En agricultura varios sectores están haciendo muy bien su tarea, pero uno que se destaca y marca sendas diferencias es el que produce frutas y hortalizas porque apuesta por siembras y cosechas limpias, ya que decidió desde hace rato apostar por bio-abonos y cultivos en suelos vivos. Hoy el modelo de Agricultura Tropical demuestra que es la salida para catapultar los cultivos por cuanto los agricultores de frutas y hortalizas bajaron en 60 por ciento los costos de producción, un logro trascendental que invita al optimismo.
Puede decirse que toda la vida el ser humano ha consumido frutas, alimento que fue concluyente en la evolución sobre pilares de dieta sana, nutritiva y saludable. Dicen los científicos que los primates que vivieron en los árboles paulatinamente fueron cambiando su menú y dejaron el consumo de hojas y tallos para pasar a las frutas, luego abandonaron los insectos por la carne de múltiples animales. Es un hecho, ha habido una simbiosis interesante entre especies frugívoras y el bosque, pues mientras los animales adquieren energía y nutrición, las plantas garantizan su permanencia con la diseminación de sus semillas.
La ingesta de frutas y el desarrollo en los árboles fue esencial en la visión estereoscópica y a todo color, una facultad que ayudó a calcular distancias, cantidades y los estados de maduración de las frutas, igual fue determinante en el avance, pues permitió la mano prensil, los dedos largos y la rotación de muñeca para desprender las frutas de las ramas.
Con el correr de los siglos vino una mayor evolución, empero los alimentos vegetales eran primordiales en la alimentación de los australopitecos, pero llegaron los dolores de cabeza de siempre, los cambios en el clima, lo que obligó al abandono de las selvas para ir a las planicies, el asunto fue trascendental porque influyó en la marcha bípeda y en el aumento de alimentos, pues entraron al menú frutos secos, hortalizas y raíces. El consumo de carne llegó con el Homo habilis, evolucionó la mordida, la masticación y el desarrollo del cerebro, así como cambios anatómicos que le pusieron sello al físico de hoy.
Pasaron cinco millones de años para que el hombre, gracias al fuego, optara por cocer los alimentos, básicamente carne producto de la caza, no en vano al cierre del Paleolítico la dieta de los seres humanos estaba compuesta por carne en un 50 por ciento. Con el neolítico aparece la agricultura y domesticación de animales, con las plantaciones bajó el consumo de proteína animal y creció el de cereales.
Si bien los cereales eran reyes en la alimentación, la fruta era muy demandada en los tiempos antiguos y en la época de los grandes imperios, a tal punto que se decía que de los árboles o ciertos arbustos brotaban productos mágicos de gran sabor, posiblemente un regalo de los dioses. La fruta y el zumo cuentan su historia de manera paralela y basada en la fermentación en vista que hubo uva para vino y manzanas para sidra. Ya era común ver plantas extractoras de aceite debido al cultivo de árboles de olivo.
En el tiempo moderno aparece el zumo de naranja y otros cítricos, eso fue en el siglo XX en los años cuarenta, una industria que prosperó no solo en Estados Unidos sino en la región mediterránea, sin embargo, las fábricas pioneras del jugo de naranja datan de 1899 en la siempre adelantada California, en ese tiempo se utilizaba parte de la fruta pues usaron la llamada cáscara, científicamente conocida como epicarpio rico en aceite y esencias, pero también corteza del naranjo que una vez seco alimentaba eficientemente al ganado.
El jugo de naranja pasteurizado arrancó en los años 20 y por eso el siglo XX es vital el impulso de las frutas como industria. Inicialmente, se puso en el mercado jugo enlatado que creció exponencialmente por la conectividad y oportunidades que ofrecía el ferrocarril. Los consumidores tuvieron reparos por las diferencias entre el zumo fresco y el enlatado, un episodio que le abrió paso a una tecnología vanguardista, la evaporación de donde salió concentrado que era restablecido con agua en los sitios de expendio. Vino la Segunda Guerra Mundial y se conoció un nuevo proceso, evaporación en vacío, que inicialmente deshidrató penicilina, estreptomicina y plasma sanguíneo que salvó vidas de muchos soldados, la técnica fue aprovechada para obtener concentrado que iba a las tropas con mayor auge en el conflicto, escenario que ayudó a promover el consumo. Fueron inventados nuevos métodos, procesado y envasado aséptico como también almacenaje en frío, luego llegaron nuevos dispositivos como el extractor de zumo in-line ya en los años 50.
El hombre ha sido muy inquieto y siguió buscando nuevos desarrollos para el aprovechamiento y mejor uso de excedentes de fruta como uva y naranja. Bajo esa premisa llega la concentración por medio de congelación y procesamiento de zumos, el gran inicio de un tremendo mercado. Esta opción llegó a la uva y permitió fabricación 12 meses al año, en cítricos y en naranja más exactamente. En cítricos vinieron algunos inconvenientes por la falta de una mejor agricultura ya que las naranjas tomadas del árbol que llegaban a las fábricas transformadoras para zumo significaban tan solo el diez por ciento, el otro 90 por ciento tenía como origen, sobrantes de almacén y fruta que se recuperaba del piso.
Entre 1956 y 1957 vinieron las heladas de Levante y las lluvias imparables de Valencia, esos factores con saldos letales que conllevaron a mejorar y clasificar los varietales en España. Como se puede apreciar, son las frutas base importante de la alimentación, la agricultura y la economía, todo repleto de tejido social y oportunidades, pero no ha sido fácil, hay suelos saturados y llevados a la esterilidad, no hay mano de obra y sigue desplomándose la rentabilidad, eso sin hablar de inseguridad, frenazo en el relevo generacional, alto costo de los insumos, impuestos y nuevamente las amenazas del cambio climático.
En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Asociación Hortifrutícola de Colombia, Asohofrucol, Álvaro Ernesto Palacio Peláez, afirmó que lamentablemente no hay con quien trabajar en el campo y anotó que nadie quiere sembrar porque no hay rentabilidad y un agricultor por más voluntad que tenga no quiere estar en un negocio que no genera utilidad y que además de todo se lleva a cabo en medio de la inseguridad y por la falta de un conocimiento real, y carencia de asistencia técnica, asunto que azuza la salida de las zonas rurales en desmedro de la seguridad alimentaria.
Sobre el tema, el experto sostuvo que en Colombia el cultivador termina generalmente perjudicado por el encarecimiento en los costos de producción todo un desafío para la agronomía que debe explorar salidas en favor de mayores rendimientos sin los impactos económicos que experimenta el bolsillo de quien planta alimentos.
Agregó que, por el exceso de agroquímicos, el ser humano cambió las zonas de siembra por verdaderos desiertos que no producen alimentos sino malezas que bloquean los suelos. Insistió en que los rendimientos agrícolas están muy bajos en Colombia y en el mundo, razón por la cual hay que hablar de agroecología.
Contrario a lo que dicen muchos, puntualizó el directivo, dentro del modelo de agricultura tropical y agroecológica los plantadores de frutas han acudido a los bio-abonos con unos resultados sorprendentes, puesto que la producción es igual o superior a la convencional y a menor costo, todo con mejor calidad al ciento por ciento y totalmente inocua o apta para el consumo humano, lo que en el modelo agroecológico de los afiliados a Asohofrucol conocen como agricultura tropical que es como a Colombia la distingue el mundo, por las frutas tropicales que tiene un modelo definido para esa zona tan particular, un proceso debidamente registrado y avalado para el país.
A juicio de Álvaro Ernesto Palacio Peláez, es muy urgente replantear los fertilizantes, retomar las opciones biológicas y recuperar y cuidar el suelo. Lamentablemente, dijo, el ser humano adolece de sentido común pues se puso a inventar la urea para fertilizar el maíz, la soya y el trigo, pero que ¿qué es la urea?, sencillo, apuntó, gas metano del petróleo, un error enorme porque naturalmente las plantas no se alimentan con ese compuesto, pero los agricultores siguen intoxicando alimentos y sucede lo del ser humano, si come lo que le hace daño se enferma y eso es visible, tenemos una agricultura con quebrantos de salud porque tan solo se les da a los cultivos urea sin dejar de lado pesticidas, herbicidas y venenos.
Es por eso, indicó que el hombre sigue vendiendo más cáncer y enfermedades en todos los cultivos, en los que se quiera y por eso el campo está tan mal, porque lastimosamente se hace caso omiso a las advertencias de centros de investigación médica.
“Yo tengo finca, soy agricultor, tengo cultivos y lo hago con el modelo agroecológico. Asohofrucol está enseñando, en mi hacienda, hemos capacitado como mínimo 3.000 cultivadores. Hay datos técnicos que demuestran resultados porque arranqué con el piloto agroecológico para demostrar que eso sí funcionaba y a fuerza de trabajar y explorar supimos que el asunto era útil y prueba de ello es que está operando. Tenemos 80.000 productores directos que hacen agroecología y les está yendo bien y 80.000 no es un número cualquiera”, declaró el señor Palacio Peláez.
Un escollo que deben superar muchos agricultores, comentó, es dejar de lado el tabú y los engaños, pues nadie se va a ir a la quiebra por no usar agroquímicos y en eso, aseveró, al país le han mentido pues algunos organismos y entidades fueron los encargados de promover todo eso.
El problema es muy grande, el mundo y hoy Colombia tienen suelos adictos que por simple lógica tienen fecha de vencimiento porque no van a producir más. Expresó su malestar por todo lo que aconteció con las que fueron prósperas tierras del Cesar que a fuerza de agroquímica fueron esterilizadas y por eso no producen arroz ni algodón, simplemente fueron liquidadas, totalmente acabadas por intoxicación.
Asohofrucol viene haciendo un trabajo muy grande y la Contraloría pudo constatar que el modelo funciona y que el 80 por ciento de los productores dice que el modelo es excelente, el 18 por ciento asegura que el modelo es bueno, una calificación del Ministerio Público que hizo una auditoría en diciembre en donde verificó que el modelo del gremio está funcionando.
El tema es garantizar una agricultura limpia y sin químicos para dejar de disparar los indicadores de cáncer. El agricultor, subrayó el Gerente General de Asohofrucol, no puede seguir vendiendo tomates envenenados como tampoco moras o fresas, un trabajo que se está haciendo, pero se vuelve al inicio de la conversación, los plantadores no tienen apoyo del Estado y el Ministerio de Agricultura ya sabe que hay resultados con Agricultura Tropical y que las cosas están funcionando, pues todo lo que hace Asohofrucol marcha de buena manera, pero el ejecutivo no saca plata para llegarles a más productores, contratar más técnicos, capacitar más gente y seguir adelante con buenas prácticas agrícolas.
Dijo que por esa distancia todo se va quedando frenado y advirtió que los agricultores de frutas y hortalizas van a seguir haciéndole hasta donde se pueda y claro está, hasta donde dejen.
Si bien hay un presupuesto más holgado para el agro, el tema debe concentrarse en productividad, ya que en opinión del Gerente General de Asohofrucol una persona con 20 hectáreas aguanta hambre, pero si se cogen 1.000 hectáreas y se les da de tres hectáreas a cada familia para montarles el negocio debidamente programado, con la asistencia técnica adecuada y un mercado puntual y permanente se hacen grandes cosas, pues de lo contrario, detalló, no pasa nada, algo muy lejano de la afortunada realidad de Asohofrucol en donde hay felicidad y se sigue trabajando con ahínco, sin la ayuda requerida, pero empujando hasta donde se pueda, pero con el adeudo de seguir luchando por la gran línea que se tiene y que con eficacia se está ejecutando.
Frente a las advertencias de la Unión Europea de no recibir productos con trazas químicas de Colombia y cualquier otro país, Palacio Peláez manifestó que para evitar contratiempos lo mejor es que las naciones del Viejo Continente no les despachen a sus similares de América Latina agroquímicos o venenos de alto riesgo para la salud humana.
Bien 2024, inmejorables proyecciones
El Gerente General de Asohofrucol dijo que afortunadamente las exportaciones del sector vienen creciendo y destacó que hay un producto que sigue repuntando en despachos hacia Europa y los Estados Unidos, el limón Tahití, pero cuestionó que muchos agricultores no se quieren certificar porque también los precios que en ocasiones pagan los comercializadores no son los mejores y por eso los productores se resisten a asociarse para hacer un negocio, hacen caso omiso de las recomendaciones y los compromisos de ayuda, pero llega el comprador y terminan vendiéndole con el precio que ellos determinan y ya. Desgraciadamente los compradores son capaces de ponerse de acuerdo para adquirir fruta a precios ínfimos, un ejercicio que les quedó grande a los productores que podrían sacra mejor reducto de su trabajo. Algo increíble porque en el mundo quedó demostrado que con organización y disciplina las cooperativas agrícolas y la asociatividad son todo un éxito y totalmente fundamentales.
Los cítricos siguen con dinámica, sin embargo, el dirigente gremial anotó que el limón Tahití continúa con un interesante crecimiento, pero desordenadamente como todo en Colombia, hoy, acentuó Palacio Peláez, todo el mundo siembra limón porque es buen negocio, pero no tardarán los tropiezos porque vendrán seguramente problemas con precios y calidad, así como con falta de certificaciones.
Infortunadamente, la naranja en Colombia viene disminuyendo en su producción y por una carencia de valor agregado, puesto que es perentorio hacerle industria a la naranja en donde se logren sacar cuatro productos que con los españoles, el mismo Palacio Peláez, duró como cinco años trabajando en la propuesta para hacer más rentable la siembra de naranjas, hubo agotamiento porque se habló con los distintos gobiernos, pero ni el de derecha, ni el de izquierda y menos el de centro dieron pie con bola porque no saben del campo e ignoran cómo desarrollar la ruralidad productiva, una respuesta que tampoco dieron unos sabios consultados para enderezar la economía agropecuaria.
“La situación es muy grave y el tema no va a cambiar porque el campo no tendrá el respaldo de algún gobierno independiente de la corriente o militancia porque todo lo que los gobiernos hacen es política para manejar el país y no para hacer crecer un subsector como el campó que demanda conocimiento específico, no tantos doctores, porque se habla de expertos y otras cosas, pero, ¿qué tan empresario es, cuál es la tarea que debemos hacer?, eso es a lo que no le apuntamos, pero no hay poder humano que planifique las siembras en Colombia, es un asunto difícil”, acotó el Gerente General de Asohofrucol.
El campo encontró enemigos con el modelo económico y la promoción de las importaciones que acabó la economía agropecuaria, el empleo, generando agudos daños sociales, tanto que muchos soltaron el azadón y se fueron a actividades ilegales, lo cierto, dijo es que un campo que no produce es inviable y hasta peligroso. Deploró que no haya industria para el campó y dijo que la poquita que existe es particular y no un negocio de los productores, por lo tanto, ese tema no cautiva a los agricultores.
“Supongo que otro producto se le puede vender a la industria nacional, los otros lo pagan a huevo, tal y como pasa con el mango común que no vale nada. Un kilo de mango en cosecha que se coge de la cerca o de los hogares lo pagan a 2.000 pesos como para que lo recojan cuando el negocio debería ser otro y así acontece con la naranja de donde deberíamos sacar cuatro subproductos de esta fruta además de la piña y el plátano, pero no lo estamos haciendo. Llevo años diciéndolo, el montaje de una factoría de ese tipo vale 50 millones de dólares y necesitamos 100.000 hectáreas de naranja dulce, partamos de ahí nada más. Ese negocio debe hacerse a través de una cooperativa no de una iniciativa particular o de un apellido, todo debe sacarse adelante con una cooperativa de los productores”, recalcó el conocedor.
Palacio dijo que de la naranja salen cuatro productos principales, entre ellos los aceites esenciales para cosmética, está el zumo, pero también la cáscara deshidratada para alimentación animal que tiene un valor interesante cuando también viene suplementada para ganadería o cualquier otra especie de granja, pero es algo que no se hace y son planteamientos que se siguen haciendo desde la Gerencia General de Asohofrucol, pero se necesita una factoría y una política que le apunte a sembrar 100.000 hectáreas solamente en naranja y la estructura tendría que aprovecharse para transformar piña y plátano.
Incertidumbre geopolítica reina en los mercados
La coyuntura geopolítica sigue siendo la gran pregunta de productores y empresarios, no pocos dicen que las medidas de Estados Unidos que hace uso de una política arancelaria unilateral sigue haciendo daño y sepultando el libre comercio, pues acuerdos comerciales con tarifas adicionales no son convenios confiables o serios, la gran pregunta ante los incumplimientos es ¿qué va a suceder con la economía global y cual será el nuevo rumbo de los negocios, además que pasará con Estados Unidos que ya experimenta una preocupante subida en los precios?
Todo está apuntando a una gran crisis interna en el país del norte, no en vano algunos analistas hablan de una deuda externa gigante, de pocos amigos y del inicio de otra gran depresión, quizás peor que la puerta que se abrió para darle ingreso al caos de 1929, una caída económica y financiera que marcó la década de los años 30.
Hoy, señaló el Gerente General de Asohofrucol, hay un comercio en total incertidumbre y el tema es serio porque un negocio de Asohofrucol en Estados Unidos debió aplazarse porque no se sabe qué va a pasar, pues hay perplejidad sobre si van a cobrar o no el 25 por ciento que se ha estado anunciando y eso, aseveró, crea temblores y terremotos comerciales inesperados que agudiza la indecisión e irresolución, un asunto que paraliza todo.
Hoy el público se pregunta si hay coherencia con las políticas estadounidenses y para el directivo es difícil aceptarlo, pero el mundo está siendo manejado por insensatos. Apuntó que está bien que el presidente Trump quiera corregir muchas cosas, pero lastimosamente la prudencia no le asiste, como tampoco asiste al presidente de Colombia que quiere hacer muchas cosas, pero no tiene los asesores correctos porque lo único cierto es que al campo sí hay que activarlo de la mano del Estado, pero aclaró que no es un tema exclusivo de tierras sino de productividad y mercados, también de asistencia técnica, pues hoy una finca encarta a cualquiera, puesto que sin conocimientos, sin plata y sin recursos básicos para sostenerla, el dueño no tiene nada que hacer.
“El mundo está loco, tenemos presidentes sin brújula y sin la mínima noción de sentido común, algo delicado porque los pueblos urgen precisamente de la cohesión y las inteligencias afinadas de sus gobernantes, pero estos no la tienen y así todo es muy complexo”, precisó Palacio Peláez.
Las últimas medidas estadounidenses, reiteró el dirigente, dejaron claro que ya no hay TLC y lo que queda de lo negociado está tambaleando con el inconveniente que Colombia le exporta el 40 por ciento de la producción hortofrutícola a Estados Unidos, que si bien no es mucho deja un sabor amargo, porque a la fecha Colombia no está en ningún contexto. Explicó que las exportaciones de aguacate Hass a ese mercado son irrisorias, pues mientras en 2024 el país colocó 72 millones de dólares en los puertos estadounidenses, México vendió 3.418 millones de dólares, es decir que la oferta colombiana no es nada, tan solo paja en el pajar, algo difícil en medio de las oportunidades que si tiene Colombia.
En su análisis, Palacio ilustró que es increíble que Colombia teniendo suelos en cantidad, agua y recurso humano no aproveche esas condiciones ni las características para sacar mejores provechos, algo que aburre muchísimo, pues como dirigente gremial ha querido hacer más, reconociendo que ha logrado cosas bonitas, las que no abandonará en tanto se pueda, pero reconoció que actualmente no hay con quien arriar el burro, nada que hacer, al campo, concluyó, no le ayudó ni centro, derecha ni izquierda, una plena indolencia y carencia de apego por la ruralidad, su economía y sus gentes.




