Domingo, 25 Abril 2021 00:10

Reforma tributaria sepultaría reactivación económica: ACICAM

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Reforma tributaria sepultaría reactivación económica: ACICAM Foto tomada de Campojara.es

Los tiempos son difíciles, la industria vio cerrar empresas de manera alarmante y perdió más de 34.000 empleos. Esa onerosa factura fiscal no la pueden seguir pagando las empresas.

En los últimos años el país ha visto el derrumbe de las empresas como consecuencia de la caída en la demanda interna por la falta de plata en los hogares, igual por los impactos de las materias primas, vitales en la fabricación, hoy encarecidas con cargo a la devaluación, el costo del dinero y desde luego por la informalidad y el contrabando. La industria nacional de calzado y manufacturas en cuero lleva años de adversidad.

Al analizar el último quinquenio, y después de un ejercicio adelantado en El Restrepo, emblemático centro comercial a cielo abierto y empresarial de Bogotá, pudimos constatar que las empresas cerraron, literalmente, una detrás de otra. Fue y sigue siendo un efecto dominó que llegó para seguir quizás porque la gente no está ganando suficiente y dejó el calzado y la moda nacional para hacerle el gasto al barato producto chino, es decir la familia colombiana no tuvo otra alternativa, debió pasarse a lo más económico pese a la cuestionable calidad.

La situación sigue ajustada y es por ello que fácilmente puede hablarse de más de 2.000 factorías tradicionales cerradas, empresas legalmente constituidas, operando al amparo de la formalidad que le dijeron adiós al mercado porque sencillamente no hubo condiciones para sostener las fábricas que inclusive estaban compitiendo con producto importado. Hoy tristemente hay que decir que un 25 por ciento de las 8.000 empresas, otrora matriculadas en el sector calzado y de manufacturas de cuero, se vieron obligadas a bajar la persiana y poner el candado para siempre.

Una particularidad del fabricante de calzado y marroquinería, es su persistencia y por ello en la medida en que se van cerrando empresas, van abriéndose otras, a tal punto, que muchas veces los registros mercantiles dejan ver que inclusive son más las industrias que nacen que aquellas que le ponen a su actividad el punto final.

En este momento, el fabricante vive acompañado de una pesadilla generada por la pandemia, pero por esa constante resiliencia y el compromiso adquirido en cada empresario, no sería raro que después de la coyuntura epidémica, llegará un boom de nuevas fábricas y marcas, porque sin duda alguna quien hace y diseña calzado, lo hace de por vida, es una pasión y un arte que nace y culmina con cada maestro del cuero, luchador de siempre que si de algo sabe, adicionalmente, es reinventarse y abrir caminos en lo imposible.

Independiente de las cualidades del transformador, hay angustia en las explotaciones porque cuando más oxígeno se necesitaba al interior de las empresas, llega el proyecto de reforma tributaria que se convierte en toda una dificultad, en una piedra en el zapato, en palos en la rueda para la anhelada reactivación económica, posible ella con una dinámica productiva respaldada por el fenómeno inherente a los mercados, oferta y claro está, demanda.

 

Jorge Andrés Zuluaga

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas, ACICAM, Jorge Andrés Zuluaga aseguró que el país necesita despejar grandes dudas en los frentes cambiario y tributario sin dejar de lado el alza desbordada de las materias primas que golpea duramente los compuestos de PVC para suelas y el mismo cuero que ha tenido ajustes muy por encima de las expectativas.

Aprobar una reforma al Estatuto Tributario, manifestó, es no sólo inoportuno sino carente de sentido común, porque no hay empresas en igual volumen ni gente activa en el trabajo, suficiente para canalizar tarifas impositivas. Hay de manera visible una economía muy delgada, afectada por la pandemia, un aparato productivo demandando facilidades y mercado, igual fluidez total en oferta y demanda porque cualquier intensión de reactivación puede quedar bajo tierra con una reforma agresiva, fuera de contexto y recesiva. La salida al estrés fiscal va por otro lado, gastar menos, ponerle freno a la elusión y cobrar con eficacia.

En el tema cambiario, comentó, Colombia es un país que no está analizado, dependiente de manera importante de materias primas compradas en el exterior, ejercicio complejo porque con la tasa de cambio tan errática como la que se está dando por estos días, encarece los productos primarios con destino a la industria, un fenómeno que obviamente hace endeble cualquier presupuesto. Adicionalmente, explicó Zuluaga, el repunte de una economía como la china acapara insumos y materiales, pero igual anotó que hay otros problemas que tienen que ver con el cierre de plantas, un factor, entre varios, que hacen que se dispare el valor de los bienes básicos, un factor que deja a Colombia en una situación de desventaja bien complicada.

En cuero, materia básica esencial para el calzado y las manufacturas, ACICAM reveló que el país no está bien porque hay una marcada escasez consecuencia de una preocupante salida de piel en azul o crudo, exportaciones que estaban siendo controladas por el ministerio de Comercio Exterior en un tiempo, pero que por el tema de pandemia volvieron a generar desabastecimiento y precios imposibles en los cueros.

El lío se extiende a los compuestos de PVC para fabricar suelas y tacones, así como otros accesorios para producir zapatos o simplemente para producir calzado inyectado. Hay insuficiencia de materias primas, pero paralelo a ello se reporta una carestía insostenible. Entre la mitad de 2020 y lo corrido de 2021, hemos reportado incrementos en productos básicos que fácilmente pueden llegar al 50 por ciento lo cual se traslada al usuario que está comprando hoy un zapato más caro, es decir el costo de los materiales.

Al entrar en el tema impositivo, Zuluaga aseveró que el proyecto de reforma tributaria es altamente inconveniente y recesivo, pues de aprobarse, así termine con modificaciones, resultará sin la mínima duda, otra estrellada contra la pared.

La pandemia, dogmatizó el dirigente gremial, les enseñó a los empresarios a apretarse el cinturón, hacer reajustes y controlar el gasto, por cuanto sin austeridad no es viable ningún sector sobre todo en tiempos de dificultad. Precisó con preocupación que el Gobierno no está contemplando nada de lo expuesto sino que pretende subir el recaudo, aumentando la base impositiva, una misión que contempla gravar alimentos, bienes de consumo, combustibles y servicios públicos, medidas que conllevan a menor demanda y a una carestía imposible de frenar.

 

“Quieren aumentar el recaudo, pero exprimiendo a los empresarios formales. Tristemente la evasión en Colombia es altísima, puesto que supera el 40 por ciento, una tasa que puede subir porque a mayores tributos, mucho más alta será la informalidad y quien trabaja bajo el techo de la legalidad tendrá que aumentar el gasto en impuestos, algo de no creer en un país que habla de competitividad, dinámica empresarial y empleo. Es muy desconsolador lo que está en propuesta, ojalá que con el pésimo ambiente que generó el revolcón impositivo en el público, el ejecutivo tome consciencia, reconsidere y revise el articulado, pues no es el momento para hacerlo, y el país contrario a gravámenes, necesita reactivarse con las debidas condiciones y los consecuentes apoyos”, expuso Zuluaga.

 

Entre materias primas y nuevos impuestos, apuntó el presidente de ACICAM, la gente no va a poder calzarse.

 

Cuero y calzado, un sector en problemas

 

En su análisis sectorial el presidente de ACICAM, Jorge Andrés Zuluaga, indicó que el momento es apremiante toda vez que de los 370 afiliados tan solo quedan 110, un retiro masivo de factorías que ratifican lamentablemente la bancarrota y la iliquidez de un sector que fue líder y vanguardista en el crecimiento y la oferta de puestos de trabajo. En este momento terrible, cubrir los costos de una afiliación de es una prioridad, razón por la cual el flujo de caja de la agremiación está sumamente golpeado, tema agudizado por la imposibilidad de realizar el International Footwear & Leather Show, evento presencial que daba oxígeno porque implicaba entre un 50 o 60 por ciento de los ingresos del gremio, todo un apalancamiento financiero.

En materia de empresas y dinámica, expuso el dirigente gremial, la situación es muy alarmante ya que se trata de fábricas generadoras de mano de obra intensiva, normalmente familiares que además les llevan soluciones a muchos hogares porque hubo plantas que demandaron colaboradores con salario y prestaciones sociales, es decir con un impacto socioeconómico de grueso calibre.

 

“Estas empresas decrecieron en 2020, respecto al año 2019 en un 32 por ciento con una caída en el empleo del 20 por ciento, unas cifras bien complicadas. Adicionalmente, las exportaciones tuvieron un mal registro, pues el año anterior los despachos de calzado y de partes de calzado cayeron en 41 por ciento. En 2019 las ventas al extranjero de la cadena del calzado sumaron 147.8 millones de dólares y en 2020 la cifra fue de 39.3 millones de dólares, un derrumbe impresionante, como es visible se vieron impactados por la coyuntura los mercados interno y externo con las debidas consecuencias. En calzado la caída fue del 36.6 por ciento”, explicó el señor Zuluaga.

 

Otro rubro duramente golpeado fue el de las importaciones legales que mermaron en 37 por ciento, habida cuenta que el país, que importaba 607 millones de dólares paso a 381 millones de dólares, es decir que durante la pandemia, la gente dejó de usar zapatos por muchas razones, una porque no salió y dos porque los hábitos cambiaron al pasar del calzado formal en cuero a las sandalias o factiblemente a un calzado más liviano o de perfil deportivo, por ejemplo los tenis. Ese cambio en las tendencias de uso cogió por sorpresa al sector que no estaba listo porque el giro pedía una reacción bien distinta para atender la demanda de lo poco que se estaba vendiendo y hacer la transición del zapato elegante al tipo confort.

Según ACICAM, en ese orden de ideas, la capacidad instalada pasó en el 2020 al 50 por ciento porque las tiendas de calzado, grande superficies y boutique dejaron de comprar. La realidad es cruda y se refleja en empleo por cuanto en el último año se perdieron 34.000 empleos directos.

El gremio sostuvo que con el contrabando no pasa lo mismo porque en estos momentos de informalidad algunos sacan provecho de todo lo que está ocurriendo y por ello llegó a Colombia calzado en condiciones fraudulentas, un mercado ilegal que contribuyó con el menoscabo del sector. Algunos cálculos, especifico Jorge Andrés Zuluaga, muestran que el contrabando y la informalidad representaron aproximadamente el 30 por ciento de la participación en la actividad comercial durante 2020, una cifra nada desestimable.

El del calzado, recalcó Zuluaga es un sector muy afectado, con muchas empresas quebradas porque una mayoría, esencialmente las pequeñas fábricas, no pudieron acceder a las ayudas estatales por tener afectado su flujo. Algunos recibieron los auxilios de nómina y el oxígeno ofrecido, pero la realidad para el directivo es que el sector está profundamente postrado.

 

Los eventos volverán

 

 

El presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas, ACICAM, anotó que el gremio ya tiene trazados unos eventos, motivo por el cual, entre el dos y el cuatro de junio, posiblemente, de manera presencial, se llevará en Corferias una feria internacional que reactivaría en algo el sector.

Con ocasión de la tercera ola de pandemia el evento sigue a la expectativa, pero ACICAM cree que si nada extraordinario sucede y el entorno de salud mejora la feria podría realizarse en la fecha acordada, o eventualmente a finales de junio o comienzos de julio, todo de acuerdo a los datos que arroje el sistema nacional de salud.

La feria, aclaró Zuluaga, no estará dirigida a compradores finales sino a las empresas, cadenas y comercios interesados en hacerse con lo mejor del diseño colombiano y las colecciones para poderlas llevar al exigente comprador. ACICAM espera con este evento, tomar buenos pedidos y finalizar por lo menos este año con órdenes de trabajo para producir entre julio, agosto y septiembre, la demanda de diciembre que debe estar lista con anticipación.

 

El optimismo no se puede escapar

Con todo y las dificultades, el sector del calzado y las manufacturas en cuero no decae en su optimismo y por ello apuesta por un empresariado reactivado, potenciando portafolio y contratando personal, pero igual esperan una respuesta del Gobierno porque un país industrial caminando solo en el desierto no tiene norte.

Frente a este factor, ACICAM dijo que el positivismo no se puede esfumar, pues en algún momento llegará la normalidad y la gente necesitará zapatos nuevamente. Muchos quieren volver a empezar y otros demandan el incentivo para arrancar, estímulo que incluye un estado disciplinado en el manejo fiscal, en el control del gasto porque la idea es no aumentar los impuestos y caso opuesto auxiliar o llenar el tanque de micro, pequeñas y medianas empresas que no son sujetas de crédito de manera sencilla porque un banco finalmente mide flujo de caja, un saldo en rojo en muchas firmas, quebradas por efecto de la pandemia.

Un asunto a considerar es que la quiebra fiscal venía desde mucho antes del arribo del Covid-19, un problema sanitario que hizo metástasis en una economía con elevado número de equivocaciones que terminó pasándoles la cuenta de cobro a los empresarios que año tras año ven disminuida la rentabilidad, una tesis reflejada al cierre de cada año con el ejercicio económico.

 

Ojo con Venezuela y el calzado chino

 

Una preocupación latente en el empresariado del calzado y la marroquinería es la posibilidad que Venezuela adopte medidas comerciales para impulsar las importaciones provenientes de China, una de esas disposiciones podría facilitar el ingreso masivo de confecciones y calzado al vecino país, un tema de marca mayor porque quienes saben del mercado no descartan la presencia de producto asiático en Colombia haciendo uso de la porosa frontera y de unos comerciantes informales que no ven inconveniente en triangular las manufacturas del lejano oriente.

Sobre el tema, el presidente de ACICAM afirmó que la operación es sin lugar a dudas una amenaza y comentó que la relación con Venezuela demanda el mayor cuidado porque el país hermano es un comprador importante para Colombia, salvo que hubo problemas con los pagos y ante la no venta de productos colombianos, el gobierno de Caracas se vio en la obligación de buscar proveedores, lo cual lo llevó a sellar alianzas con China, una realidad que puede terminar en una adquisición gigante de calzado que perfectamente puede terminar en el comercio interno en desmedro de los fabricantes con añeja operación en Colombia.

 

“Tendremos que estar muy atentos, nosotros tenemos observadores que están revisando estos temas y seguramente, si podemos cuantificar o verificar que esta noticia es una realidad, estaremos encendiendo las alarmas”, puntualizó.

 

Las noticias no son las más alentadoras, pero pueden mejorar, el sector calzado y manufacturas en cuero sigue firme en su afán por reinventarse y seguir adelante porque goza de prestigio y un diseño espectacular que sabe sacar provecho del trópico con sus colores y diseños.

Cerca está el poder disfrutar nuevamente del International Footwear & Leather Show, IFLS, el gran evento especializado en darle vitrina al calzado, marroquinería y prendas de vestir en cuero, encuentro que logra integrar las nuevas tendencias en diseño y moda, todo una experiencia en transformación y producto terminado. Las colecciones y tendencias son una gran palestra para las industrias colombianas, pero igual para otros países que buscan mercado y negocios.

Pronto llegara el EICI, exhibición especializada en cuero, insumos, maquinaria, tecnología y servicios que pone a disposición de los fabricantes del calzado, marroquinería y ropa hecha con cuero, los últimos avances en la llamada moda de proveeduría. El evento aglutina expositores internacionales.

 

ACICAM insistió en su campaña de cómprele a Colombia porque indicó que la economía local solamente crecerá apostándole a la manufactura nacional, a los productos agrícolas sembrados en los campos del país y en una empresa colombiana capaz, innovadora y llena de compromiso. Estimó perentorio que los nacionales se concienticen que solo recuperando las empresas será más fácil levantarse de la pandemia, porque no se trata solamente de una patología sino de las secuelas en el aparato productivo y en el empleo. Hoy, subrayó, Colombia está frente a una cruda realidad, empresas arruinadas, algo muy complejo que se supera al unísono y es allí en donde, conceptuó, hay que sumar y actuar como país.

Este sector importante para la economía que emplea más de 170.000 personas de manera directa e indirecta en la cadena del calzado, cuero y marroquinería, también invitó al Gobierno revisar el estado en su interior antes de imponer nuevos gravámenes porque no es un secreto que Colombia desde la tribuna estatal, gasta más de lo que produce, una situación que lo obliga a la eficiencia porque hay excesos impresentables que no admite el sector privado, precisamente por el mandato de prudencia y sostenibilidad.

Otro punto a mirar sin temores tiene que ver con las exenciones exageradas en vigencia porque en tiempos de crisis nadie puede darse el lujo de hacer obsequios más si estos se hacen con el bolsillo ajeno.

 

“Colombia pide a gritos disminuir el gasto en las instituciones y hacer un exhaustivo control de la evasión antes de fijar más impuestos porque entre más tributos se autoricen, más rentable resulta ser informal lo que en Colombia es un asunto muy fácil”, concluyó el presidente de ACICAM.

 

El país empresarial necesita de Colombia y así mismo Colombia urge de las empresas. Solo un trabajo articulado le puede ayudar a los industriales a seguir adelante y prosperar en conjunto porque de seguir con el pensamiento facilista de cobrar tarifas costosas por impuestos y abrir la puerta de las importaciones, Colombia no dejará de ser una simple bagatela que castiga a quien hace las cosas al derecho.

Los nacidos en el bello suelo de Colombia deben entender que pueden hacer valer sus derechos y en esta ocasión que mejor oportunidad que adquirir calzado y producto de la tierra, lleno de calidad y talento. Comprar calzado chino o foráneo es negarse la oportunidad de disfrutar unos buenos zapatos, es decirle NO al progreso y seguir en aguas turbias de informalidad, importaciones y contrabando. Solo invirtiendo en el sello “Hecho en Colombia”, habrá luz, esperanza, tejido social, empresas, empleo y un orgullo colombiano que sabe mucho mejor que ese aguardiente pedido por el compositor Rafael Godoy, el que apostó por lo de la tierra primero, por ser un buen colombiano.

En 2019 Colombia fabricó 45.4 millones de pares de zapatos en tanto que en 2020 la cifra llegó 31 millones de pares, 15 millones menos por el factor pandemia.

Un dato amable es que Colombia rompió un récord en exportaciones de calzado a Estados Unidos, puesto que siempre ocupaba Ecuador, mayor destino de las exportaciones nacionales, ahora ese primer lugar lo ocupa el gigante norteamericano, algo muy favorable porque muestra que las empresas están llegando a ese mercado, sacándole jugo al TLC. Al término del primer bimestre la tendencia se mantiene y por todo el entorno de medidas que afecta a China y la Unión Europea con mayores aranceles, el producto colombiano seguirá abriéndose camino.

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