Domingo, 19 Enero 2020 19:59

Clima y precios amenazan la caficultura en 2020: Jóvenes cafeteros

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Si bien el país reportó una producción en 2019 de 14,8 millones de sacos de café y logró exportar 13,7 millones, lo único cierto es que cambió el escenario y hoy hay más incertidumbre y temor por Nueva York y el cambio climático.

Los caficultores colombianos que estuvieron de plácemes por las cifras de producción de café que llegó en 2019 a 14,8 millones de sacos, expresaron su angustia por la situación actual del clima y por los pronósticos que se hacen para el año que está empezando en vista que hay climas cálidos muy intensos que podrían extenderse en el tiempo y dañar la floración y la misma producción del grano.

Los impactos climáticos son tan temibles que inclusive los productores se están viendo en problemas porque el café de calidad está pidiendo cada vez mayor altura razón por la cual los bebestibles que se producían en determinadas alturas, están pasando las verdes y las maduras porque el suelo sigue con mayores grados térmicos.

El tema vino acompañado por el factor económico ya que la carga de café que estuvo por encima del millón de pesos a finales del año anterior, hoy está en niveles de 870.000 pesos con posible tendencia a la baja, situación todavía más alarmante si se tiene en cuenta que la tasa de cambio sigue fuerte y que por tal razón los costos de producción seguirán por las nubes, todo lo anterior en perjuicio de la rentabilidad y la remuneración cafetera.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Presidente del Gremio Nacional de Jóvenes Cafeteros, Oscar Andrés Neira Quintero, aseguró que los calores que están haciendo son demasiado fuertes lo cual hace pensar que de seguir así vendrán afectaciones en la producción cafetera de 2020, echando por la borda todo lo que se logró en 2019.

Foto Diariolaeconomía.comLa situación es apremiante, comentó, porque hay brotes de broca en departamentos como el Huila, Cundinamarca y Valle del Cauca, pero igual en otras zonas de producción de café en donde los veranos duraderos producen estragos. Dijo que las preocupaciones abarcan todo el territorio nacional porque está en juego la caficultura, la agricultura y las actividades pecuarias en donde la ganadería generalmente sufre con los climas secos.

 

Nosotros en el Valle del Cauca, en Palmira y en el Norte del departamento estábamos en un promedio de 1.400 y 1.500 metros sobre el nivel del mar para la siembra de café lo cual era una altitud ideal para producir buenos granos, pero ahora estas alturas ya no son viables por el cambio climático porque el calor hizo mella en estas zonas y a esta altitud, obligando a los productores a buscar mayores elevaciones, es decir entre 1.700 y 1.800 metros”, expuso el reconocido cafetero.

 

La finca de Oscar Andrés Neira Quintero, está ubicada en el municipio de Palmira a 1.700 metros, pero apuntó que de seguir aumentando la temperatura como ya se está experimentando, la única salida es buscar nuevos sitios y mayores prominencias porque la caficultura de falda y de pisos históricamente templados ya no está siendo viable. La coyuntura es tan difícil que hay productores que están buscando altozanos de 1.900 y 2.000 metros sobre el nivel del mar pues cultivar en 1.300 o 1.400 metros es totalmente imposible, ya no se puede hacer caficultura de calidad y con tranquilidad a esas alturas.

Los productores dicen que la zozobra no es menor puesto que en zonas como el Valle del Cauca, hay municipios en dónde las alturas están llegando al límite, situación que hace pensar que muchos caficultores tendrán que buscar nuevas zonas con elevación o simplemente cambiar de actividad económica o explorar alternativas en otro modelo de negocio porque la gente ya está pensando en caficultura en zonas de 2.000 metros o algo más arriba.

Los problemas no solamente tienen en vilo a los cafeteros del Valle del Cauca sino a otros del país pues para no ir tan lejos hay municipios como Chaguaní en Cundinamarca, a dos horas de Bogotá en donde el cultivo se hace a 1.300 y 1.400 metros sobre el nivel del mar y la región hoy percibe mayores temperaturas provocando estrés climático en los cafetos.

Entre los caficultores ya hace carrera el corrillo que el 2020 será un año de muchísimo calor, presagio que augura estragos en la agricultura y por supuesto en las siembras de café.

 

“Tal y como están las cosas y si acontece con el clima lo que muchos están previendo, lo más seguro es que el país tenga una cosecha mucho menor, que mostraría una cifra inferior a los catorce millones de sacos, es decir puede pensarse en un retroceso importante sin tener certeza del impacto en la parte cuantitativa, pero con clima cálido extremo la productividad bajará mucho, de eso no hay la mínima duda”, declaró el Presidente del Gremio Nacional de Jóvenes Cafeteros, Oscar Andrés Neira Quintero.

 

Concluyó que en este año que apenas inició se vislumbran tiempos difíciles y advirtió que cada año que llegue el tema climático será mucho más complicado y todo porque muchos industriales desoyeron las advertencias sobre el efecto invernadero los cuales, al hacer caso omiso, generaron la amenaza de hoy que puso en riesgo la fauna y la flora, pero también la especie humana. En ese sentido, puede decirse el hombre fue exitoso porque se propuso acabar con el planeta y lo logró en tiempo record.

El productor reveló que algunos caficultores ya están tumbando matas de café y le están abriendo paso a nuevos negocios como la ganadería, la lechería y otros cultivos que soportan altas temperaturas, unas que suben de manera increíble en donde hasta hace veinte años hacía frío o era demasiado fresco.

 

La bolsa de Nueva York, otra plaga para el café

 

Al analizar la situación del café en toda su dimensión, el Gremio Nacional de Jóvenes Cafeteros indicó que tan nociva como la roya, la broca y otras plagas está el manejo que los fondos privados, los intermediarios y otros negociantes le dan al café porque acabando año lo llevaron a superar la barrera del millón de pesos cuando no había grano, pero en estas primeras de cambio de 2019 el precio empezó a desplomarse y a mostrar que la caficultura está en muy malas manos cuando de negociar en bolsa se trata porque hay especulación, manejos indebidos y manipulación del mercado que sigue llenando los bolsillos de las multinacionales y las tostadoras sin el mínimo de piedad por la ruina de los caficultores de Colombia y el mundo.

 

“Este asunto de precios y clima tiene muy desmoralizada a la comunidad cafetera, pero lo único cierto es que hay que seguir trabajando. Yo siempre he dicho que el café hay que sacarlo de la bolsa de Nueva York para dejar esa nociva dependencia, aclarando que en principio tendría repercusiones, pero a mediano y largo plazo grandes beneficios porque habría un precio justo y totalmente remunerativo”, aseveró Neira Quintero.

 

Señaló que si bien el micro-lote y la siembra de café especial están marcando una diferencia abismal en la oferta de café, hay una realidad y es que el gran volumen de grano que se compra en las cooperativas es café suave de calidad en pergamino, pero sembrado en volumen y por fuera de las características del micro-lote.

Reconoció que de todas maneras hay una tendencia y es la apuesta por café especial, totalmente diferenciado que ofrece mayores beneficios y una rentabilidad justa que permite seguir caminando por la senda de máxima calidad, empero, recalcó, hay mucha gente que está en la siembra tradicional vendiendo café por necesidad y por consiguiente a pérdida y fuera de los márgenes de utilidad.

Sobre la venta de futuros, el caficultor indicó que la operación es interesante y posiblemente rentable, pero dijo que lamentablemente todo está atado al clima y en este momento ese factor no es prenda de garantía, todo esto acompañado de un escepticismo muy marcado por ese sube y baja de los precios que para el caso del año anterior mostró unos indicadores deprimidos hasta mediados de noviembre.

Puntualizó que como si fuera poco hay expectativa por la cosecha de Vietnam que acaba de iniciar y que podría poner en el mercado de café robusta unos 40 millones de sacos, oferta que se sumaría a la de Brasil que se estima podría estar por el orden los 60 millones de sacos, un panorama desolador porque se habla de la cosecha de dos países apenas, lo cual sumado con la totalidad de las recolectas, pondría el café en un plano supremamente oscuro.

Foto Diariolaeconomía.comLos cafeteros siguen con las alarmas encendidas porque el cambio climático se vino con todo y al parecer ocasionará pérdidas y afectación en buena parte de la cosecha cafetera, pero igual en la producción agrícola nacional con uno saldos en rojo para los campesinos y productores. Lo imperdonable de todo es que las advertencias se habían hecho y el mundo sabía lo que venía pierna arriba, infortunadamente no hubo interés y la industria, la contaminación y el abuso con el planeta hicieron que viniera un efecto invernadero avasallador.

Hoy jóvenes cafeteros, mujeres cabeza de hogar y sus niños le ponen el pecho a la poca brisa que corre en el campo porque como buenos colombianos no se rinden, sacan su ímpetu y le apuestan a una agricultura sana, confiable y sostenible, advirtiendo que lo que sucede no fue culpa suya.  

 

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