todo el año, en eso estamos trabajando, queremos darle un cambio a esta tendencia”, declaró el Director de pesca deportiva de la Fundación Orinoquia.

La situación es tan dramática en la región que la pesca ha caído en ríos como el Orinoco a tasas del 50 por ciento o más en talla y en cantidad de capturas. Hace 20 años la pesca era muy diferente en el Vichada y en sus ríos, pero llegó la depredación comercial y le dio un giro perverso a todo.

El pez estrella del río Bita es el pavón que fue declarado insignia por la Alcaldía de Puerto Carreño motivo por el cual está totalmente prohibido matar esa especie. La pesca de este pez tiene una serie de reglas fruto de unas ordenanzas del Concejo de Puerto Carreño. Este pez solo se ve en la zona norte de la Amazonía y en las aguas del río Bita en el Vichada.

“Hay muchísimas otras especies, pero la especie deportiva y desgraciadamente también comercial más fuerte es el pavón”, explicó.

A criterio de Heinsohn, la institucionalidad se quedó corta en materia de sanciones y penas para quienes depredan los ríos porque el organismo constitucionalmente encargado para proteger el río es la Policía, pero de manera preocupante es muy poco personal con muy bajos recursos. Asegura que esa situación hace que se incauten dos redes al mes cuando se podrían incautar 200, ejerciendo de hecho mayor presencia en el río para protegerlo.

Otro problema, expuso, es la cercanía con Venezuela pues en ese país no está prohibida la pesca con redes ni la pesca comercial como si lo está en Colombia. La Fundación y las autoridades han detectado que los nacionales venezolanos utilizan los ríos colombianos para surtirse de pescado y lucrarse con eso. “La desventaja también es que con la situación económica de Venezuela los pescadores de ese país vienen a los ríos de Colombia arrasan con los peces y lo venden en Colombia porque en su país los pagan a la mitad del precio”.

Puerto Carreño podría inundarse en invierno

Carlos Roberto Heinsohn precisó que otro gran problema para los ríos es el cambio climático porque las aguas bajaron mucho más del promedio en el verano y están subiendo más en el invierno por lo que se prevé una inundación en la ciudad de Puerto Carreño por este asunto.

Dijo que todos los ciclos de vida en el río están atados a unos periodos de lluvia o de sequía que han sido los mismos desde hace miles de años y están cambiando drásticamente en los últimos diez años lo cual afecta la reproducción de peces y todas las especies porque se trata de una cadena en la cual el insecto más pequeño que se vea en el agua hasta el animal más grande están ligados directamente. Añadió que es muy fácil identificar las cadenas de la ecología en el Vichada.

La situación ha variado tanto que hasta la talla y peso de los pavones ha cambiado. Actualmente un pavón grande del río Bita puede pesar 15 libras, pero hace más de 20 años esta especie lograba un peso en báscula de 25 libras.

“Yo me acuerdo que un pescador perfectamente podía sacar en una semana cuatro pavones de ese pesaje, ahora en una semana y con un grupo de diez pescadores si hay uno o dos que capturen un pavón de quince libras ya se pueden dar por bien servidos, es decir ha bajado casi a la mitad la talla y cayó cuatro veces la cantidad”, declaró el jurista.

Agro en altillanura si debe preocupar

En las prósperas y verdes tierras del Vichada, en esa tierra agreste y en las llanuras que sirven de patio gigante a pumas, dantas, venados y jaguares hay un interés muy grande por sembrar a gran escala.

“Todos los vinculados e interesados con el río protegido estamos de acuerdo en que el tema de la agricultura en la altillanura y en llanura inundable es un tema que no se puede frenar porque se trata de desarrollo económico en tierra aprovechable, pero esto debe hacerse de una manera ecológica y con beneficio para el medio ambiente en lugar de generar detrimentos ambientales”, sostuvo.

Anotó que todo el asunto de los agroquímicos y todo el manejo que se les da a los cultivos son muy agresivos con el medio ambiente de la Orinoquia que es muy rico, pero a su vez muy débil.

Expuso que cualquier cosa que se haga en ese sector de Colombia tendrá enormes repercusiones porque esa tierra no tiene la suficiente potencialidad como la puede tener la Amazonía. “Acá es mucho más factible que el daño sea permanente, luego bienvenida la inversión en el campo, pero de manera responsable”.

Si no hay prevención y cuidado podría venir un daño enorme en el ecosistema porque ya no se hablaría de pavones o peces pequeños sino de toda una cadena en la naturaleza en la que entran aves y mamíferos, inclusive las plantas.

“Aquí en el Vichada y en la Orinoquia puede haber un daño más que considerable en el medio ambiente si no se les da un buen manejo a sus ríos y a sus tierras”, concluyó.

Sector agropecuario en cifras

El Vichada es un departamento relativamente incipiente en el tema agropecuario y más en agroindustria, pero sus características lo hacen altamente prospectivo en beneficio de la región y del país que podría cuadrar caja en materia de balanza cambiaria y cuenta corriente si define como prioritario el trabajo rural bajo parámetros de conservación.

La información sobre el sector productivo de mayor desarrollo en el departamento de Vichada arroja que en proyectos Agroindustriales hay cultivos de palma de aceite, soya, caucho y marañón. Según información secundaria la mayor cantidad de área plantada en proyectos agroindustriales se encuentra en los municipios de Cumaribo, La Primavera y Santa Rosalía.

En el municipio de Puerto Carreño se han identificado 1.145 Hectáreas de marañón. En Proyectos forestales el departamento de Vichada ha plantado especies de valor comercial con diferentes usos. El de mayor interés es el maderable, las especies mayormente plantadas son: Acacia mangium, seguido de Pinus Caribea, y Eucalyptus pellita, concentrándose en el municipio de la Primavera la mayor cantidad de área plantada.

Cabe resaltar que aproximadamente más del 50% de los proyectos forestales que se ubican en el Departamento de Vichada, cuentan con inversión a través del Certificado de Incentivo Forestal CIF. Según información socializada en el Foro Forestal-2015 en el municipio de Puerto Carreño, existen en el departamento 70.359,50 Hectáreas con CIF.

Según el DANE, en el Vichada hay 85.000 hectáreas sembradas con productos agroindustriales, 50.000 con tubérculos, unas 22.000 con frutales, 28.000 con cereales y 80.000 con forestales. Hay que indicar que de igual manera hay registro de siembras de verduras y legumbres en 8.000 hectáreas así como 270 hectáreas cultivadas con flores y follaje para un total de 273.270 hectáreas en producción.

En los reportes que canaliza la Secretaría de Agricultura del Vichada es fácil determinar que en el departamento existe un hato ganadero de 232.590 bovinos aproximadamente. De igual forma el sector pecuario lo componen 7.625 equinos, 1.010 bufalinos, 4.950 porcinos, 1.037 ovinos y 113 caprinos.

Un matrimonio con la selva

El caso de pescador, Álvaro Novoa, es contrario a los grandes amores de la selva, como el de Tarzán, que viviendo entre gorilas vio su amor llegar en barcos ingleses para afianzarlo en la jungla.

Novoa quien es motorista de la Fundación Orinoco tiene siete matrimonios encima, pero hay una particularidad en él y es que con cada separación corre para lo espeso de la selva a olvidarse de sus féminas pasiones.

Si bien nació en el Caquetá llegó a Puerto Carreño a la edad de 12 años, ese viaje fue de vacaciones, pero como él lo dice las vacaciones de 1972 se prolongaron y sigue en esas tierras de la Orinoquia.

Este pescador empedernido a tal punto que asegura que nació con un anzuelo en la mano pues desde los siete años ya era pescador profesional. Este oficio lo aprendió en cercanías de Villavicencio en un caño llamado la Candelaria cuando veía a los pecadores de entonces sacar cuchas las cuales pagaban a 50 centavos lo cual era mucha plata para un niño.

“Yo me acuerdo que mi abuelo tenía una finca con trabajadores y un obrero se ganaba 13 pesos y por eso dije, si yo pesco 20 cuchas son diez pesos que me gano y con eso ayudo a mi familia”, comentó.

Este experto en ríos dejó la escuela siendo muy buen estudiante porque el agua lo llamaba y de otro lado por necesidad. En 1976 dejó los cuadernos cuando cursaba tercero de bachillerato.

Una historia que no olvida es cuando solo, con una escopeta debió enfrentarse a la Guardia venezolana en 1986 cuando esta llegó a la isla de Santa Elena con 12 efectivos a sacarlo de la propiedad. La reyerta no pasó de gritos y reclamos, pero finalmente se dieron cuenta que la isla si estaba en territorio colombiano.

“Yo conozco todo el sur del país, conozco la selva y la llanura, pero para vivir no hay nada mejor que el Vichada”, dijo.

Este pescador ha sido inquieto, no solo enfrentó soldados del hermano país sino que correteo jaguares para luego recibir la reprimenda de su señor padre quien fue cazador y conocía de los riesgos de enfrentarse a un tigre de semejante tamaño, fuerza y mordida.

Todos los años para las épocas de verano la isla de Santa Elena es el paso obligado de los jaguares que vienen de Venezuela suelen cazar reses y devolverse, pero algunos se quedan en el invierno es cuando los matan los cazadores.

“La gente no tiene consciencia de cuidar y por eso matan al jaguar, hemos tenido problemas con indígenas porque quieren matar micos, jaguares, chigüiros y otras especies”, concluyó.

Finalmente Álvaro enciende el motor de la embarcación que flota a orillas del Orinoco y se pierde en la inmensidad del enorme río quizás evocando a cada uno de sus recordados amores, pero con una buena pesca acabando con el recuerdo.

La Fundación Orinoco, no es una más, es una mano amiga y sólida que tiene esa región del país la cual tiene un buen pedazo de Colombia en el corazón, motivo más que suficiente para reconocerles un trabajo encomiable que demanda tiempo y recursos pero por encima de todo un descomunal amor.

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