Domingo, 02 Marzo 2025 09:21

Textileras en el borde, en 10 años no habría sistema moda: Colombia Telas

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Las pequeñas empresas siguen en bancarrota y las que sobreviven dejaron de comprar telas nacionales porque las importadas son mucho más baratas. Hay un agudo problema de mano de obra.

La industria colombiana no ha podido despegar, la mediana y pequeña empresa de sectores como el textil y calzado no ven media porque el producto chino se posicionó a tal punto que la gente no necesita ir al país del dragón porque los empresarios vienen a Colombia con todo tipo de productos y posibilidades, como si el asunto no fuera delicado sigue el contrabando y el lavado de dinero con internaciones espurias que le ponen la soga en el cuello a los empleadores legalmente constituidos.

El tema no es menor porque muchos empresarios se dieron cuenta que en definitiva el negocio más rentable, ese que prospera, es el que se funda en los feudos de la informalidad pues evade todo y la plata ingresa neta a caja, ¿mejor para dónde?

Resulta lamentable reconocerlo, pero las pymes siguen desmoronándose, tan solo sobreviven las grandes empresas a las que por volumen, estructura productiva y capacidad financiera les sirve la medida estatal de aumentar los impuestos, a los demás los atomiza.

No hay duda, la realidad es lapidaria más cuando los empresarios hablan con argumentos porque las cifras se muestran por sí solas pues cuando se apela al populismo, los números, aseguran los agentes del mercado, condenan a quienes llevan las riendas del país. Los problemas vienen agudizándose, la queja ha sido recurrente. Cuando se miran las estadísticas dan ganas de llorar y por eso los empresarios del sector textil calculan que, de seguir la difícil situación del país, habrá un frente productivo sumamente golpeado, tanto como que en 10 años posiblemente, las fábricas y depósitos dejarían de existir porque hoy para la micro, pequeña y mediana empresa, Mipyme, que representa cerca del 95 por ciento de generación de empleo en el sistema moda, no hay luz y por las circunstancias es ineludible que llegue al fracaso.

 

 

El presidente de Colombia Telas José Miguel Piedrahita habló con Diariolaeconomia.com, y aseguró que hoy hay un beneficio muy grande para las grandes compañías, las que tienen mil, dos mil y tres mil empleados, pero para esos que tienen dos, tres, 50 o 100 trabajadores la situación no es fácil, están amenazadas y podrán acabar como muchas, en la más dura liquidación. Recalcó que haber firmado un Decreto sin temas técnicos del 40 por ciento de arancel sin tener en cuenta otras variables era un suicidio para las Mipymes.

El empresario anotó que como en toda negociación alguien resultará favorecido y el 40 por ciento de arancel en mención sirvió tan solo para las considerables factorías porque de hecho las grandes superficies dejaron de comprar en el exterior como era previsible, pero tan solo le hicieron el gasto a los grandes con quienes se pactó un gana-gana, dejando por fuera a las Micro, Pequeñas y Medianas empresas que no pudieron acceder al mercado de las tiendas de gran formato y mucho menos defenderse del destructor contrabando. La medida, quedó claro, destruyó empleo y pequeñas fábricas pues el 40 por ciento de impuesto de ingreso al país fue una medida proteccionista, pero dejó por fuera otras variables como costo de energía, repunte en los precios de la gasolina que impactó la logística ya que aumentó desproporcionadamente, la mano de obra, cada vez más cara y otros servicios públicos generalmente elevados.

Aclaró que contrario a lo que dicen ciertas personas, los empresarios son justos y pagan religiosamente sus obligaciones, entendiendo que como en todo hay excepciones a la regla, sin embargo en las Mipymes el empleado expresa su satisfacción en las casas de manufactura legales que honran sus compromisos legales como seguridad social, pago de las primas, cesantías y todas las comodidades exigidas por el Sistema General del Riesgo, un cúmulo de variables que cumplen las Micro, pequeñas y Medianas empresas que a la fecha se hacen muy difíciles de sostener y casi inviables con la altísima carga impositiva que caracteriza al país para mal porque no hace una diferenciación y golpea con todo la competitividad.

 

“El grande siempre seguirá absorbiendo y consumiendo como un agujero negro el 95 por ciento de quienes generamos riqueza desde las Mipymes. Seguramente en 10 años sin otras medidas y con distintas variables esto será muy complicado, seguramente insostenible”, pronosticó Piedrahita.

 

 

 

En su charla, Piedrahita manifestó que todo se hace más complicado con el paso de los días pues algunas voces hablan de 285.000 Mipymes que bajaron para siempre la persiana en 2024, una cifra exagerada con alto impacto en el empleo.

Un tema que genera debate en el sistema moda es la afectación a la que conducen las plataformas como Temu, Farfetch, Quest, Dafiti, Likeme y otras que facilitan las compras en línea, un factor muy complicado para la defensa del mercado, un argumento en el que Piedrahita está de acuerdo en parte porque las firmas citadas están vendiendo paqueteo y 200 dólares no pagan impuestos, entonces el famoso paqueteo, apuntó, lo están haciendo las grandes compañías que evitan tarifas impositivas puesto que una persona natural no acude a paquetes con prendas de vestir porque en esa franja a lo mucho se adquieren dos o tres blusas, pero el asunto cierto es que en Colombia se mueven millones de millones de paqueteos que tienen como origen Asia a razón de 200 dólares que ahorran el gravamen, la pregunta que surge es ¿quién los está trayendo, el contrabando, la misma formalización que lo interna a través de mecanismos legales como el contrabando técnico? Ante eso, todo en la industria textil e inclusive calzado, es demasiado complicado más cuando se es micro, mediano o pequeño empresario.

Dejó claro que no está en desacuerdo con las plataformas, pero afirmó que es necesario regularlas de mejor manera porque hay muchos empresarios en Colombia que a través del paqueteo también hacen mercancías y exportan, lo que está muy bien, pero el contertulio subrayó que debe haber un control más estricto y saber a qué se está jugando porque la empresa como tal perdió el relacionamiento en los centros comerciales y en las tiendas de barrio, ya no hay encuentros físicos y el saludo se hace por WhatsApp , atrás quedaron los buenos tiempos de tomar un café, hoy, dijo el conocedor, las salidas se hacen en familia con los respectivos costos.

Deploró que el colombiano ya no está consumiendo lo necesario para mantener una economía activa y vigorosa para que el país tenga los ingresos suficientes para sostener toda la base burocrática que necesita cualquier gobierno, pero no con cargo y la bancarrota de las empresas.

 

Unir fuerzas empresariales en Colombia, un reto

 

 

En las economías de todo el mundo los productores están acudiendo a un término que cuando se hace con disciplina deja saldos muy favorables, asociatividad, pero paradójicamente en Colombia esta palabra no encaja por las tendencias individualistas y poco solidarias.

 

“Es más fácil tomarle una foto a un grupo de chimpancés en filas ordenadas que poner de acuerdo a tres colombianos por cuanto el tema cooperativo en Colombia difícilmente funciona y menos ahora que quieren adaptar un modelo que no es común en el país, ya que la gente se amoldó al capitalismo que genera empleo, bienestar y equidad en abundancia, pero nadie concibe que se planteé un modelo vetusto y romántico para repartir miseria, al parecer la consigna es igualdad, pero con hambre y muy cerca de lo indigno, no hemos podido entender eso del cooperativismo en abundancia”, comentó José Miguel Piedrahita.

 

Expresó que desde hace ocho y cuatro años con el Ministerio de Comercio se traía un impulso para articular opciones y permitir que las empresas del sector textil accediesen a las licitaciones públicas para la Policía, Militares, educación y otros sectores del Estado. El tema consistía en que varias empresas Micro se unieran para proveer dotación en calzado, obligatoria por ley, y nunca los fabricantes y distribuidores se pudieron poner de acuerdo. A los grandes, dijo el presidente de Colombia Telas, no les importa que los más pequeños se unan, pero si no hay coherencia y el sector implosiona, la gran tajada que tienen nunca la van a perder.

El tema, expuso el empresario, no es complejo, algunos lo han entendido a la perfección y luego de nacer en una tienda de uno en uno en cualquier barrio, hoy son grandes empresarios porque entendieron que definitivamente tenían que irse solos, acompañados, imposible.

 

 

Hay referentes para la nostalgia como el barrio El Restrepo de Bogotá, un centro comercial a cielo abierto de calzado en donde los fabricantes crecieron y ganaron, pero vino la debacle económica, entró China, el lavado y otras prácticas como el dumping que llevaron a la quiebra cientos de miles de factorías y almacenes. A la fecha es común ver bodegas y locales tomados por comerciantes chinos, una replica que se está viendo con mayor vehemencia en el sistema moda.

 

“Ya no tenemos necesidad de ir a China y no es urgente hablar mandarín, los chinos están aquí y de hecho nos están visitando en nuestros negocios, hoy no hay que estar ni siquiera preocupado por asuntos de comercio exterior, no importa saber qué es un Free On Board, FOB, en español Franco a Bordo, los empresarios chinos decidieron ir a locales, bodegas y compañías para preguntar qué necesita y ya le facturo, es decir que se están apoderando del mercado y con esa competencia, en 10 años yo creo, vamos a desaparecer. La reindustrialización propuesta por el ejecutivo no nos ha servido para nada, ahí están las estadísticas y hablan por sí solas, tenemos cierre de compañías, pérdida de empleo y quebranto en competitividad, el mismo Departamento Nacional de Estadística, DANE, dijo que los colombianos han mermado la compra de ropa porque con el dinero destinado años atrás para vestuario se adquieren menos prendas. Por la situación mucha gente se vuelca a comprar confección importada, perdiendo la identidad de lo colombiano porque la manufactura local termina siendo más costosa”, especificó el fundador de Colombia Telas.

 

Impuestos, al Estado de se fue la mano

 

 

Con toda razón propuso el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo bajar con urgencia la carga tributaria en Colombia porque las empresas así hagan magia no son competitivas, un abaratamiento del código tributario, dijo, atraería más inversión, fomentaría empleo y haría posible exportar y abastecer el mercado local que dispararía la demanda de bienes y servicios.

Como otros gobiernos, al actual se le pasó por alto mirar una reforma tributaria para la competitividad y el alivio en los hogares en favor del crecimiento económico, increíblemente al gobierno del cambio le dio por parecerse a los anteriores, más y más impuestos, es increíble.

Vuelve la formula, tener un IVA de un dígito, impuesto de renta del 20 por ciento y eliminación de exenciones, igual acabar con tarifas antitécnicas como el 4 por 1.000, gravar herencias y alejarlas de las ganancias obtenidas por suerte y azar, quienes trabajaron y compraron casa tuvieron que esforzarse, la propiedad no llegó en una rifa o algo parecido, en fin, hay mucho por revisar.

En opinión de José Miguel Piedrahita, desafortunadamente las propuestas de cambio y no cambio siempre han sido las mismas, solo bla, bla, bla y los temas se resuelven en los lobbies, diseñados para defender los intereses de los grandes porque esa instancia no está al servicio de los empresarios Micro, Pequeños o Medianos ya que las asociaciones no han tenido esa gran fortaleza para abordar congresistas y convencerlos de lo obvio. La diligencia se hace, pero al final del día es tiempo perdido.

 

 

Hoy hay una defensa a ultranza del turismo, pero como se ve en Venecia, este sector por sí solo no podrá subsistir por mucho tiempo, actualmente hay muchas más talanqueras para poder ingresar a La Ciudad de los Canales o a la también majestuosa Reina del Adriático porque no alcanza a mantener su ruta lo cual lleva a contaminación y a problemas paralelos por exceso de turismo, luego este renglón económico ya no será una opción, algo grave si se tiene en cuenta que en esa ciudad están las grandes marcas en donde una camisa cuesta esta vida y la otra.

Colombia tiene ventajas en turismo por el precio del dólar y por eso no solo ingresan al país turistas estadounidenses, canadienses, europeos, asiáticos, y africanos sino de Suramérica como acontece con los chilenos.
Retomando el tema del sistema moda, aseveró Piedrahita, el futuro no es promisorio y si no se hacen las correcciones debidas muchos regresarán a la informalidad lo que sería desastroso y en perjuicio de la construcción de país.

También preocupa que los nacionales en amplia mayoría no quieren entender que el mejor subsidio es un empleo, todo lo quieren gratis, sin esfuerzo y utilizando la familia para ejercer la mendicidad, una tesis del daño profundo que se hizo regalando plata, fomentando la pereza y optimizando el ejercicio de estancos, bares y cantinas.

El problema es de hondo calado, le quitó mano de obra al campo y a las empresas, fabricó zánganos y gente inútil, fomentó la ingesta de licor y otros vicios, una serie de inconvenientes que mostraron menoscabo en la sociedad, quizás es por eso que el mismo Director general de Prosperidad Social de Colombia Gustavo Bolívar manifestó su desacuerdo con los subsidios pues como empresario sabe que es muy nocivo entregar dinero sin una justa causa.

 

Adiós conservación de capital, ¿sin ahorro pensional a vivir sabroso?

 

 

Otro problema que identificó el empresario José Miguel Piedrahita en el país fue el marchitamiento de la cultura del ahorro, de un lado porque la plata no alcanza para el marrano y de otro porque a la gente le da pavor que le embarguen sus cuentas como puede pasar con las cuentas individuales de los fondos de pensiones, muy expuestas al despojo y la vulneración de los derechos constitucionales.

Para tristeza de muchos la cultura del ahorro se está acabando y la poquita que queda está en veremos porque el actual gobierno se quiere apoderar de los ahorros privados para llevarlos a Colpensiones y pagar subsidios a individuos que no hicieron el mínimo esfuerzo para tener un derecho. Piedrahita cuestionó que le quieran sustraer el ahorro pensional a las personas que trabajaron duro, que madrugaron, se aguantaron jefes, paros, delincuencia común y debieron cumplir con jornadas extenuantes, a esas personas las quieren dejar en el peor de los mundos recibiendo cada dos meses una cifra mínima llamada Beneficios Económicos de Colpensiones, BEPS, una mesada creada para la población vulnerable y una tragedia para el ahorrador que trabajó porque el estado lo pone al nivel de un habitante de calle con la gravedad que la suma a consignar no cubre arriendo, alimentación, salud, transporte, servicios públicos y menos entretención. Nada más absurdo, poco inteligente y abusivo.

No es coherente quitarle a una persona 10, 50, 100, 200 o 300 millones de pesos en ahorro pensional para ponerle en una cuenta miserable 215.000 pesos cada dos mes, sin exagerar, un despojo. Tan desequilibrada es la intención gubernamental, denunció José Miguel Piedrahita, que quieren llenar a Colombia de gente pobre cuando cada ahorrador con su plata puede emprender, generar riqueza y empujar economía, se nota, apuntó, que a muchos asesores les quedó grande pensar ya que resultó más elemental acudir a lo que puede ser delictivo pues se trata de cuentas individuales, nada más y nada menos que abrir una puerta para que luego se apruebe el embargo de las cuentas bancarias.

 

“Esta experiencia terrible la vivieron los argentinos y los venezolanos, las nuevas tendencias progresistas quieren rezas rosarios con ave marías ajenas, buscan saltarse las leyes que sea para empobrecer, marchitar y generar toda la incertidumbre. La gente debe entender o saber que los impuestos nos los da el gobierno sino los contribuyentes vía impuestos, una tarifa que para subsidios está en 80.000 pesos y el mandatario quiere llevarlo a 214.000 pesos, una locura, pero en medio del desespero vio la guaca de los fondos privados y quieren implantar el mismo modelo de Pilares puesto en marcha en el 2008 en Argentina, un país que entró en línea de miseria e inequidad pues las pensiones pasaron de 500 a 12 dólares, lo de una cubeta de huevos, un piloto que Colombia quiere replicar”, señaló el presidente de Colombia Telas.

 

 

 

Llama la atención que siempre que se pone en el tintero las altas pensiones que están en Colpensiones, mesadas subsidiadas por los impuestos que pagan los nacionales, no se pueden tocar ni mirar de fondo, y allí están las pensiones de los magistrados, expresidentes, senadores, militares, profesores, empleados de Ecopetrol y sindicatos entre otros. Para el empresario es posible que la Corte Constitucional, haciendo uso del derecho que le confiere la Constitución, declare la ley inexequible, si lo logran, aseguran los dineros para dar subsidio y mantenerse en el poder comprando intelectualmente votos, el cuento no es tan fácil porque la gente lee la medida y la desaprueba, empezando por los campesinos que quieren ganar dinero, pero no a costillas de quien ahorró y terminó siendo despojado de su derecho monetario.

El ahorro de los fondos privados contempla peculio del público con tasas del cuatro por ciento de la vida laboral más el 12 por ciento del empleador más los intereses que generan esos recursos. En 30 años se ahorraron 105 billones y ya se tienen 450 billones luego se han generado 345 billones de pesos en solo rendimientos, un dinero que se distribuye en las cuentas individuales, algo privado, con dueño, con huella digital que no admite expropiación.

 

La incertidumbre geopolítica obliga a sembrar y tener materias primas

El mundo ha estado convulsionado por estos días, parece que los problemas globales son de largo aliento porque se pasó de la guerra comercial entre Estados Unidos y China a la pandemia de Covid-19, luego a la crisis global logística, la guerra entre Rusia y Ucrania y para rematar el enfrentamiento entre Israel con Palestina, el presidente Donald Trump llegó con la taches arriba y dio inicio a una campaña de ajuste en los aranceles que borró de entrada el libre comercio, en fin hoy hay más preguntas que respuestas y los problemas no cesarán porque hay de por medio un impío cambio climático y toda una amenaza para la economía mundial que hace pensar en la crisis de 1929.

 

 

Cierto es que los países deben ser autosuficientes, muchos deben dejar de vivir a la gorra de los demás, esperando platas y ayudas que terminan evaporándose, hoy Colombia debe tener su plan B y porque no, muchos más, las cosas están complicadas y lo mínimo que se puede hacer es sembrar y garantizar la comida del pueblo y desde luego las materias primas obtenidas en Colombia como es el caso del algodón.

Para Piedrahita, retomar el campo es muy necesario para tener garantizada la seguridad alimentaria y no depender de nadie, pero expuso que entre las opciones actuales es mejor tener un socio cercano como Estados Unidos que China, un país lejano que hace todo más costoso.

 

“Hace 30 años este modelo sacó a los labradores de los campos, nos vinimos para las ciudades y nos volvimos citadinos. ¿Con qué aliento regresamos al campo como está? Los grupos armados no han dejado progresar las zonas rurales pues llevan 60 años cometiendo aberraciones y el Estado ha tratado de defender lo poquito que nos queda. Con el campo tuvimos el mejor algodón del mundo, Venezuela fue nuestro primer socio comercial, pero los sistemas revolucionarios impidieron avanzar en vista que era mejor exportar al vecino país que despachar mercancías a Turquía y otros países, la apuesta hoy es por las cadenas regionales de valor”, acentuó el empresario.

 

Hoy, celebró, Colombia volvió a sembrar algodón después de que el país tuviera 220.000 hectáreas, unos cultivos tan prometedores que le permitió a 200 compañías locales hilar, en ese tiempo el país tuvo su propia hilatura y sus espectaculares hilazas, 20 años después el país está importando hilaza a menor precio, pero contaminando más y es necesario que el mundo empiece a sopesar los daños que se siguen evidenciando.

El contexto cambió, en este momento las compras de quien distribuye telas son mayoritariamente mercancías importadas, muchos comercializadores dejaron el producto nacional que sigue siendo más caro por toda la carga de tarifas y la falta de visión de los gobiernos que cambiaron importaciones por industria, empleo y progreso. Hoy quienes defienden la industria nacional son muy poquitos.

 

 

Ya, puntualizó el presidente de Colombia Tela, las industrias de China, Turquía e India están en la puerta, un gran dolor porque eso significa que se seguirán cerrando compañías nacionales. Hoy, remarcó, los costos no dan porque una máquina en el sistema moda que produce telas no es como una cafetera que se puede conectar o desconectar cuando se quiera, un equipo para la industria debe alimentarse 24 horas por siete días, luego es más costoso apagarla y alimentarla implica meterle hilaza, tener operario, químico y otros colaboradores indispensables en la elaboración de textiles.

Hay angustia, como dirían los tozudos paisas en tiempos de la Colonización Antioqueña, “nos llevó el mismísimo putas” y hay temor porque no se puede descartar que el gobierno vaya por la plata de las cesantías que también son recursos de los trabajadores, en fin, la zozobra reina, se pretende despojar a la gente del ahorro pensional y a futuro no sería raro ver disposiciones para incursionar en otras cuentas.

Los últimos datos de informalidad en Bogotá preocupan, en 2023 este indicador era del 32,8 por ciento y al cierre de 2024 se ubicó en 34,6 por ciento, lo que equivale a 129.872 personas por fuera de la legitimidad, aunque para el presidente de Colombia Telas la cifra se quedó corta.

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