Domingo, 21 Junio 2015 07:29

Proyectos agromineros de Boavita van como un cañón

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Los mineros del Norte de Boyacá y de Santander en la provincia de García Rovira le están apostando a la agricultura de alta productividad en torno de la actividad minera, una labor paralela que se implantó luego de verla en Europa.

 Caía la tarde y el clima del Norte de Boyacá cambiaba ese calor agradable, típico de cañaduzales de 18 grados centígrados, por un frio llevable y considerado con quienes apenas divisaban la blanca cúpula de la iglesia de Boavita, el bonito municipio boyacense que comparte el paisaje del cañón del Chicamocha con su vecino el sur de Santander.

Los que llegábamos al casco urbano luego de un viaje extenuante desde Bogotá veíamos las caras alegres de los niños y de los habitantes de este municipio, el más grande de la Provincia del Norte de Boyacá con 221 kilómetros cuadrados. Cabe precisar que Boavita es en este punto de la geografía el segundo municipio más poblado después de la tierra del dátil, Soata con más de 6.467 habitantes.

Sus pobladores dueños de una identidad única, llevan en su ADN el trabajo, el emprendimiento y la tozudez cuando de progreso se trata. Luego de los desencuentros con el gobierno por los infortunados amparos administrativos, estas personas dedicadas de manera juiciosa a la minería ancestral del carbón se cansaron de la falta de política minera y de la pignoración de sus tierras y decidieron darle vuelta a la página para regresar a la ruralidad y asegurar un buen ingreso e imprimirle dignidad a sus vidas porque si bien el subsuelo lo “administra” el estado, el suelo lo explota el campesino para avanzar, en medio de acuerdos comerciales y otras negociaciones adversas, en el camino del desarrollo.

En esta región al igual que en la Provincia de García Rovira en el olvidado sur de Santander, los mineros están muy entusiasmados con la siembra de alimentos, frutales y la cría de ganado y cabras, esta última la nueva apuesta para exportar proteína a Estados Unidos, el Caribe y otras zonas del mundo que apetecen de la carne de cabro así como de los derivados lácteos de esta especie menor, hoy apreciada por los lugareños en vista del futuro que ofrece.

Todo este progreso y adelanto en nuevos emprendimientos hacen parte del plan agrominero impulsado por la Asociación de Mineros del Norte de Boyacá (ASOMINB) y acompañado por la comunidad campesina y minera que le apuesta a la diversificación y a la canalización de recursos obtenidos de la tierra con sus siembras y de la extracción de carbón de calidad. Los mineros quieren incrementar sus cultivos y aumentar sus hatos, ampliando la frontera agropecuaria, pidiéndole al gobierno que los apoye en esta iniciativa para frenar el inconformismo aún latente por la proscripción y la violación de la propiedad privada.

El minero y productor agropecuario, Alberto Sandoval, le dijo a Diariolaeconomia.com que el panorama económico de la región está cambiando porque los excavadores de carbón, los llamados cari tiznados, están acompañando las labores de pica y pala con el azadón porque como en Europa, la minería convive con la agricultura, con la ventaja que respetan el medio ambiente.

“La agrominería en Boavita está en boga, es una actividad consistente en donde crecen los cultivos, la ganadería y la cría de cabras. De igual manera hay un importante auge en el cultivo de tomate y frutas con la particularidad que se hace una agricultura orgánica y sana para el consumo humano”, afirmó el labriego.

Agregó que de igual manera hay una importante producción de pasto estabulado para la cría de bovinos. Apuntó que hay mucho interés por la agrominería en donde las labores agrícolas y mineras son complementarias porque social y económicamente van de la mano.

“Los recursos de la minería se invierten para el mismo sustento de los animales, para mejorar la agricultura y desde luego para pagarles el salario a los obreros. Es bueno resaltar que quienes no tienen una opción de trabajo en la mina, tienen la opción de laborar en los cultivos, en la ganadería, en los pastos de corte y en la cría de cabras”, apuntó.

La fuerza que ha tomado la cría de cabras no es para nada mínima y es así como se le dio vida a la Asociación de Capricultores de Boavita en donde se manejan una 6.000 cabras en promedio.

Indicó que con el SENA de Málaga (Capital de la provincia de García Rovira), se adelanta un estudio para la construcción de un matadero especializado en Boavita con lo que se buscan mejores cortes y mayor calidad en este tipo de carne. Reveló que el arranque no ha resultado tacaño porque hay pedidos de carne de cabro para Santander e igualmente para algunos países vecinos.

La asociación ya trabaja en la industrialización de los derivados lácteos de la cabra y es por eso que con valor agregado pondrá en el mercado, dulces, cortados, yogures, quesos y otros productos de la leche de cabra que entre otras cosas es naturalmente deslactosada.

“Ya tenemos propuestas en donde nos ofrecen un excelente precio por el kilo de queso producido con leche de cabra, esto ha impulsado a muchos a criar esta especie”, afirmó el señor Sandoval.

Las sinergias son determinantes y así lo entienden los productores que le dieron vida a la Federación de Capricultores del Alto y Bajo Chicamocha, de Provincia del Norte, de Gutiérrez, Boyacá, y de Santander. El presidente de la Federación es el señor, Fabián Sánchez, quien representará a los mineros y productores de caprinos ante el gobierno colombiano.

Sobre la minería tradicional, dijo que se está sacando adelante con unos mercados dinámicos de semiantracita que para el capítulo Boavita representa el 95 por ciento del mineral existente. Los carbones más costosos y de mayor demanda para industrias especializadas están llevándose a Samacá.

Sandoval dijo que hay muchas ganas de trabajar, pero sostuvo que ese deseo de progreso se ve frustrado por el elevado costo del transporte y los costos de operación que son la consecuencia de los altos precios del petróleo y sus derivados líquidos. “El transporte se está llevando el 50 por ciento en toda la operación minera y el 50 por ciento restante es destinado al pago de nómina, al mantenimiento de las minas, haciendo que la utilidad sea relativamente baja, pero el proyecto agrominero hay que sacarlo adelante porque con esta actividad conjunta nos beneficiamos todos”.

De manera directa la actividad ha generado más de 100 puestos lo cual incluye obreros, agricultores, auxiliares de cocina y otros operarios. Reiteró que la idea no es llenar a reventar los bolsillos con dinero sino propender porque todos tengan bienestar con la ventaja de poder ahorrar y asegurar futuro.

“Este ejercicio asociativo y cooperativo es un ejemplo para niños y jóvenes que ven como en cadena y sobre pilares de unión se puede construir más fácil y con sostenibilidad. Muchos tenemos hijos en la universidad y con minería y agricultura, se garantizará una mejor educación para que ellos representen de la mejor forma al departamento y a la región”, concluyó.

A su turno la campesina, María Aneis Lizarazo, dijo en este medio que el agro-negocio acompañado con la minería de carbón, para el caso de Boavita, ha resultado toda una bendición porque al unir las actividades se ven resultados que redundan en favor de la comunidad en un trabajo digno, armonioso y sin la explotación de los seres humanos y de las regiones.

“Yo soy madre cabeza de hogar y estoy sacando mis hijos adelante con recursos y tranquilidad. Nosotros necesitábamos un empujón y por fortuna en ASOMINB me abrieron opciones y hoy complemento agricultura, pastoreo y minería”, precisó la señora Lizarazo.

Este modelo económico en la región norte de Boyacá, les está dando empleo a muchas mujeres que requieren de un ingreso en condiciones de respeto, cumplimiento y calidad de vida.

Con la plata del carbón, comentó se logra financiar todo lo correspondiente a suplemento, vacunación y la puesta en marcha de las buenas prácticas ganaderas (BPG).

Para el presidente de ASOMINB, Germán Suárez Bernal, las bondades de la agrominería no son de poco calado porque en un tiempo relativamente corto se ha logrado llevar beneficio a más de 132 familias.

Lo complicado de la historia es que con cargo a los precios de los combustibles, el plan tuvo un traspié y por ello hoy trabajan en el proyecto 32 familias, advirtiendo que el total de las 132 espera volver muy pronto al redil.

“El gobierno prometió bajas en el combustible y los camioneros presionaron para ello, pero con lo blandengue del paro camionero, todo quedó en vías de hecho y lamentos que no resolvieron los líos de los costos de operación en el transporte. Aquí urge el tren porque sin el ferrocarril, la minería y otros sectores son totalmente inviables”, apuntó Suárez Bernal.

Destacó el trabajo de las comunidades campesinas que le están dando una mirada más ambiciosa a la agrominería, factor fundamental en el crecimiento de la economía porque se trata de asociatividad, inclusión social, mayor ingreso, demanda de bienes y servicios y en general de calidad de vida.

Minas y cabras

Por cómo van las cosas en Boavita, se podría pensar en que abrirá pronto sus puertas la Asociación “Micabra”, es decir Minas y cabras para el progreso.

Así parece entenderlo el criador de caprinos y minero, Luis Tarazona, quien dijo que encontró en la cría de cabras una salida ideal al problema de ingreso cuando la minería se pone difícil.

“Indiscutiblemente es muy sencillo combinar estas actividades y hacerlas rentables. Uno puede pasar de la mina a las vacas y luego dedicarse a las cabras porque es a donde muchos están apuntando aprovechando que la región del Chicamocha, históricamente ha tenido tradición en la cría y en el consumo de este animal”, aseveró Tarazona.

Este emprendedor tiene en su finca sesenta cabras y no es pesimista en que va a crecer en la cría y en las ventas de carne de este rumiante. “Eso de las exportaciones es algo que me llama poderosamente la atención y si seguimos unidos, con seguridad que les llevamos carne de primera calidad a los norteamericanos o a los mercados que nos la pidan”.

Sobre los apriscos o el pastoreo con este tipo de animales, Tarazona expuso que de cara a no tener inconvenientes, los criadores están trabajando muy comprometidamente con el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, con el fin de tener unos cabros y unos ganados totalmente sanos, inocuos y listos para el consumo de las personas que buscan proteína limpia y sin contagios.

Actualmente el Norte de Boyacá cuenta con la certificación de zona libre de Aftosa y de Brucelosis, situación que facilita el levante y comercialización de cabras. Por la misión de los productores que tiene como base llevar productos de calidad, ya se trabaja en el mejoramiento genético y es así como ya se impulsa la raza nubiana que junto a la cabra criolla garantizan excelencia en carne, leche y resistencia porque hay genes optimizados y rusticidad con la cabra tradicional que acompaña a los colombianos desde la misma conquista.

Tarazona afirmó que actualmente la minería viene de capa caída, pero comentó que la pequeña minería, la tradicional que viene de los ancestros, sigue con algo de perspectiva.

“Aquí si es bien importante la inclusión de la agricultura o la cría para mi caso de especies menores porque con la economía agropecuaria hay dinero y manera de seguir viviendo. Yo estoy convencido que la minería y la agricultura van muy de la mano, son como hermanas”, expresó.
Sobre los temas ambientales consideró vital todo el trabajo que se hace con el agua de las minas la cual se trata y se purifica para propender por el mejoramiento de pradera, para conseguir mejores pastos, tener una buena agricultura y fomentar la actividad forestal. “Esto demuestra que el pequeño minero no es depredador ambiental mientras que las grandes explotaciones mineras pasan de agache con el manual ambiental”.

Finalmente, los productores agropecuarios y mineros de la mano de ASOMINB tienen en la mira otro objetivo para cumplirlo en el corto o mediano plazo y es el fomento del turismo en la región el cual piensan acompañar con una excelente gastronomía, ofreciendo platos de la región muy típicos y caracterizados por la oferta del mejor cabrito al horno, en salsa y otras comidas que vienen del pequeño, pero delicioso caprino. A eso se suman productos lácticos de cabra que tendrán las mejores ventas por la inigualable y bonita sonrisa de las espectaculares y muy bellas mujeres de esa importante región.

Boavita, sin igual

En esas hermosas tierras que empotró Dios en la verde y monumental cordillera oriental se erigió Boavita por allá en 1613 cuando el famosísimo señor Hugarte construyó una capilla en predios del sitio conocido como Patiño. Desde entonces la bella Boavita ha sufrido transformaciones que van desde lo topográfico hasta lo geopolítico, pasando por conflictos armados e incendios, porque el gran municipio que abarcaba también La Uvita y San Mateo optó por la división y la autonomía en 1633. La plaza de hoy que conserva la pila de agua sirve de punto de encuentro para sus habitantes y turistas porque Boavita es paso obligado, pero afortunado en la ruta que conduce a la famosa Piedra del Cocuy.

Los cultivos de dátiles, caña de azúcar, plátano, yuca, frijoles, arveja, trigo, habas, papa, frutas y tabaco siguen reactivándose al lado de la ganadería bovina y de la cría de caprinos. Hoy las ganas de sacarle el máximo de provecho a la tierra son superlativas porque sus gentes creen en la calidad de sus tierras, en el capital humano y en la diversificación, porque al lado de la mina en explotación hay espacio para incrementar la actividad agrícola y pecuaria. Quizás algunos le vean ese potencial a la inmarchitable tierra chulavita, la misma que muchos confundieron y señalaron equivocadamente, pero que con el correr de los años, el mismo tiempo y la historia debieron rectificar. Esa vereda, la Chulavita, marcó una leyenda en Boavita y en Colombia, y lo mejor sigue, para bien, dando de qué hablar.

Los labriegos, desde antes de 1800 escuchan el doblar de las campanas y de inmediato izan sus miradas al bello templo que acogió desde tiempos de la colonia a la gran patrona, a la dueña de plegarias y oraciones, a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, también conocida como nuestra señora de la estrella porque a la imagen divina que estaba en un cuadro anónimo que llegó en ese mismo año procedente de la corte de Felipe segundo, se le puso una estrella de oro. Hoy los parroquianos y creyentes pasan por la iglesia, calcan en frente, abdomen y hombros la santa cruz porque al santiguarse reciben del cielo el impulso y el optimismo para enfrentar las fuerzas del libre comercio y la misma ferocidad de la competencia, ellos saben que con ganas y acompañamiento divino, porque el gubernamental no aparece, será posible seguir viviendo dignamente de lo que el suelo y el subsuelo producen.

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