Sábado, 26 Junio 2021 00:51

Eva, una colombiana cargada de sueños que conquistó la espléndida Bilbao

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Esta antioqueña de pura cepa, salió del país con pocas cosas en su equipaje, eso sí, empacó y de manera generosa, metas, emprendimiento, recuerdos, amor y mucha, pero mucha fe.

Hay hogares muy gratos, en donde el tiempo pasó como una ráfaga, dejando por fortuna recuerdos bonitos y muchas enseñanzas, por no decir que todas. Hubo gente que nació arrancando la década de los años 70, justo en el apogeo de los Beatles, de Bill Halley y sus cometas que aún daba lora con un recuerdo que posiblemente se hizo eterno, “al compás del reloj”.

En esos momentos, las casas colombianas disfrutaban también de la fiesta estadounidense con Elvis Presley y otros exponentes del pegajoso Rock and Roll, el inicio del sueño americano ya estaba en los hogares colombianos que en plenas fiestas y reuniones alternaba con música criolla de la buena. La radiola o el tocadiscos dejaba caer como una lámina el acetato que pegaba en lo profundo de los oídos, era divertido ver la forma como se dirigía el brazo mecánico cuyo extremo llevaba la vieja y alegre aguja, acto seguido, una trompeta, un trombón y toda una orquesta amenizaba fiestas de uno y dos días, eventualmente con ñapa.

¡Ah! tiempos aquellos, Rodolfo con los Hispanos, Pastor López, cautivando a Colombia, la Billos Caracas Boys, “El Loco” Quintero con el tema los apodos o Juanito preguntón, Los Melódicos y yo quiero verla esta noche, el Súper Combo los Tropicales, la orquesta de Lucho Bermúdez con su siempre recordado “Atlántico”, Pacho Galán y su butifarra, los Hermanos Martelo, los Corraleros de Majagual, Los Caporales del Magdalena y todo un salto en el vallenato que pasó de Andrés Landero, Juancho Polo Valencia, el de Alicia Adorada y el “negro” Alejandro Durán, a un consolidado Alfredo Gutiérrez, que inmortalizaba temas como ojos gachos, anhelos, puya rebelde, la cañaguatera, dos rosas y muchos éxitos más, en ese tiempo era obligado poner en la fiesta el tema “cachita” de Aníbal Velásquez, el cantautor que hizo gozar a más de uno con trabajos musicales como Guaracha en España, sal y agua, pero muchos, muchos temas más que deleitaron a los bailadores, unos muy liberados y otros que llegaban a las rumbas escapados, sin permiso, gozando al máximo para justificar fuete y regaño.

Esa década fue muy marcada por el porro, la gaita y la cumbia de exponentes tan trascendentales como Pedro Laza y sus pelayeros, igual Fruko y sus Tesos, The Lathin Brothers, Armando Hernández y hasta las emes de Colombia, sí Martha y Margarita.

En ese tiempo la transición vallenata ya de cara a los años 80 puso en el radar a Rafael Orozco quién inicialmente grabó con Emilio Oviedo, Diomedes Díaz, los Hermanos Zuleta, los Hermanos López, reyes vallenatos con Jorge Oñate, Silvio Brito, el de Llegaste a Mí, Los Betos, Ismael Rudas y Daniel Celedón, el famoso Doble Poder, Adanies Díaz, Héctor Zuleta y toda una generación que tocó el olimpo.

Este viaje por el tiempo nos empieza a acercar con nuestra invitada quién en sábados sin fiesta ayudó con los oficios de la casa y habló por el viejo teléfono negro con las amistades en tanto pasaban el imperdible programa, El Patico Discotequero en la añeja Radio Tequendama, la competencia de la muy fuerte Voz de Colombia. En sus años de infancia y juventud, seguramente compró los 14 Cañonazos Bailables y el Disco del Año.

Los setenta fueron años especiales, sin duda una transición económica y un momento de gran talento, las empresas prosperaban y las personas gozaban de lo lindo con una ropa que llevó al traste con muchas fotos, pantalones en terlenka, bluyines bota campana, zapatos “horrendos” de plataforma y una ropa ajustada al mejor estilo hippie que acudió a todo tipo de materiales y colores. Una experiencia de estampados y cortes que buscaban darle vida a las gafas oscuras de gran tamaño.

Era un momento distinto, quizás no me equivoco al decir que fue el apogeo del mal gusto, una combinación de propuestas africanas, hindúes, árabes, orientales y un revuelto de todo y de nada. Era la locura, el momento del rechazo, del no a la guerra del Vietnam y una moda muy a la guerra fría, pese a contar con verdaderos artistas del diseño como Valentino, Armani, Versace, Vivienne y Balenciaga.

Para el entorno nacional reinaban Pat Primo, Lec Lee, Caribú, las marcas de Pague Menos, y las telas o prendas del “Totazo”. Igual era el momento de Paños Vicuña, Catalina, Leonisa, Luber, La Corona, Croydón, Panam, Dino y muchas otras. Los almacenes más anhelados eran J Glottman, El Tía, Ley, Caravana, los Tres Elefantes, Discos Bambuco, la Rumbita y el Mercado Mundial del Disco en donde disco que no tenían, no existía. Fue el tiempo de Marlboro, Imperial, Kent, Moore y muchas marcas de cigarrillos.

 

 

Muchos retratos se quedan en el baúl de los recuerdos, en el cuarto de San Alejo, de una Colombia amena, tranquila, feliz, esa que encontró en la citada década sosiego y respiro a una violencia sin cuartel en los años 40 y 50, aunque hay que decir que en la tierra del café, el conflicto despidió el siglo XIX y le dio la bienvenida al siglo XX, la Guerra de los Mil Días que destrozó país y vidas, dejó una huella lamentable que sacudió a los nacionales una y otra vez.

Los setenta fueron matizados por momentos especiales, navidades abundantes, pesebres extravagantes, natilla y buñuelos, claro está, novenas, villancicos y después de un “guaro”, rumba corrida con el Combo de las Estrellas que tenía bien pegado el tema piel de Luna. Fueron buenos ratos, los del paseo de olla, fiambre, cerveza y refajo a orillas del río. Nunca se olvidan caras frescas, repletas de felicidad, iluminando espacios con sonrisas y una que otra mirada coquetona, llenando el vaso nuevo de la ilusión.

Se pasó tan bueno que por momentos llegaba la nostalgia acompañada de ese Déjá vu, unas imágenes que posiblemente hicieron sentir que el espíritu ya había estado en ese sitio y seguramente que ese instante en el disco duro, en lo profundo de la memoria aconteció, algo genial sin que dejara de ser sugestivo. Fueron los 70, los años del Renault 4, Areparina Quaker, Galletas Saltinas, Milo, Top, Simca, Topolino, La Lechera, Icollantas, Jabón Reuter, Merey, Banco de Bogotá, Pony Malta, Ponqué Ramo, Cerveza Cervunión, Imperial, Lux Cola, champú Alert, Glemo, Colombiana la Nuestra, Coltejer, pollo Las Colonias, Caldo Maggi, FAB, Palmolive, Condimentos El Rey, Nido, NAN, Leche Klim, Pepsoden, Alpina, Aerocondor, Aspirina, Desenfriol DD, Kodak, Relojes Oris, Citizen, Cinzano, Singer, Martini, AlkaSeltzer, Corn Flakes de Kellos, Gel Hada, Royal, Margarina Astra, Mayonesa Fruko, Néctares California y muchas más, todas imágenes y audios que acompañaron parte de nuestra historia.

Infortunadamente, todos estos recuerdos muchas veces tienen que partir a lejanas tierras, bien sea por la dificultad del país o por las oportunidades que ofrecen otras latitudes y otros gobiernos. Como generalmente acontece en todas las historias, unas tienen final triste y otras llegan al punto final con excesiva alegría. Bienvenidos a una narración encantadora en donde su protagonista es todo un paradigma de lucha, esfuerzo y metas combinadas, eso sí, con mucho amor.

 

Eva Piedrahita Rivera

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, la empresaria Eva Piedrahita Rivera, hoy con residencia en Bilbao España, expuso que en la vida indiscutiblemente no hay nada imposible cuando se traza una hoja de ruta, un propósito, ganas de trabajar, innovación y emprendimiento, pero lo más importante saber que el mundo tiene reglas y que estas deben cumplirse a cabalidad porque incuestionablemente la gran renta está en la formalidad.

La muy amable Eva viajó a Bilbao un 22 de enero del año 2000, arrancó para la península Ibérica estrenando milenio y su amor por la capital de Vizcaya fue a primera vista. Ese pedacito de la gran patria en la comunidad autónoma del País Vasco, le dio una imponente bienvenida con un paisaje espectacular de medianas estribaciones, pero igual un contexto urbano bañado por las aguas del río Nervión, esa afluente tranquila que viene oronda de la provincia de Álava con unas aguas que descienden de los Altos del Corral en la Cordillera Cantábrica, la hechizaron.

Esta colombiana acostumbrada a trabajar, a pensar en inversiones y a mirar la vida de manera descomplicada se metió de lleno en varios negocios, en donde experimentó muchas cosas e hizo un aprendizaje sobre el terreno del manejo de la economía que parte del sector real en un destino tan diferente como España. En la Hostelería lleva cerca de veinte años y como propietaria 16 o 17 años, un negocio que ha impulsado con su socio del alma, Txetxu, su esposo de gran apego por Colombia.

 

Txetxu

 

Precisó que la hostelería resultó una experiencia enriquecedora, pese a que es dura por el tiempo que demanda, ya que se trata de servicios integrados que proveen alojamiento y comida a turistas y viajeros. El negocio exige trasnochar y poner la totalidad del tiempo en el establecimiento porque la idea es planificar la estrategia de la mejor manera para que todo salga bien, motivo por el cual hay un grupo de trabajo grande al que poco a poco fue acoplándose una fémina paisa que laboró de manera comprometida con otro estilo y con distinta disciplina, toda una escuela.

 

“Estoy muy feliz aquí en Bilbao, vivo encantada de la vida, ésta es una ciudad de gente maravillosa, me dieron buen recibo y me han tratado supremamente bien”, apuntó la señora Eva Piedrahita Rivera.

 

Eva, una mujer abierta, con una chispa increíble y un sentido del humor paisa que le hace la vida grata a cualquiera, fue empresaria en Colombia. Su primera incursión en el mundo de los negocios la hizo en Puerto Berrio, Antioquia, una población del Magdalena Medio, fundada en 1875.

En el municipio, llamado Corazón de Colombia, nuestra invitada manejó un negocio en donde todo era fiado, después tuvo una discoteca que en los tiempos de bonanza dejó buenas utilidades y una enorme satisfacción porque el esfuerzo se monetizaba, no en vano entraban 500 personas por noche. Fue tan inquieta que le apostó a una fábrica de arepas que igual prosperó en la ardiente población de Puerto Berrio, en donde, dicen, las piedras saltan del calor.

La moda no estuvo por fuera de su portafolio y también supo lo que implicaba hacer parte de un sector dinámico e innovador como el diseño y la costura. Su espíritu explorador la llevó a Bogotá y después de unos años decide retornar a Puerto Berrio, la “Antesala de Antioquia”. La situación llegó a ser muy buena en ese sector del siempre difícil Magdalena Medio, hubo inversión de firmas españolas e italianas. El pueblo ejerce una agricultura activa, siembra cacao, maíz, plátano, yuca y limón, cuenta con ganadería de ceba y leche.

 

Puerto Berrio, Antioquia

 

Durante años, Puerto Berrio ha tenido minería aurífera y quizás el oro pudo ser parte de la tragedia de los puertoberreños o porteños, los dos términos caben como gentilicio. Fue importante la industria maderera, la pesca, las artesanías y se caracterizó por un comercio dinámico que mostró una economía en constante dinámica.

Como suele pasar, en Colombia no siempre las historias terminan bien y en el año 2000 se intensificó la operación guerrillera que secuestró personas, asustó a los inversionistas, a tal punto que se desplomaron las ventas, cerraron los negocios y vino una ola lamentable de desempleo. Las multinacionales no volvieron a salir de sus sitios de labores, el entorno cambió y a duras penas se veían escoltas. Para Eva, los hechos hablan por sí mismos y por ello estima que donde hay violencia venga de donde venga, no hay futuro.

La llegada del conflicto armado, de grupos subversivos y de muchos agentes irregulares asoló la población, la llenó de miedo y trajo consigo unas medidas que fueron desbaratando la actividad económica. Las restricciones vinieron por la situación de orden público y entonces los negocios abrieron, inicialmente, de lunes a miércoles, luego de lunes a viernes y de a poco los comercios, incluidos los de Eva se fueron desvaneciendo, todo se fue acabando y con arrojo la osada mujer optó por tomar otro rumbo porque en el otrora municipio floreciente, el futuro ya no era una mínima opción.

Al igual que en los cuentos macondianos, la nube gris se posó sobre la provincia, la pobreza empezó a brotar de las casas y el encierro era una obligación porque se trataba de salvar la vida, el paisaje enorme de la sabana pasó a un acongojado patio trasero en donde medio podía hablarse en las tardes frescas. El sacudón fue demasiado fuerte, tan impactante que le cambió el semblante a una gente que no volvió a sonreír, el remolino de violencia se llevó todo, hasta la esperanza.

 

 

Otro motivo de migración de industriales y comerciantes colombianos obedece a las pocas condiciones que existen en el país para hacer empresa, puesto que hay una carga impositiva enorme, un IVA del 19 por ciento, muy alto, y unas tarifas que no se reflejan en desarrollo y progreso.

En Bilbao, el tema tributario igual es duro porque el IVA se ubica en el 21 por ciento y llama la atención que la evasión es demasiado baja porque la plata que se canaliza se invierte en la región.

 

“En Colombia hay mucha gente que se cree muy lista por evadir los impuestos, viven personas millonarias que son expertas haciéndole el quite a la tributación, y con todo y eso, permanecen aburridos e inconformes con todo”, declaró la empresaria Eva Piedrahita.

 

Aclaró que llegar a España y puntualmente a Bilbao no es fácil ni color de rosa porque el tema es trabajar y muy duro, tan cierto que esta colombiana labora 13, 14 y hasta 16 horas diarias. Eva es una convencida que para sacar un negocio o una empresa adelante, necesariamente hay que estar en el lugar. Destacó el trabajar con un equipo comprometido, honesto, facilitador y ansioso por volver a despegar, al que le da ejemplo con su constancia y entrega.

La admirable embajadora del empuje y el éxito en Bilbao, narró que el portafolio que maneja con su conyugue es amplio por cuanto aparte de la hostelería está el Arambarri Food and Roll, un bar restaurante relativamente nuevo que ofrece productos de excepcional calidad porque brinda comida americana elaborada, lo cual garantiza sabor, frescura y salud. En el menú están las alitas de pollo, hamburguesas de 800 gramos, perros calientes, T-bone, un corte de chuleta y solomillo, todo por fuera de la comida congelada o procesada.

 

 

El sitio es muy agradable porque aparte de disfrutar el gourmet de los tres exigentes cocineros, el ambiente es propicio para descansar y escuchar música, todo con muy buena atención y una ubicación envidiable. El local ofrece también coctelería y un poquito de todo, postres, cafés y algo más.

Si bien el café preferido para la venta es colombiano, igual está la opción de granos brasileros y africanos, combinación única que hace de tomar café en el Arambarri Food and Roll, toda una experiencia para el paladar.

Los dos locales en donde hay operación de la empresa ocupan siete trabajadores colombianos, otro grupo de españoles y todo un equipo integrado al servicio de los clientes que residen o visitan la ciudad.

A Europa, manifestó Eva Piedrahita, se puede ir tranquilamente en tanto una persona lleve ideas, emprendimiento, innovación, propuestas, ganas de progresar y mucha capacidad de trabajo. El asunto es cumplir con los requisitos que para el caso Bilbao son muchos, porque en esa ciudad imperan las leyes y las reglas, pero una vez el empresario entienda que el tema es vertical y acata, el trabajo se hace más sencillo.

En Bilbao hay muchas inspecciones de trabajo, de sanidad y antes de permitir la apertura de un local hay un sinnúmero de requisitos porque la ley reza que antes de aperturar un negocio es perentorio estar al día con la norma. La rigidez de la política hace que la informalidad no tenga cabida y si alguien lo hace se arriesga porque los informales castigan a quien evade el mandato.

Por fuerza de mercado, Eva no distribuye productos colombianos, tan solo americanos y vascos en su totalidad tanto para el Arambarri Food and Roll y para el mismo mercado de la Ribera. Hay que destacar que todo lo que comercializan los locales es kilómetro cero, puesto que compran pescado, pollo, carne, frutas y otros insumos que son adquiridos en la plaza de mercado de donde salen derecho a la sartén. La empresa, como otras tantas no tienen intermediarios en muchas cosas, quizás para adquisiciones determinadas, por ejemplo, el bacalao, un pescado tan típico de Bilbao es absorbido en el mercado de la Ribera, es decir que lo lleva el pescador y por ello el alimento tan solo pasa por una mano.

 

“Aquí dentro del mercado entre todos nos ayudamos y es por eso que privilegiamos al productor de la región, de eso se trata, de impulsar las cadenas productivas locales, generando un crecimiento económico en todos los sectores de la economía primaria y de valor agregado”, puntualizó Piedrahita.

 

Quien visita Bilbao casi que por obligación debe comer bacalao, un pescado que la ciudad ofrece en diferentes formas, pero la receta que cautiva a propios y extraños es el bacalao al pil pil. Este plato, una carta de presentación de la comida vasca consiste en una salsa bautizada pil pil, la cual se prepara a base de abadejo, aceite de oliva y ajo, pero cabe igualmente la guindilla. La fórmula de la salsa no es otra que una emulsión producida por el aceite y las gelatinas propias del pescado. Cabe indicar que el bacalao no se fríe, sino que se cocina, pues solo así es factible obtener la salsa pil pil, que llega después de mucho movimiento en la cazuela.

El Arambarri Food and Roll tiene en su menú tapas y pinchos dentro de los cuales está el de bacalao al pil pil, que preparado por la casa cuesta dos euros con veinte, un precio cómodo para un producto de gran calidad.

El mercado de la Ribera, todo un compendio y sitio emblemático de Bilbao, acuña muchos años, el sitio cuenta con locales de muy buen surtido y totalmente apegados a la limpieza. El sitio es de gran belleza, tiene sin duda arquitectura única que aparece en todos los catálogos turísticos de la ciudad. Quien va a Bilbao y no visita el mercado prácticamente no visitó la imponente ciudad del norte de España.

La reconocida empresaria recomendó a los colombianos o latinoamericanos que quieran hacer turismo en Bilbao, apartar en el recorrido, una visita al museo Guggenheim, igual al puente de San Antón y a la gótica iglesia de San Antón, la más vieja de Bilbao. Esos dos íconos, la iglesia y el puente hacen parte del escudo del Athletic de Bilbao, el equipo de los amores de Eva.

La Eurocopa actualmente en disputa iba a jugarse en Bilbao, pero las autoridades lo impidieron por la pandemia, llevando el evento para el caso de España a Sevilla. Los comerciantes lamentaron la decisión porque un certamen de fútbol como la Euro, hubiese llevado muchos turistas y aficionados al balompié.

No sobra decir que el mercado cubierto de la Ribera es uno de los de mayor envergadura en Europa. Este centro de comercio y provisión ofrece productos frescos, cuenta con espacios ideales para frutas y verduras. Ubicado en el Casco Viejo, vecino del río Nervión, el gran comercio se encuentra a tan solo 450 metros, al sur de la plaza nueva.

El simbólico mercado de la Ribera cuenta con locales amplios y una oferta gastronómica que atrae los mejores gustos, allí es ideal comer pinchos en todas sus presentaciones, un programa ideal para acomodar los más jugosos y provocativos y al sabor de un tempranillo, inmejorable compañía, deleitarse con el verdadero sabor del Bilbao mientras corren las aguas apresuradas del relajante Nervión.

 

El Covid-19, una pesadilla para la economía

En España más de 100.000 restaurantes debieron cerrar a causa de la pandemia, los negocios que sobrevivieron lo hicieron por unos ahorros y unos créditos avalados por el Gobierno para quienes estuvieran al día en seguridad social, hacienda y con todo para aplicar a unos prestamos que tuvieron una tasa de interés cercana a cero. El plazo que era de un año fue extendido por los picos de la enfermedad y ahora se pactó el pago para 2022.

 

“Aquí en España pasamos meses muy duros porque nos tocó pagar seguridad social con los locales cerrados, pese a una condonación parcial gubernamental que ayudó en algo. Seguíamos pagando nuestra cuota de autónomos menos dos meses durante un año y un trimestre en donde no habían becas, igual amortizamos servicios públicos, hipotecas, rentas y todo. Los autónomos no tuvimos suerte porque nos hicieron préstamos, pero igual nos toca liquidarlos, con todos los problemas encima, sin que podamos aplazar nada. Estuvimos, si mal no recuerdo, dos meses exentos del pago de seguros sociales, después teníamos que pagar el 70 por ciento, posteriormente el 60 por ciento, pero siempre había que pagar algo, sin plata y sin movimiento comercial, pero tocaba sacar plata de donde no había, un despropósito con unos locales cerrados y sin la mínima opción de venta durante meses, esto fue muy injusto, el pago para quienes generamos riqueza y empleo en esta tragedia debió ser de cero”, expuso la amable Eva Piedrahita.

 

Los pagos, comentó, debieron hacerse con unos negocios facturando, vendiendo y en plena dinámica, pero sin dinero fue muy complicado. Las ayudas para los autónomos, insistió la empresaria, fueron irrisorias.

 

 

Para los comerciantes en todo el mundo, la pandemia resultó un drama, un aprendizaje y una gran lección, desde el empresariado hubo que defender muchas vidas, la del propietario, la de la empresa y la de los colaboradores, todo un desafío.

Si algo debe destacarse de Eva y su esposo Txetxu, entre tantas cosas, es que por encima de sus intereses económicos antepusieron la angustia financiera de sus empleados por cuanto muchos pagan alquiler, tienen hijos, obligaciones y compromisos en España, Colombia y Pakistán. En estos tiempos de crisis, a nadie le sobra ni le sobró nada y para la hostelería y la empresa Arambarri Food and Roll, fue prioridad cubrir salarios y seguridad social, pese a las deudas bancarias a las que codujo la coyuntura, primó la importancia de sus trabajadores.

La pandemia dejó a más de uno con una mano adelante y la otra atrás, hoy España se encuentra en un contexto complejo, marcado por incertidumbre y desazón. A criterio de Eva, el asunto es crudo y demasiado apremiante, el Covid-19 dejó a mucha gente en el paro o cesante. Hoy perfectamente puede haber cuatro millones de personas inactivas y atiborradas de problemas, el virus pegó más fuerte que la crisis financiera de 2008, cuando la Zona Euro amenazaba con desmoronarse.

La situación de Eva genera alarma y conlleva a trazar estrategias ya que de los nueve trabajadores que tiene en el mercado, hoy tan solo laboran cinco a plenitud, las otras están trabajando por horas puesto que no hay gente, ni clientela que amerite desembolsar estipendios enteros. Los negocios, según la empresaria, están operando al 30 o 40 por ciento, no ha sido posible llegar al 50 por ciento de la dinámica, situación que alerta. Como la fe mueve montañas, Eva y su camándula han visto que el Todo Poderoso, también colabora pues entre verano y vacunas, empezaron a llegar turistas de Francia, Alemania e Inglaterra.

 

“Es todo un proceso, y recuperar las pérdidas de un año y medio no es nada fácil, es complicado, hay que seguir trabajando y seguir para adelante porque no hay nada más, esto es, aunque cueste admitirlo, una dura realidad”, enfatizó Piedrahita.

 

España es una sola y en Colombia lo bueno, es más

 

 

Las sonadas peticiones de separación en España han ocupado gran espacio en la prensa internacional, pero lo cierto es que la verdad es muy lejana en vista que el pueblo español tiene como característica ser muy unido, suele acompañarse en los momentos difíciles al igual que en cada celebración.

El país Vasco maneja una tendencia de arraigo ancestral, pero siente el vínculo con el resto del gran país ibérico, el patriotismo corre por las venas y eso es visible con cada gol de la selección española y con los grandes logros del talento que bien le sobra a los nacidos en la madre patria.

El cuento separatista al igual que muchas corrientes es una manifestación más romántica que un hecho cercano a cumplirse, España es una sola y por eso nadie imagina un país sin la pasión que genera ver al Athletic de Bilbao, al Real Madrid, al Barcelona, Sevilla Fútbol Club, al Atlético de Madrid y tantas cosas que unen y apasionan como nación.

Bilbao, enfatizó la comerciante, es una región de gente buena, amable y respetuosa. Esta ciudad es conocida por ser inmensamente rica, tanto así que no recibe mayores recursos del gobierno central, caso opuesto la provincia genera dinero a España, como quién dice se mantiene por sí sola y maneja su propio abastecimiento. El tema es tan romántico y ancestral que la gente siempre querrá que en fútbol gane España o en tenis Nadal, y así en muchas cosas.

Los vascos hablan cálidamente en euskera y en español, finalmente el corazón y el respeto hablan un solo idioma, la diversidad de Bilbao es llamativa y encanta a quienes la conocen.

Otro tema que contrista y enfurece a Eva, pero igual a Txetxu, es la mala fama que injustamente le han endilgado a Colombia, un país lleno de maravillas, talento y biodiversidad solo porque unos pocos han mancillado el buen nombre por el negocio espurio de la coca. Lamentablemente los medios de comunicación en España, solo muestran las cosas malas de Colombia, omitiendo que todo país y todo pueblo maneja su lado oscuro porque santos no hay en la tierra y el mal campea y usa pasaporte, no conoce fronteras, leyes o valores.

 

 

“Yo le digo a la gente, ¿usted que más conoce de Colombia aparte de la Coca?, si en mi país hay oro, esmeraldas, flores, petróleo, café, banano, carbón, frutas, cacao, montañas, dos océanos y muchísimas cosas más, ¿y a usted solamente se le ocurre hablarme de la coca?. Colombia no es Pablo Escobar, Colombia no es crimen, es tan solo un país espectacular que muchos debieran visitar porque sabrán lo que es aterrizar en un paraíso verde, cargado de flora, selvas, valles, tres cordilleras, infinidad de especies de fauna, paisajes, folclor, cultura, letras gastronomía y una gente sencillamente humana y especial”, precisó Eva Piedrahita.

 

Al seguir en el capítulo Colombia, Eva Piedrahita deplora que un país con el 99.9 por ciento de cosas buenas, gane fama y propaganda por el mal proceder de una minoría que ganó terreno en los medios como si fueran héroes o gente destacada. Los vascos que visitaron la tierra de la cumbia y el café se fueron prendados y anunciaron volver, otro caso es el de José Luis, mejor conocido como Txetxu, un hombre tan metido en el cuento colombiano que no tolera improperio o mal trato a Colombia, una patria que ama.

 

Mis padres, los mejores profesores

Al viajar por la cápsula del tiempo, la especial y dulce Eva, volvió a su Antioquia del alma para mirar con amor los ojos caritativos de su señora madre Marleny Rivera, una mujer capaz, tozuda, emprendedora y dueña de un temple y un carácter sólido que le permitió afrontar pérdidas, dificultades y sobrellevar injusto luto.

La gran progenitora les inculcó a sus hijos valores, respeto y temor a Dios, les enseñó a salir adelante, a no depender absolutamente de nadie, les pidió estudiar, trabajar y buscar la vida por los mejores derroteros, nunca, acopiando éxito o dinero con cargo a la desdicha del prójimo.

Evocó a don Guillermo Piedrahita su padre, un gran trabajador y un ser humano superlativo, del campo y firme en sus ideas y principios, otro gran decano en la formación de hijos, constructor de vida y dador de amor de manera incondicional. Su familia está compuesta por seres generosos, emprendedores y hechos con solidez y firmeza desde la base, dos de sus hermanos partieron al sueño eterno, pero viven en el recuerdo y en cada palpitar del corazón.

En esas tardes veraniegas, cuando el tiempo escaso lo permite, Eva se ubica en un ventanal, de vez en cuando en el costado plácido del río que la saluda, baja sus parpados y entra en meditación, viaja, haciendo uso de la tele-transportación y mira los encantos de su amada tierra. Abre sus ojos de un marcado café oscuro y al perderse en el horizonte, sonríe y piensa en su jubilación, la cual anhela recibir en el terruño, mirando el cielo azul que la vio nacer. Vislumbra una casa, la de sus sueños, con barandas, techos de teja en barro y pasillos con baldosa de gran brillo, adornada con helechos y materas, en donde cuelgan imponentes las más bellas orquídeas y toda la ornamentación botánica que le sobra al suelo colombiano.

Esa casita bonita en donde habrá amor, tranquilidad y dignidad, tendrá establo y corrales, Eva quiere una vaca, un caballo, cerdos y gallinas, muchos animales domésticos que adornen el entorno de la bella vivienda ubicada en las montañas, en donde será un enorme agrado tomar café mientras se le da el saludo de la mañana a las nubes atrevidas que bajan y pasean por el predio.

 

“La casa tiene que estar en el campo porque amo la vida rural, lo asados y todo lo que tenga sabor y aroma a Colombia, el país hermoso en donde a la brava hicimos un curso acelerado de vida”, apuntó la empresaria abrazada por los recuerdos.

 

Sin duda hay que alistar maletas, valijas o como se les diga y partir a Bilbao, la espléndida ciudad espera por los turistas y la comida del Arambarri Food and Roll ya deja escapar sus olores que hacen agua la boca, aguardan igualmente, los encantos del mercado de la Ribera, la hostelería de Eva, la cervecería Arambarri y a futuro el Arambarri Food and Roll Santutxu, todo un homenaje al gran barrio de Bilbao, el Santutxu que abrirá sus puertas en contados días. Para los turistas un dato, el Arambarri Food and Roll queda en la calle Ribera número 16, la cervecería queda en el mercado de la Ribera, muy fácil de ubicar y difícil de olvidar.

Allá en Bilbao ha quedado la nueva gran amiga, Eva, orgullosamente colombiana, amante del momento familiar, del guaro fondo blanco y las rancheras, música mexicana que baja al sabor de una buena cerveza mientras aprieta el puño, inclina la cabeza y lo impulsa con fuerza de arriba abajo, sintiendo cada letra y cada entonación, puede ser de Vicente Fernández, Antonio Aguilar, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía, Javier Solís, José Alfredo Jiménez y muchos representantes de la partitura mariachi, igual le mueven el piso y la llevan a otro mundo, a ese en donde convergen sentimientos, recuerdos y tusas.

Su gusto musical no quiere decir que, de vez en cuando no broten lágrimas de sus ojos perspicaces, escuchando temas colombianos como las acacias, me llevaras en ti, la tusa, antioqueñita, si pasas por San Gil, la ruana o soy colombiano, ese dúo, Garzón y Collazos, que le pone con guitarras y letra la piel de gallina al compatriota ausente.

 

Bilbao, más que un destino una experiencia

 

Iglesia San Antón, Bilbao

 

El muy bonito Bilbao, un municipio erigido al norte de España fue fundado un 15 de junio de 1300 por el señor Diego López V de Haro. La región está llena de historia que al parecer se cuenta desde los asentamientos del monte Malmasín ya que fueron encontrados restos que se ubican en el siglo XIII a.C.

Otros entierros como los de los montes Avril y Archanda, permiten establecer presencia humana con 6.000 años de antigüedad. La ciudad entonces goza de historia milenaria, de eventos en la edad media y toda una cronología que la trae a estos tiempos como un casco urbano altamente desarrollado y digno de imitar porque a juzgar por lo que se ve y se escucha, los vascos hicieron por convicción las cosas bien.

Al ser una ciudad portuaria el desarrollo se inclinó a sus pies. En el siglo XIX empezó a mostrar un crecimiento vertiginoso y exponencial gracias a las explotaciones de hierro y a un auge afortunado e la industria siderúrgica que resultó la gran bendición. Bilbao, no solo vio crecer el tráfico marítimo, sino que apalancado, en su riqueza, entró a la industria de astilleros, es muy reconocida la ciudad por la fabricación de barcos. Es igual cuna del BBVA que en 1857 fuera fundado como Banco Bilbao, en 1901 nace el Banco Vizcaya, pero las entidades optaron por fusionarse en 1988 cuando el mundo vio la nueva y poderosa corporación que absorbió al grupo bancario Argentaria. Un dato nada menor es que la Bolsa de Bilbao entró en operación un 21 de julio de 1890, antes, en 1886 ya había tomado vuelo la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao.

La ciudad y la región como un todo, brindan un portafolio turístico ambicioso y potenciado por la modernidad, empero los inicios de Bilbao, el medioevo y la historia no pasaron desapercibidos y escribieron con letras de oro unos pasajes inmarchitables que hoy los viejos narran henchidos en el parque de Doña Casilda.

En 21 años Eva, la colombiana emprendedora, aprendió el tesoro que representa la ciudad, encontró en los bilbaínos amigos incondicionales y leales, en más de dos décadas esta paisa con alma colona ha reído, edificado y cristalizado sueños. El hoy no es el mejor, pero por aptitud, seguramente florecerá bienaventuranza en el futuro. Gracias a esta empresaria que igual llora cuando de vez en cuando, un paisano o ella en la casa escucha ese tema nostálgico, yo también tuve veinte años, dejando claro que su alma es joven, alegre y muy quinceañera, con alas, ímpetu y muchos más bonitos sueños.

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