Jueves, 27 Octubre 2022 18:10

La crisis mundial demostró que el maíz nacional si era importante: Fenalce

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La crisis mundial demostró que el maíz nacional si era importante: Fenalce Imagen-de-Rajesh-Balouria-en-Pixabay

En el XXVIII Congreso Nacional Cerealista, Leguminosas y Soya, el, presidente del gremio advirtió que vienen tiempos difíciles por el tema mundo, sin embargo, confió en siembras rentables.

Es increíble, los industriales que apostaron por inundar el país con importaciones masivas de maíz, frijol, soya, oleaginosas y otros productos del campo, hoy están encendiendo velas para que se haga realidad el milagro agrícola en Colombia. Los años han pasado y quienes le dieron una injusta estocada al campo son precisamente los que ponen palos en la rueda para que avancen las reformas que necesita el país para conjurar la crisis fiscal, al parecer para llorar en 2023 y financiar programas esenciales como el reavivamiento de la economía rural.

Hoy muchos se dieron cuenta que el maíz sí era importante, los empresarios encontraron por fin bondades en las siembras nacionales que de repuntar apagarán el incendio alimentario que se avecina, emplearán gente, fomentarán crecimiento y de manera paradójica, hasta evitarán que las agroindustrias locales, algunas recalcitrantes defensoras de la apertura, vayan a la bancarrota pues con un dólar caro y las tasas de interés por arriba de las tejas, las importaciones son un lujo que ya nadie se puede dar, más si se suma la crisis global logística que sigue con fletes onerosos y un desabastecimiento cada vez más apremiante por los líos bélicos entre Rusia y Ucrania, importantes jugadores en el mercado de los fertilizantes, pero grandes proveedores de cereales y oleaginosas, en síntesis, como dicen en las calles a nivel país y planeta, “estamos en la inmunda”.

Esta situación que abandonó el escenario de coyuntura fue tema central en el XXVIII Congreso Nacional Cerealista, Leguminosas y Soya 2022, convocado exitosamente por Fenalce en donde se cumplió con una agenda académica ambiciosa y llena de conocimiento, con tesis y planteamientos tan importantes como la defensa a ultranza que debe hacerse de las fuentes hídricas y el punto final que pide la agricultura de síntesis química y el uso de insumos peligrosos como el glifosato, de salida en países como México.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, Fenalce, Henry Vanegas Angarita, dijo que el devenir pinta muy difícil por geopolítica, el desplome de algunos mercados, así como una incertidumbre comercial compleja. El directivo no descartó un dólar a 5.500 pesos ya que hay volatilidad cambiaria, un contexto alarmante que en cualquier momento lleva a que repunte la tasa de cambio con sus correspondientes efectos.

El tsunami económico agravado por la sumatoria de líos, puntualizó Vanegas Angarita, hizo que lamentablemente los industriales se dieran cuenta que el maíz, los cereales, las leguminosas y todo lo que produce Colombia es importante de verdad porque garantiza la obtención de alimentos balanceados.

Ahora que hay un dólar muy fuerte, señaló, y que no hay suficiente maíz en los orígenes en donde compraban para sus procesos, el cereal colombiano si le sirve ya que no se habla de maíz forrajero y duro, ahora demandan el alimento como fuente de calorías, de energía, pero igual soya como fuente de proteína para poder construir el alimento balanceado, tan necesario en las explotaciones de pollo, huevo, cerdo, pescado, leche, la parte final de la ceba y la comida para las mascotas, por lo tanto, recalcó, los señores fabricantes ya se interesaron por la producción agrícola local.

El tema, razonó el destacado dirigente, lleva a que los colombianos consuman producto nacional, alimentos sanos, cultivados con mucho esfuerzo y dedicación, pues, así como en México en donde si no existe maíz y frijol, llega la segunda revolución azteca, el asunto es que en Colombia si no hay maíz no hay país.

 

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La producción de maíz en Colombia ha crecido lentamente, pero un hecho destacable es que se ha aumentado la productividad ya que se pasó de un promedio nacional de 3.6 a 5.8 toneladas por hectárea, es decir que no se creció por hectárea, pero sí en volumen puesto que el país pasó de 1.5 a 1.8 millones de toneladas, una cantidad que sigue siendo bajita, pero que podrá mejorar con la incorporación del producto local en las preparaciones y formulaciones de la agroindustria de balanceados en beneficio de toda Colombia.

En 2002 el país tendrá una cosecha que estará por el orden de los dos millones de toneladas de maíz y unas 200.000 toneladas de soya. En medio de los graves problemas, de los elevados costos de producción y de un contexto poco alentador, el 2023 se ve de manera asombrosa como muy bueno porque está creciendo nuevamente y con mucha fuerza la actividad agrícola en la Altillanura que será la gran despensa y por consiguiente la mitad del crecimiento del país se reportará en esta promisoria zona.

La curva muestra que el país seguirá muy dinámico en producción, con repuntes más que interesantes y con una oferta de alimentos generosa que afianza a la Altillanura como una de las mayores regiones con cultivos agroalimenticios.

Los registros, dijo Fenalce, dejan ver que hay una marcada tendencia a escalar en área cultivada tanto en la Altillanura, responsable del 50 por ciento del crecimiento, como en otras regiones colombianas. También hay crecimiento en áreas arroceras y se gana espacio con predios planos y mecanizados para el cultivo del maíz en zonas cálidas.

En el presente año fueron cultivadas con el alimento milenario 420.000 hectáreas, una muestra de que el maíz sigue recuperando terreno, sin dejar de advertir que falta aún demasiado.

Por estar en una zona de confluencia intertropical, con efectos ecuatoriales, es impredecible el clima, una razón de peso para adquirir seguros de cosecha contra situaciones atmosféricas para garantizar con ello el ingreso del productor nacional.

Al no haber maíz y soya, hoy el escenario para sembrar estos productos es trascendental porque aparte de que cayó la oferta, los precios son buenos y ello incentiva a los agricultores. Como si fuera poco, acentuó el Gerente General de Fenalce, hay un mercado interno de talla mundial que se lo disputan Estados Unidos y Mercosur, pero igual una demanda insatisfecha que se está surtiendo con importaciones por lo tanto si hay mercado, precio y quien consuma Colombia debe producir más maíz y soya, dicho de otra forma, soya y maíz, la alternativa para el país.

 

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“Tenemos que contagiarnos de esa fiebre por el maíz y la soya, entre otras cosas porque al mirar la ecuación y los costos de producción estamos siendo rentables y competitivos, estamos hablando de dos muy buenos negocios. Los sistemas de rotación de soya-maíz se consolidan como la gran apuesta para generar riqueza y ventura en los campos de Colombia”, declaró el señor Vanegas Angarita.

 

Un tema cierto es que lo que la oferta de productos de la ruralidad con origen internacional se encareció, una cifra a la que hay que añadirle un sobrecosto del 30 por ciento en el flete, castigando la canasta familiar y la vida de los colombianos. Hoy, subrayó Vanegas, sembrar en Colombia es un negocio rentable, una alternativa técnica y económica, sin duda la mejor opción para los cultivadores locales.

Al analizar las posibilidades financieras, Fenalce detectó que hay muy baja cobertura del crédito y anotó que un cinco por ciento del área de maíz se siembra con recursos a manera de empréstito provenientes de la banca comercial, la gran parte, explicó, la financia el agro-comercio. En maquinaria, el gremio reportó un atraso y por eso invitó a los agricultores a renovar equipo, a invertir en mecanismos de precisión y en todo lo relacionado con tecnología, una tendencia que sigue marcando la diferencia productiva porque el campo pide la fuerza motriz y la eficiencia que brinda la mecanización.

En opinión de Vanegas, el país y el mundo no han llegado a un a tasa de equilibrio con relación a las condiciones externas. Al observa el dólar a nivel local, expuso, es prudente no perder de perspectiva que cuando se tuvo inflación del tres o cuatro por ciento, la devaluación era del ocho al diez por ciento, hoy con una inflación del 12, es de esperarse que la devaluación salte del 19 al 25 por ciento, por lo tanto, hay que prepararse para dólar de 5.500 y hasta de 6.000 pesos.

 

El campo debe cambiar el chip en fertilización

 

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Entrando en materia de siembras, el Gerente General de Fenalce indicó que, en medio de la crisis de abastecimiento de fertilizantes de síntesis química, es prudente pensar en soluciones orgánicas ya que el mundo no se puede quedar sin alimentos, solo porque sigue extendiéndose el conflicto en Europa Oriental.

Afirmó que sin duda hay soluciones por el lado de los microorganismos y una importante oferta de fertilización orgánica y mineral, por lo tanto, se hace perentorio conocer mucho más del universo de los microbiomas que hacen parte de la ciencia para la nueva revolución agrícola.

El dirigente gremial sostuvo que, así como se tuvo una revolución verde, ahora los microorganismos impulsarán esa nueva revolución agrícola.

Vanegas Angarita explicó que, por el uso y el abuso con los fertilizantes químicos, hay suelos que muestran ciertas deficiencias, reconoció que aún hay predios de muy buenas condiciones, pero dejó claro que algunas tierras son muy buenas para un cultivo, pero inapropiadas para otras siembras, lo que muestra lo extensa que es la diversidad biológica.

En lo que tiene que ver con la política para el campo, impulsada por el Presidente de la República Gustavo Petro, destacó que se tiene como punta de lanza la reforma agraria y una serie de iniciativas que priorizan al pequeño productor, el mismo que produce la comida para el pueblo colombiano.

 

La amenaza de hambruna no es una simple especulación

 

 

Frente a las distintas teorías que apuntan a una aguda crisis mundial de alimentos que redundará en hambruna, Fenalce anotó que hay diferentes indicios para que esta calamidad llegue en donde se habla de los impactos del cambio climático, la situación del nuevo orden mundial, el reordenamiento geopolítico y otros asuntos que llevarán a que el planeta tenga una crisis alimentaria por largo rato.

Una salida, esbozó el gremio, está en hacer un encadenamiento del pequeño productor agropecuario con la agroindustria y para ello, estimó, es urgente contar con secamiento porque por citar un ejemplo, es posible sembrar maíz en todos los pisos térmicos, solo que debe tenerse en las condiciones que demanda la industria pues de lo contrario no comprará el cereal nacional.

Es por ello, afirmó Henry Vanegas Angarita, para poder trabajar articulados, en una cadena de abastecimiento o suministro, es determinante tener secamiento y un ejemplo a la mano es lo hecho por el Presidente Rafael Correa en Ecuador que montó 72 secadoras y el país recuperó automáticamente la autosuficiencia en maíz.

Es por eso, apuntó el Gerente General de Fenalce, que el Gobierno debe diseñar un plan nacional de secamiento y almacenamiento de los granos básicos agroalimentarios para que el país pueda, precisamente, tener seguridad alimentaria porque esta no se garantiza exclusivamente con siembras sino con una oferta estable que responda con el suministro, inclusive en tiempos de no cosecha. Según el directivo, también es recomendable tener cada vez productos más sanos y nutritivos que potencien la decisión.

En ese punto, Vanegas, enfatizó que habrá seguridad alimentaria si las provisiones que brotan de los campos son asequibles y llegan a las clases más necesitadas y marginadas de Colombia.

 

 

La implementación del secamiento, como es apenas lógico requiere de una inyección significativa de capital que varía por tratarse de un país de variedad en regiones y climas, algo que hace intuir que puede haber secadoras móviles en unos sitios y unas más pequeñas, de 100 a 200 toneladas en otros lugares. Fenalce anotó que existen unas secadoras con capacidad de 500 toneladas días que pueden costar 200.000 millones de pesos, esto para el montaje de la infraestructura piloto de secado a nivel nacional.

Desde su análisis, así cueste aceptarlo, en materia de agricultura, todo está por hacer porque debe construirse toda una infraestructura, invertir en investigación, desarrollar el conocimiento y tener semillas propias para lograr la soberanía alimentaria u asunto que solo se logra con inversión en el campo y con la invitación a los capitalistas para que apuesten por el agro colombiano, todo dentro un marco de seguridad jurídica.

 

“Hay que creer en lo nuestro, en la producción local e involucrarla en los procesos de transformación y generar, no solamente trabajo, sino riqueza y bienestar desde nuestros campos”, puntualizó Vanegas Angarita.

 

La llegada de inversión a la agricultura colombiana no es imposible ya que hay un marcado interés de grupos de gran relieve, verdaderes estructuras financieras y productivas de Brasil, Argentina, Rusia y China, todos con el ánimo de cultivar alimentos para la región y el mundo.

En lo atinente con las elecciones en Brasil, listas para una segunda vuelta, el Gerente General de Fenalce expuso que de llegar Luiz Inácio Lula da Silva a la Presidencia de ese país no se puede descartar la conformación de un bloque comercial latinoamericano que apueste por unas verdaderas cadenas regionales de valor, un a tendencia mundial a las que está conduciendo la crisis global logística.

Por lo menos a nivel suramericano, sería pensable tener una alianza regional importante, tal y como pasó con la Unión Europea, un paso determinante para poder tener una economía más pujante, sólida y sostenible en el tiempo para el bienestar de los pueblos del hemisferio.

 

Colombia sí sabe

 

 

Con el fin de impulsar los granos básicos agroalimentarios, Fenalce lanzó la campaña “Colombia sí Sabe”, la que le permitirá ir mucho más allá de la producción agrícola y avanzar con esta hacia incorporación en formulaciones, preparaciones y aumento en la frecuencia de consumo para llegar masivamente a los hogares colombianos.

Esta campaña involucra productos como frijol, arveja, trigo, cebada, platos preparados a base de soya y por supuesto la enorme posibilidad gastronómica que ofrece el maíz, verde y seco.

La idea es demostrar que los diferentes productos identifican desde el punto de vista culinario a las regiones en donde los granos citados son usados de diversas formas, de todas maneras, no hay un plato definido que pueda presentarse como emblema nacional y ello se da por la diversidad étnica en donde existen platos que deben ser recuperados para alimentar debidamente a los colombianos. Un ejemplo es Santander con la arepa maíz “pelao” y otras tres clases o cuatro de arepa, el mute y la mazamorra de maíz tostado.

Un mensaje claro y contundente de Fenalce es que no se puede perder la fe, insistió en creer en la agricultura nacional, también en la conformación de asociaciones porque, indiscutiblemente, un productor solo no puede seguir enfrentado con el resto del mundo, es, entonces, muy necesaria la unión de labriegos para crecer en iniciativas y emprendimientos que permitan ser más competitivos.

El objetivo del XXVIII Congreso Nacional Cerealista, Leguminosas y Soya 2022, que tuvo lugar en el Hotel Wyndham de Bogotá, informó Vanegas Angarita, es poder articular esfuerzos con el gobierno recurriendo a tres motores, el primero, área, dos, productividad y tres, sistemas de cultivo, entre los cuales soya y maíz hace parte de uno de los más importantes.

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