Domingo, 13 Noviembre 2022 00:17

Algas marinas, solución limpia y contundente en fertilización: Biólogo

Por
Algas marinas, solución limpia y contundente en fertilización: Biólogo Tomada-de-INOVA-SOCIAL

Frente a la crisis de abonos de origen químico y fósil, las algas marinas ofrecen una eficiente nutrición de suelos que garantiza altas productividades. Un producto adicional al gigantesco portafolio.

Las algas han estado presentes en la vida del hombre y en su dieta desde tiempos muy lejanos, podríamos decir que se trata de una opción gastronómica esencial en algunas culturas milenarias, puntualmente del Lejano Oriente. Los científicos han hecho estudios que permitieron concluir, tras analizar fósiles de algas verdes encontrados en China, los cuales datan de mil millones de años y que estarían conexos con los inicios de las primeras plantas continentales lo cual incluye árboles, unos datos que suman aproximadamente 450 millones de años a partir de ese referente genealógico.

El hombre antes y luego de la agricultura tuvo como particularidad que consumió lo que quiso, todo muy determinado por entornos y culturas. En este punto cabe mencionar que las algas fueron desde tiempos arcaicos una exquisitez, ambrosía o alimento celestial para los pueblos orientales de la antigüedad.

Alcanzaron tal importancia las algas en oriente que, en culturas como China, Japón y Corea, las plantas del océano se hicieron imprescindibles en la buena mesa, el nori, por ejemplo, un alga comestible seca muy de la cocina japonesa se hizo básico para preparar los maki-sushi. Su valor trepó fuertemente en esos imperios y dinastías que sirvió de trueque o moneda de cambio para pagar los tributos al emperador de Japón, una norma estipulada en el código de Taiho en el año 701. Las algas fueron admiradas y ponderadas, el mismo sabio Sze Teu en China aseguraba en el año 600 antes de Cristo que algunas algas resultaban un manjar, no solo para huéspedes e invitados sino para el mismo rey.

Otro ejemplo de las benévolas algas está en Sur Corea, un plato infaltable en la celebración de cumpleaños, en ese país es famosa la sopa miyukkuk, que resultó el equivalente al caldito de pollo de las mujeres colombianas de vieja data después del parto, la tradicional preparación ofrecía calcio y nutrientes para mejorar la lactancia. La comida con miyukkuk resulta todo un homenaje a las madres que deben pasar por los rigores del parto.

Por otro lado, la ingesta de algas en algunas zonas europeas obedeció a los agudos líos económicos, insolvencia y física necesidad, un ejemplo de esta alternativa fue la hambruna de Irlanda que empezó en 1945 hasta superarse en 1949 dejando como saldo un millón de muertos y otro adicional de emigrantes, es decir que la nación de San Patricio perdió por la infausta hambruna de la patata, dos millones de personas, algunas sobrevivientes por consumir las plantas marinas.

Europa a fuerza de desencuentros e injusticias fue superando el miedo a probar nuevos alimentos, eso que comúnmente se conoce como neofobia, e introdujo las algas como parte del menú exótico de los más exigentes y afamados restaurantes, hoy dentro de un concepto de ecococina, las algas han ingresado a los hogares del planeta de muchas formas y presentaciones, una materia prima versátil y útil en muchas industrias.

En charla con Diariolaeconomia.com, el biólogo marino Gabriel Renato Castro, aseguró que el uso de macroalgas es muy antiguo en el tema agronómico pues como se conoce, desde muchos siglos atrás el hombre encontró en este tipo de flora acuática una solución para abonar los diferentes cultivos, eso debido a la rápida descomposición que permitía hacer mezclas eficientes tal y como se hizo en Portugal e Irlanda que acudieron a las algas como nutriente para los suelos.

En opinión de Castro, con el paso del tiempo se fueron mejorando las técnicas lo que permitió utilizar productos mucho más específicos tanto de macroalgas como de microalgas, pasando desde luego por las cianobacterias, todo de uso agrícola, ya sea como bioestimulante del crecimiento o biomejoradores de suelo en momentos en que hay tantos suelos deteriorados por diferentes situaciones.

De las algas, manifestó, se obtienen hidrogeles para combatir el estrés hídrico o de temperatura, así como otros desarrollos expresados en bioherbicidas y biopesticidas, productos eficaces y de alto impacto en la agricultura.

Frente a la tremenda crisis que existe en el mundo con los suministros de uso agrícola, todo derivado de un menor movimiento por las crisis vividas lo que incluye el escenario geopolítico en vista que la guerra en Europa Oriental exacerbó la escasez de fertilizantes, cereales, hidrocarburos y otros bienes básicos, el experto indicó que toma mayor fuerza la iniciativa de desplazar los agroquímicos, los nutrientes convencionales tradicionales por insumos más ecológicos, de fuentes orgánicas, y allí, recalcó, las macroalgas y microalgas han tomado un papel fundamental, no solo por la cantidad importante de fitorreguladores del crecimiento, que ya es bastante conocido en la industria agrícola, sino también por la gran cantidad de proteínas y aminoácidos libres que se pueden obtener de esas matrices.

Otros compuestos que brotan de las algas marinas tienen que ver con el betaglucano que ayuda a mejorar el sistema inmune de las plantas entre otras propiedades. De manera juiciosa, las industrias y los expertos en algas han avanzado en soluciones de alto impacto para mejorar suelos y hacer de la agricultura un sector primario sano, altamente productivo, rentable y prospectivo.

 

Es urgente meter en cintura la sobreexplotación

 

 

De las algas vienen muchos productos que la industria utiliza como espesante de mermeladas, helados, fertilizantes, alimentos, medicamentos, plásticos y muchos otros provechos, un tema que invita a revisar la manera de explotación de esta planta bondadosa de los océanos ello para evitar depredación o un detrimento ambiental que ya existe con cargo a la contaminación industrial por los incontables desechos.

Históricamente Latinoamérica, ha tenido países sobre la costa pacífica con una dinámica producción de diferentes organismos de macroalgas con disímiles estructuras y diversas obtenciones, todas útiles para la vida humana, sin embargo, hay una preocupación por la sobrexplotación de algas, un verdadero problema tal y como se observa en Chile y Perú en donde los grandes desembarques de macroalgas redundaron en una caída progresiva de la industria, pues cada vez hay menos recursos, todo por un mal manejo en donde se desconocen los tiempos de este tipo de vida submarina, los cuales se relacionan con poblaciones de algas eternas que crecen de manera permanente, obviando que con las explotaciones extremas se desplazan especies benéficas y caso opuesto le abrieron la puerta a macroalgas invasoras en los ejes del Pacifico, Atlántico y Caribe, una pesadilla en las costas que genera serios inconvenientes ecológicos.

Recordó que hay una alarmante contaminación en los mares que contrario a reducirse, crece de manera exponencial por el accionar de las industrias, el plástico y las aguas residuales en donde es fácil detectar contaminantes letales provenientes de la minería, pesca y otras actividades llenas de polución y perjuicio para la salud de los piélagos, sus entornos y desde luego con impacto lamentable en la humanidad, un tema que debe abordarse en la región por el bienestar de todos.

A criterio de Gabriel Renato Castro, las macroalgas que actúan como bioindicadores y biomejoradores, absorben todos los elementos contaminantes haciendo que desmejoren las talofitas en calidad como producto final.

 

“Ese problema, y lo hemos dicho, debe solucionarse con la generación de cultivos porque habría en consecuencia unos sistemas más controlados como estanques y otros métodos en donde se pueda producir biomasa con calidades específicas que generen productos de la calidad. Hay temas de manejo reproductivo, de cultivo, de mejoramiento de las técnicas que permitan hacerse a una opción energética renovable final, pero igual a metodologías para alcanzar bienes determinados ya que si articulo todos los procesos con el fin de producir limpio y con atributos, no puedo operar o seguir por ese rumbo, luego el proceso de rompimiento o de extracción de un compuesto tiene que hacerse adecuadamente y con lineamientos verdes, sumamente profesionalizados”, puntualizó el biólogo marino.

 

 

Indicó que, en el caso de los polisacáridos sulfatados, históricamente se extraían en volúmenes importantes con hidróxido de sodio que finalmente terminaba en las alcantarillas o en los distintos cuerpos de agua, un alarmante lío de contaminación. Esa situación condujo a apostar por sistemas de hidrolisis enzimática, es decir enzimas a partir de bacterias para diluir y hacer un desarrollo más consciente y orgánico, pero ante todo de mayor calidad.

Otro problema se ve en las macroalgas con las contaminaciones paralelas por un conjunto de elementos como micro plástico, una dificultad en todos los océanos. El respetabilísimo biólogo manifestó que en la producción de microalgas o cianobacterias para diferentes usos hay un apuro ya que, si no hay manejo, conocimiento o el cumplimiento de los protocolos, la industria está propensa a producir toxinas como consecuencia de algunos procesos en organismos, contexto que podría complicar el panorama.

Por ese motivo el investigador y su equipo se propusieron orientar, difundir, desarrollar y enseñar más proyectos para lograr mayores producciones, totalmente sostenibles, a menor costo, sin impactos ambientales y llenas de calidad. Subrayó que es importante cuidar, proteger y preservar los bosques de macroalgas como también el hábitat de microalgas porque prácticamente son los sistemas que inician la cadena alimentaria en el planeta, igual, afirmó el científico, esta flora subacuática hace la mayor fotosíntesis, un ejemplo de su importancia son las diatomeas en la capa fótica marina, por demás gigantes, trascendental grupo del plancton silíceo, no en vano aportan más del 40 por ciento de la producción primaria oceánica, igual operan como fábricas de oxígeno y materia orgánica que viene directamente del sol como proteína y ácidos grasos, todo vital en la dieta humana.

Las algas, insistió el investigador, son determinantes en la interacción con los ecosistemas y en los cambios que estos experimentan, pues el cambio climático que se ha reportado desde siempre y seguirá variando, se ajusta con la naturaleza a las temperaturas, disponibilidad de nutrientes pH del agua y otra cantidad de elementos para que se de un equilibrio en los sistemas y pueda por esa vía seguir existiendo vida.

 

 

Hay grandes cambios, acentuó el conocedor, y al final las microalgas y algas son tan resilientes que obviamente la visión científica tiene que estar puesta en ellas puesto que tienen distintas formas reproductivas, son capaces en poco tiempo de producir mucha biomasa, es decir energía y vida, empero cada vez aparecen más organismos que ofrecen mayores sorpresas en potencial y producción de proteínas y ácidos grasos, así como otros compuestos.

 

“Ya no hablamos tanto de biodiesel que fue una gran apuesta inicialmente a partir de algas y microalgas, hoy afortunadamente el asunto es hidrógeno verde, un tema en donde las microalgas cianobacterias aportan de manera concluyente. Son organismos que tienen 3.500 millones de años de historia, es decir, de los primeros que habitaron la tierra, por tanto, en estos tiempos siguen aportando, enseñando y proporcionándonos soluciones para que la vida se mantenga”, ilustró Castro.

 

Al platicar sobre las amenazas para la salud por la elevada presencia de arsénico y yodo en algunas algas que pueden ocasionar enfermedades, particularmente cancerígenas, el biólogo expuso que hay un sinnúmero de elementos en el tema porque se han expedido muchos protocolos de manejo así como de producción, un asunto tan serio que para el caso alimentario aborda inocuidad, trazabilidad, calidad del agua, filtración y un cúmulo de tecnologías que ofrecen tranquilidad, pues todo pasa por monitoreo, rastreo de metales pesados y exhaustivos análisis de toxinas, pruebas microbiológicas y el cumplimiento de la normativa orgánica y ecológica de cada país.

La industria y quienes trabajan con algas han hecho un trabajo aplomado que incluye cumplir de igual manera con las normas del Codex internacional, pues dentro de los organismos hay una denominación GRAS a nivel de Estados Unidos que se utiliza mucho en América Latina para diferenciar cuales matrices pueden ser consideradas como materia prima para alimento humano, es decir se ha avanzado de manera interesante en buenas prácticas de fabricación.

Al igual que con cualquier otro producto que se cultive, detalló Castro, en algas se está propenso porque si existe una fuente de contaminación de arsénico u otra sustancia, ese material va a reflejarse en la oferta de alimentos.
Precisó que la seguridad alimentaria es un gran tema que debe concientizar a los empresarios con alimentos de calidad, al amparo de la norma y con responsabilidad para no causar sobresaltos en el consumo.

 

El planeta sigue en UCI

 

 

Las algas que canalizan todo tipo de sustancias suelen ser la mejor radiografía de los ecosistemas y muestran en detalle aspectos puntales de la salud del mundo. Así las cosas, afirmó el biólogo, hay que reconocer que el planeta está en la unidad de cuidados intensivos, UCI, por los altos niveles de contaminación, un ejemplo las aguas del Mar Rojo en Arabia Saudita a donde se desplazó el experto y notó cambios drásticos en las temperaturas marinas, en la salinidad del agua, así como en la adaptación de los organismos.

A esos problemas de entorno, dijo, hay que sumarles los problemas económicos y de costo de vida, pues hay menos agua, dificultad con las tierras productivas y por ende menor producción de alimentos, mayor desabastecimiento y carestía porque no puede pasar por alto la mano de obra y la estructura final de los costos de producción.

Hay en consecuencia una disyuntiva porque a los problemas de ecosistemas se articulan los inconvenientes ocasionados por el hombre y las distintas comunidades, todo resumido en caos y en falta de política como de voluntad por los intereses colectivos de la población.

Gabriel Renato Castro trabaja constantemente en la identificación de microorganismos en distintas partes del mundo, dentro de sus menesteres está llegar a un lugar, ubicar esos microorganismos, matricularlos en grupo, como pasa con las algas, y trabajar con ellos para obtener compuestos de uso humano como alimentos o insumos agrícolas. Para este profesional el mundo varía desde el microscopio, instrumento que le permite entender las características de cada lugar en todo el globo, zonas en donde hay cambios y respuestas, algunas muy agresivas desde la parte climática y sus impactos, ya que es visible la producción de toxinas en las cianobacterias que contaminan cuerpos de agua dulce, un tema para tener en cuenta porque con dos gotas de estas toxinas pueden causarse catástrofes en la humanidad, por ello su misión es crear proyectos que beneficien a todo el ecosistema y al planeta en general.

En agricultura, algunos hablan de suelos adictivos porque no funcionan sino con síntesis química, en ese aspecto, manifestó Castro, hay gente que prefiere usar urea porque empíricamente piensa que favorecerá a su cultivo. Sus estudios de suelo han demostrado que hay saturación de fuentes de nitrógeno y como no hay microorganismos que sinteticen ese elemento químico, nunca será retribuido hacia la planta en explotación.

 

“Hay muy poca visión cuando propongo nuevas matrices, por ejemplo, aminoácidos libres que no solo benefician a la planta sino al suelo mejorando el consorcio de bacterias, hongos y toda serie de microorganismos que deben estar en el suelo para que se genere todo un proceso, me encuentro con miles de negaciones, con obstáculos y normativas que son imposibles de cumplir. Hay países que para poder tener una licencia de cara a desarrollar un bioestimulante, piden lo mismo que para quien produce herbicidas, algo ilógico porque equiparan un tema químico con un extracto natural de aminoácidos que al final va por la vía de propender por una mejor alimentación para las vegetaciones, nada que ver con un pesticida o un montón de químicos que generan reacciones, hemos trabajado en eso, pero repito, hay palos en la rueda y trabas en todos los sentidos”, deploró el biólogo.

 

Algas, un reino por la vida

 

 

Las algas siguen vigentes en la vida de los seres humanos a tal punto que son no solo fuente de alimento de millones de personas sino fuentes de insumos de medicinas, cosméticos, sustitutas sostenibles en la obtención de plástico, fertilizantes naturales, desinfectante y protectoras de los mares. También, expuso el experto, este tipo flora marina, opera como sumidero natural para absorber gases de efecto invernadero, GEI, puesto que succionan eficientemente el dióxido de carbono, optimizando el aire y la atmosfera en general.

Este chileno, también con maestría en Biotecnología, dijo que, en estos tiempos de dificultad con los fertilizantes y las materias primas, es bueno apostar por las macroalgas que como es apenas apreciable, han tenido diversas aplicaciones a lo largo de la historia.

Expuso que este liquen fue utilizado de manera importante en la agronomía cuando se recolectaban macroalgas en las playas y los labriegos las utilizaban mezclándolas con la tierra, una práctica efectiva y certera porque la fórmula les dio vida y productividad a los suelos. Destacó igualmente la utilización de las algas en la alimentación en donde no solo figura como deliciosa preparación sino por su aporte nutricional.

 

“En tiempos recientes y siguiendo con macroalgas, existió un boom por su uso como fuente de polisacáridos ya que se puso a prueba su eficacia como aditivo en la acuicultura gracias a su elevado valor nutracéutico con lo cual se brinda salud e inmunidad a los organismos acuáticos ante eventuales exposiciones a patógenos. De las algas marinas vienen otros compuestos como carragenanos, unos polímeros naturales al igual que el agar-agar, sustancia carragenina que se extrae de la pared celular de distintas especies de algas, es la conocida gelatina vegetal, China o japonesa, también se denomina jalea como traduce el término agar en malayo, todos insumos que abastecieron las diferentes industrias, llámense pinturas, alimentos, conservantes, preservantes y gelificantes entre otras”, declaró el señor Castro.

 

Estas materias básicas provenientes de las algas, explicó el conocedor, tuvieron un auge entre la década de los 80 y los 90.

Es oportuno recordar que las algas se clasifican en cuatro grupos siendo estas las clorófitas o algas verdes, rodófitas, rojas, feofita, pardas, y las cianobacterias que terminan siendo unas algas de tono azul verdoso.

Un asunto para tener en cuenta es que, con todos los problemas de los océanos, la contaminación y la sobre rotación de los bancos naturales, llevaron la industria de las algas a la deriva, de hecho, manifestó el biólogo, a nivel americano el sector ha venido decayendo debido a la sobreexplotación, igualmente por no cuidar, repoblar, o sencillamente, por usar técnicas de cultivo que han ido restando la calidad del insumo.

El versado anotó que fueron ocupados tantos sistemas de cultivos masivos de macroalgas como es el caso de la gracilaria, una de las mayores productoras de agar-agar, que han ido utilizando ciertas características reproductivas, advirtiendo que las algas suelen proliferar de múltiples formas, pero que con la manipulación humana han perdido la calidad genética y por tanto el atributo en el producto.

 

Microalgas y cianobacterias, determinantes en la salud

 

 

Explicó el ilustre biólogo marino que las microalgas, el área en donde más trabaja, involucra las cianobacterias, especies marinas, pero también muchas de ellas cultivadas en agua dulce, esenciales en no pocas soluciones. Comentó que amén de las diferentes características, estos microorganismos hacen parte de un desarrollo y una incorporación mucho más reciente. De todas formas, expuso Gabriel Renato Castro, como alimento fue consumido en Mesoamérica desde antes de la época de la conquista española, ya que los aztecas potenciaron su dieta con espirulina, un alga unicelular azul verdosa cargada de proteínas, vitaminas y minerales, como un alimento importante en su régimen, advirtiendo que en ese tiempo no se conocía de la presencia elevada de yodo en esta posibilidad alimentaria.

 

“La conquista española no solo destruyó la arquitectura, la religión o la ingeniería, sino que también mandó al traste la base nutricional, algo que resulta importante analizar, pues de allí en adelante fueron apareciendo otros grupos étnicos en el mundo que también consumieron espirulina como una fuente alimentaria importante, destinada mayoritariamente a reyes o guerreros, fue un producto relativamente escaso porque se daba en ciertas épocas del año”, comentó el experto.

 

Ilustró que si bien es cierto que con la segunda Guerra Mundial vino una escasez aguda de alimentos y de matrices en el planeta que llevó a una vehemente búsqueda de fuentes, el tema terminó con las microalgas, ricas en aceites y proteínas. Castro dijo que todo el boom del biodiesel en el globo hace unas décadas obligó a nuevas exploraciones, pues tras el desastre con los biocombustibles, quedó un estudio que ya es una realidad en los mercados habida cuenta que abordó ilustraciones en proteínas, ácidos grasos insaturados, carbohidratos, compuestos fenólicos, polisacáridos, compuestos activos, fibra y otros, unas matrices que crecieron en diferentes industrias no tan solo por el beneficio que es verdaderamente importante puesto que en espirulina, por dar un ejemplo, el 60 por ciento es solo proteína, algo interesante y de enorme reto en el manejo de las mismas porque al ser unicelulares es posible darles un manejo biotecnológico y así poder arrojar resultados muy distintos en poco tiempo con la esperanza de que sea además rentable y sustentable en su desarrollo, algo en lo que se trabaja fuertemente.

 

 

Dentro del reino de las algas que a su vez se divide en dos grupos, plantae y protista, es bueno afirmar que los dos se utilizan en diversos desarrollos, pues como lo manifestó el biólogo, las algas conforman un grupo súper heterogéneo porque las hay unicelulares y pluricelulares, no en vano señaló, se habla de microalgas y macroalgas, igual en este conjunto se identifican células eucariotas o de núcleo verdadero, y procariotas que en griego traduce núcleo primitivo.

Explicó que en el caso de las cianobacterias que en un momento fueron consideradas microalgas y que después de un tiempo fueron taxonómicamente diferenciadas porque se trata de cianobacterias que son procariotas, pero el hilo conductor, inicialmente, los hace organismos fotosintéticos, algo que lo une y lo agrupa en la característica detallada.

En el caso de los microorganismos y de los organismos pluricelulares como las macroalgas, especificó, hay un detalle importante por cuanto los primeros al ser unicelulares tienen la capacidad de reproducirse demasiado rápido, y a la ciencia le genera condiciones y respuestas en poco tiempo.

Dijo que las macroalgas, al ser organismos no vasculares también generan respuestas bastante rápidas como sucede con los enormes bosques submarinos de Kelp que llegan a medir entre 3, 30 a 40 y hasta 50 metros, todos con unos crecimientos acelerados. En síntesis, analizando el universo de las algas, es posible notar un grupo bastante diverso.

A manera de información útil, las cianobacterias y microalgas, son importantísimas en la industria farmacéutica porque de ellas igualmente se extrae péptidos, terpenoides, flavonoides, vitaminas, porfirinas y más. Sus propiedades son indiscutidas, pues las algas tienen actividades bactericidas, inmunomoduladoras, antioxidantes, citoprotectoras, fungicidas y antivirales. Los efectos positivos en la salud hacen que las microalgas dentro de la biofarmacia se usen en tratamientos de enfermedades autoinmunes, cuadros infecciosos y en tumores.

 

 

Los médicos y dietistas dicen que consumir cantidades reguladas de algas es de gran ayuda para la salud puesto que estabiliza los niveles de azúcar en la sangre, limpia el sistema linfático al igual que el digestivo, alcaliniza y purifica la sangre, pero igual estas plantas marinas eliminan los metales pesados del cuerpo. Tal y como se anotó, las microalgas son verdaderas armas para evitar accidentes cardiovasculares.

A nivel comercial, las algas siguen creciendo, algunos economistas dicen que el mercado mundial de esta flora marina puede moverse entre los 6.000 y 8.000 millones de euros por año. De ese monto, la dieta humana implica el 85 por ciento de la demanda aproximadamente. La producción se hace por cultivo siendo China el país con mayor participación junto con otros jugadores del bloque asiático.

La extracción de algas hace parte de la acuicultura, esta actividad representa anualmente unos 34.7 millones de toneladas según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Pesca y la Acuicultura, FAO.

En opinión del organismo, las algas siguen afianzando un mercado dinámico y con permanente crecimiento. En 2018 fueron producidas a nivel global 32 millones de toneladas de algas marinas, el triple del registro en extracción de 2020.

Visto 2847 veces