Lunes, 13 Abril 2015 14:31

Café Pacundí, a la altura de la mejor caficultura del mundo

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Este café, no es cualquier bebestible porque tiene elevados estándares de plantación, beneficio húmedo, secado al sol, trilla mecánica y manual, tostado y comercialización que afianzan una cadena de valor que llega a la excelencia.

Por su diversa variedad de climas el municipio de Pacho en Cundinamarca tiene la gran ventaja de producir todo tipo de productos alimenticios y es que esta población es dueña de una perspectiva agrícola que se extiende inclusive a productos exóticos de buena demanda en el mercado.

Bajo un cielo azul claro y despejado de verano y gris en tiempos de invierno, esta población es más que apta para el cultivo del café por cuanto tiene un clima promedio de 19 grados centígrados que acoge de la mejor manera esta siembra que brota de cafetos verdes y brillantes de una tierra húmeda, rica en agua, fértil y bondadosa.

Con la fuerte competencia de hoy en el mundo cafetero que se abrió paso, justamente con la caída del Pacto Cafetero o del otrora Acuerdo de Cuotas en 1989, los productores nacionales debieron acudir a nuevas técnicas de cultivo, a estrategias sanitarias y la apuesta decidida por la producción de cafés especiales y a todo un cúmulo de valor agregado para no sucumbir, dejando un renglón con el que se está en deuda por el desarrollo que fomentó.

El café tiene una cédula vieja en esta región porque llega a Colombia por la cordillera oriental cuando en 1700 lo trae la comunidad Jesuita a la población de Salazar de la Palmas en Norte de Santander, luego baja a los departamentos de Santander, Boyacá y Cundinamarca, departamento que llegó a ser el primer productor de grano en su momento.

Hoy Pacho ratifica su gratitud con la caficultura y con una actividad noble que le dio inclusive identidad a Colombia, una imagen tan sólida y firme que sirvió de salvavidas en los momentos más aciagos de la patria. El café de Colombia sigue siendo el mejor del mundo, pero Pacho al renovar sus votos con la caficultura emprendió una cruzada comercial de gran valía con un café especial, cultivado entre los 1.600 y los 1.900 metros sobre el nivel del mar.

Siendo una empresa joven, Café Pacundí se insertó en un nuevo mercado con valor agregado y variedades de café para todos los gustos que van desde Típica, Caturra, Castillo y variedad Colombia. Como lo dice la empresa, Pacho pone en la taza de los colombianos y del mundo el espíritu de los Andes. Es sin duda Café Pacundí un café de altura.

Ésta marca de inmejorable sabor, opera al amparo de la Empresa Trilladora, Procesadora y Comercializadora del Rionegro, constituida en 2011 como una asociación de pequeños productores que pactaron poner en oferta un café de excelsa calidad, con las mejores prácticas de cultivo y un producto terminado de gran encanto al paladar.

El gerente de Café Pacundí, Wilson Sánchez Usaquén, le dijo a Diariolaeconomia.com que está en el negocio del café desde hace 25 años, pero aclaró que su amor y apego por la caficultura es ancestral porque su padre también sembró el valioso grano.

El caficultor y gerente de Pacundí afirmó que en su paso por la Cooperativa Departamental Cafetera tuvo la oportunidad de conocer los problemas sociales de la región de Rionegro que desprenden de la inequidad y la descompensación entre los costos de producción y venta, ecuación que deja muy mal al cafetero.

“Es muy duro ver y constatar lo terrible que es producir materias primas, porque como se trata de un producto de exportación, éste debe ser excelente, pero llega lo que no nos gusta y es la venta de nuestras cosechas en donde perdemos hasta la camisa y con ese escenario había que hacer algo, ese algo era mejorar la calidad del café, abrir el portafolio e incursionar en valor agregado”, declaró.

Sánchez lideró unos procesos de café especial estando en la Cooperativa de Caficultores de Rionegro obteniendo resultados contundentes pues no en vano logró posicionar el producto a nivel nacional, ni más ni menos, este hombre del café fue el pionero en Cundinamarca con los cafés especiales sembrados en Pacho.

El compromiso de los productores de esa agradable población fue total a tal punto que en un concurso nacional ocuparon el segundo puesto en un evento que calificaba sabor y características. Ese día Pacho mostró que tenía mejor café que los mismos jugadores de las zonas cafeteras.

Sobre calidad y productividad, Sánchez Usaquén aclaró que en este punto es clave diferenciar volúmenes, con calidad de café, sin pasar por alto lo correspondiente a orígenes.

“Resulta que el café santandereano tiene un origen y unas características por su inicio o historia, lo mismo sucede con el Cundinamarqués, con el del Huila, el de Nariño, el de Antioquia, bueno todos los departamentos, pero cada uno por topografía y clima tienen características diferentes. Boyacá no tiene una caficultura de pronto muy tecnificada, pero tienen un excelente café por el origen, Entonces Colombia a parte de tener el mejor café del mundo tiene una cualidad en sus departamentos y es que producen café diferente, de diferente sabor”, apuntó.

Precisó que el café de Cundinamarca se caracteriza por su suavidad y su excelente dulzura. Asegura que el de Rionegro tiende a tener un sabor apanelado y achocolatado natural. Comentó que la acidez del café de Cundinamarca es media porque en otros departamentos la acidez es muy alta. “El cuerpo del café de Cundinamarca es más bien medio, entonces tenemos una taza muy equilibrada, eso se nota con mayor ahínco en Rionegro en donde más se matiza el sabor a panela y chocolate”.

Mirando al exterior

Los caficultores de la región de Rionegro son conscientes del grano que tienen y por eso hacen cuentas y planean una oferta de café especial, de origen en el exterior. Esa iniciativa empezó en Estados Unidos luego de participar en Expo Miami tras la invitación hecha por la Gobernación y la Secretaría de la Competitividad.

Fue claro al decir que a simple vista la solución es exportar, pero anotó que ese sueño por momentos se frustra por la mecánica del mercado toda vez todo depende de a quien se le vende en el extranjero y el número de manos por la que debe pasar el café para llegar al consumidor final. Lamentó el hecho que en la venta de grano la intermediación se quede con el negocio pues son muchas las personas que ganan en una cadena perversa en donde solo pierde uno, el productor primario.

“Exportar es una meta, pero sin tantas personas de por medio, no queremos trabajar duro para que nos golpeen más fuerte, no, la idea es vender lo mejor del grano regional con una buena remuneración, queremos seguir en la excelencia para volver por los fueros amables de justos precios internos de compra con retribución al productor”, declaró.

Socialmente, sostuvo, la caficultura no la pasa muy bien porque en Colombia a lo mucho el 20 por ciento de caficultores son considerados grandes, el restante 80 por ciento corresponde a productores pequeños que lamentablemente viven del diario. “Digo triste porque usted cosecha esta semana una arroba de café y tiene que venderla para poder subsistir, o sea para hacer el mercado, para pagar el jornal, para cumplir con gastos de la finca y cubrir otros rubros, si usted no vende esa arroba de café pues frena la actividad”.

La única manera de tener margen de negocio es acopiando buen inventario, pero el pequeño no puede negociar en mejores términos económicos porque no puede acumular café, adolece de la musculatura financiera para guardar grano y es por ello que vive al día porque le toca vender a medida que va produciendo, abriendo la brecha entre quienes siembran y comercializan. La situación es tan compleja que ni la asociatividad logra frenar esta tendencia, salvo por otras vías.

Para el caso de Café Pacundí, la situación ha cambiado porque la marca ya es conocida y muy bien recibida en el mercado, pero de todas maneras apuestas como esta dependen del valor que cada consumidor nacional le dé al café que con tanto esfuerzo se produce en las prósperas montañas colombianas. “Es muy importante que el consumidor valore qué hay detrás de una libra de café, muchos de ellos se inclinan por el precio más económico sin importarle cómo fue su proceso de elaboración; les venden grano extranjero que como dice el tema musical, no sabe a bueno. Muchos quieren unas mezclas de baja calidad sin interesarse por el esfuerzo del caficultor”.

La situación es muy dura para el productor de café toda vez que hay muchos detrás del negocio, buscando la máxima riqueza con cargo a la miseria del campesino y es por ello que el país debe despertar y convertirse en el mejor cliente de su grano para frenar la dependencia de los precios impuestos en el mercado internacional.

Con la caída del Pacto cafetero vinieron todas las tragedias porque entraron nuevos jugadores al mercado como es el caso de Laos y Vietnam, para colmo de males en Centroamérica la competencia es fuerte con países como Costa Rica que también produce café suave. A lo anterior hay que sumarle roya brocca y cambio climático.

El mercado cambio hace 26 años, aumentó la oferta y bajaron los precios pues de manera alarmante hay unos 100 millones de sacos más en oferta de los que había en el momento de la gloria. Hoy Brasil también entró al mercado de café suave con alto componente tecnológico y competitivo. “Hoy tenemos todas las desventajas, pero estamos en pie y luchando en aras de defender este patrimonio, este gran activo, nuestra caficultura”.

Invitó a los medios de comunicación para que coadyuven con la defensa del café nacional pues solo con ellos se despierta la consciencia en el consumidor que ignora las ventajas de un grano óptimo, inocuo y de gran sabor. En su criterio, el futuro de la caficultura está en manos de los mismos consumidores colombianos.

Cuestionó el manejo de las multinacionales que manejan el café tostado en el mundo porque le dieron una dirección irresponsable a la caficultura, llevando el grano a otros países, generando sobreoferta de café y manipulando precios de muy mala fe.

“Hicieron estragos en Colombia en donde pasamos de una producción de 15 millones de sacos a una de 6.5 millones hasta no hace mucho, hoy vamos subiendo nuevamente y tenemos registros de 12 millones de sacos producidos en 2014. De todas maneras el daño ya está hecho, pusieron los precios que quisieron, postraron al campesino y sacaron todo el provecho en detrimento del sector cafetero. Hoy nos toca sacar esto adelante, por fortuna tenemos el mejor café, de eso no hay duda”, comentó.

Indicó que en materia de política cafetera, la Federación Nacional de Cafeteros es un gremio que no debe eliminarse sino replantearse porque hay de por medio una institucionalidad que debe seguir en favor de los productores que la erigieron. “El gremio cafetero debe renacer con personas que verdaderamente conozcan del tema y que se pongan del lado del productor, no del lado del comercializador porque ahí se acaba todo”.

Pacundí a Bogotá

Actualmente hay varias tiendas de café que utilizan el grano de Pacundí, pero la firma ya piensa en abrir puntos de venta de café tostado y de bebidas del grano en Bogotá y en la Sabana de Bogotá. El proyecto está caminando y muy pronto habrá un nuevo jugador en el mercado cafetero de valor agregado con la diferencia que lo venden caficultores pequeños que quieren recuperar la renta y salvar el sector. Esta, se puede decir, es plata que llegará a los bolsillos de quienes siembran y saben de café, es un ingreso para quienes han sonreído y sufrido con el cultivo.

Hoy Pacundí tiene una tienda en el marco de la plaza de Pacho en donde se consume café de todas las formas, frio, caliente expreso, en malteada y con los mejores acompañamientos, eso sí, ultra-recomendadas las mantecadas que amorosamente prepara la señora, Gladys Inés Usaquén.

Atendiendo los temas innegables de globalización, Café Pacundí no está cerrado a escuchar negocios para el manejo de la marca sobre la base de un producto de origen que vende lo mejor del café de Pacho y de la región de Rionegro.

“Nosotros estamos manejando un proyecto muy ambicioso que involucra Zipaquirá, Chía, Cajicá y todo lo que es la sabana por ser una zona exótica muy visitada por nacionales y extranjeros. En nuestras tiendas, incluidas la de Bogotá, el cliente tendrá la oportunidad de degustar el café antes de comprarlo y opinar sobre él, luego decidirá si lo lleva, pero estamos seguros que Pacundí terminará en esa Casa porque se trata de café de mayor calidad a menor precio, sin el sobrecosto de los intermediarios”, dijo Sánchez.

Expresó que hay el mayor optimismo con la marca porque maneja líneas de café excelso como Típica silvestre que es una línea orgánica, dos cafés excelsos, orgánicos y convencionales así como una línea tradicional y otra llamada institucional.

La idea de ofrecer estos cafés es tener un portafolio amplio de grano para el consumidor y no contar con una sola línea de café que finalmente lo que hace es limitar al cliente.

Allá en Pacho, en esa extensión total de 403.3 kilómetros cuadrados se siembra café, pero del mejor, del que vale por calidad y sabor. Casualmente cerrando esta nota disfruto de una cálida y aromática taza de café de Pacho, de café Pacundí, un excelso que huele a uno de los mejores perfumes de la madre tierra, a la quizás mejor fragancia regalada por la naturaleza, a ese tostadito entre cítrico y dulce de café que expande su delicioso olor, invitando a beber grano pachuno, suave y especial que solo lo toman quienes aprecian su siembra. Bebiendo este café, me transporto a Pacho, a su plaza, siento el clima templado que me envuelve y miro desprevenido su iglesia en donde paralizado está el tiempo en su vetusto reloj de madera.

Es bueno exponer que esta nota empezó entre los cafetos de la Asociación, allí vimos manos campesinas recolectando la cereza de los cafetos, otras llevando a despulpar, también vimos el secado al sol y en hornos de la empresa. Tuvimos la dicha de llegar a la hora del tostado y empaque del producto, que me atrevo a decir tiene todo para arrasar en un mercado que hoy dejó de ser expresamente nacional para abrirle puertas a la más dura competencia, sin embargo, Pacundí tiene todo para ser una marca líder en el exigente mercado del café. “En buena hora”.

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