La palabra cáncer es con toda seguridad la que más horroriza, deprime y reta, una notificación médica con ese término es literalmente lapidaria, pero salvadora cuando todo se descubre y se trata a tiempo. Según médicos y oncólogos el cáncer no puede definirse como una patología exclusiva o característica, no, el vocablo involucra más de 200 enfermedades, todas diferentes.
No sobra decir que la expresión cáncer es tan vieja como la enfermedad, puesto que incursionó en el año 400 antes de Cristo gracias a los trabajos del tozudo Hipócrates, el médico de la milenaria Grecia quien fue inmortalizado al ser reconocido como el padre de la medicina. Este hombre de ciencia sostuvo que la enfermedad asomaba por una inestabilidad entre los cuatro humores físicos o anatómicos, verbigracia bilis negra, bilis amarilla, sangre y flema.
Hipócrates, todo un adelantado, utilizó de manera original y vanguardista palabras como carcino y carcinoma, partiendo de estos términos la palabra cáncer cuando las afectaciones conducían a problemas con la vetusta enfermedad. Sus discípulos, los médicos de la escuela hipocrática siguieron trabajando en el tema, hicieron varias referencias y crearon tratamientos para enfrentar el agresivo mal. Los estudios y avances fueron destacados, pues los herederos del conocimiento diferenciaban un tumor benigno de uno maligno, la capacidad invasora de los mismos, identificación compleja para la época.
Los siglos pasaron y los imperios romano y griego se fueron marchitando, muy poco quedó de ellos, empero, en la vigencia del imperio bizantino aparecieron nuevos médicos que exploraron y descubrieron los nódulos linfáticos en las mujeres con cáncer de mamá. En ese tiempo las semillas de amapola fueron importantes en los tratamientos paliativos porque combatieron el terrible dolor. Los profesionales tras prestar atención fueron tipificando nuevas modalidades de cáncer y practicaron cirugías para eliminar tumores, práctica que no dio los resultados esperados.
En Europa en el lapso de los años 500 y 1500 después de Cristo, llegan varios tratamientos entre los que se sumaban la extirpación y cauterización de tumores relativamente pequeños. Igual entró en el vademécum pastas de Arsenio, polvo de cangrejo y el uso de amuletos. Desde 1500 se hicieron más frecuentes las necropsias con lo que aumentó el conocimiento sobre el cáncer al interior del cuerpo.
¿Cancerinosaurio?
Qué desafío ha sido el cáncer, por fortuna llegaron inventos y nuevas herramientas para estudiarlo y combatirlo. En el siglo XVII el microscopio de lentes fue determinante para observar células sanguíneas y hasta bacterias, en ese periodo fueron practicadas algunas mastectomías de manera exitosa. El tiempo corre, el reloj y su tic tac hacen parte de la lucha frontal contra el cáncer, los últimos siglos han sido de gran provecho en investigación y avances. Uno de los logros fue definir el origen genético que facilita los procedimientos para atacar la enfermedad. Hoy los médicos saben que la patología no ha cambiado algo que no se ve en los episodios y en cada masa o tumor. A Comienzos del siglo XX, en 1900 el cáncer de pulmón tenía una tumefacción muy particular, en estos tiempos del siglo XXI es el de mayor diagnóstico y el que genera más muertes.
Este mal ha estado presente no solo en el hombre, no se puede perder de vista que un tipo de cáncer está llevando al extermino al demonio de Tasmania y paradójicamente la enfermedad atacó a los mismos dinosaurios, pues hace más de 78 millones de años, un dinosaurio herbívoro conocido como centrosaurus después de caminar de forma cansina, con dolores intensos y en medio de apuro se desplomó y murió junto con otros miembros de su clan, la ciencia descubrió que el animal murió por un osteosarcoma, o cáncer de huesos en una etapa bastante avanzada.
Este caso fue publicado por The Lancer Oncology y ha generado todo tipo de comentarios, pues al parecer el cáncer es una enfermedad milenaria y no clasificada dentro de las patologías modernas, sin embargo, ese interesante debate hay que dejarlo en manos de los especialistas, de todas formas el centrosaurio citado es el primer caso de cáncer confirmado en dinosaurios, la gran síntesis de la investigación.
Una enfermedad de alta complejidad
Los médicos precisan que el cáncer llega en el momento en que una célula se transforma y se divide sin control, alguno. El problema es que las células cancerosas logran larga vida, ya que al no morir como pasa con las células corrientes se hacen vetustas y logran reproducirse incansablemente y destronando las células sanas.
Esta es una patología compleja que puede diagnosticarse en diferentes etapas, en principio puede ser pequeño y localizado, avanzado, en el momento en el que arranca con la invasión de los órganos vecinos al punto de partida de la enfermedad y finalmente el desarrollado, una tercera etapa cuando se dispersa por las vías sanguíneas a todo el cuerpo
Los seres humanos deben prestar más atención a su salud habida cuenta que el cáncer habitualmente se produce por agentes externos al paciente, para algunos oncólogos tan solo el 15 por ciento de esta patología tiene raigambre hereditaria. En opinión de los facultativos, el 85 por ciento de esta compleja enfermedad tiene orígenes externos, que son generalmente diversos, pero en lo que tiene mucho que ver la alimentación, el consumo de tabaco, virus y exposiciones a radiación.
Los médicos hacen recurrentemente advertencias, las exploraciones arrojan que obesidad, exceso de peso y un precario modo de vida se interrelacionan con el cáncer de mamá, colón y próstata por citar algunos. Las alertas están encendidas, los especialistas dicen que el 35 por ciento de los decesos por cáncer tiene como causa la dieta, razón por la cual los médicos recomiendan prácticas o rutinas sanas y aptas para tener una buena salud, algo que iría muy bien con comidas costeras que según dicen, previenen el cáncer.
El consumo de tabaco que se relaciona al 16 o 40 por ciento de los eventos cancerígenos no ataca exclusivamente al pulmón, también afecta y genera el desarrollo de la enfermedad en el estómago, esófago y mama, igualmente en laringe, faringe, hígado, páncreas, riñón y leucemia. El fumador corre enormes riesgos, pero igual las personas que inhalan el humo del tabaco.
Los oncólogos y especialistas no conocen el descanso, trabajan y trabajan, observan y toman juiciosa nota. Un dato conocido en Europa dice que el 18 por ciento del cáncer en sus diferentes expresiones tienen como principio las infecciones en donde hay accionar permanente de bacterias, virus y parásitos. Para no ir tan lejos está el papiloma humano también conocido como cáncer de cuello uterino, de pene y oral. Es bien sabido que la hepatitis B con su virus conlleva al cáncer de hígado y el molesto Helicobacter Pylori el de estómago.
En fin, el tema da para cientos de entregas o especiales y no terminaríamos, es quizás por eso que el cáncer es una enfermedad cruel, dolorosa en la que la humanidad trabaja, pues uno de los grandes retos de la ciencia es encontrar más temprano que tarde la cura a una enfermedad que pone alta cuota en la industria funeraria.
En estos días tuvimos la suerte de hablar con los oncólogos y médicos de la Clínica del Country, fue sin duda una mañana de aprendizaje, pero igual de recapacitación porque hay muchas cosas que no hacemos bien y con ello le abrimos las puertas a una enfermedad temeraria.
La Clínica de El Country fue fundada en 1962 como iniciativa de un grupo de médicos colombianos guiados por los profesionales Camilo Casas Santofimio, Humberto Gómez Herrera y Rodulfo Camero, luego de ideas, propuestas y metas la clínica fue diseñada por el arquitecto Hernando Vargas Rubiano.
El Centro de Oncología para tratar pacientes con cáncer fue puesto en marcha en 2009 y desde sus inicios los médicos han hecho una labor encomiable al servicio de seres humanos y de la vida.
En diálogo con Diariolaeconomia.com, el coordinador de cirugía gastrointestinal de la Clínica del Country Andrés Muñoz Mora, aseveró que en la medida que haya un buen control de calidad en los alimentos importados no habrá ningún inconveniente para la salud humana, sin embargo, precisó que una mala inspección en los abarrotes adquiridos en otros países si debe generar preocupación, básicamente de provisiones relacionadas específicamente con el cáncer gastrointestinal. En ese orden de ideas, expuso el oncólogo, es necesario analizar el asunto desde varios puntos de vista.
El fondo, explicó, es multifacético, ya que por una parte los alimentos importados pueden ser productos altamente procesados que incluyen harinas y azucares refinados que facilitan un aumento de la incidencia de la obesidad en Colombia que como ya se sabe es un factor de riesgo para algunos tipos de tumores como lo puede ser el cáncer de mama, el de páncreas y el de colón.
“Por otra parte, la disminución en la fibra lleva a que los pacientes tengan una mayor incidencia de estreñimiento y ese es un elemento que influye en la génesis del cáncer de colon, aparentemente porque cuando hay una mayor exposición a las sustancias nocivas por parte de la mucosa colónica, es decir en el revestimiento interno del colon, existe una posibilidad más grande de que estos principios redunden en alteraciones sobre las células que comiencen a generar pólipos, finalmente la causa de un cáncer”, declaró el especialista.
En su plática sobre la enfermedad a la que todos temen en el planeta, Muñoz Mora manifestó que las personas deben evitar a toda costa la occidentalización de la dieta ya que Colombia tiene un régimen alimentario extremadamente occidentalizado lo que no solamente ha llevado a cáncer de colon sino en cáncer de páncreas.
Subrayó que la obesidad y la diabetes, añadido a azúcares refinados, todos son factores que aumentan la posibilidad de desarrollar un cáncer de páncreas, uno de los más fatales en cualquier parte del mundo.
El galeno indició que la contaminación de alimentos no debe despreciarse por cuanto hay bacterias y hongos, así como otros microorganismos que pueden sobrevivir dentro de alimentos aparentemente bien conservados, pero recalcó que muchas veces se desconoce el origen exacto del producto y la calidad de la preservación de este.
Un ejemplo frecuente, precisó Muñoz Mora, es la presencia de aflatoxinas en algunos alimentos como los cacahuates, maní, nueces, semillas de algodón y maíz, que facilitan la génesis de cáncer de hígado entre otras cosas.
Las aflatoxinas son una especie de toxinas producidas por cierto tipo de hongo en explotaciones agrícolas, de ahí la importancia de la trazabilidad, un almacenamiento adecuado, buenas prácticas agrícolas y la permanente vigilancia de los alimentos cosechados en el país como también en los importados que llegan a granel en embarcaciones de gran tamaño.
Nitrosaminas y costumbres gastronómicas también exponen
El coordinador de cirugía gastrointestinal de la Clínica del Country, Andrés Muñoz Mora, dijo que hay zonas volcánicas y lugares de siembra en las cordilleras como sucede con Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Santander en donde la agricultura, por la presencia de nitrosaminas, es en efecto un riesgo para la salud animal y humana.
Apuntó que es innegable que la gastronomía colombiana es sugestiva y de grandes opciones, sin embargo, las papas sembradas en el altiplano cundiboyacense y otros alimentos extraídos de los altozanos del país, del Macizo Colombiano y otras partes altas generan algún tipo de reserva.
“No se ha llegado a determinar con absoluta exactitud cuales son las sustancias que traen las aguas o las tierras de estas zonas para facilitar el desarrollo de cáncer, muy especialmente de estómago, pero sí se ha apoyado mucho la teoría de que las nitrosaminas de la tierra se convierten en nitritos y nitratos que facilitan y propenden por atrofiar la mucosa estomacal”, acentuó el oncólogo.
Añadió que una mucosa gástrica con un menor espesor se hace más vulnerable a otro tipo de elementos en vista que como lo dicen los científicos y conocedores, ambientalmente el ser humano está expuesto lo que hace que las personas sean mucho más sensibles o endebles, totalmente abocadas al accionar del Helicobacter Pylori que es otro de los ingredientes que facilita el avance de cáncer de estómago.
Enfatizó que por más de 25 años ha existido la teoría de las nitrosaminas como un ingrediente que junto con otros factores ayuda con el origen del cáncer de estómago.
En la conversación surgió la tesis del investigador y científico colombiano Orlando Castro Cabrera, en el sentido de cambiar el chip de la agricultura porque con suelos adictos a fertilizantes nitrogenados y agroinsumos que envenenan los alimentos y matan personas, no hay manera de garantizar inocuidad, salud y vida.
El asunto que divulga Castro Cabrera es aparte de audaz, consecuente, promueve los suelos vivos y el retomar la agricultura orgánica porque seguir con la síntesis química, el uso de venenos y fungicidas, es el punto final para la existencia de muchos, todo frente a una gran indiferencia que opaca el negocio y la industria de herbicidas y otras sustancias que son tan peligrosas que matan colibríes, abejas y todo tipo de polinizador, en esa lista, dijo, ingresan trabajadores y personas que manipulan los insumos en las haciendas.
La venta de cáncer en alimentos de la que habla Castro Cabrera mereció el comentario de Andrés Muñoz Mora, quien puntualizó que indudablemente los agentes químicos sobre algunos productos y frutos, especialmente aquellos que tienen una piel o una cáscara más delgada, son determinantes de cambios que pueden generar en el organismo humano.
Señaló que en la agricultura a gran escala es difícil preservar las siembras libres de plagas, pero definitivamente es un campo por desarrollar e indudablemente los elementos y fumigantes naturales, así como biológicos, distinto a los químicos, es un ejemplo que la sociedad y los agricultores deben seguir con el fin de lograr cultivos limpios, totalmente sanos e inicuos para disminuir la problemática del cáncer originada en los insumos agrícolas de síntesis química.
Los platos típicos deben consumirse con el mayor cuidado
El tema gastronómico, como anotó el oncólogo, es irresistible e invita al consumo, pues quien no se rinde ante una buena arepa de maíz pelado, a un mute, carne oreada o a otros alimentos pasados por leña o brasas que dan un sabor distinto y muy regional. El humo por ejemplo hace parte de las recetas y las dietas, pero llegó la hora de meter los antojos o las comidas frecuentes y ahumadas en cintura.
El tema consiste en moderarse porque los productos ahumados, supremamente condimentados, las carnes chamuscadas o inclusive crudas que son tan sabrosas invitan a ser más parcos y obviamente a contenerse.
Andrés Muñoz Mora reiteró que las personas deben evitar el consumo de cualquier alimento que esté carbonizado y en segundo lugar recomendó darse un gusto gastronómico tipo regional de manera ocasional, pues no puede volverse una costumbre perpetuada que se transmita a las nuevas generaciones, el platillo o comida típica puede hacerse cada dos o tres meses, ojalá acompañando dichas ofertas culinarias con vegetales frescos en buena proporción, incluso antes de consumir el plato fuerte que puede ser una jugosa y rica proteína.
El cáncer de estómago sigue amenazando la salud y a las personas que no toman correctivos en su vida, con razón un 75 por ciento de los pacientes con este tipo de cáncer tiene una mortalidad a corto plazo. Las cifras mundiales aterran, según los especialistas cada año se reportan más de un millón de nuevos casos y las muertes anualizadas igual pueden pasar de 780.000 en el globo.
El reto es grande, pero con voluntad y disciplina todo es posible, la canasta familiar debe potenciarse con frutas y verduras, es necesario dejar de lado mortadelas, salchichas y otros embutidos procesados, igual alimentos que llegan de la industria de comidas rápidas como la hamburguesa y otros.
