Sábado, 26 Noviembre 2022 00:41

Integración Colombia-Asia no ha sido inteligente: Exembajador

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Integración Colombia-Asia no ha sido inteligente: Exembajador Imagen-de-Walkerssk-en-Pixabay

Los expertos en el tema asiático aseguran que los empresarios colombianos e inclusive los gobiernos han sido tímidos con una región que tan solo ofrece oportunidades.

En asuntos de mercado, Colombia está en deuda con Asia y la llamada Cuenca del Pacífico, el tema es inexplicable por cuanto muchos países de las tres américas han experimentado intercambio comercial con relativo éxito ya que han actuado con audacia, inteligencia y cautela, pues la puerta se logró abrir para ampliar la dinámica comercial con mayores exportaciones y capitalizando todo el cumulo de conocimiento, innovación y avanzada tecnológica de unas naciones que en cabeza de China, han dado muestras de superioridad, disciplina y capacidad.

El tema no es complejo, tampoco elemental, tan solo requiere de oficio y exploración por cuanto los empresarios colombianos se quedaron dormidos, extasiados con las Mil y Una Noches, algo así como el Macondo persa, solo que en Scheherazade, las lámparas mágicas con genio abordo, alfombras voladoras y todo un compendio de color e imaginación medieval en Oriente Próximo. El comercio y las grandes cruzadas milenarias de por sí no son exclusivamente la emoción que desprende de Simbad el marino, hacen parte de una historia mercantil que le dio a los pueblos asiáticos y orientales una bien ganada reputación, no en vano la ruta de la seda y otras cruzadas por materias primas esenciales como las especias.

Alguien dijo, “a Colombia le quedó grande llegar a Asia, los llamados a inspeccionar las oportunidades con el Lejano Oriente de tiempo atrás no soportaron la pesadilla del dragón y se creyeron ese sofisma del cuento chino”. En fin, aunque tarde, el mercado existe y las oportunidades llaman, solo que para vender hay que saber, conocer y estar plenamente convencidos del éxito, algo afín a eso que ponen en su radar China y las demás naciones del eje asiático.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el ex presidente de la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, Acopi, Juan Alfredo Pinto Saavedra, aseguró que en general, el proceso de acercamiento de Colombia al Asia no ha sido muy inteligente al igual que el que han hecho los asiáticos con el mercado colombiano, muy orientado a resultados por lo que hoy se configura una balanza comercial negativa, algo que ratifica problemas de entendimiento con la realidad asiática.

A criterio del también exembajador de la India, lo primero que se debe hacer es elevar el nivel de conocimiento de la media ciudadana al igual que de la media empresarial como también dirigencial de Colombia sobre Asia.

Agregó que algunos esfuerzos resultaron plausibles como sucedió en el occidente asiático ya que la relación con Turquía ha avanzado de manera importante pues se tiene ya un centro de estudios sobre ese país, igual un vuelo diario muy exitoso y tal vez la ruta aérea más frecuente de miles de colombianos que buscan acercarse al Asia en general. Destacó los acuerdos de cooperación con el pueblo turco en distintas áreas, sin embargo, es notorio cierto temor del empresariado colombiano por ir más a fondo con la relación que pide esa región del globo. 

 

“A Colombia le quedó grande llegar a Asia, los llamados a inspeccionar las oportunidades con el Lejano Oriente de tiempo atrás no soportaron la pesadilla del dragón y se creyeron ese sofisma del cuento chino”

 

Pinto dijo que igualmente existe un acuerdo de inversiones que necesita mejorarse porque fue observado por la Corte y debe sacarse adelante, es decir que hay un programa de inversiones llamado a fortalecerse, puntualmente en el tema de vías secundarias y terciarias, todo ello para hablar de Turquía como punta de lanza del Medio Oriente y todo lo que se debe aprender y construir en materia de relaciones con ese importante país.

Al mirar un poco más al promisorio oriente, manifestó el exdiplomático y escritor, es fácil encontrar un gran desconocimiento de Colombia y un nivel muy bajo de relaciones con todas las naciones de Centro Asia, razón por la cual el analista ofreció su experiencia y conocimiento para ayudar a construir los vínculos que le den al país más y mejores oportunidades de comercio e inversión.

 

 

Afirmó que Azerbaiyán, Georgia, Turkmenistán, Kazajstán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán son naciones muy importantes hoy que con una buena estrategia pueden generar balanzas comerciales bastante interesantes y cargadas de competitividad y productividad.

Según Pinto Saavedra, la India tuvo un auge, pero también periodos de decaimiento y pérdida de temple en la relación, una situación lamentable porque los vínculos con el pueblo indio han sido desde todo punto de vista trascendentales. En ese orden de ideas, aplaudió la gestión de la embajadora que termina su proceso Mariela Pacheco, quien, a criterio del conocedor, hizo una muy buena labor.

El relacionamiento con India y el aumento del comercio, la inversión y el afianzamiento de amistad, es una tarea que, en opinión del analista, tiene que continuar el actual Gobierno, una labor que demanda la mayor delicadeza. Informó que India está dentro de los países grandes del planeta que validó el crecimiento más significativo, sin dejar atrás que con India hay una historia positiva ya que, debido a la gestión de la embajada en Nueva Delhi, fue posible movilizar 34 empresas de esta nación hacia Colombia y hoy perfectamente, dijo, pueden ser más de 40 las que arribaron a suelo colombiano.

 

“Ese número podría subir y compensar un eventual déficit comercial por un saldo positivo en las inversiones de India Hacia Colombia para plantearnos una relación mucho más integral y profunda, apoyados con el Centro de Estudios de India Contemporánea y Asia Meridional, hoja de ruta que debería ser replicada por las universidades del país”, declaró el señor Pinto Saavedra.

 

China, demasiado mercado para tan poca ambición en Colombia

 

 

En su charla, Juan Alfredo Pinto, inquieto, así como tozudo por los asuntos del Lejano Oriente y la historia apasionante que rodea los pueblos vanguardistas de Oriente Próximo, indicó que China es la nación más poderosa al interior de Asia y una de las más fuertes en el mundo actual a tiempo que deploró que Colombia se haya quedado del tren del desarrollo con los chinos como consecuencia de una verdadera y sólida capacidad negociadora.

Expuso que la relación con el gigante de Asia ha generado ventajas comerciales para China sin reciprocidad y en cambio, dijo, en todas las áreas de implantación de inversión china, de desarrollo manufacturero compartido, de inyecciones de capital en esa dirección, Colombia no ha sabido sacar provecho, permitiendo que la balanza comercial sea muy negativa con un agravante, no hay una estrategia para abordar inteligentemente a China.

A la fecha, señaló, está todo por hacerse y con China, dada la condición de acumulación de capital que hoy esa nación tiene más su poder político, invita a ser muy cuidadoso porque es un país del cual no se puede prescindir, pero hay que tener muy abiertos los ojos porque es un pueblo que sabe negociar y ejerce el poder, siempre a la expectativa que la contraparte se mueva y así las cosas, Colombia tiene que aprender a hacerlo de manera más inteligente y eficaz, pero recalcó que la de los chinos es una relación que se debe cultivar.

Pinto sostuvo que existen tareas pendientes con Indochina, reconociendo que con el gobierno de Juan Manuel Santos hubo una visible mejoría porque se llegó a países de la región que no estaban en la agenda ya que se trató el tema de Vietnam, lo mismo Singapur y se abrió Tailandia como embajada, unos apreciables esfuerzos, empero, acentuó Pinto, todo lo que el sudeste asiático ofrece, empezando por Indochina y siguiendo por el sur de la zona, es decir llegando a un país vital como Indonesia, conmina a fortalecer la diplomacia y a mejorar los trabajos de articulación, pues muy a pesar de que se ha avanzado, no se ha hecho en la magnitud deseable.

 

“Hay que replantear una nueva fase de las relaciones con Japón y Filipinas para tratar de completar el escenario y definitivamente buscar la relación con reciprocidad, equilibrio y beneficio, no solo en favor de ese continente, sino igualmente benéfico para Colombia”, manifestó Pinto Saavedra.

 

 

Al hacer los balances de comercio con Asia y el Pacífico, no se puede dejar de lado que ha faltado iniciativa, igual que la productividad colombiana en todos los campos no satisface la demanda de las naciones de oriente, puesto que el país no puede olvidar que con la apertura económica de 1991 la industria de desplomó y el campo quedó hecho un completo peladero. Para no ir tan lejos, Colombia fue exitosa en fracasar con el eje asiático, dejó de lado hace unos años el mercado que marcaría el derrotero mercantil del mundo. Por desdén, falta de visión y miedo, hizo que se alargara el camino para triunfar en el Lejano Oriente.

Pinto subrayó que la relación con China, infortunadamente no se ha sabido construir con la importancia requerida y aceptó que el ciclo de desindustrialización de Colombia ha resultado sumamente grave, pero evocó que también hubo oportunidades desperdiciadas, un caso reciente anotó, es el desarrollo del metro de Bogotá, en donde no se ha hecho lo posible porque dicho proyecto tenga una desagregación tecnológica que beneficie a la industria colombiana de forma profunda, un pesar, reiteró, porque China es el primer contratista de obra pública en el globo y podría negociarse con ellos desarrollos con mucho más sentido de reciprocidad y de beneficio para los intereses industriales del país.

Aseveró que otro tanto le pasa a Colombia con las inversiones manufactureras de otro nivel, pues a Colombia en efecto le interesa la relación con China, pero no una de jinete con caballo sino una correspondencia realmente equilibrada y que genere valía, sencillamente que permita acceder a las cadenas globales de valor, un movimiento que también debe darse con India y los países del Sudeste Asiático, entre ellos, y resulta destacable, Indonesia, por el papel que jugará este mercado en el futuro del mundo.

 

Aún hay tiempo de mirar al Asia

 

 

En opinión de Pinto Saavedra, no puede negarse que Colombia cometió errores, pero el mayor registrado, dijo, fue el desconocimiento, el mirar India, China, la península de Indochina, aún el tema medio oriental, todo como remoto, distante, con prevención, un lugar en donde no hay nada que hacer y lo increíble es que en ese sector del planeta está todo por hacer. Recordó que hay un continente que vivió lo que se llama el shifting wealth, o llevado al español, riqueza cambiante o mudanza de riqueza, tal y como aconteció con los capitales que partieron de occidente, más exactamente de Estados Unidos y Europa para el Asia.

Con ese desplazamiento de peculio, fortuna o patrimonio, explicó Pinto, se impactó cerca de la mitad de la población mundial, haciendo de este continente liderado por China, la mayor cuota de generación de productos en el globo y Colombia, de manera inconcebible, no se ha movido como corresponde en un momento en el cual la administración del Presidente Gustavo Petro puede hacer un recorte de la ventaja que ha tomado la relación, pero sobre todo acrecerla gracias al conocimiento y a un grado intenso de necesidad por ampliar la agenda de comercio e inversiones.

 

“Tenemos pocos cuadros preparados para el armado de esa relación, inclusive para la negociación, y ahora nos toca hacer esa tarea, le corresponderá entonces al ministro Germán Umaña Mendoza, a su equipo y al ejecutivo trazar el camino para tener una relación de mérito, algo que ha de quedar consignado en nuestro plan de desarrollo, es decir que el tema de Asia como el de África debe abordarse de manera sistemática, algo que al parecer tiene el interés del Gobierno, cosa que está bien y hace parte de una tarea que conlleva a forjar un recorte en tiempo histórico perdido y una ganancia en nuestra capacidad negociadora que fortalezca la reciprocidad del nexo con Asia, pero lo que no admite discusión es que sigamos postergando el asunto estratégico de una relación fecunda, profunda e intensa con ese continente”, exteriorizó Pinto Saavedra.

 

 

Hay un ambiente tenso en el país por todo lo que representó el modelo económico con matiz neoliberal, ese canje complejo entre importaciones por destrucción de empleo y limitación de oportunidades, un plan tan tenaz que en el solo arranque con la apertura económica arrasó con miles de empresas, unidades productivas rurales y empleo, un asunto que a criterio de muchos quedó como experiencia para no repetir la entrega de soberanía alimentaria y la agricultura como activo, un error histórico que seguirá pasando la funesta y onerosa cuenta de cobro.

Sobre ese aspecto, el exembajador precisó que Asia puede trasladar tecnología, bienes de capital y conocimiento, todo para hacer de Colombia un país de opciones sobre pilares de productividad, una estrategia que garantiza suministro interno y oferta exportable para los socios asiáticos.

Apuntó que muestra de ello son las semillas de algodón que llegaron de Turquía y que serán esenciales en ese proceso de reavivamiento del campo, que precisamente ha empezado con el regreso de la actividad algodonera, una siembra afortunada que genera nueve puestos de trabajo por hectárea. De las 35 semillas otomanas, dijo el conocedor, cinco tuvieron gran desempeño y ahora corresponde llegar a los acuerdos comerciales para la producción local de esas variedades y así garantizar la sostenibilidad del cultivo.

Otra alternativa rural es el cultivo o cría de peces de mar en territorio, una iniciativa que puede redundar en factorías pues como en Euro Asia, Colombia puede lanzar una actividad de alta demanda y rentabilidad. Hoy por hoy hay un acuerdo firmado que puede representar grandes avances en la mejora de la dieta campesina local.

En Turquía no está todo, con India, comentó, habría un mar de posibilidades y soluciones como por ejemplo equipos y mapas geológicos actualizados pues tan solo hay uno caracterizado por tener una escala de uno a 500.000 que da vergüenza, algo similar a un rumor, problema que podría quedar conjurado con India, un país con un desarrollo excepcional en tecnología minera ya que tiene todo su territorio en escala uno-50.000 y aún menor, de enorme reconocimiento y eficacia. Ese tipo de desarrollo podía darle la mano al país para contar con unas exploraciones más eficientes, pero las conversaciones iniciaron y se frenaron.

India, también cuenta con la tecnología satelital para regar la educación por todo el país. Pinto dijo que la Universidad Indira Gandhi tiene hoy 5.2 millones estudiantes, es de lejos la más grande del mundo y adelanta formación en 21 países africanos gracias a los satélites lanzados con fines pacíficos en la tierra, una tarea toda por utilizar, profundizar y agendar.

Retomando China, Pinto Saavedra afirmó que posiblemente muchos se duelan con la medida arancelaria anunciada para blindar la industria nacional, una decisión afortunada porque defiende la industria más intensiva en mano de obra de Colombia que es la confección, especialmente la femenina. Con todo y eso, explicó el experto, la disposición adoptada no imposibilita acuerdos de proveeduría en textiles, de trabajo en tecnología y maquinaría china de enorme calidad, bienes que perfectamente dan una mano en productividad y competitividad.

 

 

Frente a este asunto en donde las soluciones brotan, Juan Alfredo Pinto afirmó que no hay nada que esperar, pues ahora es cuando debe armarse una delegación empresarial de muy alto nivel con el Presidente de la República liderándola y visitar China, Corea y Japón con la pretensión de montar ya plantas de automóviles eléctricos en Colombia, pero también con la idea de potenciar el campo con tecnologías y mejorar la oferta agrícola del país. “Para hacer eso que resulta útil y rentable, no sé qué estamos esperando”.

 

“Le cuento esta anécdota en Irán, me dijeron abiertamente que estaban en capacidad de comprar otro Urabá en banano porque apreciaban la fruta colombiana y el sistema de producción. El inconveniente que encontré fue el de los medios de pago por las sanciones impuestas a esa nación, la solución no se hizo esperar, sabían y saben de nuestra excelente relación con Turquía, operación que se puede hacer con un pequeño diferencial a través de la banca turca, pero nos pidieron la oferta de inmediato. Ese es un ejemplo que podemos hacer grandes cosas con el sector primario, pues si ampliamos la oferta agrícola, especialmente en frijol y garbanzo, llegamos lejos porque todo se puede con ese tipo de cooperación y de relaciones”, declaró el señor Pinto Saavedra.

 

Agregó que Canadá lo hizo implícitamente importando agricultores, gestores y gerentes agrícolas de la región del Punyab. Sostuvo que igual China tiene mucho que darle a Colombia en distintos frentes productivos para inducir procesos de reconversión manufacturera en velocidad.

 

 

Quien es considerado como uno de los más brillantes presidentes de Acopi, dijo que hay mucho por aprender de Israel, Turquía e India en temas de pequeña y mediana empresa puesto que son países más adelantados. Sobre la materia razonó que es posible con todos estos paradigmas, romper el asunto de la informalidad con sistemas de monotributo como el que maneja la India que copió desde allí Brasil y alentar así toda una formalización amplísima para la gente.

Otra oportunidad que permite fructificar en soluciones es el desarrollo en electrónica de Corea, pues se firmó un acuerdo con ese país que aún no se sabe para qué, y ahora, según el autor de apreciables libros, le toca al país encontrarles el beneficio a los coreanos de alguna manera.

 

“Lo que trato de significar es que hay un amplísimo campo de actividad que, con conocimiento, formando los cuadros y avanzando en la tarea de mirar el Asia, no como el lugar del exotismo en el mundo sino como el sitio del futuro promisorio y de una hermandad que se debe construir sobre la base de la equidad, no de la desigualdad sino de la negociación, pues estaríamos avanzando, caso opuesto seguiríamos perdiendo más tiempo histórico y no hay lugar para eso”, ilustró Pinto.

 

Fue tajante al decir que es la hora de pretender al Asia, no solo que el continente asiático pretenda a Colombia.

Finalmente, el exembajador de la India anotó que con un progresismo que cautivó a casi la totalidad de América Latina puede conceptuarse que el mundo cambio de la vieja bipolaridad, con la desaparición del socialismo real y otras tendencias para entrar en un área de hegemonía brillante con unos temas que están batiéndose en retirada, un poco, señaló, el enfoque del Consenso de Washington y la propuesta neoliberal que dejó resultados sociales totalmente insatisfactorios.

Recalcó que el mundo está construyendo nuevas polaridades como el fenómeno chino, una de tantas, pues ya se sabe que el grande asiático no puede ser la única potencia manufacturera porque eso coloca al mundo en un nivel de vulnerabilidad, para la muestra los líos sanitarios como el Covid-19.

Ya se sabe, explicó, que las cadenas globales de valor van a seguir siendo fuertes solo que tendrán nodos locales para hacer agregaciones de desarrollo regionales en donde América Latina debe jugar un papel muy importante. Es también conocido, planteó el contertulio, que las sociedades van hacia un mundo multi-alineado en donde nadie trata de edificar relaciones de correspondencia biunívoca con una sola potencia sino con los países más importantes del G.20, con MINT que es el grupo de potencias intermedias en donde está México, Indonesia, Nigeria y Turquía, otros como los del BRIC, Brasil, Rusia, India y China, pero con acercamientos a bloques o naciones del calibre de Australia y Corea.

 

 

Insistió que esa tarea de la multi-alineación inteligente es el foco de las relaciones internacionales, es, dijo, el modelo llamado a practicar con inteligencia, acudiendo a la serenidad y pensando que se puede ser potencia en vida y patrimonio natural solo con conocimiento, capacidad negociadora y acercamiento deliberado. Exhortó del Gobierno Nacional hacer agendas internacionales para poder crecer económicamente y proyectar verdadera riqueza.

 

“En esta etapa en que el país, gracias a los avances que podemos tener en paz y al cambio político en el continente, Colombia y la región pueden volver a ser mirados desde oriente y particularmente desde Asia, pero ojalá retomar esa contemplación, no simplemente como un objetivo de comercialización, de bienes de consumo sino como un objetivo de integración económica poderosa, fundado en cadenas de valor, conocimiento y en agregación solidaria de posibilidades climáticas y ambientales”, concluyó el exembajador Juan Alfredo Pinto Saavedra.

 

El tiempo apremia, los asiáticos siguen esperando, tienen deseos de apostar por Colombia y América Latina, es urgente copiar la frase indonesia, “bersekutu bertambah mutu”, sí, la unión hace la fuerza. Todo está listo, hay mercados y espacios para exportar, en Asia no existen barreras, palos en la rueda o muros, quizás el único baluarte sea la gran muralla china, esa fortaleza construida en el siglo V a.C y potenciada en el siglo XVI, para proteger al imperio de los temidos guerreros mongoles y de la amenaza que generaban los ejércitos de Manchuria, una región que albergó diversas etnias, muchas belicosas.

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