Sábado, 07 Junio 2025 00:21

Unión Latinoamericana de farmacéuticas, urgente necesidad: CIFARMA

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Unión Latinoamericana de farmacéuticas, urgente necesidad: CIFARMA Tomada-de-Diariofarma

Colombia y América Latina han demostrado su férreo compromiso con la fabricación de fármacos, las empresas invierten, innovan y son sostenibles, pero hay que buscar alianzas.

La industria farmacéutica no ha puesto el freno desde que empezó a darse en la antigüedad, el hombre ha echado mano de plantas, animales y minerales para fabricar medicamentos. La búsqueda de nuevas soluciones generalmente ha sido tozuda, innovadora y llena de estudio e investigación. De todas maneras desde la producción de hidrato de cloral, el primer fármaco sintético logrado en 1832 por Justin Liebig y luego llevado a la medicina como sedante-hipnótico en 1869, la industria siguió invirtiendo, apostando por nuevas investigaciones y creando medios para atacar las diferentes enfermedades. Los conocedores afirman que en farmacia no ha habido pausa ni ahorro, dicen que, si bien durante siglos se han elaborado medicamentos, las farmacéuticas siguieron trabajando, transcurso que ha llevado al perfeccionamiento para seguir creciendo en la oferta de fármacos de síntesis química, mejorando las perspectivas de los médicos.

Los medicamentos patentados y puestos en oferta con el fin de curar son el fruto del adelanto, de grandes menesteres y una evolución permanente, todo sobre pilares de química y la conocida construcción, así como producción de compuestos orgánicos, labores que facilitaron la obtención de nuevos medicamentos y compuestos esenciales para los retos cada vez más complejos de la medicina por el cambio climático, la mutación de microorganismos o la misma resistencia bacteriana. El hombre siempre buscó la cura, empezó con hierbas, paso a la alquimia y avanzó a hasta las boticas, pero el asunto no se quedó allí.

Con los años fueron saliendo de los distintos laboratorios nuevos productos como la antitoxina en 1895 con la que se enfrentó la difteria, también fue descubierta la penicilina por Alexander Fleming en 1928, producto antibiótico que empezó a fabricarse en latos volúmenes en 1941, todo antes de un estudio sobre su efectividad por un grupo de profesionales de la universidad de Oxford que dio comienzo a su constatación en 1939. Este medicamento salvó vidas en cantidad porque ayudó a tratar las heridas infectadas.

Las exploraciones científicas no supieron de pausa y de esa forma fueron apareciendo nuevos medicamentos, tratamientos y terapias lo que abarca el debut en el área de fármacos biotecnológicos en el amanecer de los años ochenta en el siglo pasado.

El mundo le debe a muchos científicos e investigadores, pero hay uno en particular que con sus exploraciones y tratados les salvó la vida a millones de personas, el francés Louis Pasteur, más allá de perder tres de sus cinco hijos, de soportar a sus 45 años un derrame que le paralizó parcialmente su costado izquierdo, siguió trabajando en su lecho de enfermo, lo inspiraba su desdicha familiar. Entre 1881 y 1885 descubrió vacunas contra el ántrax y la rabia, pero antes ya había inventado la pasteurización con la que salvó viñedos, igual trabajo con gusanos de seda para evitar un deterioro en esa industria y enfrentó males infecciosos.

 

 

Hoy Colombia atraviesa una fuerte crisis en el suministro de medicamentos, pero no por culpa de la industria que provee a tiempo y en favor de los desesperados pacientes, toda la responsabilidad recae sobre unos intermediarios que no deberían existir porque su labor es especular, subir el precio de los fármacos y llenar sus bolsillos con tratamientos de personas sumamente afectadas por la enfermedad, es tan duro el presente de quienes demandan medicinas para vivir que inclusive quienes reciben medicación para el cáncer no tienen acceso a sus terapias con lo que se niega el derecho fundamental de la vida, un proceder que podría calificarse como delito porque juega con la existencia y salud de las personas.

Es bien sabido que en momentos de la crisis global logística hubo desabastecimiento y dificultad para conseguir materias primas esenciales para producir los medicamentos, pero el capítulo quedó superado y a la fecha la negación de tratamientos sigue dándose, algo que demuestra que el Estado no debe delegar funciones básicas y trascendentales en terceras manos, la salud debe tener pago directo y los medicamentos deben salir de unas firmas que hoy con su posición inhumana dejan mucho que desear, seguramente a los presidentes o directivos de esas fábricas de dinero no les aqueja nada su salud y la de sus hijos es óptima, pero no siempre se está en la mejor ubicación, tarde o temprano Dios y la vida pasarán su factura, de eso no hay duda.

Colombia y América Latina han demostrado su férreo compromiso con la fabricación de fármacos, las empresas invierten, innovan y son sostenibles, pero hay momentos en que la región debería propender por las alianzas o sinergias para fortalecer una industria que de la mano se hace mucho más potente y cercana a la gente, un sector caracterizado por la inclusión y el tejido social, unas farmacéuticas que siguen dando todo para llevar salud, sosiego y calidad de vida más allá de los inconvenientes, de la incertidumbre y de los errores.

En charla con Diariolaeconomia.com, la Directora Ejecutiva de la Cámara de la Industria Farmacéutica de Paraguay, CIFARMA, Astrid Weiler Gustafson, dijo que ante el reto que genera competir con medicamentos de alto costo que no se producen en Latinoamérica sino que se importan por transnacionales impactando los presupuestos de cada país, es necesario promover una integración regional para poder producir soluciones biosimilares puntuales no solo para un país, pues la idea es que todos en América Latina cuenten con un seguro y confiable abastecimiento.

 

 

Consideró que la integración productiva es el camino para poder tener autonomía sanitaria regional. Anotó que esta iniciativa no es otra cosa que un llamado para crear una mesa de buenos componedores, de entendimiento y conciencia para entrelazar las cadenas productivas de medicamentos y facilitar la vida de todos en la región.

Dijo que es necesario entretejer las cadenas porque no todos pueden producir lo mismo ya que países como Paraguay con seis millones de habitantes no pueden autoabastecerse, pero recalcó que si todos elaboran los mismos bienes sencillamente habrá dificultad para impulsar esa integración y por eso debe hacerse un trabajo juicioso que parta de las empresas, de las composiciones societarias y compañías multilatinas de capital hemisférico lo cual facilita una regionalización en la producción y un abastecimiento local.


En medicamentos, la crisis es regional

Sobre la dinámica de la industria y la entrega de medicamentos a la población, la dirigente cameral aseveró que la crisis es latinoamericana porque observa que hay varios países en la región con distintos problemas, pero todos enfocados en el suministro de fármacos que dependiendo de la nación puede tener diversas causas, un tema abordado en cumplimiento del Foro Latinoamericano de la Industria Farmacéutica convocado por Asinfar.

Anotó que igual preocupa en los países que conforman la región el precio de los medicamentos y fundamentalmente los de alto costo para enfermedades complicadas que generalmente son importados y no producidos por las empresas de América Latina, razón por la cual las multinacionales que prácticamente abandonaron la producción en la región, consiguiendo grandes beneficios resultado del lobby que hacen con gremios y voceros ante los gobiernos y organismos internacionales sin que importe los efectos en los objetivos de la salud pública.

 

 

En línea con Tecnoquímicas y otras empresas de la farmacia, es hora de reafirmar la producción farmacéutica local porque solo así hay garantía del acceso que tienen los nacionales a los medicamentos. Hoy las industrias latinoamericanas son sumamente estratégicas en lo que tiene que ver con derecho a la salud por ser las enormes fabricantes de medicamentos competidores y genéricos de probada eficacia, seguridad y pertinencia.

Un hecho real como lo dice Asinfar en Colombia, es que la industria nacional reduce los precios de los medicamentos frente a los importados de multinacionales favorecidas con el monopolio de patentes. Hoy el reto de las farmacéuticas locales es seguir luchando para que los pacientes en la región tengan acceso a los biotecnológicos para enfrentar patologías retadoras como la diabetes, artritis, inconvenientes circulatorios o cardiovasculares y las diversas formas de cáncer.

En opinión de la directiva, hay inconvenientes para la salud como la propiedad intelectual y el patentamiento de productos que ciertamente no reúnen las calidades de altura inventiva y novedad, unas barreras importantes que como se sabe propician monopolios que son a todas luces injustos porque además elevan los costos de los medicamentos.

El problema no es mínimo, no debe subestimarse porque ante la no entrega de medicamentos por parte de los llamados gestores farmacéuticos, en Colombia hay gente que está acudiendo a las hierbas y tratamientos naturales porque hay personas que tienen cáncer y ante la ausencia de la medicación se ponen en manos de hierbas, árboles, frutos y cortezas, este medio conoció de varios casos en donde los pacientes complementan las recomendaciones de las EPS sin eco en los mentados gestores, con fórmulas naturales traídas de la medicina ancestral, un paliativo al incumplimiento, eso sí, un riesgo total, aunque paradójicamente a algunos el tema les funcionó, algo que ratifica el dicho aquel que la fe mueve montañas. Hoy el noni desplazó de tajo a la quimioterapia porque la gente sin medicinas busca algo, quiere vivir y se aferra a lo que sea.

 

 

Astrid Weiler Gustafson expuso que esos son problemas que se deben encarar y consideró que se debe evangelizar sobre la necesidad de bajar los costos, lo cual es posible con producciones regionales que demandan mayores volúmenes para poder abastecer de mejor manera los mercados.

 

“Tenemos que ver la posibilidad también que los medicamentos que compra la Organización Panamericana de la Salud, OPS, sean también regionales, asimismo es perentorio revisar todo lo concerniente con el financiamiento para las industrias porque en Paraguay jamás el Estado a puesto un dólar para optimizar la producción de medicamentos, esa es una labor que hace con mucho esfuerzo la industria, que debe autofinanciarse para elevar estándares y adquirir nuevas tecnologías, luego sigo convencida que esto debemos hacerlo regionalmente y tenemos que encontrar ese actor que nos aglutine en Latinoamérica”, declaró la señora Weiler Gustafson.

 

Paradójicamente la región se une más por el fútbol y la Conmebol que por fortalecer y atender eficientemente los sistemas de salud, pero a criterio de la invitada llegó la hora de la unión de todo el sector farmacéutico para comenzar la producción de insumos estratégicos o llamados API lo cual hace referencia a los Ingredientes Farmacéuticos Activos, que son sencillamente los componentes principales de los medicamentos, explicado de otra manera, son sustancias que generan un efecto terapéutico en el organismo, haciendo que el fármaco actúe y mejore a las personas con una enfermedad determinada.

Subrayó que por el bien de los sistemas de salud y de los pacientes es muy necesario obtener esos insumos para no tener una alta dependencia de China e India.

 

 

En salud hay retos muy grandes que llegan como se dijo por cambios en el clima, mayor desafío epidemiológico y de infectología, pero también en diferentes tipos de cáncer y enfermedades raras o huérfanas que siguen surgiendo, representado un gran choque en los sistemas de sanación. El tema, expresó la Directora Ejecutiva de la Cámara de Industrias Farmacéuticas de Paraguay, requiere de apoyo de los estados para investigación, búsqueda de soluciones y atención de pacientes que llegan con males desconocidos de alto impacto en las finanzas de la salud.

Estas enfermedades raras o huérfanas merecen un adecuado tratamiento y ese es todo un nicho de mercado que un laboratorio mismo podría abastecer a toda Latinoamérica porque ese es un tipo de patología que no tiene un gran número de pacientes que posiblemente no amerite una investigación, pero que al unir el problema como región sería un mercado importante en donde se podría avanzar con exploración, pero allí, reiteró, el Estado debe poner su foco para las investigaciones y el desarrollo de tratamientos efectivos y con una base científica adecuada. A juicio de la dirigente, los gobiernos deberían propiciar la indagación médica en esos sectores.

Sin duda, manifestó Weiler Gustafson, consolidar una sinergia farmacéutica latinoamericana haría de la región toda una potencia global en la producción de medicamentos y tratamientos para superar problemas existentes y apostar por la salud y la vida. Para la directiva, la unión es una oportunidad para alcanzar metas y conjurar apuros, pues la pandemia dejó ver con la mayor preocupación que existe una alta dependencia por los insumos de China e India que también la experimentan la Unión Europea, Estados Unidos y otras regiones del mundo.

Para el caso americano en un 80 por ciento se necesita una relocalización de plantas para la obtención de APIS lo que sugiere una enorme oportunidad para los empresarios latinoamericanos.

Por la amarga experiencia, no solo con el Covid-19, sino con la crisis global logística, el mundo padeció desabastecimiento y carestía porque al no haber buques no contenedores era imposible o muy difícil acceder a insumos farmacéuticos, ante ese escenario Estados Unidos y Europa optaron por buscar nuevos proveedores y esa es una muy buena noticia porque puede incentivar la producción o puesta en marcha de laboratorios en los países de la región de donde saldrían materias primas.

 

 


Falsificación, un dolor de cabeza

Al abordar el tema de la falsificación de medicamentos, Astrid Weiler Gustafson comentó que como pasa en el resto del planeta, Paraguay también enfrenta ese tremendo problema el que calificó de delito doblemente atroz porque juega con la vida de seres humanos que en ocasiones consumen medicinas adulteradas que aparte de adolecer de calidad pueden tener sustancias que amenazan la salud y la vida. Por tal razón, detalló la Directora Ejecutiva, la industria de su país trabaja activamente con la Dirección de Vigilancia Sanitaria con el fin de perseguir ese tipo de flagelos.

El problema no solo llega de afuera, en Paraguay, dijo la directiva, se han localizado fábricas de medicamentos falsificados que se comercializan a través de páginas web dudosas, son carteles, apuntó, que se aprovechan de la desesperación de las personas que adquieren con el mayor desconocimiento esos medicamentos.

Repisó que ante la ventaja que buscan las multinacionales y los gobiernos desarrollados con el tema de la salud, es muy necesario que se logre establecer un diálogo con empresas de la región para establecer la dinámica de la industria farmacéutica y establecer las maneras de curar, enfrentar y tratar las enfermedades.

 

“Si, considero que es debemos sentarnos a hablar y explorar salidas así como identificar un organismo o una vocería porque no hay una supranacionalidad, ya que ahora mismo en el Mercosur nos cuesta integrar las cadenas productivas, pero deberíamos comenzar con integrarnos en el estándar regulatorio para que todos nos movamos bajo la misma disciplina y orden establecido que permita la simplificación de registros de nuestros países, ese sería una muy buena cuota inicial para generar esa dinámica de consenso que se necesita para lograr grandes cosas, sin duda tenemos que articularnos”, señaló Astrid Weiler Gustafson.

 

 

Ante las grandes necesidades de dignidad y vida que hay en la región seguramente será muchos más fácil convencer a muchos de la importancia de unir esfuerzos y experiencias, algo urgente porque se aprendió de la pandemia y de todo lo que está por venir porque nadie puede pasar por alto que la Organización Mundial de la Salud, OMS, está advirtiendo sobre la llegada en breve de otra epidemia o calamidad, aclaró que no han dicho qué es, pero lo cierto es que algo arribará y el mundo lo tiene que saber, pues en salud pública todo se convirtió en una cajita de sorpresas, pero todo eso dice que la región y sus empresas de farmacia deben moverse hacia una necesaria integración.

Por todo lo que se hizo con el Covid-19, por sus desconocidos orígenes y ante un negocio que dejó en la farmacia multinacional miles de millones de dólares tras tranzar con estados, se generó una cadena de dudas, desprestigio, desapego, desconfianza y pérdida de reputación. En su análisis apuntó que ese descredito más el daño causado por las grandes casas productoras de medicamentos a la población, conlleva a retomar las sendas de la ciencia, de la ética y el bien proceder, una labor que les corresponde a los científicos que tienen una gran oportunidad si mezclan sus conocimientos con la inteligencia artificial, el instrumento que puede dar una mano importante para acortar los procesos y hallar nuevas moléculas, haciendo pruebas clínicas con mayor celeridad que años atrás.

La muy amable y capaz Directora Ejecutiva de CIFARMA anotó que hoy en día la mente da vueltas cuando se escucha que si una persona vive 10 años más, ya no morirá de una enfermedad y que si vive 20 años más podrá rejuvenecer.

Otro reto aseveró es el cambio climático y la llegada de nuevas enfermedades o el regreso de otras por cuanto se han tratado casos de peste negra y otras patologías que se creían superadas, pero el tema ambiental, la contaminación y la desidia está abriendo unas puertas peligrosas que pueden costar caro en plata de la salud y en vidas humanas.

 

“Enfermedades como el dengue, chikungunya o el padecimiento viral Zika, son patologías por supuesto que tienen mucha vinculación con el cambio climático y con la salubridad, lo que hace que debamos encarar estas amenazas en el concierto regional porque al no ser un problema de los países desarrollados es un asunto que nos corresponde solucionar a nosotros. Lo cierto es que la globalización no solo lleva y trae mercancías, también es un vector de enfermedad y contagio que nos obliga a tener ojo avizor e industrias preparadas y articuladas”, concluyó la Directora Ejecutiva de CIFARMA, Astrid Weiler Gustafson.

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