Martes, 09 Septiembre 2025 00:47

APPA, vitales para recuperar agricultura y ordenar la producción: Carvajalino

Por

Estas Áreas Especiales para la producción de Alimentos no buscan expropiar o despojar, la medida opera con un blindaje para los suelos con verdadera vocación agropecuaria.

El gobierno aclaró que las Áreas para la producción de Alimentos, APPA, no tienen otra función que reavivar las laboreas agrícolas, garantizar la seguridad y soberanía alimentaria poniéndole orden a la obtención rural, esa tarea, solo posible defendiendo los suelos aptos para la siembra de productos básicos o materias primas, asimismo la cría de ganado, especies menores, adelantar actividad forestal, pesca.

En su explicación el ejecutivo informó que no se trata solamente de proyectos productivos sino se hacer un verdadero acompañamiento a los labriegos con bienes públicos y rurales, todo bajo la apuesta de construcción de sistemas agroalimentarios lo que implica una conexión muy importante con las ciudades. Verbigracia, una Sabana Centro que de volver a ser la gran despensa agrícola y pecuaria y que logre afianzarse como despensa agroalimentaria de ciudades como Bogotá, habrá un circuito de comercialización más justo, precios totalmente razonables, un escenario que lleva plantear infraestructura, vías terciarias como también centros de acopio y de transformación en las diferentes en esta y otras provincias.

De cara a sacar adelante las Áreas para la producción de Alimentos, APPA, el gobierno informó que adelanta trabajos en Casanare, Cauca, Putumayo, Antioquia, Cundinamarca y Tolima, lugares en los que se hace la respectiva identificación de las zonas que luego serán declaradas como Áreas de Especial Protección para la siembra de alimentos. Según el ejecutivo hay actualmente dos áreas ya declaradas, el sur de la Guajira, un sitio muy importante para la producción de provisiones agrícolas y recuperación de los sistemas agroalimentarios en una zona de hambre. Igualmente está Sopó con 1.900 hectáreas que permiten en la Sabana de Bogotá justo en los suelos más aptos que se tienen en Cundinamarca, poder avanzar en la protección de los productores y productoras.

La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, apuntó que uno de los grandes logros del actual gobierno fue recuperar la disposición y la política pública de la producción agropecuaria en Colombia. Expuso que el país creció en área sembrada lo que permitió un récord en abastecimiento alimentario, de igual manera destacó la inmensa posibilidad se seguir abriendo mercados en el exterior para que los productos locales se conviertan en el principal motor de la economía.

 

 

“La agricultura en Colombia es y puede ser uno de los impulsores fundamentales. ¿cómo lo hemos hecho?, pues a partir de varias estrategias, la primera tiene que ver con la redistribución de la tierra en el marco de nuestra reforma agraria, pero el segundo, muy importante, que nos convoca hoy, es la protección de la actividad agropecuaria, es decir agricultura en toda su expresión, temas pecuarios, pesca, forestales y todo lo que se hace para obtener alimentos y materias primas, motivo por el cual este blindaje, las Áreas de Especial Protección para la producción de Alimentos, una iniciativa fundamental porque los buenos suelos, el patrimonio más trascendental de la soberanía alimentaria deben protegerse de factores externos como el crecimiento desordenado del suelo urbano”, declaró la señora Carvajalino.

 

A juicio de la funcionaria, de seguir apostando por esa senda de crecimiento consolidado, con una política agropecuaria de protección de suelos y de las labores rurales, no solo se logrará crecer económicamente, sino que los productores y el campesinado colombiano elevarán su calidad de vida con su trabajo.

En Sopó, recalcó la Ministra, se avanza en el estudio de las áreas que están produciendo alimentos aprovechando la calidad de los suelos y la tremenda capacidad agrológica y actividad productiva. Una vez terminados los estudios técnicos se hará la declaración de Área de Especial Protección para lo cual ya hay una resolución en publicación.

En opinión de Martha Carvajalino todo lo hecho y por hacer permitirá que en aquellos lugares en donde hay actividad agrícola o pecuaria, labor forestal dedicada a la agricultura, es decir que donde estén los productores del campo se puedan proteger como una determinante del ordenamiento que luego el municipio, hay que decirlo, con el que se viene trabajando y con se ha socializado de manera permanente, con los productores en el territorio así como con los actores económicos se logrará que en la incorporación al manejo del suelo que hacen los municipios y las alcaldías, sea protegida la importante actividad.

 

 


Minería puede estar tranquila

Alguien decía en días pasados y con toda la razón que hoy hay empresas mineras preocupadas por el impacto de las APPA en su actividad, lamentablemente obvian que hubo hace unos años unos amparos administrativos que sacaron a los agricultores de sus tierras, de quienes los concesionarios usaron vías y servidumbres sin reconocer un solo peso, pero apeando a los dichos del común, “así es la vida”.

Frente a la inquietud la Ministra de Agricultura anotó que es clave hacer dos precisiones ya que las Áreas de Especial Protección para la Producción de Alimentos no están sobre el área que hoy tiene actividad minera por una razón sencilla, en donde hay minería no hay suelo agropecuario porque sencillamente se ha sustraído esa condición productiva porque si hay extracción de carbón, material de grava o arcilla, es apenas consecuente que no hay suelo y allí, aclaró, no aplica el concepto de APPA pues, detalló, la protección solo se hace en donde hay labores agropecuarias.

En segundo lugar, abordando un tema polémico que se tiene en la Sabana de Bogotá, la funcionaria recordó que la Ley 99 declaró este sitio como área de especial importancia ambiental que está totalmente restringida para la minería y en ese caso, explicó Carvajalino, el debate que suscitó el uso de suelos en la Sabana de Bogotá quedó superado mace más de 30 años y lo que se debe hacer es recuperar la utilización de esas superficies, incluso a través de mecanismos de restauración, sin embargo lo que hoy se hace y que es sumamente trascendental, es que los suelos más aptos para la actividad agropecuaria, con mejor capacidad agrológica, aquellos con tan buena calidad que todo lo que se siembre tendrá fácilmente rentabilidad, productividad, eficiencia y muy buenos rendimientos, son los que se tienen que blindar para la producción de comida.

 

“Lo hemos dicho insistentemente, en el mundo se pierden anualmente más de 12 millones de hectáreas de suelos agrícolas. Nosotros afortunadamente tenemos muchísimos terrenos aptos y tierras demasiado productivas, lo que nos lleva a protegerlas porque en asunto de predios no todos son iguales. Seguir corriendo la producción de alimentos hacia las fronteras, además del impacto que tiene sobre nuestras áreas de especial importancia ambiental, tiene un grave efecto sobre el futuro de Colombia en torno al derecho a la alimentación. Hay que garantizar la soberanía alimentaria de nuestras futuras generaciones como lo estamos haciendo con el blindaje ambiental, también determinante en el devenir de los colombianos”, señaló la Ministra.

 

 

Sobre las APPA, expresó la jefe de la cartera agropecuaria, se han tejido todo tipo de versiones, algunas carentes de verdad y otras totalmente carentes de información ya que se escuchan argumentos por fuera de la realidad como que detrás del proyecto habrá expropiación, omitiendo el espíritu de la iniciativa que es seguridad alimentaria, mejor economía y tejido social a través del desarrollo rural.

Expuso que el país está entrando en una época preelectoral y en ese contexto, dijo, claramente las tensiones políticas empiezan a agudizarse, pero subrayó que el ejercicio actual se hace con toda convicción porque el gobierno no quiere que una tarea tan importante como proteger los suelos agrícolas se convierta en una labor de campaña.

 

“Aquí se ha dicho que la intención del Ministerio de Agricultura es expropiar, y de manera muy clara lo hemos dicho, “no hay nada más falso” porque estas Áreas de Especial protección para la Producción de Alimentos no mutan, condicionan o transforman la propiedad porque el que la tiene en las APPA y desarrolla actividad agropecuaria no tiene ninguna otra situación a tener una garantía del Estado para que sus menesteres en el sector primario no sean interferidos o intervenidos por factores externos como cambios irregulares de uso del suelo. Lo segundo que se ha dicho es que las APPA están relacionadas con la redistribución de la tierra y nuestra política de redistribución no cuenta con las Áreas para la producción de bienes agropecuarios, Para ese efecto el gobierno viene desarrollando la política más ambiciosa de adquisición y entrega de tierras, de alimentar el Fondo Nacional de Tierras y poder así proceder a la adjudicación definitiva, Lo que hacemos con este plan es insistir en la necesidad de proteger los suelos con unas normas además que anteceden que no son de este mandato. El Código de Recursos Naturales en 1974 ordenó que todos los colombianos debíamos proteger y usar de acuerdo con las capacidades agrológicas los suelos rurales agropecuarios y mantener su capacidad productiva, incluso con una obligación de restauración”, puntualizó la Ministra de Agricultura.

 

Añadió que las leyes de ordenamiento territorial han impedido que el desarrollo urbano se haga sobre los suelos agrícolas y hoy el país tiene en el decreto único reglamentario de vivienda una restricción para desarrollar actividades en suelos destinados para la producción de alimentos. Recalcó que con este tema tan solo el ejecutivo está recordando que todo el ordenamiento jurídico debe ser respetado.

 

 

Apuntó que gracias a la Ley 101 que define las labores agrarias dentro de lo cual entra la ganadería que igual está protegida en las APPA y por ello hay consciencia que regiones como el Valle de Ubaté demandan tierras aptas para una óptima producción lechera, suelos con destinación puntual y alimentaria que no deben caer en esa expansión alarmante en donde se dan usos distintos al agropecuario porque entonces para el caso de Ubaté y otras zonas no sería sostenible la obtención de leche o de derivados lácteos.

 

“Vuelvo y lo digo, lo que estamos haciendo con las APPA es garantizar que la actividad agropecuaria sea eficiente porque acá lo que hacemos es evitar que se especule y se generen rentas no agropecuarias que estimulen el uso distinto de la agricultura que se hace en suelos que son patrimonio de la seguridad y la soberanía alimentaria”, manifestó la Ministra.

 

Descartó cualquier detrimento económico con las APPA porque darle protección a un sector como el agropecuario que pude jalonar la economía como lo viene haciendo de manera sostenida durante la administración Petro no tiene cuestionamiento alguno, tan solo se trata de recuperar la agricultura, la productividad, transformar y agregar valor.

He sido reiterativa ante eso que bauticé como las voces del miedo. Hoy en Colombia nadie puede construir vivienda o condominios en suelo rural agropecuario porque para ello se debe acudir al Plan Parcial o la expansión urbana solo si autorizan de conformidad con las leyes hoy vigentes sobre ciertos suelos y sobre algunas condiciones.

No es cierto que hoy al propietario de una tierra rural agropecuaria puede per se y a juicio propio, sin pedir autorización o vulnerando las reglas generar procesos de construcción. Hace mucho tiempo la Procuraduría General de la Nación mediante la circular 04 de 2020 y la Fiscalía General de la Nación, vienen persiguiendo a quienes de manera irregular fraccionen el suelo rural agropecuario generando construcciones porque hoy en el estatuto penal está tipificado como delito hacer obras sin permisos o licencias que no se pueden obtener si no hay expansión urbana o un plan parcial de urbanización.

 

 

La figura de las APPA, acentuó Carvajalino no tiene la mínima intensión de confiscar predios más allá que la expropiación en Colombia sea un instrumento bastante usado. Para el sector minero como tema de utilidad pública, detalló la Ministra, una persona que tiene un título minero y su licencia ambiental puede adelantar la enajenación forzosa para asegurar el desarrollo de su actividad minera, igual acontece con infraestructura vial como las 4-G e incluso cuando hay informalidad con la tenencia de la tierra con procesos de enajenación forzosa está en el régimen agrario para la adquisición cuando se busca un proceso de reforma agraria cuando no hay voluntad del oferente, que para el caso del mandato vigente, no la ha usado porque contó con la voluntad de los propietarios para poner las tierras a disposición de la transformación en la tenencia de la tierra. La figura existe en otros elementos como la Ley 99 de 1993 cuando se tienen que asegurar predios para la protección y conservación ambiental.

Esta figura de la expropiación, aseveró Martha Carvajalino, no puede usarse para infundir miedo o para adelantar una oposición sin sentido y sin contenido a las propuestas del gobierno nacional.

La funcionaria consideró que llevar la producción al borde de la frontera agropecuaria, lejos de los centros de consumo y abastecimiento es una ruta directa para que los alientos se encarezcan.

La Ministra dijo que apoyados en agroecología y conociendo los retos que trae implícitos el cambio climático, habrá una apuesta por una agricultura más limpia, totalmente saludable y lejana de agentes químicos que han mostrado ser una vía segura a enfermedades como el cáncer. Ese meta se puede cristalizar, concluyó Martha Carvajalino, avanzando en el uso de bio-insumos, bio-fertilizantes, prácticas con técnicas de producción más eficientes que una vez definidas se pondrán en cada una de las APPA.

Hay que destacar que el gobierno logró reducir la inflación de los alimentos a niveles admirables porque pasaron de 25 puntos porcentuales, indicador que entregó el gobierno pasado a 4.7 en el último periodo reportado que tuvo un incremento en el dato reciente asociado a carnes y frutas frescas, alimentos que todavía están en el marco del manejo de la estacionalidad. Para el gobierno es importante comer más barato, pero más saludable, con calidad, mayor asequibilidad e inocuidad.

Visto 3049 veces