Domingo, 14 Mayo 2023 01:02

Ganadería colombiana no ha sabido nutrir sus animales: Cuadros Moreno

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Ganadería colombiana no ha sabido nutrir sus animales: Cuadros Moreno Imagen-de-Albrecht-Fietz-en-Pixabay

Los más autorizados en alimentación de bovinos y especies menores dicen que el fenómeno de El Niño cogerá a más de uno fuera de base por cuanto las reservas deben guardarse con un año de antelación.

Existe un documento de Amnistía Internacional muy apropiado para empezar esta nota, el escrito dice que es fácil no valorar el planeta en el que vivimos hasta que se hace visible el costo humano de la degradación, hambre, desplazamiento, desempleo, enfermedad y muerte.

Actualmente el globo pasa por uno de sus peores momentos, el clima no da tregua, a diario llegan noticias lamentables de África en donde las sequías son extremas y cobran inocentes vidas, pero también se hacen mediáticas las tormentas tropicales y las cinematográficas inundaciones, el calor intenso arrasa vegetación y fauna, la humanidad ha visto literalmente países incendiados, fuego devorando bosques y selvas, pero también caos en los polos, lugares cada vez más calientes que hacen prever tragedias ambientales pues el gran oso polar empieza a agonizar y sin exagerar con él, la raza humana, tremenda depredadora y seguramente la gran plaga del planeta.

Hoy paralelo a las agudas y asustadoras consecuencias hay un amenaza latente, el hambre, de un lado los climas sin calendario no ayudan a los estresados agricultores y por el otro el afán de multiplicar productividad está destruyendo suelos por el exceso de síntesis química, los cultivadores siguen cegados, y bastante tozudos, tratando unos suelos adictivos, cargados de venenos y materias primas cancerígenas, obviando sin explicación alguna los métodos tradicionales de siembra, basados en abonos naturales y material orgánico, el afán de explotar al máximo la tierra tiene al hombre al borde del precipicio, algo así como la venganza del mamut o el mastodonte, aniquilados de manera impía.

Es necesario hacer una salvedad, el cambio climático es un tema tan vetusto como el hombre, a tal punto, que algunos aseguran que el gran imperio romano, el de los césares y los ejércitos invencibles, cayó precisamente por el clima, pues, luego de disfrutar de una temperatura amable e ideal para las siembras, dicha que duró hasta el siglo II, pero vinieron unas fuertes heladas y con ellas alteraciones atmosféricas que golpearon la actividad agrícola, llevando muy malas cosechas, hambre y desde luego enfermedades.

Finalmente, ni los enemigos que no eran pocos, ni la osadía de Atila que estuvo a punto de destruir la emblemática urbe, tampoco el marchitamiento económico o los desencuentros locales pesaron en la caída del imperio, finalmente insisten, lo doblegó el clima que ya había hecho de las suyas en otros hemisferios sin medir poderíos o culturas.

 

 

Si bien, las épocas han estado marcadas por los sobresaltos climáticos, cierto es que vinieron tiempos aún más desafiantes que precarizaron el ya afectado planeta. Vino en el siglo XVIII la Revolución Industrial con todo su componente de transformación social, económica y tecnológica, un fenómeno empresarial en Reino Unido que marcó la pauta para el desarrollo, el uso de combustibles, una consecuente contaminación y tremendos impactos para el globo que entre 1820 y 1840 ya tosía recurrentemente, pero eso no importó porque desde 1800 la riqueza logró multiplicarse como nunca debido a los menores tiempos de producción.

Los más inquietos con el planeta dicen que las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de las labores de la sociedad son las directamente responsables del calentamiento global, un asunto que se notó entre 1850 y 1900 cuando la temperatura aumentó 1,1 grados centígrados.

Desde entonces sembrar y criar animales ha resultado una tarea desafiante, las temporadas van y vienen, las explotaciones dejaron de lado las cabañuelas o el valioso dato del almanaque Bristol, hoy prácticamente se cultiva a la de Dios y se crían animales bajo el mismo amparo. Todo este fenómeno ha llevado a que los más inquietos investigadores se den a la tarea de explorar nuevas técnicas y métodos para salvar la oferta de leche y carne, esto en términos ganaderos, porque el planeta sigue deteriorándose, la humanidad avanza incorregible y los suministros de alimento ya ceden, la verdad la raza humana está en serios problemas.

Los modelos económicos aperturistas, los tratados de libre comercio y las negociaciones refutables en donde sin vacilación alguna el pez grande devora al chico, han afinado el problema, de un lado los países que desconectaron su agricultura perdieron soberanía y suministro estable y por el otro las potencias se dedicaron a las producciones de escala, un fenómeno de acumulación desaforada que le dio golpes bajos al clima y a la seguridad alimentaria, el hombre enloqueció, el afán de opulencia laceró su mente y no le permitió contemplar la conservación y el apego por la vida, a la fecha el globo gira, pero como una bomba de tiempo en donde se espera cualquier reacción atmosférica con sus debidos efectos.

 

Todo ha hecho que las formas de producción cambien, en agricultura surgió la dependencia de la síntesis química que, según los científicos, destruye suelos, les quita vida y los hace improductivos, esa adicción ya muestra graves repercusiones en países como China e India en donde quedó demostrado que es urgente volver a la siembra orgánica, no hay otra salida, quizás existe una opción aparte del factor biológico, el colapso.

En esta ocasión y con el fenómeno de El Niño encima centraremos el tema en nutrición animal, un asunto que da para mirar varias aristas pues el tema va desde la producción e importación hasta la expectativa y necesidad de hacer uso de nuevas opciones alimentarias en los hatos lo cual pasa por fibra, insectos y forrajes de gran calidad, pero sin dejar de lado la dieta alternativa en bovinos y otras especies de granja.

Colombia produjo en 2020, 9,1 millones de toneladas de alimentos balanceados para animales, de todas maneras, la cifra no es tan halagüeña para la agricultura por cuanto en 2021 se mantuvo la importación del insumo, pero la importación de grano para fabricar el concentrado ascendió a 8.1 millones de toneladas. El asunto deprime, según un estudio adelantado por Luis Cuadros Moreno y Compañía, firma especializada en nutrición animal, si se tiene en cuenta que de cada nueve bultos de este tipo de alimento para bovinos y otras especies que se elabora en Colombia, tan solo uno es hecho con materia prima nacional.

Sin duda alguna el tema es complejo y por eso la sustitución de importaciones debe darse sin tanta dilación, Colombia importa, según datos de 2021, 10 por ciento de arroz, 82 por ciento de maíz, 95 por ciento de soya, 99 por ciento de trigo, 99 por ciento de sorgo y 100 por ciento de lenteja. Las cifras demuestran que hay necesidad de retomar el campo, generar alimentos para la población y las materias primas que demandan sector primario e industria.

 

 

Es visible la incapacidad actual de producir alimentos, un tema que espanta porque está de por medio la seguridad alimentaria y la soberanía nacional pues un pueblo que no siembra está abocado a presiones y riesgos, ante este oscuro panorama surgió por parte de la citada firma una iniciativa centrada en nutrición y alimentación animal con materias primas no convencionales, una opción real de alimentar bien vacunos y especies menores justo en momentos en que se avecina una fuerte y prolongada sequía que demandará inventiva, diversidad e innovación.

Luis Cuadros Moreno y su firma que trabajó al unísono con la Universidad de la Amazonía, acopió una frase del también docto Camilo Manrique en Casanare, propietario de la ganadería Corozito, “el maíz es para las arepas y la soya para hacer bienestarina”, ello en su concepto puntual frente a la alimentación efectiva de animales de granja para lo cual se hace necesario pensar en materias primas no convencionales. En su egregia presentación el experto indicó que la seguridad alimentaria del país hoy no depende del zootecnista, agrónomo o de ingenieros agroindustriales sino de la llegada de un barco.

A la fecha, la nutrición se hace esencial en los rendimientos de carne y leche, pero lamentablemente no todos en las fincas, haciendas o pequeñas granjas tienen el conocimiento para suministrar alimento adecuado y una suplementación estratégica. Por ejemplo, dice Cuadros Moreno, los animales requieren sin demora, alternativas en suplemento que tengan características tales como una fuente de nitrógeno fermentable, dicho de otra forma, pastos fertilizados, Urea, SAM, pollinaza seca y molida. Igualmente, una fuente de proteína verdadera basada en torta de soya, gluten de maíz y harina de pescado.

De igual manera, una fuente de carbohidratos fermentables que para este caso pueden ser maíz, sorgo, yuca y además una proporción de melaza. Dentro de las recomendaciones está la adición de un ionóforo, Monensina Sódica, para modificar la fermentación de acética a propionica, vital porque con ello el animal gana más peso y reduce las emisiones de metano.

 

 

Según el versado, los minerales deben estar a voluntad, aclarando que se requiere de una sal con una relación de calcio 1.5 a 1 de fósforo y mínimo 0,5% de magnesio al inicio de la ceba, y en la parte final, explicó, una sal con mínimo 10% de calcio y 4-6%de fósforo.

Una pequeña porción de nutrientes sobre pasantes que pueden resultar demasiado importantes en el peso de los animales y en la calidad de su carne y leche. Todos los elementos anteriormente señalados, pueden fabricarse en una dieta dentro de la finca o acordar un núcleo con una empresa especializada en el asunto.

Dentro de los recursos alimenticios no convencionales están la grasa de pollo, sebo, cenizas de maíz, retorta húmeda, palmiste, frutas deshidratadas, lecitina, cachaza de trapiche, semilla y cáscara de maracuyá, borra de café, pollinaza, cáscara de coco, pepa de mango deshidratada, mango fresco, lulo deshidratado, bagazo de mora, guayaba, cáscara de banano, cáscara de naranja, harina de naranja, micelio, zeolita, optigen, silo y heno estrella, chocolatina de palmiste, silo de soya y levadura de cerveza, igual están en la lista la cáscara de plátano, glicerol, hojas de piña, rastrojo de piña con maíz.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el zootecnista, especialista en nutrición animal Luis Cuadros Moreno, la ganadería y la cría de especies menores se ha hecho con un marcado desconocimiento de dietas alternativas y apropiadas para animales de finca. Anotó que el argumento cobra fuerza en el sentido de que la mayoría de ganaderos utilizan producto comercial que generalmente no es el más económico y en muchos casos el menos adecuado a la hora de hacer la relación costo beneficio.

Aseguró que el alimento más barato para los vacunos y los rumiantes en general porque se incluyen ovejas y cabras, es el pasto y una de las grandes estrategias en producción es dedicarle mucho tiempo y esfuerzo a la obtención de pasturas de buena calidad y disponibilidad durante todo el año, dejando claro que Colombia, como otros países, depende de la climatología ya que hay épocas del año con exceso de lluvia o caso opuesto tiempo de exagerada sequía en donde la calidad y cantidad del forraje baja, para esas situaciones, indició, lo más aconsejable es guardar los excesos de comida al final del periodo de lluvias o inicios del verano.

Agregó que a la hora de acopiar alimento de reserva es ideal acumular pastos o cultivos como la avena o el maíz en forma de silos, en otras siembras, expuso, el acumular es más fácil y de menos necesidad, lo cierto es que esta práctica permite tener alimento para enfrentar las épocas de clima difícil en donde cae ostensiblemente la disponibilidad.

En opinión del conocedor la ganadería será más rentable con el uso apropiado de materias primas no convencionales como plantas acuáticas, fibra, rastrojo e insectos entre tantos que pueden ayudar a mejorar los rendimientos por mayor nutrición y óptimo suministro de proteínas.

Señaló que cuando se buscan alternativas de alimentación es oportuno mirar que hay en las diferentes zonas, analizarlas y hacer un inventario de qué productos y opciones existen de alimentación para el ganado porque en un país como Colombia las regiones varían, los climas cambian y así mismo la agricultura o las hierbas nativas disponibles.

Sobre las fuentes acuáticas, Cuadros Moreno expuso que hay algunas muy buenas, pero afirmó que cuando el ganadero hace la cuenta del aporte total de materia seca, el dato es demasiado bajo aparte de que producir este tipo de forraje demanda gran esfuerzo para un resultado no muy halagüeño por cuanto el producto final es agua. Ese, explicó, es el caso de los forrajes hidropónicos ya que la gente obtiene maíz hidropónico, avena y diferentes tipos de cereales bajo esta técnica, pero indició que son productos con un elevado contenido de agua que en un momento de escasez ayudan de manera importante, pero insistió que al final del ejercicio las cuentas no dan.

 

 

El docto dijo que surge una premisa muy trascendental y es el análisis juicioso de la materia seca sobre todo, cuando se utilizan recursos por fuera de la finca y que implica transporte, un servicio muy costoso que no justifica llevar soluciones como levadura de cerveza que tiene más del 90 por ciento de agua, es decir que se termina movilizando un recurso acuífero que después de sumar y restar no ayuda a los intereses de la finca y es allí en donde entra subproductos como la misma papa, algo que vale la pena o que termina siendo de mayor beneficio si el alimento se siembra en los predios de la explotación.

 

“Hay personas en Boyacá que llevaban silos desde el Huila, estamos hablando de 400 kilómetros o más, una total locura, sobretodo en un producto en donde el 70 por ciento o más es agua, un tema que debe tenerse en cuenta también”, declaró el señor Luis Cuadros Moreno.

 

El uso de insectos en alimentación vacuna y humana, anotó el zootecnista, hace parte de un proyecto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, y sobre eso añadió el contertulio, hay un libro muy interesante titulado Edible Insect, todo un compendio sobre los insectos comestibles no solo en la dieta animal de granja sino en personas, más si se tiene en cuenta que más de 2.000 millones de personas diariamente utilizan insectos en su alimentación.

Sobre este tema, comentó el profesional, la FAO lleva más 12 o 15 años tratando de impulsar el desarrollo de producción de insectos para alimentación humana y animal, entonces hay varias familias de bichos invertebrados, algo más de 1.900 especies utilizados en gourmet, siendo los más manipulados en las cocinas del mundo y en la producción de alimentos los grillos, larvas de mosca soldado, consideradas espectaculares, y gusanos de la harina como el Tenebrio molitor. En México, un insecto bastante apetecido es el chapulín, pero la tendencia es creciente, básicamente en los países asiáticos en donde aumenta la investigación y África, continente que sigue promoviendo varios desarrollos sobre el asunto.

 

Razas criollas, otra solución para enfrentar el clima

 

 

Dentro de las propuestas de los conocedores está el uso de las razas criollas, rescatar estas valiosas especies bovinas con más de 500 años de selección natural y adaptabilidad con el fin de promover el doble propósito.

El investigador Thomas Preston demostró como el ganado de leche produce muchísimo más metano que los vacunos de doble propósito y por eso una de las propuestas hechas por el ilustrado es utilizar razas nativas de doble propósito tratando de generar menos contaminación, otro de los aspectos a tener en cuenta en el capítulo bovino o rumiantes, más aún cuando se ha estigmatizado a la vaca como uno de los grandes contaminantes del medio ambiente.

En este caso, como diría el conocido texto de Jaime Lopera, la culpa es de la vaca, solo que hay maneras de redimir o paliar el impacto.

 

“En ganado criollo es evidente que tenemos que aprovechar más de 500 años de rusticidad, de la calidad de unos vacunos totalmente acomodados en un medio inhóspito para muchas especies puesto que estamos hablando de un clima ecuatorial, con altísima humedad relativa, temperaturas muy altas y sobretodo en ecosistemas exigentes. Cuando hablamos de razas criolla hacemos referencia a vacunos descendientes de linajes europeos que lograron adaptarse a climas extremos y a la misma alimentación pues lograron convertir de la mejor manera forrajes de no muy buena calidad, bajos en proteína, altos en fibra, no tan digestibles, pero que no fueron un problema por lo que nuestras razas nativas tienen grandes ventajas respecto a las otras estirpes bóvidas”, subrayó el conocedor.

 

 

Indicó que hace un par de años, o tal vez menos, en el concurso de bovinos a pasto que hacen en Maloca Villavicencio, fue muy curioso ver como los mejores resultados se obtuvieron con cualquier cruce que llevara ganado llanero, algunos de las razas criollas del llano. A criterio del zootecnista fue gratificante y evidente observar como la participación de animales con sangre oriunda adaptados al medio, mejora la tolerancia al clima, la mala alimentación y soportan los hemoparásitos ya que el problema de la garrapata en los vacunos criollos es menor por temas como el pelaje y la misma resistencia, por donde se les mire, un cumulo de ventajas.

Sobre el problema de estos ácaros de mayor tamaño, el investigador afirmó que cada insecto consume en promedio 1.5 mililitros de sangre diarios, un efecto que castiga los rendimientos de las razas especializadas que siempre se verán superadas por las estirpes fundadoras.

Cuadros insistió que retomando el provecho que se puede sacar de cada región, la ganadería puede mejorar, crecer y aumentar los rendimientos en vista que no se trata de suministrar maíz o torta de soya a los vacunos. Recalcó que la disposición de productos potencialmente utilizables en alimentación animal, generalizando rumiantes y monogástricos, dependen mucho de la utilización de esos subproductos, empero confirmó que el aspecto más importante es que el rebaño esté relativamente cerca a los alimentos porque como lo indicó, el transporte resulta muy costoso.

Así las cosas, detalló, hay que sacar provecho de las zonas arroceras del Tolima, del Huila o los Llanos Orientales en donde resulta afortunado utilizar los subproductos de arroz, también las regiones palmeras que ofrecen palmiste alto en grasa, la fibra y la glicerina de palma, todo en zonas palmicultoras que perfectamente dan una mano en nutrición bovina.

 

 

Los lodos de palma han resultado un subproducto ideal y un recurso válido para las épocas de escasez de forrajes ya que, si una persona dedicada a la ganadería pretende tener ganancias de pesos satisfactorias como lo pudiese hacer con buenos pastos en épocas normales o aún con suplementación, debe echar mano de esta opción con características nutricionales admirables y palatabilidad en los vacunos.

La torta de tricanter es un subproducto más económico resultante de filtrar aceite de palma, una obtención que aporta nutrientes y es relativamente fácil de conseguir ya que Colombia tiene extensas zonas palmeras que facilitan el alimento para bovinos, conocido por su humedad, de buena aceptación en los rumiantes que lo digieren mejor y lo consumen con mayor intensidad.

 

“En el pasado estío más de medio millón de reses se salvaron con ese recurso que no las dejó morir de hambre, hay que recordar que el mayor consumidor de carne en Colombia como lo manifestó también Camilo Manrique, es el verano, época en la que los animales pierden 300, 400, 500 y hasta 600 gramos por día, un costo elevado que ingresa a los saldos en rojo. Aparte del peso, el animal fisiológica y sanitariamente se reciente por la malnutrición como tal”, expuso el experto en nutrición vacuna.

 

Otros recursos para nutrición son la grasa de pollo y el cebo, vital en la dieta de crías como el cerdo, pero igual otras fuentes son esenciales como las plantas de sacrifico de bovinos. Cuadros enfatizó que, si bien la legislación prohíbe utilizar subproductos de rumiantes para alimentar ganado, si pueden usarse harinas de hueso, carne y sangre de esta especie para potenciar la dieta de cerdos, pollos y gallinas, una excelente formulación para ese tipo de animales.

 

 

Un hecho lamentable es que si un ganadero no guardó alimento y no acondicionó su finca para enfrentar el fenómeno de El Niño, tristemente ya no puede hacer nada porque los fenómenos climáticos como bien lo señaló demandan mínimo un año de preparación lo cual incluye la siembra de alimento para cosecharlo, acopiarlo y evitar una incidencia tan marcada en periodos en los que hay escasez de forrajes y las cosas por obvias razones se complican.

La tranquilidad, acentuó Cuadros, la brinda un trabajo intenso en cultivos porque solo así hay certeza de los inventarios y de la manera como serán administrados para evitar con nervios la llegada del barco con un cereal costoso y dependiendo de geopolítica, tasa de cambio e inflación internacional, eso sin hablar de la especulación y el manejo irregular de algunos commodities.

Ya en el cierre, el zootecnista aseveró que hay prácticas obligatorias y están relacionadas con la reducción del hato habida cuenta que se hace necesario sacar animales porque no se pueden tener bajo una coyuntura climática las mismas cabezas por unidad de área, actividad que puede mantenerse cuando hay muy buen pasto a mitad del invierno.

 

“Hay que descargar la finca, es perentorio darle prioridad a los animales que más necesiten el recurso alimenticio como tal, pero hay además prácticas muy sencillas que no demandan tanto esfuerzo y consiste en utilizar dietas altas en fibra como los subproductos de la caña de azúcar, las ya citadas fibras de palma, el palmiste, eso con una sal nitrogenada para mejorar el aprovechamiento, la digestibilidad y la respuesta a ese tipo de bienes, suministrando150 gramos de esa sal, algo muy fácil de manejar y no tan complejo como producir grandes cantidades de comida, trazar una logística, llevar las raciones a los vacunos y otros menesteres”, expresó Luis Cuadros Moreno.

 

Ante los grandes aprietos del mundo y en línea con Camilo Manrique, lo único verdadero es que genética para el hambre no hay.

Al concluir, el experto en nutrición animal anotó que con el alza desmedida de los fertilizantes como consecuencia de la crisis global logística y la guerra entre Rusia y Ucrania, salieron a flote varias alternativas, una de ellas los biofertilizantes, un trabajo de Luis Cuadros Moreno en donde recomienda mezclar 200 kilos de mierda de vaca con un litro de leche y otro litro de ceniza, con esa mixtura, aseguró, es viable fertilizar pastos y cultivos, algo probado, comprobado y estudiado, pero cuestionó que muchos siguen en el oscurantismo porque hay descomunales intereses de por medio, en Colombia, resaltó, los agricultores siguen hipnotizados con el fertilizante químico.

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