Domingo, 03 Mayo 2026 09:26

Venta de libros crece por quinto año consecutivo. FILBO, un éxito: CCL

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La industria despachó 39.4 millones de ejemplares por uno monto de 1,06 billones de pesos. La Cámara Colombiana del Libro está segura que con mejores métodos subirá el índice de lectura.

Los libros siguen siendo amigos fieles que acompañan la mente y obsequian conocimiento, estos ejemplares son milenarios, han plasmado capítulos trascendentales de la humanidad, de hecho, en ellos está registrada la historia en detalle, esa que se contó en tablillas de arcilla hace 3000 años en Mesopotamia, otra que se plasmó en rollos de papiro en el antiguo Egipto y todo el compendio documental escrito en el pergamino del valioso códice romano. La historia del libro es bien interesante porque desde las cavernas el hombre ha querido comunicar o narrar escenarios o pasajes de la vida y el desarrollo, por eso el interés que suscitan petroglifos, pictografía y el arte rupestre.

El mundo avanzó y en la milenaria China de emperadores fue inventado el papel, posteriormente en Alemania en 1450 Gutenberg le da vida a la imprenta de tipos móviles luego, allí se imprimió el primer texto conocido, la Sagrada Biblia y con ello vino toda una revolución editorial y de artes gráficas que masificó el libro logrando una importante expansión y masificación del conocimiento, unas técnicas y una manera de aprender y explorar otros mundos hasta la llegada de la propuesta digital.

Hablando de conocimiento hubo hechos lamentables en la historia y uno de ellos tiene que ver con la destrucción de la biblioteca de Alejandría que fue fundada en en siglo III antes de Cristo por una dinastía egipcia amiga del saber, la ptolemaica. Este fue sin duda alguna el máximo centro de conocimiento del mundo antiguo ya que alojó según los testigos de la época 700.000 rollos de papiro aproximadamente, una información de gran valía con testimonios y hechos documentados en un tiempo trascendental en el desarrollo de la humanidad.

 

 

La Gran Biblioteca de Alejandría que operó cerca al palacio real y al museo fue igualmente un centro de investigación que reunió grandes pensadores y hombres de la literatura y la filosofía de la talla de Arquímedes y Euclides.

Más allá de que su marchitamiento tuviese un momento caótico en el 48 a.C, con el tiempo llegaron otros acontecimientos, verbigracia fuegos provocados, guerras y agotamiento del presupuesto. Lamentablemente tuvo una destrucción que se dio por etapas hasta su desaparición total que conllevó a la evaporación y pérdida de registros históricos trascendentales toda vez que se habla de un trabajo de escribas y autores que detallaron episodios particulares de política, historia, economía, literatura, religión, astronomía y muchos otros temas.

Aquel sitio que se construyó bajo el mandato de Ptolomeo, quiso tan solo acopiar el conocimiento del mundo razón por la cual eran esenciales temas como filosofía y astronomía. Esta biblioteca fue un icono de saber helenístico, un punto de traducción y formación.

Quedan en los antecedentes el incendio que propició Julio César en el 48 a.C que figura como gran responsable de la catástrofe del sagrado templo del conocimiento, otros hechos que impactaron el banco de registros y pensamiento como también el incendio del Serapeo en 391 después de Cristo. Como si fuera poco con la conquista Árabe en el 642 d.C fueron quemados los últimos libros por orden del califa Omar, sin embargo, sobre este último hecho no hay plena certeza.

Los siglos siguen a paso acelerado y el libro fue evolucionando, también las bibliotecas y librerías, cabe anotar que fue muy importante la biblioteca de Asurbanipal vigente desde el siglo VII a.C, considerada una de las más vetustas con registros en tablillas de arcilla. De todas formas, la librería con mayor antigüedad en el globo y que hoy sigue funcionando es la Bertrand fundada en Lisboa en 1732.

 

 

Esta librería, símbolo histórico y cultural de Portugal fue afectada en 1755 por un terremoto, pero logró pararse, conservar títulos y seguir a plenitud hasta los tiempos actuales dejando ver que goza de muy buena salud.

Los años han mostrado la Biblia como el primer libro impreso, pero sería injusto no reconocer o dejar de evocar que a nivel literario hubo un primer libro y es nada más y nada menos que la Epopeya de Gilgamesh, escrito en tablillas de arcilla en la Mesopotamia antigua hace 2000 o 2500 años a.C. Esa añeja obra cuenta las aventuras del rey Gilgamesh de Uruk, una obra que lleva una mixtura sugestiva, mitología sumeria con enseñanzas de vida.

Es un hecho, los libros son pasado, presente y futuro, de hecho, obras como las del escritor y dramaturgo francés Julio Verne aportaron o inspiraron con sus contenidos de ficción muchos de los descubrimientos y logros del hombre moderno, es visible que escribió desde 1863, pero con sus renglones en los siglos XX y XXI.

Con rotundo éxito avanza la Feria Internacional del Libro en Bogotá, un evento que llena hasta los bordes las instalaciones de Corferias, recinto que hoy empieza a despedir una versión para el recuerdo porque rompió récord en asistencia y en venta de libros. Independiente de los desafíos, las industrias gráfica y editorial siguen dinámicas, vivas y proyectadas para el mañana porque inexorablemente y como venga la historia se sigue contando, se sigue escribiendo.

 

El presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro, CCL, Emiro Hernán Aristizábal Álvarez le dijo a Diariolaeconomia.com, que desde sus inicios en abril de 1988 luego de la encomiable iniciativa del escritor Jorge Valencia Jaramillo, la Feria Internacional del Libro ha sido un reto grande que ha dejado las mejores sensaciones puesto que mantiene un particular estilo, un manejo rígido de la parte cultural, de los eventos y hasta en la fase de determinar cuál será el país invitado, todo cúmulo de trabajo, compromiso y disciplina, apuntó, ha hecho que la feria crezca de manera importante cada año puesto que repunta periodo tras periodo en visitantes, en agenda académica, programas culturales, información y manejo mediático y lo más importante, resaltó, crecen los lectores que están interesados en los diferentes títulos.

En cumplimiento del gran encuentro cultural, Aristizábal Álvarez reveló que en Colombia las ventas de libros crecieron durante 2025 en 7,5 por ciento. Lo anterior se traduce en que durante el periodo anterior la industria despacho 39.4 millones de ejemplares en tanto que fueron editados 19.024 títulos.

Según el presidente Ejecutivo de la CCL, los datos estadísticos son alentadores toda vez que el crecimiento sostenido en el sector se traduce en mayor dinámica en la producción editorial, generación de empleo y el afianzamiento de los canales de comercialización, haciendo que el conjunto de la industria editorial debido a su fortalecimiento, funcione como un actor trascendental en la economía cultural de Colombia.

 

 

Los datos invitan a seguir trabajando, expuso el dirigente ya que en plata blanca el sector editorial vendió en 2025 1,06 billones de pesos, un repunte como se anotó del 7,5 por ciento frente a igual periodo de 2024 año en el que las ventas llegaron a 990.456 millones de pesos. Un punto igualmente relevante es que el año pasado se imprimieron 38.5 millones de libros, un crecimiento notorio de 12,3 por ciento frente a 2024 cuando la cifra llegó a 34,2 millones.

El presidente Ejecutivo de la CCL anotó que, al analizar las ventas por títulos, los aumentos más significativos se vieron en educación con 34,8 por ciento y técnico-científico que cerró con 31,6 por ciento. Expuso que hubo crecimiento en el segmento de ficción/no ficción que mostró un 10,6 por ciento. Llama la atención que el fragmento religioso cayó hasta ubicarse en menos 29,5 por ciento.

Los resultados dejaron claro que, en ejemplares impresos, educación escaló 20,5 por ciento, ficción/no ficción 6,4 por ciento y religioso 3,5 por ciento, en tanto que el renglón técnico-científico tuvo una variación de -8,6 por ciento. Para la CCL las cifras acompañan y en buena hora reportó que con 2025 se completa el quinto año consecutivo de crecimiento.

Al disgregar el dato de ventas y observar el comportamiento de los subsectores, el resultado deja ver que ficción/no ficción se consolida como el principal bloque de mercado con 425.679 millones de pesos, le sigue educación que reportó 294.935 millones y tecno/científico que facturó 227.786 millones de pesos.

 

“los datos de distribución igualmente son interesantes, el mercado nacional concentró el 91,4 por ciento de las ventas, lo que representó un aumento del 8,1 por ciento frente al año anterior. Las exportaciones crecieron 10,4 por ciento, mientras que las reexportaciones disminuyeron un 22,6 por ciento. Los libros importados también crecieron un 6,0 por ciento, complementando la oferta nacional con catálogos extranjeros y traducciones”, detalló el señor Aristizábal Álvarez.

 

 

En opinión del directivo, por fortuna las cifras del libro están mejorando y eso indexa otros sectores y la cadena gráfica puesto que sigue muy movido el texto de interés general como libros de lectura, los escolares, técnicos y científicos, religiosos y universitario, todos como se pudo apreciar con distintas variaciones, pero comentó que la buena noticia es que el país sigue repuntando en producción y venta de los infaltables libros.

 

Entorno global golpea

Los diferentes conflictos internacionales, más de 50, pero con tremendo énfasis en Oriente Próximo y Europa del Este han generado una serie de contratiempos en la cadena de suministro y un encarecimiento del transporte por la trepada del petróleo y sus derivados como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz, una mala noticia para todos los sectores productivos y desde luego para la industria editorial y la misma gráfica que importa en esencia materia primas, bienes de capital, máquinas sofisticadas y con alto grado de especialización, pero también insumos técnicos muy necesarios para la producción de libros, material publicitario, empaques y etiquetas.

Los colombianos han logrado ganar en la industria editorial una notoria reputación en el contexto latinoamericano, de todas maneras, está en manos de importaciones vitales como papel de elevada calidad, maquinaria para la impresión digital y offset, así como de tintas especializadas.

El país importa suministros de Estados Unidos, su mayor distribuidor, China, importante por las opciones que brinda en maquinaria, tintas y repuestos, México, que despacha material impreso, tintas y máquinas, Perú, igualmente básico por distintos materiales impresos, Suiza y Japón, despenseros de tintas y partes de equipos de precisión, pero allí no termina la lista, están Brasil y los países europeos que asimismo brindan suministro de distintas soluciones y materias primas.

 

 


“En ese sentido todo se afecta y el sector editorial no es ajeno porque la mayoría del papel con el que se imprimen los libros es importada, entonces, si bien ha habido una relativa estabilidad cambiaria, no es lo mismo lo que sucede con el transporte porque esos valores se encarecen, un crecimiento paralelo a los combustibles también costosos y como los libros deben moverse por todo el país, hay desde luego un impacto económico. No somos una isla, nos perturban todos esos efectos internacionales, pero la idea con ello es tratar en lo posible de obviarlos y que el libro llegue con el mejor precio al consumidor colombiano”, aseveró el presidente Ejecutivo de la CCL.

 

Independientemente de que hay estrategias y paliativos, dijo Aristizábal Álvarez, los empresarios tienen que hacer un esfuerzo muy grande o gimnasia financiera para tratar de poner en el mercado libros a buen precio, o subir su valor lo menos posible porque en la medida que el precio suba se puede ahuyentar a compradores y lectores, es decir hay que apelar a la ingeniería financiera para poner títulos con el menor incremento posible al público.

 

Mayor talento igual a mejores ventas

 

 

Dentro del mercado del libro hay una realidad inobjetable y es que con mejores escritores, algo que incluye los clásicos, más abultadas son las ventas y en ese sentido hay buenos reportes puesto que hay autores colombianos que atraen mucho al público, por ejemplo, expresó, Gabriel García Márquez fue el autor más vendido el año pasado en el país, seguramente por alguno seriados que están presentando y por eso Cien años de soledad ha despertado el interés de los jóvenes por leerlo y eso explica por qué sus libros se vendieron muy bien en 2025.

Aristizábal exteriorizó que afortunadamente hay otros autores como Mario Mendoza que vende muy bien, Héctor Abad, Piedad Bonnett, Juan Gabriel Vásquez, es decir autores y autoras colombianas que generan mucho interés. El dirigente gremial especificó que el lector colombiano no busca un título porque sea nacional o extranjero por cuanto verdaderamente les interesa el tema que abordan o tratan, luego el mundo editorial, puntualizó, está totalmente globalizado porque la gente sabe con anticipación qué libro nuevo va a salir al mercado.

 

“Por ejemplo, el libro de Dan Brown que salió el año pasado fue el más vendido, entonces el asunto está en los intereses que despiertan dentro del público y el lector colombiana dadas las redes sociales y todo lo que implique información es un lector globalizado y sabe exactamente qué libros nuevos hay, que lanzamiento se aproxima y si el libro ni se imprime o edita en Colombia, sencillamente los editores lo importan, dicho de otra forma en Colombia se encuentra lo mismo que en cualquier librería internacional en español, naturalmente con autores ibéricos con títulos que no se venden, o en México lo escritores mexicanos, pero generalmente el libro es un producto que se ha internacionalizado y globalizado”, acentuó el presidente de la CCL.

 

Es oportuno recordar que el señor Gutenberg en Maguncia, Alemania, inventó la tecnología de la imprenta, en esa primera prensa fue editada la Sagrada Biblia y desde entonces el libro ha vivido en continuo auge porque gracias a los avances y a una impresión rápida y de precisión, han salido de las editoriales títulos para todos los gustos y necesidades, incluso en tiempos lejanos lo que envuelve los siglos XIX y comienzos del siglo XX, el libro fue la mejor entretención porque fue tiempos de grandes novelistas nacionales y clásicos de una pluma destacada que brillaron y brillarán por siempre.

 

 

En opinión del excelentísimo economista de la Universidad de Antioquia, hay algo sumamente importante y es el libro impreso porque diferente a los nostálgicos discos de acetato que desaparecieron quedando algunos pocos para coleccionistas o las películas que se comercializaban en CD o en formatos Betamax, luego VHS, igual se esfumaron con la era digital y con el libro que también pasó a formato electrónico y totalmente digital logró sobrevivir más allá de los cálculos de Bill Gates hace 20 o 30 años quien pronosticó la muerte del libro y hoy los títulos impresos gozan de perfecta salud.

En Colombia, dijo Aristizábal Álvarez, el 90 por ciento de los libros vendidos son impresos y los datos encajan con las cifras internacionales porque más o menos el libro digital solamente tiene el 10 por ciento del mercado, variable que comparte con el audiolibro, todo porque ese libro que imprimió Gutenberg sigue vigente y con mucho futuro independiente de los procesos y la modernidad tecnológica, empero los tomos o volúmenes impresos reflejan fortaleza y el mayor bienestar.

Una explicación muy válida por parte del contertulio es que el libro digital se ha especializado mucho en el llamado libro técnico, por ejemplo el título universitario, los libros de medicina, ingeniería y arquitectura han ido de manera importante hacia la oferta digital, de hecho hay gente, apuntó el presidente Ejecutivo de la CCL, que prefiere leer en su tableta o en su teléfono, hay demanda y estas opciones se venden en el mercado nacional pues no en vano incorporan a la economía editorial 75.000 millones de pesos aproximadamente, de todas maneras una cifra muy pequeña frente a más de un billón de pesos que canaliza el mercado del libro impreso.

No hay duda, existen los lectores románticos y nostálgicos que prefieren el libro impreso, el olor del papel y la exquisitez que ofrece un buen autor en el género que se quiera, obviamente más gusto se le saca a una novela clásica o a las alternativas literarias de hoy que son demasiado buenas y amenas de leer, la ventaja, subrayó Aristizábal es que el libro que se imprime está a la mano, no necesita ser descargado y no se pierde, quizás puede ser sujeto de robo si se comete el error de prestarlo porque generalmente libro que se presta no se devuelve, pero remarcó que la gran prerrogativa del libro impreso es que siempre está esperándolo a uno en la mesita de noche, sin vacilación alguna, el amigo fiel.

 

 

Otra bondad del libro es que acompaña la vida entera, tiene su espacio en la biblioteca y resulta muy necesario a la hora de buscar actualización o simplemente acudir a los grandes autores para repetir obras totalmente sensacionales. En la inauguración de esta trigésima octava versión de la FILBO, destacó el presidente Ejecutivo de la CCL, el escritor Juan Esteban Constaín habló precisamente de los libros de las bibliotecas tan determinantes puesto que, aunque no los lean, con solo acariciar los lomos de esos volúmenes, la sensación es de total satisfacción y por eso quienes son lectores y quieren el libro, con solo tenerlos la emoción que surge en esos dueños es muy grande.

 

Adiós a las enciclopedias

Otrora fue común y hasta una moda tener enciclopedias en la casa, de un lado potenciaban la educación y alimentaban el conocimiento y por el otro ahorraba el viaje hasta el sector de la vieja Candelaria para apagar incendios académicos en la Biblioteca Luis Ángel Arango, eso sin importar aguaceros interminables o soles caniculares.

En esos tiempos, años 70, 80 y hasta los 90 era usual ver las enciclopedias de Salvat editores, las del Círculo de Lectores, la pinchada Master Enciclopedia Temática, en esos tiempos fue famosa la enciclopedia Espasa-Calpe muy pedida para la investigación ahondada, también la colección del Estudiante de Santillana, famosa en ambientes escolares, existió la Quillet, reconocida por su rumbo autodidáctico y otras que piden más tiempo para su reminiscencia.

 

 

Las recordadas Enciclopedias fueron una afortunada fuente de conocimiento, vacuna contra la ignorancia y una opción de consulta a la mano. De alguna manera mostraban algún tipo de distinción social y salvaron a más de uno en esos días terribles de rehabilitación.

Desde el análisis de Emiro Hernán Aristizábal Álvarez, es difícil, casi que imposible que vuelva la versátil, útil y muy necesaria enciclopedia porque con la aparición de Encarta en 1993, la primera enciclopedia digital, el avance afectó mucho las ventas de las famosas colecciones impresas, luego llegó Wikipedia y ahora entró en boga la inteligencia artificial y motores de búsqueda muy posicionados como Google, todos, nuevos procesos que llevan información inmediata al lector y por eso esa brillante base de consulta que fue la enciclopedia pasó a mejor vida porque la investigación con fuentes ilimitadas está en el computador o en el teléfono que naturalmente se conectan con un mundo inquieto y cargado de todo tipo de información, fruto de las nuevas tecnologías.

Tristemente la era digital y toda su amplia oferta de soluciones fue el camposanto de las bonitas, aromáticas e ilustradas obras de referencia algo que no pasó con el libro, pero que sí condenó las colecciones multitemáticas a su desaparición.

 

Piratería, un flagelo que no conoce pausa

A criterio del presidente Ejecutivo de la CCL, uno de los grandes dolores de cabeza que tiene el sector editorial es la piratería y en ese ilícito, manifestó, hay dos campos, uno la piratería impresa que tiene que ver con el pillo que va y se roba los archivos y los imprime poniendo en venta libros como Cien Años de Soledad y el otro más moderno es quien baja las obras de la red y vende los libros digitales, sin duda dos terrenos de lucha en los que se está trabajando de la mano con las autoridades y por eso se han hecho allanamientos, incautaciones o confiscaciones de libros y equipos, ya en la parte digital, afirmó Aristizábal, el tema es un poco más complicado porque se vuelve una actividad casi transnacional en donde no se sabe dónde están los archivos, una situación en la que se trabaja en colaboración con otros países para poder identificar dónde están o dónde residen esas páginas web que usan ilegalmente los archivos digitales.

 

 

Hacer un cálculo sobre cuánto cuesta el mercado irregular de libros, señaló Aristizábal, no es una tarea fácil, pero se anotó que este flagelo puede representar un 20 por ciento del mercado local que llevado a cifras podría superar con creces los 198.000 millones de pesos, unos números importantes que obligan a trabajar mancomunadamente con las autoridades para erradicar ese cáncer del sector editorial.

Este es un tema espinoso y hay para combatirlo leyes en Colombia, lo importante apuntó el presidente Ejecutivo de la CCL, es contar con los instrumentos que faciliten la labor de la Policía para hacer decomisos y otras diligencias.

 

“Aquí se hizo un avance importante y es que en la legislación se incluyó un adendum que ayudará bastante porque los inmuebles en donde estén vendiendo piratería entran de inmediato a extinción de dominio, un paso adelante porque eso hace que se pueda usar otro instrumento trascendental en esta lucha contra la piratería”, destacó Emiro Hernán Aristizábal Álvarez.

 

La lectura empieza por casa

Para nadie es un secreto que en Colombia se lee muy poco y este inconveniente se puede corregir con pedagogía, un ejercicio que no es potestad única de colegios y universidades sino de los padres de familia que pueden matricular a los niños en la lectura que finalmente es la base del conocimiento, del aprendizaje rápido y del éxito profesional.

Aunque es una tarea colegiada, profesores, catedráticos y progenitores, lo que se debe buscar es que el niño o el joven encuentren en la lectura una actividad placentera y agradable y por eso, especificó el conocedor, lo que no se debe hacer es obligar al chico o al muchacho a leer de manera obligada un determinado libro para cumplir con una tarea, entonces lo aconsejable es mostrarles el lado agradable y en eso hay una labor vital desde el hogar, también desde la escuela y la universidad, en principio leerle al niño desde que nace, llevarle libros infantiles, leerles cuentos y familiarizar al infante con el aprendizaje a través de los libros y luego, según va creciendo, el tipo de texto que va llegando y finalmente en el colegio el profesor deberá encargarse de poner en sus manos un título que resulte ameno y una actividad deleitable, la única forma de tener y sumar lectores porque si son tareas y asuntos algo compulsivos, el muchacho leerá mientras esté en el Colegio, pero de regreso a casa se habrá perdido ese lector.

En asuntos de lectura, reiteró Aristizábal, el asunto funciona cambiando el plano, es decir llevar el libro de lo coactivo a lo divertido.

Otro tema no menos importante, advirtió Emiro Hernán Aristizábal Álvarez, es mejorar la comprensión lectora porque en las últimas pruebas PISA, el programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes impulsado de manera trienal por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, se detectó que el 50 por ciento de los jóvenes colombianos no entienden lo que están leyendo, algo muy grave para la vida laboral y para todo porque no podrán seguir instrucciones o determinar soluciones o decisiones porque no tendrán la capacidad de vislumbrar una fórmula médica.

 

 

Sobre ese aprieto, Aristizábal indicó que leer no es una actividad únicamente para el libro sino de la vida porque la lectura forma, estructura y prepara para todo contexto, desde leer el aviso en un bus, un mensaje que llegue en Internet y muchos otros espacios razón por la cual es fundamental que haya comprensión de lectura, la que nace de aprender a leer bien desde la casa o la escuela.

Como el café, el libro es un muerto que no se deja enterrar, solo que ese texto que pareciera ir a un punto final toma vida y se posiciona en el intelecto y el aprendizaje como un indispensable y loable crisol. El símil con el grano suave, comentó el presidente de la CCL, tiene sentido porque hace unos 20 o 30 años atrás todos tomaban la misma cosa e independiente de sus sabores era un café, pero todo cambió porque en la góndola de un supermercado la gente encuentra hasta 30 marcas y variedades, todas con distintas características, bebestible fino, común o industrializado, de origen, liofilizado, soluble, café de especialidad y todas las opciones que se puedan imaginar, así, conceptuó el directivo, está pasando con el libro porque el lector va encontrando lo que quiere, lo que le gusta y le sabe.

Sobre la FILBO que crece cada vez más, que reúne más autores y lectores año tras año, Aristizábal declaró que el evento es un orgullo nacional porque se trata de una de las ferias en español más importantes del mundo, algo que llena de satisfacción, no solamente a Corferias y a la Cámara Colombiana del Libro sino a todos los colombianos.

 

“Un evento como la FILBO al que ingresan más de 600.000 personas genera agrado porque son personas que masivamente quieren asistir a charlas, conferencias, ver libros, tendencias y lograr el autógrafo de los autores en sus respectivos libros. Creo que es un avance muy importante del país y una muestra de cómo la lectura cada vez está teniendo más espacio en nuestro medio”, expresó el presidente de la CCL.

 

Muchos libros han cautivado a Emiro Hernán Aristizábal Álvarez, no habla de ninguno en particular porque representa a todas las editoriales afiliadas, sin embargo, hizo énfasis en un libro que recomendó y es “El Infinito en un junco” de la escritora española Irene Vallejo, una obra que narra la historia del libro, una síntesis apasionante del mundo antiguo, trabajo que destaca como el papiro, el junco, consintió resguardar o salvaguardar el conocimiento del hombre, un viaje en primera clase en la máquina del tiempo que lleva a Grecia y Roma hasta la poderosa Biblioteca de Alejandría. El exquisito libro, escrito de manera erudita, ya fue traducido a 40 idiomas, el último fue en árabe y eso dice el por qué vale la pena disfrutar la universalidad del afable ensayo que conlleva a leer más.

 

La literatura del ayer está muy viva

 

 

Colombia es cuna de grandes escritores y poetas, son recordado los clásicos como Rafel Pombo, José Asunción Silva y Julio Florez, pertenecientes a unos movimientos literarios que enamoraron e impresionaron en el siglo XIX y los albores del siglo XX.

Igual marcaron una pauta importante Gabriel García Márquez con Cien años de soledad, la presentación magnífica del “realismo mágico”, José Eustasio Rivera con La Vorágine, Jorge Isaacs con la María y otros nombres y obras como Andrés Caicedo con su novela “Qué viva la música”, Tomás Carrasquilla y la Marquesa de Yolombó, seguro una lista mucho más larga por escritores y mentes sublimes.

A propósito de José Eustasio Rivera con la Vorágine, apuntó Aristizábal, es un autor del ayer que aparece como uno los títulos más vendidos de 2025, año en el que se conmemoraron los 100 años de la obra.

 

“Son libros que están ahí y que seguramente por una efeméride o un fenómeno especial surgen nuevamente y entre los libros más vendidos el año pasado la gente volvió a buscar clásicos nuestros y seguramente mañana puede ser con La María, Rafael Pombo y con tantos autores que tuvimos, algo que se suscitó el año anterior con José Eustasio Rivera, uno de los autores que más facturo en 2025 con la famosa travesía que denunció explotación humana y ambiental en medio de la fiebre del caucho, La Vorágine, escrita en 1924”, concluyó el presidente Ejecutivo de la Camara Colombia del Libro Emiro Hernán Aristizábal Álvarez.

 

La CCL cumple 75 años de existencia que lo muestra como un gremio maduro con muchos planes y proyectos para el sector editorial, una serie de esfuerzos e iniciativas que buscan mejorar la lectura en Colombia.

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