Sábado, 26 Abril 2025 00:13

Altos aranceles, mecanismos de presión y negociación: Analdex

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Altos aranceles, mecanismos de presión y negociación: Analdex Imagen-de-Erich-Wirz-en-Pixabay

Pese a que continúan las preocupaciones por la política arancelarias del presidente Donald Trump, hay optimismo porque logre avanzarse en una negociación que evite un castigo impositivo para Colombia.

La novela del presidente Donald Trump, quizás lo más parecido a Betty la fea empieza a bajar su presión habida cuenta que los ciudadanos estadounidenses ya estaban sintiendo el rigor de una inflación que perfilaba a la nación del tío Sam hacia una recesión tan grave como la de 1929 que terminó siendo la puerta a la gran depresión de los años 30.

Es factible, creemos en este medio, que el primer mandatario norteamericano haya escuchado muy buenos consejos porque los presagios no eran los más halagüeños, a tal punto que los mismos empresarios al servicio del gabinete gubernamental estaban experimentando una caída en sus balances haciendo que el señor Trump activara de manera inmediata la palanca de reversa.

La lección ha sido grande, el mundo aprendió que lo mejor es ser muy productivos a nivel local, bajar los niveles de dependencia y replantear una globalización que enriqueció a muchos sumamente poderosos pero generó menoscabo en aquellas economías pobres o emergentes que como fue el caso de Colombia optaron por las importaciones con el dinero del petróleo generando un desempleo a tasas aterradoras que arrastró como un sunami factorías de todo tamaño al igual que a los ya olvidados productores del campo.

En síntesis, lo mejor es apostar por productividad, competitividad y calidad, abastecer el mercado interno, recuperar el empleo que resulta mucho más digno que un simple subsidio, pero también canalizando oferta exportable para nutrir algunos mercados que ya sienten pasos de animal gigante por falta de comida, daño en los suelos, saturación en siembras, exceso de química y baja opción de proteína. Lo anterior muestra que hay oportunidad, “la arancelitis” de Trump demostró que hay países que abusan de su posición dominante, jugadores de conveniencia y captadores de mercados solamente para la exportación de sus bienes. Como podemos observar el mundo salió de su zona de confort, sintió el batacazo y hoy empieza a repensarse dejando en las cuitas la multilateralidad, tan venida a menos como la empolvada casa del tema Las Acacias, así como la globalización que entró a UCI y sigue con pronóstico reservado.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina aseguró que algunas cláusulas establecen que los aranceles se pueden incrementar por razones de seguridad nacional. Apuntó que el gobierno está en la facultad de suspender algunos temas de TLC y pasar por encima del tema arancelario que fue lo que invocó Trump.

 

 

Díaz Molina dejó claro que estos aranceles no llegaron para quedarse por cuanto el primer mandatario estadounidense los está usando como un arma de negociación, recordó que todo empezó con México y Canadá pero evocó la inolvidable noche el 26 de enero cuando negoció con Colombia y puso al país cafetero como ejemplo frente a sus socios fronterizos y fue cuando se lograron aplazar esos aranceles del 25 y el pasado dos de abril Trump terminó respetando la medida de suspensión “en la medida en que los costos de esa política arancelaria se empiecen a manifestar frente al consumidos de Estados Unidos vendrán sin duda pasos hacia atrás, la casa blanca tendrá que regular, suspender, aplazar y excluir productos como petróleo y una serie de minerales como también esos bienes que son esenciales para la economía estadounidense. No se puede olvidar que el presidente de Estados Unidos después excluyó los computadores, microcomponentes y dio un plazo de noventa días. Dijo que con China se humanizarán las cosas porque consideró que los aranceles con el gigante asiático son muy altos, precisó igualmente que estos impuestos deben ser más bajos, lo que reafirma que los aranceles son desde luego un arma de negociación para conseguir una serie de cuestiones que Estados Unidos quiere” declaró el señor Díaz Molina.

En su análisis anheló que ojalá Colombia pueda entablar una conversación y negociación rápida para lograr que el país sea excluido de esos aranceles, puesto que hay preocupación en el gremio exportador en el sentido de que Colombia quede de últimas en la fila, algo que sería inconveniente porque competidores de Colombia negociarán para alcanzar arancel cero mientras que el producto colombiano pagará las indeseables tarifas aduaneras en el país del norte. “Hoy me parece gravísimo, entonces habría que ver que al final del día todo resulte bien tras la sentada del gobierno colombiano en cabeza de la ministra Cielo Rusinque con el representante comercial de Estados Unidos Jamieson Greer, ojalá esa negociación avance con celeridad” dijo Díaz Molina.

A criterio del dirigente gremial, subir aranceles en 10 % a los productos de Estados Unidos implica una retaliación que puede ser peligrosa frente a un monstruo como Estados Unidos. Así las cosas, aseveró, es mejor negociar y debe reinar la calma, no enarbolar banderas nacionalistas porque eso le puede costar mucho a la economía colombiana. En la lectura de impacto que hizo para este medio, Diaz insistió en que hay que mantener la calma y lograr una negociación relativamente rápida para no dejar un acuerdo del que se pueden aprovechar grandes oportunidades que ya se empiezan a dar.

 

 

Comentó que en esa pelea con China que incluso va a durar más que con otros países ya hay compradores de Estados Unidos que están viendo alternativas en Colombia y la región.

 

“He hablado con algunos empresarios afiliados a Analdex que me dicen que están viendo opciones y plantean la mecánica para que lleguen cotizaciones, igualmente afirmaron que están enviando propuestas, algo que ratifica que, si hay oportunidades, ojalá no las malgastemos” puntualizó Javier Díaz Molina.

 

Ante la advertencia de la reserva federal en materia de mayor inflación el dirigente advirtió por los efectos venideros porque es indudable que el precio de los productos que llegan más caros puede ser un asunto complicado. Expuso que para una familia promedio en Estados Unidos, el costo de esos aranceles significa cuatro mil dólares anuales sin haber puesto los aranceles en todo su rigor y vigor, pues en buena parte estaba aplazado.

Lo dicho, enfatizó Díaz Molina, significa que para el ciudadano corriente de Estados Unidos la medida se traducirá en mayores costos, algo que empieza a pasar factura en la economía de Estados Unidos y en la popularidad del presidente Trump que tendrá que mostrar resultados rápidamente y visibilizar sus logros con esos impuestos de aduana para que esa política no se le devuelva.


Aranceles, Latinoamérica y China, ¿un balazo en el pie?

 

 

En los últimos días críticos, analistas y hasta asesores han dicho que la política arancelaria de Washington le entregará la llave del mercado latinoamericano a China y parte de eso ya se ve en el caso colombiano.

 

“No es el momento de firmar acuerdos comerciales con China, menos ingresar a la ruta de la seda por todas las implicaciones políticas que se darían. Hay que saber interpretar a Estados Unidos que de paso con su política comercial está obligando a la búsqueda de opciones, a explorar mercados alternativos y socios como China, un tema que también deben entender en Estados Unidos” señaló el presidente de Analdex.

 

A juicio del dirigente gremial lo sucedido con Estados Unidos es una lección global, no es discriminatoria, recalcó que impacta a todo el mundo, un asunto que invita a salir de la mejor manera como un propósito a perseguir.

El contertulio subrayó que la geopolítica fue trascendental para llegar a los extremos de hoy y permite observar que Estados Unidos ha perdido preponderancia en la parte económica, comercial y tecnológica, lo que explica el afán de Trump de salir a recuperar liderazgo, retomar terreno y volver a ser una potencia, un hegemónico en materia comercial y tecnológica, advirtiendo que eso no se hace de la noche a la mañana, pues toma un buen tiempo.


Urge retomar cadenas de valor

El presidente de Analdex, Javier Díaz Molina manifestó que las cadenas regionales de valor son parte de las oportunidades que se pueden presentar en la actual coyuntura porque es indudable que hay un rompimiento de esas cadenas, particularmente con Asia. Estimó que dada la cercanía geográfica y el patrón de producción que se tiene en la región la pregunta es ¿Por qué no pensar en atraer inversiones que se focalicen en Colombia para exportar a los Estados Unidos?, producciones que hoy están en China y otros puntos de Asia.

 

 

Para eso, conceptuó Díaz, hay que hacer una tarea internamente, se debe desregularizar y facilitar el comercio exterior porque en Colombia hay unas disposiciones que le toman mucho tiempo al comercio y poder hacer eso, explicó, importar y exportar de manera fácil, hace fundamental trabajar en la dirección correcta porque esas factorías no están pensando en el mercado local sino en los mercados internacionales, quieren hacer presencia en los puertos regionales y por eso poder traer e importar rápidamente o procesar y exportar sin dificultad es el éxito de esa política de atracción de inversiones para el país, hoy, deploró, Colombia no cuenta con eso.

 

“Nuestra normativa aduanera, con todo el tema de inspecciones no es fácil y creo que la agenda interna es fundamental para aprovechar oportunidades en el exterior” acentuó Díaz Molina.


En su plática reconoció que hay labores pendientes como recuperar el país productivo, hacer inversiones en tecnología e innovación, lo propio en inteligencia artificial y agricultura de precisión, es deseable, apuntó, que el tema tributario mejore para no seguir castigando a las empresas y su competitividad, pero admitió que no se puede olvidar la realidad fiscal de Colombia, lo que podría hacer imposible que abaratar el país se logre.

Finalmente, Díaz Molina recordó que hay un instrumento que debe contemplarse y son las zonas francas que tiene un impuesto de renta del 20% frente al 35% que aplica para el resto del territorio, y 20%, reiteró, es una tasa competitiva a nivel regional en temas de tributación, pero estimó urgente facilitar el hacer comercio desde las zonas francas.

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