Jueves, 08 Septiembre 2016 20:30

Hay que promover la profesionalización de la auditoría interna

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En el Congreso de auditores adelantado en Bogotá se pusieron sobre la mesa los temas de actualidad de esta función que propende por ética y confianza.

Bogotá fue el escenario del Noveno Congreso de Auditoría Interna en Colombia en donde quedó ratificado que este tipo de control es el socio estratégico en la mitigación de los procesos emergentes en los sectores público y privado. El evento convocado por el Instituto de Auditores Internos de Colombia sirvió de igual manera para conmemorar los 45 años de la entidad la cual ha resultado determinante en la optimización de la auditoría como herramienta para el eficaz funcionamiento de empresas y entidades oficiales.

En charla con Diariolaeconomia.com, la presidenta y Directora Ejecutiva del Instituto de Auditores Internos de Colombia, Ana Cristina Zambrano Preciado, sostuvo que en más de 45 años los retos apuntan a una profesionalización de la auditoría interna porque este tipo de labor no se hace al amparo de una profesión o de un pensum razón por la cual se trabaja desde la entidad por tener aulas y facultades de auditoría, no solo en Colombia, sino en 190 países.

El proyecto que es de nivel mundial busca la manera de que las entidades, las empresas y adicionalmente los gobiernos, entiendan que la auditoría interna urge de profesionalización, empeño en el que se trabaja fuertemente en la actualidad.

Con lo anterior se quiere contar con una auditoría más sólida y mucho más confiable en donde la experiencia y el conocimiento sean los pilares básicos de unas mejores prácticas.

“Estamos hablando de las normas internacionales que regulan a cualquier organización o a cualquier entidad como tal y para eso no es ajena la auditoría interna que tiene una reglamentación especial, pero encaminada a mejores prácticas, siempre buscando lo mejor y dando valor agregado dentro de las organizaciones y cuidando que efectivamente el control interno de las organizaciones esté debidamente protegido”, declaró la señora Zambrano Preciado.

Cabe precisar que la auditoría interna colombiana goza de buena salud al igual que de inmejorable prestigio porque 17 años atrás fue posible tener la visión de cómo ésta labor podría estar muy bien cimentada en Colombia. El proyecto nacional del Instituto de Auditores Internos que nació en 1971 estuvo en el cuarto del desdén por casi 30 años.

La presidenta del Instituto apuntó que hubo vacíos e inclusive llegó el momento en que no se conocía nada, pero la visión concluyó que la auditoría interna era algo muy importante para el país y para quienes ejercían estos menesteres de precisión y transparencia, motivo por el cual se hizo una apuesta que llevó la auditoría doméstica a pedestales de preferencia y reconocimiento. El Instituto reconoce que sin ese ojo avizor y sin la inquietud expresada en su momento, la auditoría interna no hubiese sido reconocida ni siquiera en Colombia porque para ello se necesita gente con visión amplia del tema y un liderazgo puesto a toda prueba.

Es innegable que el nuevo entorno de globalización conllevó a un sinnúmero de tendencias que hicieron convergencia en el mundo porque la percepción en el tema de la auditoría interna es muy diferente toda vez que el auditor interno es el consultor y el asesor que si bien es cierto continúa siendo un proceso de evaluación dentro de las varias actividades de la organización, lo real es que es el bordón de los directivos respecto a los proyectos que son desarrollados en cada empresa o entidad.

A la fecha hay algunas dificultades en auditoría y tienen que ver con la falta de concientización por parte de algunas empresas frente al control, no solo en el frente corporativo o privado sino también público.

“Por momentos surge una especie de enfrentamiento porque el auditor siempre se ha visto como la persona que cumple funciones de Policía, de evaluador y de crítico de los procesos organizacionales o del sector público, pero muchos no se han fijado claramente que el auditor tiene un cambio tanto en la visión como en la tendencia que los potencia como consultores al interior de las organizaciones", adujo.

El Instituto de Auditores Internos de Colombia cuenta algo más de 1.300 expertos en el tema pero a nivel país el número supera los 5.000. La vocera explicó que hay que tener en cuenta que en Colombia operan multinacionales y que de igual manera se hacen a los servicios de este tipo de consultores lo cual aumenta la estadística.

“Solamente en el sector público hay 1.500 auditores que son llamados jefes de control interno, muy entre comillas, pero el país suma más de 5.000 profesionales en este campo”, comentó la Presidenta.

Destacó la calidad de los auditores nacionales y reconoció que la parte académica en este caso juega un papel primordial dentro de la capacitación y el entrenamiento. Sostuvo que Colombia está muy bien posicionada con respecto al pensum en lo que tienen que ver con auditoría interna, haciendo la salvedad que la auditoría como tal no es una profesión, pero si un oficio de exactas lecturas de mercado y de movimientos verticales en las dinámicas empresariales o institucionales.

Para la experta, los auditores internos son personas con diversas orientaciones y con una particular visión para sortear o manejar situaciones que se presentan en los sectores público y privado con reconocimiento internacional.

Los versados en este frente a nivel mundial reconocen la enorme reputación de los auditores internos en Colombia en donde la labor no se ve como el patito feo advirtiendo que hace falta mucho por optimizar, pero que claramente pone al país en las grandes ligas.

“A los auditores nos ha ayudado de manera considerable el sector financiero y las superintendencias y justo hoy se habló sobre la parte de cumplimiento, igual de la competencia y qué es lo que en esencia no se debe ni se puede hacer porque muchas veces hay actividades propicias para que los auditores adelanten procesos de evaluación", recalcó.

Zambrano Preciado dijo que con la entrada de la apertura económica y con la nueva tendencia de mercados globalizados el trabajo de los auditores internos se multiplicó y adicionalmente a estos expertos les llegó un ítem favorable y es la certificación de sus capacidades.

Agregó que diferente a muchas profesiones, el auditor interno tiene una acreditación más amplia y es certificado porque sencilla y llanamente se certifica a la persona con respecto al conocimiento, a la experiencia, al apoyo, a las mejores prácticas y al valor agregado que da dentro de una organización.

Hay que decir que los auditores deben presentar un examen bastante riguroso, en este caso pasar tres ciclos y así lograr la certificación lo cual resulta muy difícil porque se evalúan las tendencias, es decir no Colombia o Latinoamérica como tal sino un universo de conocimientos que permitan adelantar un trabajo de talla y perfil internacional.

Educando a papá

Evocando las tiras cómicas de los tradicionales periódicos colombianos, los auditores tienen que trabajar con algún tipo de indisciplina al interior de las empresas y con muchos descuidos de parte de los dueños de las factorías, motivo por el cual se trabaja como educando a papá.

“Hoy tenemos la fortuna y podemos decir a los cuatro vientos que es muy bueno ser auditor interno, talvez hacia atrás el nombre ni siquiera existía, no había distinción ni reconocimiento, pero hoy en día se escucha esa voz amable que sale del alma y que dice me siento orgulloso de ser auditor interno porque se presta por este vehículo un valor muy amplio al interior de las organizaciones. Estamos hablando de una Junta Directiva, de un comité de auditoría y del gobierno corporativo de la misma organización, es decir tenemos muchos sitios y adicionalmente muchos procesos que pueden dar apoyo”, especificó la Presidenta del Instituto de Auditores Internos.

Sobre los paradigmas de la auditoría en el mundo la respuesta no es asunto fácil porque en este tema cada país maneja una faceta la cual está muy atada a la reglamentación. Según la Directora Ejecutiva, en América Latina hay una reglamentación muy firme en lo que tiene que ver con el sector público y en dónde la exigencia para el auditor es por ley aclarando que no así para el capítulo Colombia.

A nivel mundial no se trata de reglamentaciones o leyes, pero sí se tiene en cuenta el escalafón de cada experto en el asunto de auditoría. En este tema es determinante la cultura porque no se puede hablar de un modelo específico toda vez que la cognición y esa preparación la va dando el entorno Per sé.

“No podemos decir que el mejor modelo de auditoría lo tienen los asiáticos, los ingleses o los americanos, no, cada país tiene excelentes profesionales, muy creativos, llenos de iniciativa, con conocimiento y entrega por su trabajo para hacer, no una buena, sino la mejor labor”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

 

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