Domingo, 19 Julio 2015 07:58

Ganaderos pulverizarían leche para exportar

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El sector se cansó de los problemas y de las quejas que van y vienen. Hoy están buscando la forma de llegar al mercado internacional con una oferta de leche de calidad en mercados en donde se vislumbra un déficit en el alimento.

 La cadena lechera se convirtió en toda una dicotomía porque hay versiones encontradas en lo que tiene que ver con el manejo de la leche, sector que prácticamente se quedó sin piso por los acuerdos comerciales firmados con Estados Unidos, Europa y Chile. Actualmente se habla de una lechada, de una superproducción del alimento, pero irónicamente en Colombia más gente se muere de hambre o presenta cuadros agudos de desnutrición.

Algunas personas del sector hablan del “cartel de la leche”, el mismo que pone precios, que importa lactosuero para vender bebidas de manera ilegal o el que amenaza a más de uno para que no proteste ni riegue leche porque si lo hace o reitera el inconformismo cierra toda posibilidad de que le compren su producción lechera.

En el Congreso lechero convocado por la Asociación Nacional de Productores de Leche, Analac, llegaron muchos actores de la cadena y expusieron sus inquietudes a tiempo que culparon al estado y a las empresas de promover la desnutrición por los altos precios de los productos lácteos en el mercado y por no trasladar al consumidor final los menores precios de las buenas y generosas producciones.

El presidente de Analac, Carlos Alberto Estefan Upegui, dijo en Diariolaeconomia.com que si bien, hay líos de gran calado en el sector lechero, lo ideal es promover soluciones para no entregar el renglón o darlo por vencido. En ese orden de ideas consideró que una salida puede ser la pulverización de leche para ponerla como oferta exportable en mercados en donde hay déficit y garantizar rentabilidad sectorial.

“Asumir una posición derrotista en un momento crítico no es lo más adecuado sino que por el contrario hay que poner a funcionar la imaginación y la inventiva para explorar opciones, entre ellas darle valor agregado a la producción con la participación de los productores”, anotó Estefan.

Dijo que lamentablemente en el divorcio que hay entre la producción y la industria se les entrega mayores ventajas a quienes imprimen valor agregado que a quien ofrecen el producto como materia prima. Consideró que si hay una articulación para lograr un beneficio conjunto, habría la posibilidad de buscar alternativas.

Explicó que en la agroindustria hay varios estadios porque Colombia tiene agroindustria grado cero, grado uno y grado dos. “El solo hecho de darle una mejor presentación al producto y trabajar por mayor calidad, eso ya es agroindustria y en eso hay que hacer un esfuerzo grande para mejorar la rentabilidad y canalizar mayores ingresos”.

Señaló que por la vía de la producción hay factores que se salen de las manos del productor y es lo que tiene que ver con el costo país y que está relacionado con la carga impositiva, con los valores de la energía, con el costo del transporte y con las falencias en infraestructura. Así las cosas, afirmó, se requiere con urgencia de una política agropecuaria de estado en donde los gobernantes se comprometan con la seguridad alimentaria y con un producto tan vital y nutritivo como lo es la leche.

Las importaciones afectan al campo

Alguien en el Congreso lechero dijo de manera acertada que es impresentable que se autoricen importaciones de leche en medio de una gran producción del alimento para no permitir que la gente se nutra porque esa leche no baja el precio y no impacta socialmente al país.

Estefan dijo que esas importaciones son decisiones del sector privado en la medida en que los TLC les han permitido hacerlo porque los contingentes arancelarios, es decir la desgravación gradual, ha llegado al punto en que permite importar grandes volúmenes de leche y eso, dijo, ha empezado a desplazar la oferta nacional en la medida en que la leche que se compra en el exterior resulta ser más barata que la adquirida en el país.

“Sobre esa leche que entra a Colombia, habría que ver qué calidad trae, de donde viene y porqué razón la están exportando, en ese sentido hay muchos factores que hay que estudiar”, declaró el presidente de Analac.

Para el dirigente gremial se hace necesario educar o formar a los productores de leche porque así como los hay grandes con capital intensivo que adelanta una gestión gerencial importante para obtener índices importantes de rentabilidad, también los hay en estado incipiente que son aquellos pequeños ganaderos que a duras penas la producción de leche les alcanza para sobrevivir o para manejar un presupuesto familiar. Sobre esos pequeños, anotó Estefan, pueden convertirse en grandes en la medida que ellos mismos se comprometan a mejorar sus condiciones y a aplicar todos los requisitos de buenas prácticas ganaderas, de mejoramiento genético y mejoramiento de praderas.

Agregó que para ese fin hay que buscar soluciones para el cumplimiento de las metas donde los pequeños productores tengan el incentivo necesario y herramientas que estén a su alcance desde el punto de vista de los costos.

Venezuela, otra preocupación

Un negocio de Venezuela con Uruguay y que implica pagar una deuda con 44.000 toneladas de leche tiene al sector trasnochado y no es para menos porque por la perforada frontera pasa todo tipo de alimentos, de productos y de leches.

“Tenemos que cuidarnos, que no vayan a entrar de contrabando porque eso sí sería un desastre”, pronosticó el dirigente gremial.

Algunas versiones apuntan a que algunos criaderos de cerdos de Arauca están alimentando a los porcinos con leche traída de Venezuela. “Menos mal son los cerdos, pero de todas maneras es lamentable que sean los cerdos los que se tomen la leche y no los niños que realmente la necesitan”.

Los lecheros del campo están molestos

Los productores no escondieron su malestar con la industria y con el gobierno e hicieron sus propuestas que consideraron de emergencia porque la producción nacional de leche está totalmente amenazada.

El dueño de la ganadería “La Conquista”, Diego Mauricio Páez Bernal, vino del municipio de Armero-Guayabal (Tolima) y dijo que hay un manejo en el negocio de la leche que está en manos de la posición dominante de la industria a tiempo que lamentó que hay consideraciones del Gobierno para los empresarios menos para el pequeño procesador o para el productor primario de leche.

“Ellos están generando un mercado que sacrifica al productor y que lo lleva hacia la quiebra simplemente porque cuando quieren ganar más acuden a las importaciones en detrimento del ganadero”, aseguró el señor Páez en el Congreso realizado en Corferias en desarrollo de Agroexpo.

Propuso que para que los productores tomen el control del mercado deben adquirir la industria, pero pagando las inversiones hechas por las empresas y reconociendo el valor de las industrias porque la idea es que no haya ningún regalo. Expuso que el pequeño productor en Colombia es pobre en plata, pero rico en producto lechero de tal manera que se pueden pagar acciones con leche. “Nosotros podemos entregar un día de leche por quincena, por el tiempo que haga falta para que ese producto entre como capitalización a las empresas hasta que el porcentaje de participación accionaria varíe para que quien no tenga vacas deje de manipular el mercado”.

Sostuvo que en medio de esta abundancia, los supermercados no estimulan el consumo con menores precios al público de leche y sus derivados. Al no haber consumo viene la enlechada, pero eso es mentira como lo es que no hemos mejorado.

Criticó el hecho que el Gobierno apoye a las empresas que reportan excesos de leche que se van a vencer y no a los productores que generan más empelo y que socialmente es necesario para que el país esté en paz.

A Páez le pagan el litro de leche a 870 pesos, pero hay personas a las que les pagan 700 y hasta 500 pesos.

En Boyacá hay angustia

De tez morena y con su cabeza llena de pelo blanco al igual que su bigote, de manera recia y con mirada de preocupación, el señor, Segundo José Salamanca, presidente de la Asociación de Lecheros de Sotaquirá en Boyacá dijo que esperan que el gobierno ayude a solucionar un problema que ya está tocando fondo y es que el precio no varía desde hace ocho años porque los 890 pesos que pagaban por litro de leche en esa época pasaron hoy a 784 pesos.

“Esto es grave, porque nosotros tenemos que pagar todos los parafiscales, empleados y prestaciones sociales. Tristemente el gobierno se ha hecho el sordo, no ha querido oírnos y no atiende nuestras solicitudes. Es muy duro y nostálgico ver como los campos se están quedando solos y como la ganadería empezó a mermar porque la juventud está en las ciudades y no quiere saber de la ruralidad”, aseveró don Segundo.

Consideró que el 70 por ciento de los ganaderos de leche están tan golpeados en sus finanzas que no podrían absorber industrias o procesadoras.

Dijo que las pasteurizadoras que son 20 familias o 20 empresas no están dando empleo de calidad comparado con pueblos ganaderos que para el caso de Sotaquirá genera más de 8.000 puestos de trabajo en la ganadería de leche.

“Es triste ver cómo nos pagan a los ganaderos el litro de leche a 784 pesos y ellos, la industria, lo venden a 2.400 pesos el más barato porque hay leches más costosas en los almacenes. El productor primario está arruinado porque además de todo paga transporte y el industrial se gana más de 1.000 pesos por litro, quedándose con el trabajo de los campesinos y de los ganaderos sin dejar de decir que sale perdiendo hasta el consumidor final que paga la leche de bajo costo a precios muy elevados, eso también es explotación e injusticia”, añadió el productor.

Segundo José Salamanca le propuso al gobierno regular los precios de la leche y volver al esquema anterior en donde el productor primario se quedaba con el 70 por ciento de la rentabilidad y el industrial con el 30 por ciento. Consideró más que justo hacer un reajuste, mínimo del 60 por ciento, porque en ocho años los costos de producción se han triplicado en el campo.

Indico que el mercado de la leche se convirtió en una rueda suelta en donde todos hacen lo que les viene en gana y prueba de ello son las importaciones de leche que vienen de países subsidiados golpeando fuertemente a los ganaderos. “Nosotros le pedimos al gobierno que coja esa leche barata y se la venda al pueblo a 1.000 pesos o más, pero acabando con importaciones de 800 pesos por litro para venderla luego a 2.400 pesos, eso no es justo, no tiene temple social. Somos amigos del gobierno, de la institucionalidad, pero nos duele que el ejecutivo nos dé las espaldas”.

El debate sigue y mientras tanto la cadena de la leche busca salidas para evitar que siga el inconformismo de personas que demandan atención gubernamental con toda la razón, porque producir caro para vender barato no tiene sentido.

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