Sábado, 17 Septiembre 2022 00:53

Campo y sector lechero, listos para la reactivación: ANALAC

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Campo y sector lechero, listos para la reactivación: ANALAC Imagen-de-Iris-Bock-Cramer-en-Pixabay

La internación de lácteos sigue en niveles históricos y los ganaderos urgen una respuesta desde el ejecutivo para evitar que el sector lechero, que viene haciendo la tarea, colapse.

Como nunca antes, hay en el sector agropecuario enorme expectativa por los anuncios del Presidente de la República Gustavo Petro, toda vez que sus políticas están encaminadas a recuperar el sector agropecuario, injustamente sacrificado en los procesos de apertura, de acuerdos comerciales y maltratado por una intermediación leonina que echó por tierra la rentabilidad, desplazó labriegos y generó riqueza en unos cuantos formadores de precio. Los de ruana, como es bien sabido, terminaron en la ruina y con una totuma en la mano, claro está que esa figura cambió de nombre por asistencialismo o Familias en Acción, algo más puntual en el caso de Colombia.

Un hecho cierto es que la agricultura y la misma agroindustria piden verdaderas políticas de Estado, totalmente incluyentes, ecuánimes, atiborradas de tejido social y afianzadas como la manera más consecuente de frenar las migraciones y caso opuesto incentivar el regreso al terruño, a la labranza y a unas prácticas agrícolas hondamente necesarias en estos tiempos de escasez, carestía y cercanas hambrunas.

Los empresarios del campo no pueden ser, al final de la carrera por sobrevivir en el mercado, el humillante trompo de poner, los de las migajas, aquellos que buscan consuelo en la extraviada agenda interna de competitividad y los sacrificados en las negociaciones poco sensatas de los TLC, en donde hasta los extranjeros se aterraban de ver como un equipo negociador a todo le dijo sí.

Hoy la ruralidad que siembra, la que cría ganado, aves y especies menores sigue aferrada al milagro, al de retomar la economía agrícola para abastecer el mercado local, siempre prometedor y apostar por una interesante oferta exportable, el momento es ahora según algunos, un cambio de modelo económico con sólidas bases agrarias, con ADN agropecuario y herencia de labrador.

Atrás debe quedar el campesino en harapos, el que produce, ya no comida sino lástima y tristemente desprecio en algunos desconsiderados citadinos. La tierra es un activo de la humanidad, inclusive desde antes del neolítico, sí, hace 12.000 años arrancó la agricultura, pero la tierra ya era del hombre. Los tiempos han sido complejos para el lugareño, para ese que siembra, que se rompe el lomo a sol y agua, tanto así que el mismo clérigo Santo Tomás de Aquino manejaba el discurso de precios justos. Con el tiempo el presbítero fue canonizado y hoy junto a San Isidro, siguen siendo los santos patrones que más velas encienden en los campos, uno por rentabilidad y el otro bendecido, totalmente actualizado y vigente, por clima.

Después de acuerdos comerciales, apertura y el compendio asustador de libre comercio en dónde no cabe duda de que el pez grande se come al chico, hay inquietudes, muchas preguntas y pocas respuestas en algunos sectores que, según los expertos en comercio, podrían desaparecer si no hay correctivos perentorios, uno de ellos el de la leche que sufre por múltiples razones.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de productores de Leche, ANALAC, Felipe Pinilla de Brigard, dijo que infortunadamente y por múltiples razones, el sector reporta costos de producción históricamente altos habida cuenta que los fertilizantes treparon en valor tal y como aconteció con el maíz que deja en el camino unas facturas que preocupan.

Expuso que un dato sumamente revelador y para la angustia es el índice de precios al productor de leche cruda que entre enero y agosto creció en 24 por ciento frente al indicador de 2021, año que ya mostraba incrementos del 15 por ciento a igual periodo de 2020, es decir que, si se toma la foto hoy para confrontarla con 2020, el ajuste en costos en casi dos años puede estar por el orden del 43 por ciento, una síntesis de los impactos logísticos, atmosféricos y otros, una juiciosa recopilación del Departamento Administrativo Nacional de Estadística , DANE.

Otro tema tiene que ver con la producción, ya que la de 2021 fue menor en su cierre a la de 2020. Este año comparado con el anterior, indicó el presidente ejecutivo de ANALAC, la obtención ha crecido aproximadamente 8.6 por ciento, dejando claro que el dato es con corte a julio y no al mes de agosto.

 

“Vale dilucidar que ese crecimiento del 8.6 por ciento no es de la magnitud o de las proporciones de 2021, ya que entre finales de abril y junio hubo un sesgo tremendo para el sector agropecuario porque no fue posible acceder a los mercados y durante el periodo citado creció la informalidad y vinieron unas pérdidas muy fuertes en la producción, es decir que el crecimiento de 8.6 por ciento tiene esa torcedura por lo que aconteció con el paro nacional y las protestas”, declaró el señor Pinilla de Brigard.

 

El asunto, según el directivo es tan crudo que al comparar el crecimiento entre enero y julio de 2020 con 2022 es de 2.5 por ciento, es decir que un escenario de costos muy altos a nivel mundial y desde luego Colombia, se ha logrado tener algo de incremento en la producción de leche, muy a pesar de las dificultades, algo que internacionalmente no es común porque los diferentes países, básicamente los grandes jugadores del mercado lechero hay problemas para tener ordeños y cantidades superiores a las de años anteriores, una consecuencia de las temperaturas extremas de Estados Unidos y Europa, el conflicto Ucrania-Rusia y la menor demanda de productos lácteos para importación desde China, toda una serie de elementos que tienen gran injerencia en la oferta y comercialización de este alimento de origen vacuno.

En producción, reiteró ANALAC, contra cualquier cálculo, Colombia creció frente a los dos años anteriores.

 

Precios fluctuan y sigue déficit en balanza comercial

 

 

En opinión del presidente Ejecutivo del gremio lechero por excelencia, los precios de la leche mostraron un crecimiento sustancial y pronunciado entre los meses de enero y abril, algo que indexó las utilidades de los hatos por las ventas en ese periodo con la industria y los intermediarios.

El buen precio se mantuvo, afirmó el dirigente gremial, entre abril y la segunda mitad de mayo, por cuanto en ese lapso el valor estuvo estable, sin embargo, entre mayo y los últimos días es visible una tendencia a la reducción en los precios pagados al productor ya que cerrando agosto y con un septiembre que no será la excepción, se vislumbra un efecto rebote en donde las remuneraciones ya bajaron en alguna medida y posteriormente recuperan el nivel, una buena noticia para el ganadero que con cotizaciones al alza tendrá una rentabilidad adecuada durante 2022 que de manera paralela permitirá cubrir los saldos negativos que venían acumulados desde 2020 y el primer semestre de 2021 cuando hubo una situación en que los precios de producción habían crecido connaturalmente, pero con ingresos al productor casi estáticos o con repuntes demasiado leves.

Las perspectivas no son muy generosas o diferentes, teniendo en cuenta que 2021 fue un año de apuros por el invierno y 2022 igual tendrá efectos climáticos asociados al Fenómeno de la Niña, mínimo hasta el cierre de la presente vigencia, lo que ha generado extra-costos al productor que ha tenido que adaptarse a tiempos de lluvia, menor capacidad de drenaje y de manejo de temporadas con excesos de agua que golpean la producción de pastos, pero igual el bienestar y la sanidad en el rebaño.

En materia de comercio internacional, haciendo el parangón con 2021, Colombia exportó en el primer semestre el equivalente al 23 por ciento del total despachado el año pasado. Cabe recordar que el periodo anterior, el país le vendió al exterior 7.290 toneladas de leche y derivados lácteos que sumaron 28,16 millones de dólares según cifras del Observatorio del Sector Lácteo Colombiano.

ANALAC expuso que las importaciones muestran un enorme crecimiento por cuanto en el primer semestre de 2022 las compras de leche equivalen al 13 por ciento del total de leche y lácteos que hay en el mercado nacional, es decir que, si se suma lo que se produjo localmente más lo traído del extranjero, ese volumen de leche llega al porcentaje registrado, entre tanto la producción nacional equivale el 83 por ciento.

De manera increíble, por tasa de cambio, crisis logística y otros aspectos económicos, Colombia adquirió en el extranjero en el primer semestre de 2022, 45.974 toneladas de leche las cuales se dividen en leche en polvo descremada, leche en polvo entera y otros derivados lácteos. La cifra preocupa porque supera en 50,2 por ciento a las importaciones a igual periodo de 2021 que fueron de 30.602 toneladas.

Dicho eso, expuso el presidente de ANALAC, en el primer semestre del año se alcanzó el 75.7 por ciento del total importado durante 2021, lo cual se explica por los contingentes que están permitidos con cero aranceles en los tratados de libre comercio que normalmente se nacionalizan en los primeros meses del año, un semestre cargado de importaciones.

Aunque la tendencia en los precios de la leche es a la baja, de manera increíble los valores internacionales del alimento son históricamente altos y no han llegado más toneladas a los puertos colombianos, explicó Pinilla, por coyuntura dólar y fletes. En términos de comercio exterior y puntualmente de leche, la balanza comercial de Colombia sigue siendo deficitaria en donde en volumen como en valor, las importaciones superan holgadamente las exportaciones que se hacen.

 

Hay que mejorar en procesamiento

 

 

Otro punto para mirar en el sector lácteo es la enorme producción versus el procesamiento que a la fecha es de al menos el 47 por ciento, advirtiendo el gremio que hacen falta cifras más claras en ese sentido. Así las cosas, las estimaciones dicen que, en Colombia, según el DANE, el 85 por ciento de leche tratada se procesa a partir de una venta y el 15 por ciento se queda en las fincas en donde es usada de una u otra forma.

 

“De ese 85 por ciento, tenemos información de una parte que es el procesamiento que hace la industria, totalmente formal, asimismo hay otros canales sobre los que no se tiene información completa, pero que tiene que ver con la elaboración local de quesos y otros derivados lácteos que no necesariamente pasan por la industria formal procesadora, sino que se hacen de manera particular. El dato muestra de que sí hay necesidad de ampliar la capacidad de procesamiento, bien sea para tener pulverizadoras o con el fin de generar diversas iniciativas de negocio en torno a los derivados lácteos”, aseveró el presidente de ANALAC.

 

A propósito de emprendimientos y apuestas empresariales con la leche, es notorio el número de empresas procesadoras que se han fundado en la última década, tomando en cuenta que hay firmas que producen lácteos de alta calidad, factorías formalmente constituidas, algunas de perfil artesanal que han ido ganado espacio en las diferentes cuentas lecheras, toda una oportunidad para el sector.

Como cualquier fuente de proteína animal, el consumo de leche está estrechamente relacionado con la capacidad del ingreso de los hogares y por ello entre más altas sean las entradas monetarias de las familias, mucho mayor será el consumo, en este caso, de leche. En el agregado, comentó el presidente de ANALAC, Colombia es un país de consumo medio-alto donde existe la capacidad de crecer, empero la amplitud o el arqueo dependen en gran medida de lo que se pueda hacer para dar acceso de lácteos a la población con niveles de ingreso más bajos, unos segmentos poblacionales en los que acrecentar la ingesta de leche podría tener impactos positivos en nutrición y la seguridad alimentaria, no solo de niños sino un beneficio en la salud de todas las edades.

 

 

Pinilla dijo que a pesar de que Colombia es un país de consumo medio-alto, aún hay varios retos por atender en materia de alimentación y mejoras a la totalidad de los colombianos que demandan productos alimenticios adecuados para un óptimo desarrollo. Deploró que el 2022 ha sido un año particularmente difícil por el encarecimiento de la canasta familiar, en especial en lo atinente a bienes producidos en el campo un lío nada desestimable puesto que hace más complejo mantener los niveles de consumo.

En Colombia el consumo per cápita de leche se ubica en 141 litros en promedio, según la Unidad de Seguimiento de Precios de la Leche, USP, advirtiendo que se trata del dato 2021, de todas maneras, el sector le apuesta a retomar el consumo de 2020 que alcanzó niveles por habitante de 150 litros, nueve litros menos que deben recuperarse.

Colombia produjo el año pasado algo más de 6.789 millones de litros de leche y recuperar el nueve por ciento lleva a que los ganaderos incrementen su producción hasta ubicarla en 7.350 millones de litros anuales, en 2020 el indicador alcanzó los 7.211 millones de litros.

ANALAC subrayó que no ha habido cambios drásticos en el consumo porque se pensó que con mayores precios en el mercado se haría notorio un retroceso, tema que no se dio ni en leche como tampoco en derivados lácteos.

Pese a las amenazas y a unas importaciones que siguen creciendo, el llamado de los productores de leche es a consumir lo que con tanto esfuerzo produce el campo colombiano, alimentos mucho más frescos y con atributos envidiables que perfectamente superan al lácteo o alimento importado.

Las importaciones que generan obviamente mayor competencia con los productos de Estados Unidos y Europa generan todo un desafío y obligan a los ganaderos y agricultores en general a estar mejor preparados, con cifras más aterrizadas, pero con todo el ánimo porque en lácteos, por fortuna, reconoció el directivo, son varios los casos de éxito en donde son admirables los desarrollos y la agregación de valor, un asunto para replicar en nuevas apuestas que pueden facilitar la masificación de marcas y opciones para el consumidor nacional e inclusive extranjero.

 

La nueva política para el campo ilusiona

 

 

A criterio del presidente Ejecutivo de ANALAC, Felipe Pinilla de Brigard, hay mucha expectativa porque se está hablando de una oportunidad y de una prioridad que el campo venía reclamando desde hace muchos años, todo pensando en una transformación rural y en un desarrollo agropecuario y agroindustrial en donde hay cabida para todos.

Anotó que crecer en producción con nuevas condiciones será ideal en tanto se haga de manera juiciosa y atendiendo unas claras reglas de juego, un tema que implica mejorar en siembras, tecnificación, adopción de tecnología, precisión, buenas prácticas y mejoramiento genético, una labor que con el mayor compromiso se viene haciendo.

Destacó el anuncio del Gobierno en el sentido de incrementar, casi duplicar el presupuesto para el ministerio de Agricultura, lo cual de concretarse les permitirá a los productores y gremios del agro acceder a recursos y a un verdadero y sólido desarrollo rural.

Precisó que habrá que tener paciencia en tanto la ministra de Agricultura Cecilia López va dilucidando las nuevas estratagemas para hacer del campo colombiano un fortín capaz de propender por la seguridad alimentaria, el suministro de bienes en condiciones de tranquilidad y una oferta exportable amplia para empezar a enderezar la balanza comercial en donde hay una brecha alarmante.

Desde su experiencia, es prudente escuchar y capitalizar de la mejor manera todo lo que viene en política rural durante los próximos cuatro años, una iniciativa que demanda el aterrizaje de las decisiones para sacar lo más sobresaliente en aras de fortalecer y otorgar el temple de suprema a la producción agropecuaria.

 

 

En lo concerniente a los TLC, Pinilla de Brigard detalló que resultará afortunado mirar el acuerdo rubricado con Estados Unidos y buscar mayor accesibilidad de los productos colombianos al mercado norteamericano, ya que las barreras no arancelarias han dificultado la llegada de la oferta agrícola y pecuaria nacional al gran mercado del norte.

Muchos en la ruralidad anhelan que el cambio de modelo económico en Colombia se logre a partir del campo y que la sustitución de importaciones le devuelva a Colombia el empleo, la dignidad y la rentabilidad sustraída por un comercio global en donde los más fuertes llevan las de ganar por las ayudas y subsidios. Para el dirigente es claro que definitivamente el desarrollo del país y la reivindicación social, son factores totalmente ligados al campo en donde habrá trabajo y todo tipo de oportunidades si se hacen las cosas de manera ordenada, coordinada y bajo un liderazgo que de sobra lo hay en el ministerio de Agricultura en cabeza de Cecilia López Montaño y su equipo.

La economía rural, concluyó el presidente de ANALAC, debe ser el resultado de los logros sectoriales y no tanto regionales en donde unos pocos logran objetivos. El país, señaló, espera la transición del campo, su evolución y con ello el despegar económico de un país con trayectoria y vena agropecuaria.

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