Sábado, 06 Febrero 2016 11:28

Cúcuta será la pasarela internacional de la frontera

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Los empresarios del calzado y las manufacturas en cuero así como la industria textil tendrán un evento que cautivará compradores nacionales y extranjeros.

La Alcaldía de San José de Cúcuta anunció la puesta en marcha de unas pasarelas internacionales y el lanzamiento de un gran fashion que catapultará la moda de la ciudad, muy destacada en calzado, cuero y sus manufacturas así como en confecciones.

El Alcalde de Cúcuta, Cesar Rojas Ayala, le dijo a Diariolaeconomia.com que desde ya su administración trabaja en lo que será la Feria Internacional de la Frontera que será complementada con otras actividades para lo cual se acudirá a la experiencia de los empresarios.

Para este propósito, el Alcalde le impartió órdenes puntuales a su Secretario de Desarrollo Económico para que adelante todo lo atinente a la parte comercial. Se tiene previsto para que en la segunda semana de febrero se lleve a cabo una gran reunión entre la Cámara de Comercio de Cúcuta, Fenalco Cúcuta, empresarios y fuerzas vivas para articular una corporación que le dé piso jurídico y real a la Feria Internacional de la Frontera. Es decir que no será una iniciativa pública sino una labor con entorno empresarial que la hará sostenible para impulsar el desarrollo de la ciudad.

“La idea es llevar el país y el mundo a Cúcuta, queremos que la ciudad crezca y por ello estamos trabajando con la Gobernación para tener antes de dos años un centro ferial para realizar todo tipo de eventos y ferias sin el temor de adolecer de infraestructura para llevarlos a cabo. Hoy no somos competitivos, pero ya estamos a pocos meses de tener un recinto ferial y cristalizar así el sueño de los cucuteños y de la comunidad empresarial”, sostuvo el primer mandatario de Cúcuta.

El sitio escogido para esta construcción es el sector de Sevilla, justo donde operaba la plaza de ferias y desde ya se anuncia que habrá escenarios múltiples para cualquier evento porque la construcción se hará en un predio de 30.000 metros cuadrados, de fácil acceso porque está sobre una importante vía de la ciudad la cual está articulada con el anillo vial. La inversión se calcula entre 30.000 y 35.000 millones de pesos cifra mínima al lado del beneficio que la obra traerá.

Del magnánimo Libertador al endeble conductor

Indiscutiblemente de cada problema se saca un gran provecho y un invaluable aprendizaje toda vez que en el libro de la vida queda plasmado qué hacer, qué no hacer y como no repetir capítulos que generen detrimento y malos recuerdos. Esa es al parecer la tónica de la ciudad de Cúcuta que disfrutó de las mieles de la prosperidad fronteriza en donde consolidó un tercer país en el que los mercados fluían de la mejor manera así como la consanguinidad y los lazos familiares.

Cúcuta y la frontera con Venezuela llegaron a un bicentenario oscuro, triste, lleno de rencores y de retaliaciones que involucraron a toda una sociedad fronteriza cuando el verdadero problema estaba en las casas de gobierno de Bogotá y Caracas.
Del sol y el estival del progreso así como de la tranquilidad del abastecimiento y la calidad de vida, la frontera fue pasando a un inframundo económico y social que se agudizó con medidas arbitrarias como el cierre del comercio para Colombia y lo que es peor el cierre definitivo de la frontera, a manera de mandato totalitarista y propio de una dictadura impía e inexorable que jamás pensó en el hambre y en las necesidades del pueblo fronterizo. A Venezuela le pasó de todo, o mejor a su sociedad, llegó el colmo de importar leche putrea de China y otro tipo de alimentos y enseres de regular calidad.

Hubo un momento, hace unos seis años, quizás algo menos en que las gentes venezolanas llegaban a mercar a Cúcuta dejando las góndolas de los supermercados limpias, todavía adquirían televisores y enseres de calidad en los almacenes de cadena colombianos y con un mayúsculo esfuerzo alimentaban a sus familias con el sabor de la comida colombiana.

Hoy vinieron cambios para empeorar, el comercio binacional que superó los 7.000 millones de dólares en su mejor momento cayó a cero, el bolívar perdió tanto valor que se mira con desdén, al parecer tienen más valor los billetes del popular juego “Tío Rico” y hoy el empresariado cucuteño descubrió mercados en Colombia en los que juegan de local, con todo el respeto y el reconocimiento a una manufactura de máxima calidad. Como si fuera poco tocó puertas en el exterior y las pudo abrir, razón por la cual hoy el calzado y la industria cucuteña exporta y mueve un importante flujo de caja.

Lamentablemente el gobierno de los presidentes Chávez y Maduro obligaron a los empresarios colombianos a olvidarse de Venezuela sin pensar que el mayor perjuicio sería para la hermana República Bolivariana. En este momento el mal está hecho, ya Chávez pasó a mejor vida sin la mínima posibilidad de armar conflictos en el más allá, y eso sí, dejando un legado lamentable al que le pintan pajaritos y lo peor jura que habla con ellos, en fin, la producción fresca y anhelada de Colombia no llega a los hogares venezolanos por un estúpido veto propiciado por el único conductor o chofer iletrado que llegó a la presidencia de la república, de carambola, de arepazo y usurpando la categoría que demanda el Palacio de Miraflores, y pensar que en Bogotá nos rasgábamos las vestiduras por un concejal lustrabotas, “que ironía”.

Cúcuta entró entonces en esa tónica de productividad, competitividad, mercados de escala, globalización y diversificación, el vecino de los puentes ya pasó al recuerdo, quedó en las cuitas amables de la hermandad con la nostalgia obvia de perder familia y con el dolor de saber que mientras en Cúcuta se come bien, a cinco minutos, pasando una frontera, hay hambre, mal trato y muchas necesidades. En Colombia su población se alimenta sentada y literalmente con lo que se le viene en gana, en el país hermano como lo permita y con lo que lo permita la indigna fila y el grotesco registro.

Ante semejante escenario, Cúcuta y sus fuerzas vivas no se podían quedar quietas, ensimismadas y apesadumbradas, a la espera de un milagro, no, eso no pasó y se puso a prueba ese empuje y ese tesón nortesantandereano que no conoce derrotas ni renuncias. La ciudad entró a la era de los mercados y es por eso que en cabeza de la administración municipal y departamental, el departamento empezó a reaccionar y a recuperar lo perdido reflexionando que las bonanzas no pueden seguir siendo coyunturales y que los mercados deben tener componentes de sostenibilidad y expansión.

El Alcalde de Cúcuta dijo que para su gobierno y para el departamento de Norte de Santander es muy importante seguir impulsando la empresa a través de gremios como ACICAM y fomentando sinergias productivas que le permitan un nuevo florecimiento a la “Perla del Norte”.

El funcionario dijo que Cúcuta tiene como gran propósito crecer de la mano de una industria líder y excelsa como la del calzado y el cuero con lo cual se volverá a la ruta del progreso y la industrialización para crecer y fomentar el empleo logrando con ello reactivar una economía sin ningún tipo de dependencia exógena salvo la que demande la globalización económica.

Para el alcalde, la medida que anuló el Impuesto al Valor Agregado, IVA, fue muy importante porque hizo que la ciudad fuera 16 por ciento más barata y con ello hubo mayor demanda de bienes y servicios y más visitas de turistas y empresarios de otras latitudes.

“No lo podemos negar, esa medida fortaleció la economía, vinieron ventas importantes según lo reportado por la Cámara de Comercio y por Fenalco, pero desafortunadamente toda esa dicha terminó el 31 de diciembre anterior y volvimos a la oscuridad y a la incertidumbre”, comentó el señor Rojas Ayala.

Indicó que ante la caída de la medida es perentorio explorar nuevas opciones y estrategias para vender la ciudad y la marca región para retomar la senda del crecimiento para lo cual ha sido y será útil el concurso del gobierno nacional a través del ministerio de Comercio. De igual manera instó a los empresarios a recurrir a la innovación, a la tecnología y a la creatividad para sacarle todas las ventajas al respaldo institucional.

Sobre el tema de la infraestructura que fue el gran dolor de cabeza, el Alcalde de Cúcuta aseguró que ya hay mejoras y confió en la efectividad y favores que estas vías le llevarán a una ciudad fronteriza inquieta y a un departamento rico y de suelos fértiles. La región estará bendecida por las llamadas carreteras 4-G o de cuarta generación y por ello se tiene la inversión Cúcuta-Pamplona y Pamplona-Bucaramanga que permitirá un desplazamiento entre la capital de Norte de Santander y la “Ciudad Bonita” en menos de tres horas, dándole a la región mayor competitividad y vías de progreso.

Otra ruta en la que hay trabajo e inversión es la carretera central que une a Cúcuta con Málaga, capital de la provincia de García Rovira en Santander, no menos importante es la salida a la costa norte toda vez que entre Cúcuta y Ocaña se construyen tres viaductos que hacen falta para tener mayor movilidad, es decir que la distancia entre Cúcuta y Ocaña se recorrerá en tres o cuatro horas. Según el Alcalde hay una opción para integrar las obras de Norte de Santander con la Ruta del Sol.

“Hace unos años no éramos competitivos por la falencia en vías, pero todo está cambiando y eso impulsa al empresario a retomar su actividad productiva y a salir a buscar mercados en Colombia y en otros países. Nosotros necesitamos inversión estatal, estar en los planes del gobierno para tener una frontera dinámica y viva con una economía reactivada y estable sin depender de los vaivenes de Venezuela. Aquí en Cúcuta tan solo pedimos tangibles que le den impulso a la región”, agregó el Alcalde de Cúcuta.

Sin Venezuela todo cambió

En opinión del Alcalde de Cúcuta, el cierre de la frontera y las crisis que antepusieron la determinación final fueron eventos traumáticos y difíciles de digerir porque esa coyuntura castigó a los empresarios, no solamente de Cúcuta, sino de San Antonio, Ureña y San Cristóbal en Venezuela.

Actualmente hay un fenómeno grato para Colombia y es que varias de las empresas afectadas de Venezuela quieren instalarse en Cúcuta, de hecho muchas han llegado y están dedicadas a producir y a generar empleo.

“Estamos pensando en lo propio, pero no podemos dejar a la deriva a nuestros compatriotas o hermanos venezolanos, para los que vienen a instalarse hay noticias buenas y es que con el ministerio de Comercio estamos buscando ayudas reales para que lleguen sin problema en Cúcuta, estamos hablando de más de 200 factorías que dinamizarán la economía, impulsarán el crecimiento y generarán unos 5.000 puestos de trabajo”, explicó Rojas.

Aclaró que la producción se hará en Colombia, pero una vez abierta la frontera los productos irán a Venezuela para abastecer a los venezolanos que tantos bienes requiere.

Según el burgomaestre, mirar hacia el otro lado de la frontera es muy difícil porque no hay felicidad en vista que esta es prohibida. Expuso que de la economía boyante y creciente como era la venezolana se pasó a un país paternalista en donde el desplome de los precios del crudo obligó a muchos a cerrar sus empresas porque no tenían garantías.

Las trochas están golpeadas

Uno de los fenómenos golpeados con la situación colombo venezolana es el del contrabando por cuanto cada vez es más complicado o más oneroso traer mercancías de Venezuela a Colombia. El flagelo ha sido atacado con mucha decisión por la Policía Nacional y por eso se ve menos gasolina y menos productos venezolanos que a decir verdad son más necesarios al otro lado porque extraerlos es condenar a un pueblo a las dificultades.

Por fortuna Colombia es un país productivo tanto en la economía primaria que garantiza abastecimiento de alimentos como en agroindustria y en fabricación de prendas y enseres para la comunidad, sin embargo a esa oferta nacional se unió el gobierno con envíos en muchos millones de galones de gasolina a menor precio con lo cual volvió a incentivarse el consumo de combustibles nacionales, a tal punto que muchos inversionistas están contemplando la posibilidad de abrir Estaciones de Servicio, EDS, y toda una oferta de venta de derivados del petróleo con valores agregados en la parte comercial.

Lo anterior está generando una reacción positiva para el sector público y es que hay más flujo de recursos por ventas y rentas departamentales y municipales, situación que partió del nacionalismo que se despertó tras la crisis y que hizo que el colombiano prefiera sus productos y defienda su industria desde la frontera. Así como fue posible pasar de la cerveza Polar a la marca Águila, la gente en Cúcuta pasó de los combustibles de PDVSA a los de Ecopetrol o Terpel así como a varios productos que prefiere frescos, sanos y con inocuidad como es el caso de alimentos básicos, partiendo de la carne.

“Esto no lo podemos perder, es un terreno importante que hemos ganado con los productos colombianos y ese buen ejemplo hay que extenderlo hacia los arroceros de El Zulia y de Agua Clara que aumentaron las siembras porque sintieron la mayor demanda de su cereal. Si bien hay un diferencial grande entre el bolívar y el peso, en Cúcuta y toda la zona de frontera se puede bajar el precio de los productos para competir con precio y calidad, casualmente esa es una reunión que tengo pendiente y que de prosperar le da la mano a la industria regional y nacional que empezaría a reactivarse y a recuperar mercado”, apunto el Alcalde.

Finalmente el mandatario dijo que la caída en las regalías no pesa porque hay un comercio y otras actividades que suman más que el crudo que ponía en la cuenta entre 3.000 a 5.000 millones de pesos.

El departamento si ha visto beneficio porque hoy recibe 500.000 millones de pesos en regalías que es plata de la buena para la provincia y para su desarrollo. Otro sector que se repiensa es el de la arcilla que está entrando en una nueva era y en la que deberá ofertar lo que pide el moderno mercado de la construcción.

En Colombia hay una nueva vida y un escenario real y rentable del que aprendió Cúcuta que ingresó a la internacionalización con sus prestigiosos productos, que supo de las bondades de la diversificación de mercados y que supo sacar provecho de los tratados de libre comercio. Hoy los cucuteños ven una realidad afortunada porque llegó la inversión y el sector privado propio y extraño está mirando la ciudad y la región para capitalizar y sembrar futuro, empero esos empresarios del hoy y del futuro quieren y anhelan la pronta salida venezolana del ayer, de la pobreza y de la mentira en la que viven o en la que son coactados a vivir porque les son desconocidos todos sus derechos.

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