Viernes, 16 Enero 2026 23:59

Salvación fiscal venezolana jalonará comercio colombiano: Umaña Mendoza

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Salvación fiscal venezolana jalonará comercio colombiano: Umaña Mendoza Imagen de Raimond Castillo en Pixabay

El directivo aseguró que hay un marco jurídico establecido que se firmó de manera legítima, mucho antes de las últimas elecciones, el cual facilitará comercio e inversiones.

Antes de presentar al invitado de hoy es oportuno recordar que la hermandad de Colombia y Venezuela es demasiado añeja, tan trascendental como que viene desde tiempos precolombinos. Según los historiadores hubo gran dinámica y permanente exploración de lado y lado, por ejemplo los Arahuacos de donde desprenden los Taínos en tierras caribeñas que lograron propagarse por toda la región, allí hay que decir que los Arahuacos tienen sus raíces en el Orinoco de Venezuela, igualmente hubo presencia en el vecino país de indígenas Caribes de tremenda importancia lingüística para el norte del país que de igual manera pudo expandirse por las tierras de litoral Atlántico generando pavor entre las otras tribus por su carácter pendenciero, desalmado y voraz a la hora de ir a la guerra, de hecho fueron declarados enemigos de los Arahuacos.

Los textos hablan también de clanes o pueblos Piaroa que siendo venezolanos optaron por migrar hacia zonas colombianas como el Vichada y el Guainía aprovechando la navegabilidad del río Orinoco, esta familia indígena entró fácilmente en otras culturas y por eso recorrió los límites de la Amazonía, pero asimismo la región Caribe. Se dice que tuvo un estimable influjo de los Taironas que se asentaron en las costas del Caribe de Colombia.

En ese momento los indígenas dominaban una sola nación, mandaron en un imperio verde y cargado de misterios y peligros que aún persisten, sitios inhóspitos que devoraron conquistadores y colonizadores, desde esos tiempos de reinado ancestral la Pachamama pasó cuentas de cobro muy onerosas en vidas humanas y por eso hoy muchos siguen hablando con respeto y temor de las amenazas que implica desafiar los espíritus o romper el engranaje natural de la maraña, olimpo inherente del jaguar, centinela y responsable de la vida y la conservación.

En aquellos tiempos Colombia era gobernada por indígenas de agua, reconocidos navegantes y amigos del comercio. Los caribes que con pericia poblaron las Antillas y litorales fueron temidos guerreros, pero igual hábiles en la navegación. Su temperamento le dio origen a la expresión Caribe que en Arahuaco significa bravo.

 

 

Los siglos han pasado y la huella ancestral sigue imborrable, tanto así que hoy en el Guainía o la llamada “Tierra de Muchas Aguas”, es fácil ver indígenas Puinave, Curripacos, Sikuani, Piapocos, Guananos, Cubeos y Deanos, todos de una misma selva bajo los cielos de Colombia, Venezuela y Brasil, pero para ellos una sola nación, la de la yuca brava, las malocas y la pesca del desafiante pirarucú, lugar apacible para el gran gato manchado, la venerada Panthera Onca, que cruza caseríos de manera furtiva y sigilosa viendo cómo las mujeres le dan vida a las más bellas artesanías.

Esas son las familias prehispánicas que sobrevivieron, inclusive a la república y a prácticas recientes de caza humana. Los indígenas de Venezuela y Colombia fueron, con la misma sangre circulando por sus venas, creando asentamientos en sabanas, llanuras, selvas, transitaron sin temor alguno por las estrechas rutas andinas en las frías montañas, bajaron al Caribe y poblaron Centroamérica. En síntesis, fueron pueblos valientes y sin miedos, hechos de lo mismo y aferrados a la tierra y su entorno limpio, desde hace miles de años, los países vieron diversas familias o distintas características lingüísticas ya que se habló Arawak, Chincha y Caribe, eran personas desconfiadas, totalmente belicosos y por eso la frontera vio terribles enfrentamientos, como igual ocurrieron en zonas altas y el Caribe, todo mucho antes de la llegada de los españoles y otro grupo de europeos de ingrata recordación.

Después de la época precolombina, vino una hermandad edificada y afianzada por cerca de 300 años desde la colonia en momentos en los que se mostraba imponente una tierra hermosa, poderosa y pletórica de riquezas que motivó la Gran Colombia, ese estado creado en 1819 en el Congreso de Angostura y terminada de rubricar en el Congreso de Villa del Rosario de Cúcuta en 1821 que unió a la majestuosa Nueva Granada, hoy Colombia, articulando a Venezuela para formar una promisoria nación a la que luego se acoplaron Panamá y Ecuador cuando ingresaron por separado a la confederación Quito y Guayaquil.

En la relación de Colombia y Venezuela ha pasado de todo, experimentó momentos muy gratos y otros para el olvido, después de conformar una sola unidad administrativa vino la separación de Venezuela en 1830, dejando un compendio llamativo en donde quedaron herencias culturales, históricas y una frontera frecuente para las dos repúblicas hermanas por donde ha transitado comercio, desarrollo, migraciones, contrabando, pero en esencia familiaridad, apego y respeto, una condición vulnerada por tensiones y diferendos de alguna manera absurdos que en su momento no supieron separar las agendas, involucrando política con comercio y crecimiento económico, algo incomprensible para dos países que comparten su historia siendo muy, pero muy afines en muchos aspectos.

 

 

Colombia y Venezuela comparten nada más y nada menos que más de 2.200 kilómetros de frontera, esa que consolidó familiaridad puesto que no en vano existe un vetusto vínculo cultural.

Los tiempos han pasado y en la relación se vio de todo, animadversión, historias de amor, familias 50-50, reconocimiento de una bilateralidad necesaria y natural, pero asimismo problemas fronterizos, tropiezos diplomáticos y retos afines por la necesidad de combatir la ilegalidad y los grupos dedicados al narcotráfico. Puede decirse que el momento más tenso se dio entre 2015 y 2022 cuando el depuesto presidente Nicolás Maduro decidió ponerle candado a los pasos fronterizos generando caos comercial y de abastecimiento, todo en una discusión en la que Colombia no ayudó, llevando siglos de hermandad al botadero, decisión que aún se cuestiona en Cúcuta y San Cristóbal. Con la llegada al poder del presidente Gustavo Petro la agenda se destrabó y con ella paulatinamente fue reviviendo el comercio, muestra de sólida hermandad y necesidad de verdadera cooperación.

Hoy los países viven su momento más complejo por las increíbles decisiones estadounidenses que ante el desespero por sus indicadores económicos y pérdida de terreno frente a potencias emergentes como China, Rusia e India, decidió desempolvar la Doctrina Monroe, una abusiva y demencial política gestada por el presidente James Monroe en 1823 en la que determinó unilateralmente y desconociendo la autonomía de los pueblos, que el continente americano no debía ser intervenido por potencias europeas, acción que se consideraría agresión a Estados Unidos que en el torpor del momento le dio vigencia a una frase si se quiere ridícula y amenazante, “América para los americanos”. Algunos han tildado de lunático e ilógico el planteamiento del señor Monroe que con su desmedida e ilegal iniciativa pasó por alto la lucha de las naciones para alcanzar su independencia, enfrentamientos que costaron vidas, dinero e injusticias, de lejos una propuesta indecente y sumamente peligrosa, a tal punto que hoy tiene al mundo contra la pared.

Eso que nació como una prevención colonialista migró a una política hegemónica, agresiva y temerariamente expansionista que terminó en la intervención de Estados Unidos en varios países de Latinoamérica y el Caribe, llevando detrimento, ruina y luto. Varios analistas en el mundo tildan este nuevo capítulo al amparo de la infausta disciplina como avasalladora, irregular y precipitada porque desconoce leyes, autonomías y hasta el mínimo sentido común. Hoy los debates son múltiples y algunos creen que podría venir un efecto boomerang en donde Estados Unidos podría terminar en lo más profundo de una crisis que ya se siente pues en ese país norteamericano hay descontento social, una deuda externa impagable, movilizaciones, enfrentamientos recurrentes con los estados, descomposición social, deterioro de la infraestructura y para muchos, violación de los derechos humanos, algo delicado porque estiman que la gran amenaza del mundo es Estados Unidos, un país sin gobierno interno, pero un mandato asumiendo preocupantes riesgos exógenos y geopolíticos.

 

 

Actualmente Venezuela es un país herido e injustamente vulnerado porque eso que se asumió desde Washington como un derrocamiento, sin justificación alguna, pasó a ser un visible saqueo, la apropiación del petróleo y los recursos naturales, una toma que tiene al mundo boquiabierto porque si bien el golpe se dio en América Latina, ya hace metástasis en todo el globo, genera mucho ruido. Hay mucho por analizar desde el punto de vista económico y social, pero es mejor dar espera porque de a poco se desmorona un imperio que toma medidas, no como muestra de fortaleza sino de alarmante debilidad, repito, el tiempo, más temprano que tarde hablará y la razón no es halagüeña para los nacidos en Estados Unidos, las cosas no se están haciendo bien y lo peor alejadas de la coherencia y la probidad.

Por lo pronto es mejor ocuparnos de Venezuela, su actualidad y su devenir, este país, el socio natural de Colombia, experimentará cambios, habrá reactivaciones y podrá tener bienestar, de hecho acopia en el subsuelo cerca de 300.000 millones de barriles de crudo y esa riqueza totalmente propiedad de Venezuela debe mejorar las condiciones del país, su potencial energético que en algunas décadas será inútil, está llamado a reactivar la economía y a darle altas dosis de optimismo a una nación opaca, incrédula y agobiada porque como algunos dicen, se salió de un mal para entrar en otro, igual, hay democracia, instrumentos y salidas para mejorar, tan solo será necesario tomar aire, mirar para adelante y trabajar comprometidamente por la restauración, no hay nada más por hacer.

Para abordar temas estrictamente comerciales y económicos sobre Colombia y Venezuela Diariolaeconomía.com habló con el exministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña Mendoza, actual presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio Colombo-venezolana quien desde la tribuna de la sociedad civil y la academia expuso que eso que resulta bueno para las comunidades y las fronteras de los dos países es muy sencillo habida cuenta que los pueblos demandan paz social, económica y ambiental, todo dentro de entornos de desarrollo sostenible. En su lectura especificó que independiente de cual sea el gobierno y de lo que se puede observar más allá de la infame forma como los norteamericanos abordaron la nueva Doctrina Monroe, que reforzada están planteando, es que lo que se produce en Venezuela desde el punto de vista económico es bien paradójico con respecto a lo que acontece políticamente. El directivo indicó que en cualquier caso lo que hay en el país hermano hoy por hoy con todas las medidas que se están adoptando desde el nuevo gobierno venezolano, con la presidencia de la designada mandataria Delcy Rodríguez, implica que habrá cierta recuperación económica que podría ser muy grande por el pago de las acreencias que tiene Venezuela con respecto a los Estados Unidos y el control del petróleo, pero insistió que algo va a significar recuperación económica.

En su análisis, Umaña Mendoza, como persona conocedora que ha respetado profundamente desde hace más de 30 años la relación de Colombia y Venezuela recalcó que esa posible redención económica venezolana que será trascendental va a jalonar tanto el comercio como la inversión en Colombia, pero manifestó que ya como ex funcionario que participó en el gobierno Petro durante casi dos años, tiene que reconocer que talvez el principal gestor de esa apertura de las fronteras y las relaciones fue el Primer Mandatario por cuanto se crearon todas los mecanismos institucionales con un gobierno legítimo en su momento pues no se supo qué pasó más adelante con las últimas elecciones. Lo hecho para entonces, que le dio vida a la agenda binacional, subrayó, con un mandato genuino, permitió crear todos los acuerdos internacionales con Venezuela que están rigiendo con la firma de un gobierno constitucionalmente reconocido, un ejemplo fue el Acuerdo de Alcance Parcial, APP, el número 28 en materia comercial que le dio viabilidad y forma al transporte, convenio de la mayor importancia ya que implicó los modos terrestre, soluciones multimodales y sobre todo transporte aéreo, pero destacó que hubo mucho más en desarrollo de ese arreglo fundamentalmente logístico.

 

 

 

“El tratado de protección de inversiones con Venezuela inclusive puede ser un puente para las posibles inversiones de los estadounidenses porque es el único pacto o herramienta para el arribo de capitales que existe en el vecino país con países del mundo occidental. En general todo lo que se hizo con el gobierno venezolano fue en el marco de la legalidad, con un gobierno reconocido en ese momento y pese a que el presiente Gustavo Petro expresó sus dudas por la última elección a la presidencia de Nicolás Maduro, lo cierto es que en ese instante el mandato era plenamente legítimo y en consecuencia, todos esos acuerdos internacionales están plenamente vigentes y ratificados, cada uno de ellos por el Congreso de la República de Colombia, por el legislativo de Venezuela, por la Corte Constitucional colombiana y su homóloga Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, en Venezuela, por lo tanto el marco jurídico está establecido y seguramente esa recuperación económica significará para distintos sectores productivos mayores posibilidades tanto de importación como de exportación desde Venezuela y un mayor intercambio”, apuntó el presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio Colombo-venezolana Germán Umaña Mendoza.

 

Recalcó que, por eso, desde el punto de vista del comercio, habrá una mayor recuperación en 2025 versus 2024. Dijo que en el año que acaba de terminar sin tener en cuenta el transporte aéreo y el marítimo deja una buena sensación puesto que las operaciones mercantiles binacionales alcanzaron en diciembre 1.187 millones de dólares, un crecimiento que puede ser del 10 por ciento.

El directivo recordó que a la hora de hacer cuentas en materia de comercio formal e informal no se puede obviar que entre 35.000 y 40.000 venezolanos pasan diariamente a territorio colombiano y los estudios de la Cámara de Comercio Colombo Venezolana muestran que eso puede significar entre 500 y 600 millones de dólares, ello sin contar las actividades de contrabando que sigue existiendo y pesa aproximadamente 20 o 25 por ciento.

 

“Al sumar los 1.200 millones de este año más los 500 millones, calculando por lo bajo ese comercio circular que se hace diariamente, son 1.700 millones de dólares y 300 o 400 millones de dólares adicionales que todavía existen, reconociendo que por fortuna hay una mayoría formalizada con cifras que hablan de un 80 o 90 por ciento de agentes en regla, sencillamente se está hablando de la frontera más viva de toda Latinoamérica, entonces hay desde luego una paradoja interesante, porque la región está viendo una acción norteamericana con una doctrina Monroe reforzada que pone a temblar gobiernos legítimos y no legítimos si no se someten a los dictámenes de Estados Unidos, segundo, desde el punto de vista político, la transición está con una total incertidumbre, pero ya hay una certidumbre que desprende del acuerdo entre el gobierno interino venezolano y la presidencia de Estados Unidos, pero que desde el punto de vista económico existe una ironía o contrasentido que trae implícita una recuperación visible y posible en el corto plazo de parte de Venezuela lo que resulta positivo también para Colombia, hecho que en el fondo cumple con los objetivos que, como agente de la sociedad civil en donde estoy yo, debemos defender, y tiene que ver con el bienestar de las relaciones y por otra parte la defensa de la apertura de las fronteras”, acentuó el presidente de la Junta Directiva de la Cámara Colombo Venezolana.

 

 

 

Adicionalmente, Umaña Mendoza aseveró que el nuevo escenario binacional no debe ser utilizado por los politiqueros de pacotilla que no descartarán volver a la frontera a crear nuevamente la zozobra y el desconcierto en aras de buscar una mayor dificultad. En segundo lugar, razonó, hay una expectativa desde el punto de vista de la sociedad civil que para el sistema cameral binacional está por verse una vez se conozcan cuales van a ser las consecuencias de la visita del presidente Petro a los Estados Unidos de Norteamérica de las salidas que deben acordarse con el gobierno venezolano para tratar de combatir las prácticas ilegales que existen en esa inmensa frontera que divide a Colombia y a Venezuela.

Sobre ese particular, el ingeniero industrial, profesor universitario y escritor sostuvo que lo único que se puede decir desde la academia y la sociedad civil, es que cualquier proceso para combatir el narcotráfico y todo el andamiaje ilícito que converge en la frontera, se hace con el desarrollo sostenible, con una economía que inyecte recursos suficientes para sustituir los cultivos ilícitos por formas de vida adecuadas para los pobladores de esos confines.


Hay logros del pasado que tardarán en retomarse

Hay un recuerdo que se puede confundir con melancolía y fue ese comercio vertiginoso que tuvo la frontera, unas ventas que en su momento sobrepasaron los 7.000 millones de dólares, ratificando que Venezuela es el socio natural y Colombia el proveedor ideal, como se ha dicho en este artículo los tiempos cambian y algunas cosas podrán no volver o quizás recuperar dinámica de manera paulatina. Umaña Mendoza dejó claro que en su momento se proyectó que al final del actual gobierno el comercio binacional podría estar por el orden de los 1.600 millones de dólares, cifra que en efecto se va a cumplir, empero recalcó que en esa paradoja entre lo político y lo económico si Venezuela recupera sus cifras y crecimiento, el repunte mercantil se dará mucho más rápido, de todas maneras el directivo fue consciente y puntual ya que indicó que en mucho tiempo ese intercambio no llegará a los niveles históricos o al registro de 2008 cuando la factura superó los 7.000 millones de dólares.

Para que los buenos tiempos regresen, anotó, primero tiene que recuperarse Venezuela y volver a esa Venezuela sólida y demandante antes de la caída del 75 por ciento de su Producto Interno Bruto. Umaña Mendoza puntualizó que lo lógico es que, si hay crecimiento económico en el país vecino, prospera el comercio y las inversiones entre los dos países con muy buenos reductos para Colombia.

 

 

 

“Eso está por verse, pero todos los indicadores muestran que, si no hay incertidumbres y cuestiones muy difíciles, Venezuela tendrá una recuperación demasiado importante”, expresó Germán Umaña Mendoza.

 

En la actualidad Colombia le vende a Venezuela vehículos, autopartes, alimentos y se reportan unas exportaciones de ganado supremamente importantes, igualmente productos agroindustriales, productos de confitería de una forma extraordinaria, también hay un intercambio en materia de productos de acero interesantes como también todo lo que tiene que ver con la recuperación del sector eléctrico en Venezuela, situación que abre mercado a transformadores, cables y conductores eléctricos, en síntesis viajan productos de consumo inicial, algunos de consumo durable y bienes intermedios para la recuperación del aparato productivo venezolano.

Otros movimientos importantes en despachos se ven por el lado de la petroquímica más de Colombia hacia Venezuela que a la inversa, evocando que otrora la petroquímica básica era de Venezuela hacia Colombia. Toma fuerza igualmente el mercado de agro-partes con destino a Venezuela y todo lo que tiene que ver con la recuperación de la parte minera de Venezuela que se estaba dando con otros países diferentes a Estados Unidos, pero también se hará ahora, indicó Umaña, en lo minero, lo petrolero, las tierras raras y todas esas cosas, en donde Colombia salta a la palestra por ser el proveedor de corto plazo just in time de la mayoría de las minero-partes que pueden recibirse en Venezuela.


La frontera debe aprovecharse de mejor manera

No cabe la mínima duda, la frontera es ese tercer país en donde todo pasa, generalmente es la zona olvidada y en donde los estados dejaron de invertir y hacer los mejores esfuerzos para evitar las economías espurias, subterráneas y peligrosas, asimismo se omitió el oficio para frenar el crimen organizado, el comercio irregular y muchas prácticas al margen de la ley. De todas maneras, no todo es refutable en estas gratas orillas de los dos países, allí hubo unión marital, crecieron hijos y en esa línea divisoria todos son colombianos y venezolanos, toda una cultura compartida que va desde la manera de expresarse hasta la gastronomía y el boom de los negocios y comercios.

 

 

En la frontera entre Colombia y Venezuela no solo hay sinergias familiares o de consanguinidad, no se trata estrictamente de hermandad pura y mestizaje entre dos naciones sino toda una historia y una realidad distinta que requiere por su naturaleza una mirada especial de los gobiernos, mayor inversión en asistencia social, pero también en sacarle jugo a la geografía y ubicación para crear estructuras productivas y no dilapidar las existentes que serían vitales en fabricación o como parte de las cadenas regionales de suministro, un paso al empleo de calidad y desde luego al crecimiento económico.

En este punto, el reconocido profesional y formador de talentos, dijo que claramente deben identificarse dos zonas muy claras, Norte de Santander y Táchira, esta última, una región venezolana donde hay una infraestructura industrial de la mayor importancia que precisamente con la clarificación del tratado de protección de inversiones, ratificado por los Altos Tribunales de los dos países, nada por fuera de lo legal, pueden implicar una recuperación muy rápida de toda una organización productiva en Venezuela y en la frontera con la participación de Colombia. Apuntó que la otra zona tiene que ver con esa gran Guajira, tierra de indígenas Wayuu y otras culturas, es, a criterio de Umaña Mendoza, una región que se mueve bastante bien y sin mayores dificultades.

La tercera zona dentro de esa extensa frontera está relacionada con el Arauca y la llanura, lugares muy violentos que llevan a la pregunta, ¿qué va a pasar con los grupos armados ilegales que están en Colombia y en Venezuela, ¿qué sucederá con la visita del presidente Petro a la Casa Blanca?, habrá que esperar, pero lo que si es cierto en opinión del presidente de la Junta Directiva de la Cámara Colombo Venezolana, es que no hay nada que decir, por lo menos desde su perspectiva, sobre lo que pueden ser acciones militares, pero manifestó que con tropas o no, Colombia está llamada a adelantar inversión social y acciones económicas para poder sustituir los cultivos ilícitos en esa zona que debe ser de paz y pleno desarrollo que es tal vez el principal conflicto que enfrentan los colombianos.

La frontera históricamente ha tenido sus etapas o ciclos, en ocasiones todo fluye y por momentos reina el caos, pero finalmente ha podido más la consecuencia y la fuerza de ese “tercer país”. Desde el punto de vista de Germán Umaña Mendoza, lo que ha habido entre Colombia y Venezuela en sus fronteras es una manera de disminuir la pobreza absoluta y la pobreza multidimensional, empero también la forma de aumentar el ingreso per cápita, disminuir la informalidad y mejorar las condiciones de los dos lados de la frontera con la excepción de esa frontera violenta tan conocida, pero en general hay de por medio dos pueblos que tienen todo en común y que no se puede sacrificar, reiteró, el bienestar de los países y de las fronteras por los intereses extranjeros o los politiqueros de corto plazo respecto a las elecciones que vienen ahora, pues es infame ver candidatos presidenciales incitando a mayores dificultades cuando en alguna medida las fronteras han tenido un respiro después de siete años de larga noche.

 

 

Hay en medio de la campaña política mucho desconocimiento, desinformación y tan solo embates, nada de propuestas, poco o nada del nuevo derrotero social y económico. Se ve oficio y conocimiento en un sector social que evita la agresión para abrirle campo al debate crucial sobre economía y sociedad. Nada tan pobre y lamentable como lo actual, y es la voz de muchas personas, liberales, conservadores y de otros movimientos políticos que siguen echando de menos a los estadistas del ayer, ve uno en sus rostros frustración ante tan poco en escena. Aclaro, hay mentes brillantes y cargadas de nación, razón de peso para identificarlas y rodearlas, pero con todo el cuidado y el tacto posible porque no será raro ver los mercaderes del voto con lechona y pola a bordo cautivando consciencias.

 

“En diplomacia y política no hay amigos solo intereses, uno debería averiguar por los intereses de esa gente interesada en causar el caos y la destrucción, habría que determinar que es lo que están persiguiendo con eso”, enfatizó el catedrático con una atrayente historia en la Universidad Nacional por casi 45 años.

 

No todo es gris como lo pintan, a juicio de Umaña Mendoza, productores del campo, empresarios y pymes como también los agentes sociales están llamados a construir paz y desarrollo sostenible, muy de la mano con el desarrollo social. En ese orden de ideas, expresó, todos tendrán que trabajar con los gobiernos que estén porque eso hace parte de la ecuación, pero acentuó que en general la Cámara Colombo Venezolana al lado de una comunidad binacional está para defender los principios sociales-económicos, los derechos fundamentales y los derechos humanos desde la sociedad civil.

Si bien en las calles hay corillos jocosos sobe la posición de Washington que quiere mandar en muchas partes, aunque lo ideal sería que gobernara de la mejor manera a los estadounidenses, para Germán Umaña Mendoza esa es la decisión del pueblo norteamericano que tendrá que resolver sus propias contradicciones.

 

 

Para nadie es un secreto que hay enormes dificultades económicas y que seguramente como en 1929 la bomba económica y social estallará en vista que todas las condiciones están dadas, los planetas decidieron alinearse y tan solo es cuestión de tiempo.

Al analizar el mundo, Umaña dijo que lo que hay es una crisis de toda la arquitectura multilateral tanto económica como de Naciones Unidas y claro está financiera al ver lo que ocurre por dentro del Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Mundial, BM. En su observación, toda esa crisis multilateral ha llevado a un imperialismo en donde no hay reglas de juego claras, llevando al globo a una total incertidumbre.

 

“Uno pensaría que hacia el futuro vamos a tener nuevamente un Bretton Woods y una reconstrucción de las entidades multilaterales, pero por ahora estas siguen en crisis y estamos más en una división geopolítica en donde se reparten zonas de influencia, por ejemplo, una para la China, otra para Rusia y desde luego el espacio para Estados Unidos y su mal llamado patio trasero, entre comillas, que dicen ellos, es Latinoamérica y otra, eso creen los países europeos, ¿cómo reaccionarán al respecto? Otra vez es la conformación de bloques, algo muy parecido a lo que en su momento se dio con la Guerra Fría, pero tendrá que volverse a una búsqueda y a ciertos acuerdos multilaterales para tener algunas reglas de juego porque actualmente estamos en un caos multilateral y de las instituciones multilaterales”, precisó Germán Umaña Mendoza.

 

No es descabellado que, en la región por el terreno ganado, la musculatura financiera y los andamiajes empresariales como también logísticos, América Latina logre dar el paso hacia la consolidación de cadenas regionales de valor e intercambio de bienes y servicios para subsistir en un mundo que se hace cada vez más complejo, una iniciativa que debería hacerse con la compañía de países desarrollados, nada pecaminoso pensando en el futuro y como latinoamericanos.

 

 

A este comentario el contertulio apuntó que nadie debe olvidarse que los países desarrollados y los fondos de capital multilaterales son quienes tienen el progreso técnico y el desarrollo de la capacidad humana y allí, subrayó, los latinoamericanos tienen toda una serie de ventajas comparativas nuevas, distintas al petróleo, especialmente en todo lo que tiene que ver con minerales raros, minerales estratégicos y respuesta a la transición energética como lo planteó el presidente Petro que implica una potencial opción para países como Colombia y Venezuela de aliarse con el sur y los países latinoamericanos. Anotó que ojalá hubiese una alternativa desde el punto de vista de la integración de América Latina, pero lamentó que haya tanta división en la región.

Umaña Mendoza concluyó que es un profesor que toda la vida ha defendido la integración latinoamericana, como maestro o catedrático, pero también como actor en la Comunidad Andina a donde asistió a foros multilaterales y de integración regional.

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