Domingo, 03 Abril 2022 03:43

Hoja de coca, la solución urgente y eficiente en fertilización: SENA

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Esta planta satanizada por el uso indebido en la producción de narcóticos tiene todo tipo de bondades y una de ellas es el aporte nutricional a los suelos y por consiguiente a la agricultura.

Con preocupación el mundo productivo recibió tres noticias, la llegada del Covid-19, hoy al parecer de vuelta con nuevas cepas, la crisis global logística y la guerra entre Rusia y Ucrania. La angustia no era para menos, habida cuenta que al terrible lío de suministro se agregaba la imposibilidad de importar materias primas, commodities y dentro de todo, los fertilizantes, indispensables para la agricultura, en vista que aseguran generosas cosechas y por consiguiente abastecimiento.

Es bueno aclarar, que previo al diferendo bélico, el problema de altos precios en los insumos agropecuarios ya era un común denominador, los agricultores estaban desesperados porque con cargo a las dificultades logísticas, los abonos de síntesis química, la urea y otros llegaban a valores estrambóticos. Un inconveniente que impactó no solo el agro colombiano sino el de todo el mundo porque disparó los costos de producción, restando desde luego rentabilidad.

La factura siguió creciendo una vez entraron los tanques rusos a Ucrania, pero se hizo aún más difícil de pagar con el relicario de sanciones al Gobierno de Vladimir Putin. La situación era mala y se dañó, tres países vitales para la agricultura y el buen andamiaje del mundo estaban en conflicto y en una lista negra diseñada por Washington y la Unión Europea que practicaba de manera increíble el legendario harakiri. Rusia, Ucrania y Bielorrusia estaban imposibilitadas para enviar abonos y otros productos.

El gobierno de Minsk era señalado por respaldar el mandato ruso y los amigos de Estados Unidos, asintieron los castigos anunciados por la Casa Blanca a la otrora “Rusia Blanca”, omitiendo que ese país hace parte del indispensable eje, el gran abastecedor de fertilizantes y otro tipo de productos entre ellos cereales y aceites para cocina provenientes del girasol.

 

 

En fin, un gran apuro, no hay suficientes agroquímicos, los campos demandan nutrición, los agricultores tienen todo menos plata y las soluciones agronómicas se siguen esperando, más hoy que la crisis logística será de largo plazo porque los puertos reportan todavía dificultad en barcos a disposición, contenedores y salidas logísticas que devuelvan la tranquilidad y la viabilidad en los predios de siembra.

Ante este lóbrego panorama salta al mundo agropecuario una salida milenaria, de gran rendimiento, efectividad y gran aporte nutritivo en los cultivos, la hoja de coca, la mata prohibida para muchos por ser insumo para la fabricación de alcaloides, sin embargo, este arbusto fue utilizado por los indígenas en tiempos prehispánicos para su alimentación, medicinas, mejoramiento de los suelos aptos para el agro y de igual manera, muy especial en los rituales funerarios, en donde la hoja era sublime e indispensable para reverenciar los espíritus que abandonaban los agotados cuerpos para ir por los aires y las elevadas montañas en busca del nuevo puerto.

La hoja de coca ha ganado precaria fama, pero pocos narran la importancia de la mata en la vida, la salud y el desarrollo de las familias prehispánicas que encontraron en ese obsequio divino una materia prima esencial para una vida sana. Algunos países como Bolivia y Perú conservan la tradición y por ello en las alturas andinas, en donde reina el cóndor, un té de coca le da decoro y razón al legado ancestral.

La muy especial kuka, como se conoce la planta en lengua quechua, el idioma de las culturas andinas de Bolivia, Perú, Ecuador, Chile, Colombia y Argentina, muy relacionada con el imperio Inca, sirvió como producto básico para múltiples elaboraciones. La hoja de coca data según registros arqueológicos de 8.000 años luego de unos hallazgos en Alto Zaña, jurisdicción de Cajamarca en Perú.

La coca fue destinada a los altos abolengos y castas incaicas, tuvo siempre ese matiz sagrado y de prohibición para las clases más bajas de la población en tiempos del imperio suramericano. Cabe precisar que en botánica la coca hace parte de la familia de las eritroxiláceas, un arbusto común de los Andes Amazónicos.

 

 

En 1653, la mitad del siglo XVII, el clérigo Bernabé Cobo, sostuvo que la hoja tenía una naturaleza caliente y seca con inmejorable característica. Narró que este tipo de planta era mascada por los indígenas para brindarles pulcritud a los dientes, pues los protegía, les daba blancura y los hacía más fuertes. La observación no se quedó solo en eso, el cura salvó una muela, trituró la hoja en su boca una y otra vez, finalmente la pieza que iba a ser sacrificada se afirmó y siguió en su sitio por largos años.

Hablar de este arbusto que puede crecer hasta 2.5 metros, puede llevarse horas y días enteros. La planta de tallos leñosos y hojas medianas de superficie curva y cerrada, totalmente elipsoidales tiene un color verde penetrante y se adorna con pequeñas flores blancas. Esta planta es rica en vitaminas y oligoelementos, es trascendental en la dieta de las comunidades. Para los investigadores de la Universidad de Harvard en Massachussets, el arbusto es rico en potasio, es decir un producto apto para la salud cardiaca, en infusiones adelgaza a las personas y tiene usos atávicos en medicina.

Todo este preámbulo lo hicimos para contarles que en Colombia ya avanza el desarrollo de un abono a partir de hoja de coca que, por su propiedades y atributos, resulta versátil, eficiente y demasiado útil en la nutrición de suelos.

Dice en su Twitter el consultor Indalecio Dangond, que por no prevenir ni actuar a tiempo ante los altos costos de los insumos agrícolas, Colombia tendrá cinco consecuencias graves a saber, reducción del área de siembra, en productividad, incremento del IPC, subida de la inflación e inseguridad alimentaria.

Hoy el entorno rural pide alternativas, los campos no pueden quedarse a la deriva sin una solución que como lo anota Dangond, van a bajar en producción y oferta de alimentos, en el mercado local e inclusive en el internacional, lo que hace prever que disminuirá la venta de productos del campo, entre otras cosas porque cada país defenderá a como dé lugar su seguridad alimentaria.

La hoja de coca demostró hace miles de años que es amiga de la agricultura, que tiene unas características nutricionales envidiables y que, desarrollando abonos a gran escala, será valiosa en la producción de alimentos, hoy dependientes de fertilizantes foráneos. La mata milenaria se abre paso como la gran opción agrícola y tan solo requiere de la voluntad política y de unas reglas de juego que la pongan en el lugar que le corresponde ya que tiene aspectos sagrados, muy ligados a la madre tierra.

 

En este momento el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, adelanta un trabajo en sus regionales Cauca y Valle del Cauca que busca poner en las manos de los campesinos unos fertilizantes de óptima calidad, totalmente orgánicos y sin riesgo para los agricultores o consumidores de alimentos que ya buscan sellos verdes que garanticen salud, inocuidad y distancia con el desarrollo de enfermedades cancerígenas.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Director Regional del SENA Cauca, Hernando Ramírez Dulcey, indicó que, al margen de los aprietos geopolíticos, desde hace algún tiempo y pensando en atender y llevar soluciones al sector agropecuario la entidad formadora, haciendo uso de la investigación aplicada, solicitó un permiso para manejar la hoja de coca en cantidades controladas con un fin especifico, la elaboración de abonos orgánicos.

Hay que reconocer que de los 117 centros del país y las 33 regionales, la primera seccional que tuvo la iniciativa de adelantar este tipo de licencia fue Cauca, debido a los componentes químicos y orgánicos que generalmente tiene la hoja de coca. La primera experiencia, expuso Ramírez Dulcey, arrojó unos resultados muy importantes, empero el SENA fue mucho más allá, gracias al trabajo de las instructoras del centro agropecuario Socorro Anaya y Dora Troyano, quienes en trabajo de campo y formación lograron unos avances destacados en los que siguen enfocadas.

Según el directivo, este tipo de fertilizante se afianza como una alternativa para pequeños productores del uso lícito de la hoja de coca y todos sus componentes de tipo nutricional y orgánico en general, en primera instancia para fortalecer y apoyar los cultivos y la agricultura como renglón con unas derivaciones significativas en arveja en donde se hizo un trabajo específico.

Además de esos menesteres, el SENA Cauca llevó a cabo un trabajo de gran importancia dirigido a la parte nutricional, teniendo en cuenta que la coca es una planta ancestral que se sigue utilizando en ese mismo sentido y a partir de ese evento, el SENA Cauca tuvo una presencia importante en el Congreso Gastronómico de Popayán, lugar en donde se destacó el uso de este tipo de material vegetal en la elaboración de platos y comidas.

 

“Todo esto converge hacia la posibilidad de usos importantes. Hoy por hoy el SENA tiene una maniobra que busca incentivar lo que se conoce como investigación aplicada, parte fundamental de la estrategia SENNOVA y en este caso las seccionales Cauca y Valle, hemos recibido algunas invitaciones de entidades como el Instituto InterAndino de Ciencias de la Coca, IICC, a partir de exploraciones que están haciendo algunas universidades lo cual permite hacer alianzas y decidir de qué manera se articulan todas las entidades interesadas para concentrarse en este proceso. Cierto es que la regional fue pionera del tema, pero hoy, enhorabuena, la entidad es buscada como aliada importante para avanzar en un asunto sustancial, no solamente en el uso orgánico, dirigido a los abonos sino también enfocado en lo nutricional, soluciones farmacéuticas y cosmética entre tantos elementos que resultarán vitales para las diferentes industrias”, aseveró el señor Ramírez Dulcey.

 

Cannabis un paso grande hacia la legalidad

 

 

En aras de la formalización de plantas medicinales, hoy en el índice de los materiales prohibidos por el uso distinto que se les dio a las enseñanzas ancestrales, el cannabis puede tomarse como un avance importante en el uso de aceites y derivados utilizados con fines médicos y curativos, unos menesteres que ocupan a las multinacionales de la farmacia que encontraron en la marihuana el remedio a muchos problemas de la humanidad.

El asunto es que la hoja de coca, con un universo de posibilidades en la elaboración industrial y de farmacia logre conquistar y convencer a los inversionistas y visionarios, que después de desmitificar la planta, envuelta en un agudo estigma, puede ser más allá de rentable, la gran aliada de la humanidad por sus opciones como alimento, fertilizante, medicamento y muchas otras bondades. En opinión de Ramírez, es prudente mirar el potencial de la hoja de coca, sacando la parte mala que usan quienes la marcaron, y detallar los sustanciales componentes que tiene la mata, quizás con mayores alcances y opciones en agroindustria y otros frentes de fabricación, que son muchos, toda una gama de usanzas.

El SENA busca con este proyecto sellar alianzas con universidades e institutos que están más dedicados a la averiguación científica como tal porque la entidad dentro de su misionalidad tiene la investigación, pero aplicada, es decir, el aprender haciendo y ahí el tema de los abonos es un resultado de la formación, de saber cómo se nutren los suelos y demás, pero el ente busca entregar un aspecto mucho más científico a otros institutos y universidades para que avancen en lo que el SENA inició.

 

Abono orgánico de coca, a la altura de los mejores nutrientes

Los agricultores saben que hay una opción de abono obtenido de la hoja de coca para nutrir las plantas y mejorar la eficiencia y por consiguiente la productividad quiere saber qué tipo de presentación tendrá el fertilizante. En ese orden de ideas, el SENA trabajó en el desarrollo de un abono foliar en donde combinó procesos del centro agropecuario, haciendo uso de la lombricultura, aprovechando que las lombrices son expertas en procesar y optimizar el compost porque son muy hábiles en los procesos de descomposición de la materia orgánica, estimulando la aparición de microorganismos descomponedores.

 

 

Con un producto mixto y potenciado, explicó Ramírez Dulcey, fue posible contar con una obtención foliar de fácil aplicación en las hojas de los cultivos, pero luego el trabajo se hace sobre la parte sólida en una segunda fase que tiene que ver con extraer unas harinas que definitivamente tienen un componente muy grande de nutrientes en favor de las plantas, luego se tienen dos etapas con unos resultados interesantes y con porcentajes diferentes, de acuerdo al requerimiento del vegetal tratado, considerando que matas que necesitan diversas proporciones pues las hay pequeñas que piden dos por ciento o de mayor tamaño como las de plátano que requieren un ocho por ciento de aplicación.

Con el tema de los fertilizantes, indicó el Director Regional del SENA Regional Cauca, Hernando Ramírez Dulcey, el proceso ha sido juicioso y del mayor cuidado en los detalles pues se hace necesario recoger resultados y adelantar análisis en campo. Eso, expresó, es lo que se tiene frente al uso de los elementos elaborados en los ambientes de formación ya que realmente el objetivo primordial es enseñarles a los aprendices y a los mismos agricultores los diferentes usos y la manera de preparar los citados elementos.

En un momento de tan enorme necesidad, justo cuando los fertilizantes escasean y tras romper estereotipos, el SENA ve oportuno invitar a la cooperación internacional, las ONG y algunas empresas expertas en insumos para trabajar al unísono en la producción de abonos orgánicos hechos con la hoja de coca.

En un momento determinado el proyecto causó sobresalto en la entidad, pero ya con los permisos y con mayor conocimiento sobre los objetivos y los precedentes, recibió el aval. Los procesos aprobados son netamente de uso académico y experimental, controlado frente a cantidades y destinación. El proyecto va a un ritmo tan vertiginoso en resultados que otras regionales e inclusive algunas universidades han solicitado conocer el asunto para generar alianzas y avanzar en un solo propósito, llevarles soluciones al agricultor colombiano.

 

 

La meta es de tal envergadura e importancia que el SENA busca aliados y aportantes que le permitan al plan agrícola y de fertilizantes poder progresar ya con el criterio de expertos, todo sobre la base de la indagación científica, algo importante porque el SENA cuenta con tecnoparques en lo académico y de manera paralela un grupo de investigadores que apoya ese tipo de temas, para salir un poco del centro de formación y entregar asimismo, la segunda fase de la mano de conocedores y doctos en el tema.

 

“Es muy valiosa e importante la gestión que podamos hacer nosotros en el sentido de conseguir otros aliados que puedan, entre otras cosas, ayudar o patrocinar este tipo de investigaciones y evolucionar de manera importante, en el entendido que el tema de sustitución de cultivos debe partir de qué alternativas diferentes tenemos. En esto es bueno resaltar que nuestros primeros ejercicios los hicimos con cultivadores en la misma zona. Hoy mencionamos el municipio de Bolivar en donde trabajamos con los labriegos quienes a su vez tuvieron la oportunidad de preparar los fertilizantes, hicieron los ensayos, vieron las bondades del producto y lograron despertar su interés y valorar la importancia de poner en el radar esa práctica competitiva. Reitero, este ejercicio lo hacemos directamente con los agricultores de la región, con la posibilidad que tengan la alternativa de esa utilización en otros asuntos beneficios para sus labores y para la comunidad en general”, puntualizó Hernando Ramírez Dulcey.

 

En el tema de moda, y que se exacerbó con la pandemia, la transición, hay muchas metas en sectores energéticos, médicos, laborales y agrícolas entre tantas. En la economía primaria muchos son conscientes que es necesario y urgente ir desplazando, de manera paulatina, la síntesis química ya que se le relaciona con cáncer, envenenamiento de especies de fauna, verbigracia, abejas y colibríes.

El planeta está hablando de producción limpia, manifestó Ramírez, y por eso la agricultura debe ser amigable con el medio ambiente. Así las cosas, el fertilizante de coca se abre paso como una posibilidad mundial ya que tiene por si mismo un plus muy importante por su origen, algo que se ha venido resaltando y en lo que se concientiza a los productores en el Cauca a través de una sólida formación. El asunto recalcó, es sustituir los elementos químicos destinados al agro con abonos orgánicos y dadas las circunstancias la hoja de coca es una opción sobresaliente puesto que ya muestra resultados comprobados a pequeña escala.

Gracias a este tipo de desarrollo los pequeños productores han sido los primeros en hacer uso de los fertilizantes más con la situación actual en donde la urea y otros insumos serán casi que imposibles de adquirir, de tal modo que la opción coca como fertilizante es la más adecuada para los agricultores.

 

 

El momento, subrayó el Director es ideal para afianzar conceptos trascendentales, seguridad y soberanía alimentaria, tan determinantes que conminan a desarrollar e industrializar un producto vanguardista, apoyado en los ancestros, de gran impacto en departamentos como el Cauca en donde el 69 por ciento de la población es rural y su economía se basa en la producción agrícola. Por lo que acontece con los abonos, apuntó el experto, el instante es propicio y cobra mayor relevancia.

El país y el mundo deben comprender que las opciones en fertilizantes deben explorarse, no por lo que pasó entre Rusia y Ucrania, sino por las lecciones aprendidas en la pandemia, aclarando que sigue en boga, pues fue la ruralidad la que garantizó una producción permanente de alimentos, en esencia los pequeños productores que llevaron suministro a las ciudades y a los rincones del país, clavando la bandera de la autonomía alimentaria. No sobra decir que los pueblos llamados a tener tranquilidad y vida plena son los que aseguren provisión, agricultura y reservas de agua, nadie come oro, o calma la sed con petróleo.

Lo importante es contar con los abonos y el precio del fertilizante hecho con hoja de coca podría tener un precio de 2.500 o 5.000 pesos el equivalente a un kilo o un litro si se maneja en presentación líquida.

 

“independiente del valor lo importante es ver el beneficio que se tiene y la posibilidad de contar con un producto en condiciones de producción limpia y de un suelo bien nutrido, sin excesos y mayores aplicaciones como está sucediendo con los fertilizantes químicos que cosecha tras cosecha exigen mayor cantidad. La opción, repito, es orgánica, no hay otra, pensando en rendimientos, pero asimismo en la sostenibilidad del planeta”, precisó el directivo.

 

La agricultura a gran escala, dicen los expertos, es adictiva, pide agroquímicos de manera progresiva y los suelos frente a ese abuso van afectando las calidades de los suelos a largo plazo, un balance negativo que invita a optar por la agricultura amable, ecológica y sin excesos lamentables, unas siembras que le permitan vivir a los polinizadores y a tantas especies, hoy amenazadas, por la química, ello sin hablar del impacto en acuíferos.

El SENA que tiene como meta la transición cultural busca centrar a la entidad con las personas, reconocer que el capital humano es el gran activo, el mismo que permite alimentar los aprendices con conocimiento, otro reto es la transformación digital y por ello la pandemia resultó vital para fortalecer esos frentes y hacer de la sistematización otra necesaria cultura.

 

Un trabajo por el agro nacional y su reactivación

 

 

La instructora del Centro Agropecuario del SENA Socorro Anaya, dijo en este medio que la hoja de coca es un recurso invaluable en la parte nutricional ya que el porcentaje de proteína está por encima del 20 por ciento, es rica en calcio, magnesio, manganeso, zinc, yodo, aparte que tiene vitaminas y no uno sino 14 alcaloides, entendiendo que el llamado alcaloide es una sustancia orgánica nitrogenada de origen vegetal.

Expuso que durante milenios la hoja de coca se ha utilizado para medicamentos y la parte nutricional, los chamanes, dijo la maestra, la mascaban o la mambeaban y a los más selectos invitados se les brindaba fécula o harina de la mata, pues se trataba de un alimento privativo para ocasiones o rituales especiales.

 

“Al tener un amplio conocimiento de las propiedades nutricionales de la hoja de coca, estamos en la posibilidad, en el momento de secamiento de la fronda, en instantes en que se perdía ese material vegetal, el poderlo utilizar para el compostaje o para la parte de fermentación. De esa fermentación obtenemos un abono que se llama cocALOFA uno, elaborado con hoja de coca y cocALOFA dos más harina de coca. Este proceso es muy fácil de hacer es una alteración que dura 15 días y entrega un producto de muy buena calidad con los 16 nutrientes que tiene la planta”, explicó Socorro Anaya.

 

Añadió que al obtener la solución base que generalmente está mineralizada se utiliza al cuatro por ciento, es decir 800 mililitros por bomba de veinte y se hace posteriormente la fertilización tanto foliar como edáfica con unos espectaculares resultados puesto que la planta muestra todo su potencial al entrar en trofobiosis, la relación entre plantas e insectos, pero igual significa el equilibrio entre los nutrientes macro y micro nutrientes, un factor que fortalece la planta, recibe menos ataques de plagas o enfermedades, y posiblemente uno de los alcaloides es la escopolamina que produce un efecto repelente frente a la agresión de los parásitos, es decir, apuntó la instructora Socorro Anaya, el somnífero tiene doble función, fertilizante y repulsivo de insectos.

 

 

En tiempos prehispánicos, los indígenas acudieron a exitosos compostajes, pero igual desarrollaron una agricultura responsable puesto que utilizaban los recursos de manera racional y proporcional a los requerimientos.

Dijo no tener dudas sobre el éxito de un fertilizante desarrollado con coca toda vez que se le entregará al mundo un producto orgánico y útil, pero lamentó que la única corporación con permiso o aprobación global para utilizar la hoja de coca desde hace más de un siglo es Coca Cola.

Colombia experimenta todo tipo de líos legales con esta planta pues la Ley vigente y aprobada en 1961 le puso el INRI a la hoja de coca frente al cultivo de uso ilícito y eso le restó o cegó oportunidades al país de industrializar el insumo como lo hacen Perú y Bolivia en donde hay una política pública que le permite al Estado comprar el material para usos alternativos. En el Cauca y el resto del territorio colombiano, precisó la instructora, algo se ha avanzado con nutrición humana, de hecho, ilustró, hay un libro llamado “El uso de la hoja de coca en la gastronomía colombiana”, escrito por 19 chefs que incursionaron en el uso de la harina y hoja de coca para la preparación de los alimentos.

 

“En el Congreso Gastronómico de 2021, la hoja de coca fue la invitada y allí en ese escenario se demostró que comerla no hace al comensal adictivo sino una persona bien nutrida e inteligente”, enfatizó Anaya.

 

La producción de todo tipo de productos, incluyendo los contundentes fertilizantes tienen futuro, pero la instructora insistió que todo suena bien, solo que los proyectos quedan en el impulso hasta tanto no se genere la política pública para el uso de la hoja de coca en productos no narcóticos, y si en beneficio de la alimentación y la salud.

Las soluciones para el agro y otros sectores, dijo Socorro Anaya, están dadas, pero infortunadamente reinan los egoísmos, negándoles a muchos la opción de salud, nutrición y equidad, hay celo por una industria que, de arrancar sin señalamientos, erradicaría el hambre del globo.

 

 

Bolivia y Perú le tomaron distancia a Colombia, más de 20 años en la industrialización de la hoja de coca. En esos países, expuso Anaya, hay todo tipo de derivados, cerveza, energizantes, té y otros productos de comprobada efectividad en nutrición. Ya hay, argumentó la experta, un terreno ganado con la explotación del cannabis a nivel farmacéutico.

 

“Haciendo los cálculos hemos demostrado que es más rentable producir abonos orgánicos a partir de hoja de coca que venderla como materia prima para el narcotráfico”, concluyó la instructora del SENA Socorro Anaya.

 

Según estimativos el mundo produce al año más de 400 millones de toneladas de fertilizantes en donde el liderazgo lo muestran el fragmento de fertilizantes simples nitrogenados, fosfóricos y potásicos.

Este tipo de bienes tienen un manejo peculiar con matices de oligopolio y tiene un mercado de concentración geográfica, por ejemplo, el productor número uno de fosfato diamónico, DAP, es Marruecos, el KCL o cloruro de potasio está principalmente en Canadá y Rusia. En el caso de la Urea su distribución geográfica es más generosa, solo que la distribución está en manos de insuficientes compañías.

En el planeta los principales clientes de los fertilizantes son Estados Unidos, China e India, todo explicado en sus progresivas necesidades y en unas poblaciones significativamente altas.

Colombia por su parte comercializa más de 1.5 millones de toneladas anuales de fertilizantes con una marcada preferencia por el producto inorgánico y macronutriente como el N, P y K, el 95 por ciento aproximadamente de las ventas. El escenario de provisión para el país es complicado porque su principal proveedor es Rusia que despacha el 29 por ciento, le siguen Venezuela, 20 por ciento, Trinidad y Tobago, 14 por ciento y Ucrania 13 por ciento.

Los precios de los insumos agropecuarios siguen espantando a los productores, según Forbes México, el precio desde enero de 2021 para el caso del amoniaco anhidro aumentó a razón del 315 por ciento, Urea 214 por ciento, nitrógeno líquido 290 por ciento y la potasa que repunto en 213 por ciento. La pregunta es, ¿aguantará la agricultura con rentabilidades comprometidas?

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