Sábado, 03 Septiembre 2022 11:43

Pequeños cacaocultores consideran biofábricas para fertilizar: Swisscontact

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Pequeños cacaocultores consideran biofábricas para fertilizar: Swisscontact Imagen-de-Maliflac-en-Pixabay

Los productores siguen creciendo en área cultivada, mejoran la productividad y le apuestan a una taza ganadora, totalmente llena de atributos en fragancia y sabor.

El cultivo de cacao en Colombia, pese al intenso invierno, sigue en ascenso y consolidándose como una fuente de ingreso, crecimiento y empleo rural. La calidad del producto colombiano es de elevadas calificaciones, característica que le ha permitido al bebestible local ir a otros países con un grandilocuente prestigio por excelso aroma y sabor.

Actualmente el cacao es producido por 52.000 familias en 431 municipios de 28 departamentos de Colombia. El país, según cifras de 2020, desarrolla la actividad cacaotera en 188.370 hectáreas y reporta en condiciones normales una producción anual aproximada de 69.040 toneladas de acuerdo a la cosecha de 2021, dejando claro que por invierno este año la obtención caerá significativamente ya que, en el primer trimestre de 2022, el desplome fue del 30,8 por ciento.

Los principales productores de este alimento son Santander, Antioquia, Arauca, Tolima y Huila. El trabajo de los agricultores se ve compensado en precio y en unas exportaciones que van a 70 países, siendo los principales destinos México, Italia, Bélgica, Holanda, Argentina y Estados Unidos.

Colombia ocupa el puesto diez en producción mundial de cacao y es reconocida por ICCO Cooperación como país productor y exportador de cacao fino y de aroma en 95 por ciento.

El clima sigue siendo desafiante, el país pasa de sequias prolongadas a inviernos extensos, una situación compleja que tiene los sistemas productivos del sector primario en jaque y buscando salidas vía genética, con mayor resistencia y en procura de aumentar tonelaje por hectárea, es decir, mucho más eficiencia y mayores rendimientos. La tarea no es fácil, tampoco imposible, pero demanda investigación, disciplina, inversión y un cambio en la manera de hacer labranza.

 

 

Hoy el escenario de producción es bien complejo, la fertilización agrícola sigue en veremos, muy lentamente bajan los fletes lo que ratifica que continua la crisis global logística, un asunto agravado con la guerra entre Rusia y Ucrania que agudizó el desabastecimiento de materias primas, entre ellas abonos, cereales, aceites y petróleo. Como si no fuera suficiente el contexto, la devaluación está disparada y por eso repuntaron los costos de obtención. En síntesis, la agricultura no la pasa bien, algunas plantaciones se arruinaron, sin embargo, hay arrojo en la agricultura y en los cacaoteros que siguen luchando y apostando por mejores cosechas, muy a pesar de los chaparrones y de las nubes negras que en lo alto del horizonte se muestran retadoras.

El Coordinador Sectorial de cacao y chocolate de Swisscontact, Miguel Ángel Pérez Beltrán, habló con Diariolaeconomia.com, y precisó que paradójicamente una gran mayoría de pequeños productores de cacao no entiende mucho de fertilizantes, asunto que sería deseable para mejorar la productividad, pero ese nuevo escenario en donde se disminuyeron los suministros de abono y los costos se fueron al alza, lleva a pensar en estrategias más endógenas, muy del territorio razón por la cual habría una tendencia para revisar todo lo relacionado con biofábricas a nivel regional que permitan, a partir de materia orgánica y residuos de la agroindustria, elaborar abonos verdes para suministrarlos en la provincia, ello pensando en reducir la dependencia de los insumos externos de difícil adquisición por problemas logísticos, precios y la guerra en los Balcanes, todo un mar de inconvenientes que redundó en una inflación generalizada que castigó los componentes agrícolas y no agrícolas como sucede con la gasolina en otros países de la región, rubro que sigue impactando la rentabilidad en los campos.

 

“Me atrevo a decir que, por el lado de nutrición, la situación nos llevó a pensar en soluciones más locales, todo muy orientado al suministro de materia orgánica y nutrientes basados en residuos y el aprovechamiento de otros materiales que se tengan a la mano, para eso al parecer, las biofábricas pueden ser una buena solución pese a que las hemos visto como muy pequeñas, pero ya hay gratas experiencias con ese tipo de transformación ya en gran tamaño, lo cual es palpable en la producción de compost y de biofertilizantes en empresas muy competitivas”, declaró el señor Pérez Beltrán.

 

Muchos hablan de una agricultura con un antes y un después de la pandemia en donde se cambie el chip productivo, pensando más en siembras orgánicas, algo que desde la perspectiva del experto, se ve complejo y nada fácil de entender por todo lo que implica la transición biológica, un proceso de acumulación de factores benignos de la misma naturaleza, luego de la noche a la mañana, puntualizó, si un labriego fertilizaba con químicos y se pasa a la producción orgánica, es posible que tenga una merma en la producción, pero a largo plazo será más sostenible mantenerla porque si hay una buena fuente de materia fisiológica se disminuye la dependencia y los riesgos existentes por los temas geopolíticos.

 

 

El hecho bélico entre Rusia y Ucrania, expuso Pérez Beltrán, en efecto golpeó a todos en el globo, afectó la fertilización y llevó a buscar nuevas fuentes de nutrición en cultivos que de manera paralela hace pensar sobre los costos en términos de la huella ambiental, del traslado de fertilizantes o materias primas para potenciar la tierra desde lugares tan lejanos.

Aseveró que la discusión ambiental también hay que darla, considerando que el transporte marítimo es uno de los que tiene más huella de carbono, luego desplazar insumos agrícolas desde el otro lado del mundo, ambientalmente empieza a tener también un análisis más profundo de conveniencia, entonces un poco el enfoque muy desde la agroecología es primero analizar local y regionalmente cuales son las posibilidades de conseguir materia orgánica o los mismos insumos extraídos de minerales primarios que se puedan usar para enriquecer los abonos a sabiendas que un compost nunca tendrá el contenido de nutrientes que lleva un fertilizante concentrado, pero que a través de su uso cotidiano y acumulativo mejorará considerablemente no solo la condición química de los suelos sino física y microbiológica que es en muchos casos lo más importante.

 

“Yo si creo que todo el impacto geopolítico y su influencia en la agricultura nos puso a repensar a todos, es decir, ver y analizar esas posibilidades de la labranza orgánica como solución al tema de la disponibilidad de recursos para la nutrición de los cultivos”, afirmó el especialista en el sector agrícola, áreas de producción, manufactura y comercialización.

 

El tema, en opinión de Miguel Ángel Pérez Beltrán, pasa igualmente por tener suelos vivos y muy sanos, un poco el repensar lo que se conoce como el capital natural, un asunto que lleva a cavilar sobre el arriendo de tierras que resulta similar al de un apartamento que se entrega óptimo y se recibe en regulares o precarias condiciones, en el caso de los predios, manifestó, estos dejan ver, luego de largos procesos de siembra, un desgaste de las condiciones químicas, físicas y microbiológicas, algo así como devolver en mal estado unas capas de suelo y subsuelo que gozaron de plena salud, es, apuntó el conocedor, como perder un capital que hace parte de los activos de la comunidad campesina, que dicho sea de paso, se junta con el capital social importante expresado en la comunidad rural que se encarga de hacer la preservación.

Explicó que casi el 80 por ciento de los puntos más importantes de diversidad mundial coinciden precisamente con las comunidades de pequeños productores que juegan un rol importantísimo en términos de capital natural y capital social, sobre el entendido que el gran reto es el capital económico de cómo se puede, a través de su ejercicio productivo y comercial, optimizar sus condiciones económicas para que sigan cumpliendo esa función tan espectacular que ejercen en el ámbito rural.

 

Crecen las siembras de cacao pese a la ola invernal

 

 

En este momento hay regocijo en el contexto productivo porque se está sembrando más cacao y se ha mejorado un poco la productividad como parte del interés, no solo del Gobierno, de los gremios, de las organizaciones de segundo nivel, de los productores o de la cooperación internacional, pero indiscutiblemente, deploró Pérez, en algunas zonas el clima no ha sido muy favorable, luego es perentorio ver cómo evoluciona y entender que si en este caso no se sigue creciendo a los niveles de 2021, todo obedece al exceso de lluvias, un fenómeno que ha durado todo el año y que en algunos casos viene desde el temporada anterior, un tema ha considerar, pero existe la consciencia en el sector que se necesita más cacao para ser más competitivos en función de la demanda nacional que viene creciendo paulatinamente y a la par las oportunidades comerciales internacionales.

Informó que hay una previsión a nivel mundial de que hay un déficit del año octubre 2021 a septiembre de 2022 que llega a las 230.000 toneladas aproximadamente, algo que lleva a pensar que hay espacio para aumentar la productividad que es en donde se puede asegurar el mejor ingreso de la familia cacaotera.

Dijo que sembrar más hectáreas es de hecho una labor bienvenida, pero aclaró que para un pequeño el mayor impacto está en productividad que es justamente en donde la cadena y los labriegos se deben concentrar, un tema que combinado con calidad permite que las familias ganen más y mejoren su calidad de vida.

Destacó que Colombia está tomando de alguna manera, la política internacional del ingreso digno para el caso el de las familias cacaoteras que deben crecer para contar más hectáreas y mucho más producto, ello de la mano de nuevos agentes agrarios, ojalá de pequeños productores con visión y compromiso.

 

“Es un reto interesante porque hay dos productos que están teniendo una coyuntura de precios que los hace muy atractivos, uno el café que rompió todos los récords en términos de cotizaciones internacionales y el otro es la palma africana la cual, después de muchos años volvió a precios muy atractivos, Hoy hay cacaocultores que ven en el café o en la palma una oportunidad para mejorar su ingreso y eso es entendible y respetable. Cierto es que algunos cambiaron cacao por café e inclusive por palma de aceite. De todas maneras, el cacao sigue siendo en las condiciones más rurales, externas y a veces lejanas de los centros urbanos, una gran oportunidad para las familias de la Colombia lejana que con cacao son determinantes en términos ambientales y obviamente en sustitución de cultivos ilícitos en donde el alimento sigue siendo una de las principales opciones para todo”, subrayó Pérez.

 

Cacao, una siembra para la nutrición

 

 

En términos de seguridad alimentaria el cacao juega un papel protagónico puesto que nutre las familias y no se queda única y exclusivamente en el confite o la golosina.

En opinión del experto, el cacao y el chocolate hace parte integral de una dieta sana para las familias pues ya se han adelantado diversos estudios en donde se ha documentado el beneficio en función de sus contenidos de potasio y magnesio, pero también las sustancias benéficas estimulantes que tiene el cacao y sus derivados, pero también la composición y calidad de las grasas que lo hace relativamente benigno en comparación con otros productos.

Para Swisscontact, es muy importante promover el consumo regional de los chocolates de taza porque será un elemento muy valioso para que la comunidad vuelva a la ingesta tradicional, hondamente nutritiva y mejor aún que sea con los productos de la región como parte del reconocimiento al esfuerzo de vecinos, amigos y familiares.

 

En producción hay que tabular mejor

El mapa cacaotero muestra a Santander a la cabeza en productividad, empero, el entendido fue enfático al decir que debe hacerse una salvedad porque una cosa son las estadísticas en donde se reporta la recolección del fondo parafiscal y otra muy diferente la producción en sí misma. Precisó que a Santander llega cacao del Cesar, sur de Bolívar, Boyacá, Arauca y hasta del departamento del Meta.

La estadística, aclaró, está bien respecto a que representa la captura de la cuota parafiscal que se genera en Santander, pero en términos de cultivo y producción sí hace falta en todos los actores de la cadena, concretar un acuerdo para tener una estadística ligada a la obtención y no a las metas parafiscales.

 

“Las estadísticas son adecuadas, pero midiendo lo que están midiendo, entonces la cifra del fondo parafiscal es fiel a la realidad, pero urge montar un sistema relacionado con la producción y saber cuántas hectáreas hay, qué número de productores existen y el número exacto de las toneladas que salen de un municipio o un departamento porque esa información es determinante también para la planificación sectorial, necesitamos trabajar articulados y tener unas estadísticas muy detalladas sobre la parte productiva”, reitero Pérez Beltrán.

 

 

En calidad de cacao a Colombia le va muy bien. El especialista en el sector agrícola pormenorizó que a nivel mundial hay una consideración respecto que la genética en Colombia en un 95 por ciento se considera fina de aroma de lo cual el país debe sentirse muy orgulloso, sin embargo, expresó el experto, hay un trecho muy grande en relación con la transformación de esa genética en productos de calidad, pero igual con postcosecha y la industrialización de productos ya elaborados.

Remarcó que existe ese gran reto y sostuvo que hay grandes empresas, medianas y pequeñas que tienen oportunidades identificadas en el mercado internacional solo que les hace falta una oferta más grande de productos con mejor calidad y de esa manera poder capitalizar todas las opciones comerciales, de todas maneras, insistió, hay una brecha que debe ser cerrada entre todos y así insertar con más confianza y excelso producto en grano, elaborado y semielaborado al sector cacao, partiendo que la calidad ya prima sobre el volumen, un segmento que por obvias razones demanda mayor esfuerzo.

 

Sigue cristalizándose el sueño de la empresa de chocolate

Un dato nada menor es que en Colombia siguen creciendo de manera importante las empresas chocolateras pequeñas y medianas que continúan consolidándose lo cual es un desafío para mantenerse en el mercado nacional e internacional lo que a su vez resulta una buena señal porque el sector se está sofisticando tanto en el consumo interno por cuanto existen muchas marcas con el deseo que aparezcan nuevas marcas, unas de muy buena calidad y otras que van por inmejorable camino lo cual hace felicitar unos emprendimientos que valoran día a día la materia prima o cacao en grano de excelente calidad para desarrollar productos en el segmento de chocolatería especial.

El vocero resaltó que muchos de los nuevos empresarios ya están exportando en pequeñas cantidades a varios países, un logro que pide análisis y apoyo fundamental ya que se trata de una masa crítica de pequeños y medianos chocolateros que a futuro pueden empezar a afianzarse en una estrategia muy exitosa de exportaciones.

 

 

El mercado de cacao en grano, generalmente viaja a Europa y en las categorías no tan sofisticadas están destinos como México, Estados Unidos y Asia, pero hay que seguir trabajando, explorar nuevos mercados en donde la calidad se reconozca vía remuneración y así logre estimularse a los productores para que se concentren en cacao de mayor atributo y en un valor añadido partiendo de la baja intensidad energética que puede, eventualmente, dar algún elemento de competitividad.

Viene el segundo encuentro de cacaoteros que harán convergencia con las cadenas de café y turismo en la ciudad de Neiva los días 30 de septiembre y primero y dos de octubre, en donde se cumplirá la segunda versión de la Feria Internacional de Café, Cacao y Turismo Sostenible, evento que tiene a todos los actores participando lo que garantiza un evento gigantesco. El viernes 30 en horas de la tarde, afirmó Pérez Beltrán, se llevará a cabo la final del concurso Cacao de Oro, un evento nacional en donde la totalidad de las asociaciones de productores están interesadas a tal punto que llevaron para la versión 2022, 50 muestras, desafortunadamente el invierno permanente privó a muchos de presentarse con producto.

Todo está garantizado en transparencia y confiabilidad, para ello hay oficio y presencia de la Red Cacaotera Nacional que trabajará en conjunto con la cooperación Suiza, específicamente con Swisscontact.

Hoy el cacao sigue afianzándose como una realidad y mostrándole al país que más que una opción es la mejor apuesta, todo sin infraestructura, sin vías, pero con el corazón campesino, cacaotero y productivo.

 

Chocolate Yaya, lo mejor del Huila para la familia colombiana

 

El representante legal de la empresa chocolatera Yaya, Jorge Luis Vargas Mono, le dijo a este medio que la compañía se mueve en dos frentes, turismo y chocolate, motivo por el cual estará en la esperada feria de Neiva.

Según el representante legal de Yaya, el cacao viene en franco crecimiento tanto en hectáreas cultivadas como en producción, independiente de los azotes que da el invierno, de todas formas, reconoció que hay una decidida apuesta por valor agregado, todo para aumentar las exportaciones.

 

“El producto viene en crecimiento y se ha convertido en una de las fuerzas productivas del esparcimiento y por ello se potencializan las siembras y crece la producción a nivel departamental”, confirmó el vocero.

 

La empresa existe desde 2010, en turismo mostró credenciales en 2017 cuando inició con mucho empeño el fomento del turismo regional en el corregimiento de San Luis al occidente de Neiva, un paraje que está ubicado sobre la cuenca del río Yaya de donde deriva su nombre el producto.

Entre 2018 y 2019, aprovechando unos árboles de cacao en la finca, se transformó el grano como producto de mesa en un principio, una marca chocolatera que nace en mayo de 2019 en medio de las expectativas, la marca ha trabajado y por ello logró permear el mercado nacional e hizo sus pinos a nivel internacional.

 

 

En la feria, la empresa busca mostrar producto, ofrecer portafolio y cerrar muy buenos negocios en un escenario propicio para una firma que decidió matricularse en turismo exótico y chocolate. En el cacao día a día se fortalece la institucionalidad, prueba de ello las elecciones cacaoteras, la cédula cacaotera y una comercialización intensa.

Vargas Mono heredó conocimiento de su señor padre quien hace parte de las directivas del comité intermunicipal, Neiva, Palermo y Santa María, un destacado cacaotero en la región que identifica alianzas, proyectos y oportunidades.

La zona es propicia para la siembra de cacao ya que el alimento es de zona cálida, esta siembra es posible 2.200 metros sobre el nivel del mar hacia abajo. Manifestó que Federación Chocolate, la tienda en Bogotá demuestra que pronto habrá más tiendas tipo Juan Valdez versión cacao, un piloto de ese proyecto hecho realidad. Igual el gremio cuenta con María del Campo, todo un icono de la institucionalidad cacaotera.

La empresa nació casi que, a tiempo con la pandemia, pero la fuerza familiar y las metas trazadas le permitió sobrevivir, como quien dice llegó blindada y lista para lo que venga.

Reconoció en el nuevo Gobierno la voluntad por hacer del campo un fortín y un paradigma de progreso, inclusión y oportunidad, un mandato que está soportando su estrategia en la ruralidad, una situación que abre espacios para avanzar como agricultores y empresarios.

 

Yaya están listas las barras de chocolate

 

 

La empresa chocolatera Yaya anunció que pronto pondrá en el mercado las barras de chocolate, una golosina de cacao de gran propiedad con la que piensa conquistar paladares y mercados en todo el territorio nacional porque sabe que con calidad se llega lejos y de la mejor manera.

Vargas Mono dijo que saldrán con barras de chocolate al 65 y 70 por ciento, una elaboración estudiada y pensada para disfrutar del mejor chocolate colombiano sin afectar la salud. El lanzamiento de las barras se hará en el marco de la feria, por lo que nadie puede perderse la innovación y la novedad que ofrece una empresa y una marca como Yaya.

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