Domingo, 27 Septiembre 2020 08:34

Caficultura local, a ganar terreno cedido por Centroamérica: Montenegro

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En opinión de los caficultores del Huila, el momento de precios es favorable, pero invita al pago de obligaciones y al ahorro.

La caficultura del Huila indicó que las buenas noticias en los precios del café pueden ser la consecuencia del desplome en la producción de los cafés suaves de Centroamérica, situación que condujo a la bolsa de Nueva York a reconocer un mayor precio, potenciar la rentabilidad y por esa vía mejorar la oferta cafetera de Colombia que tendrá que suplir los cafés suaves que hoy no comercializa en volumen destacado la región centroamericana.

En declaraciones suministradas de manera exclusiva a Diariolaeconomia.com, el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila, Jorge Enrique Montenegro Polanía, aseveró que el mundo está inundado de cafés tipo robusta, una situación que pone en calzas prietas a la industria global porque vio mermada la materia prima arábica, determinante en sus transformaciones, contexto muy apremiante al tener en cuenta que sigue siendo muy lánguida la producción de grano suave ideal para mezclas, una razón factible para incentivar la siembra de cafés suaves. Es posible, comentó, que aunque tarde se hayan dado cuenta que el café debe remunerarse a precios justos para que no falte.

Sobre el tema, Montenegro dijo que los cafés suaves permiten liberar esa dinámica que no se queda solo en calidad sino también del aumento del consumo porque la gente toma algo que le gusta, que tiene sabor, que mantiene atributo, eso que verdaderamente llena el paladar y las expectativas de quien toma café con características diferentes. Según el dirigente, el café especial incentiva el mayor consumo por las exigencias de un muy buen producto.

 

Ahí es en donde la institucionalidad de la Federación Nacional de Cafeteros ha jugado en Colombia un papel importante porque basta con ver lo que le sucede a Centroamérica, y en ese sentido el país al tener esa institucionalidad, no ha bajado su producción, no ha desmejorado su productividad y por el contrario la pudo aumentar, ganando obviamente esos espacios que fueron dejando los países centroamericanos que igual producen granos especiales. Es indudable que la caficultura colombiana tuvo que suplir la alicaída oferta cafetera de América Central”, declaró el señor Montenegro Polanía.

 

Frente a la debacle en café reportada en la histórica Mesoamérica y algo más de territorio hasta Panamá, el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila señaló que cabe todo un reconocimiento, de tamaño considerable, a la institucionalidad cafetera, un tema que los productores entienden porque ven oficio y mucho empeño en la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia que ha permitido la sostenibilidad cafetera y el mantener un negocio que prosperó comercialmente desde 1835, pero que tiene una historia que empezó a contarse hace 300 años.

En el análisis, Montenegro dijo que hoy inclusive es muy posible llegar a esos mercados que seguramente por múltiples razones han experimentado inconvenientes en la producción de café, un fenómeno que por fortuna no se ha visto en Colombia, pasaje muy duro para los cafeteros de los otrora Estados Unidos de Centroamérica, hoy independientes que pueden ser como otros países, nichos y nuevos mercados, destinos claves para llevar grano excelso y así mejorar la rentabilidad del caficultor colombiano.

Los países consumidores y la industria están viendo en este momento a Colombia como la tabla de salvación y por ello las cosechas vienen en franco crecimiento. Además de todo, Colombia tiene resistencia a la roya, la que no tuvo lamentablemente Centroamérica, un factor que les ha impactado y restado producción. El dolor de cabeza de la roya fue solucionado desde tiempos ya lejanos por los caficultores colombianos gracias a los esfuerzos y la laboriosidad del Centro de Investigaciones del Café, Cenicafé. En este momento las apuestas colombianas son con mayor ahínco a todo lo atinente a calidad.

El esquema planteado por la Federación, expresado en toda su dimensión a través de la investigación, que viene dando resultados, le sigue ofreciendo al caficultor unas alternativas que le permiten a Colombia como productor de cafés suaves, mantener su mercado, su eficiencia y unos volúmenes importantes que requieren los cafés diferenciados como el de Colombia y Centroamérica para generar una mayor demanda y consumo a nivel mundial por las bondades del muy especial café de Colombia.

Con la recuperación de la rentabilidad algunos productores del café están de regreso, pero a criterio de Montenegro en la caficultura hay que estar en las buenas y en las no tan buenas. Así las cosas, aclaró, antes que reactivar algunas zonas productivas, lo que busca el gremio cafetero es el aumento en la productividad con menores costos, y a eso, dejó claro, es a lo que le apuesta fuertemente la Federación Cafetera. El argumento es tan sólido que al mirar estadísticas, el país y el Huila no han crecido en hectáreas, pero sí en producción de grano, defendiendo, claro está, la calidad del café colombiano, todo un activo.

Hay que aprovechar los cambios y retomar lo que el país sabe hacer

 

La pandemia de Covid-19 dejó claro y demostró que Colombia es un país netamente agrícola, con vocación de campo y con un ADN cafetero y de labranza, razón por la cual el país no puede pensar en nada diferente a lo que dé la tierra y la industria de valor agregado incluidas las manufacturas. La experiencia con petróleo y minería dejaron al país dependiendo de precios, de volatilidad y hasta del genio de rusos y miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP. El cambio presionado por coyunturas geopolíticas va a meter a Colombia, como ya lo hicieron otros países, en el cuento de la ruralidad, de volver a las fábricas, disparar productividad y exportaciones de café, sin embargo recuperando igualmente el terreno perdido en agricultura para lo cual hay espacios abiertos.

El asunto es defender la productividad del café a través de la adopción de tecnologías, de transferencias y de maquinarias como también de equipos que permitan aplicaciones precisas que viabilicen una eficiencia mucho más contundente en los cultivos. Igual es necesaria la innovación tecnológica en la transformación del producto que permita abrir una serie de alternativas para que los consumidores de café cuenten con mejores circunstancias y condiciones. Colombia debe tener muy claro ese tema porque no todo es producción, el asunto pasa por una innovadora transformación como un valor agregado que permita precisamente dar respuestas a las exigencias tan crecientes en un mercado de oferta y demanda el cual busca diversas presentaciones para satisfacer un público que cada vez quiere más del espectacular grano.

Un factor que llama poderosamente la atención es que en Colombia la gente no quiere quedarse en un simple tinto como se dice en las cafeterías, ahora el cliente busca cafés especiales y denominación de origen, como quien dice que ya no pueden meter gato por liebre habida cuenta de que hay más conocimiento y un resultado innegable de las tiendas especializadas en el bebestible como Juan Valdez. El asunto es positivo para Colombia porque a mayor consumo de cafés especiales mejor resulta el ejercicio para el productor.

El aumento del consumo, dijo Montenegro, resultará trascendental en el negocio, un ítem que puede ir con curva ascendente en la medida que los caficultores colombianos, los países cafeteros y los productores generen esa dinámica de entender y estar al tanto de a qué sabe su café para poder diferenciar un café especial, con calidad de uno corriente. Subrayó que la sostenibilidad la garantiza esa diferenciación que se hace a través de una buena taza de café a nivel mundial.

El momento es bueno, pero pide previsión

 

Los caficultores opitas aseguraron que independiente de la pandemia el año cafetero pinta muy bien por los precios en bolsa de Nueva York, por la productividad y la misma tasa de cambio. A lo anterior se suma que hay un clima favorable con presencia de lluvias que hacen prever una buena floración y por consiguiente una cosecha generosa de cara al futuro.

A criterio de Montenegro Polanía, ante el nuevo escenario los caficultores han entendido que se hace urgente articularse lo cual lleva a un cambio de paradigmas que permitirá generar la dinámica correspondiente no solamente en lo atinente a la producción de café sino con los costos de producción y la comercialización. En ese sentido, manifestó, el Huila ha hecho un acoplamiento así como un vínculo entre productores en cabeza del Comité Departamental, el gobierno seccional con un muy comprometido Gobernador, los 34 municipios cafeteros con sus respectivas instituciones lideradas por el gremio cafetero capítulo regional.

Luego de un diagnóstico sectorial fue posible elaborar una propuesta modelo e innovadora que permitió definir los roles, funciones y responsabilidades, como también parte de las diferentes instancias de interés cafetero, herramienta que sirvió al Comité de Cafeteros del Huila para poder salvaguardar la economía del sector, defendiendo la cosecha y así proteger la economía departamental soportada básicamente en café, pero igual blindando la salud y la vida de los ciudadanos.

Indicó que en ese sentido el Huila ha sido ejemplo, entendiendo que hay unas circunstancias muy importantes como el buen tiempo, por su puesto los buenos precios del café que han permitido sostener una buena producción tanto en volumen como en calidad. El caficultor, expresó Montenegro, leyó muy bien la coyuntura y el escenario paradójico entre pandemia y las afortunadas cotizaciones internacionales del grano, factor que generó una dinámica particular como consecuencia del buen momento. Apuntó que es por eso que de manera juiciosa el caficultor está invirtiendo directamente en su finca lo cual está llevando a temas supremamente relevantes como adopción de tecnologías para una mayor productividad y para bajar los costos de producción.

 

“De alguna manera la pandemia ha forjado, seguramente, un cambio de paradigmas toda vez que ha mostrado una faceta del caficultor que está comprendiendo que es el momento de ahorrar, posiblemente de cubrir obligaciones, empero de invertir en su negocio cafetero, es decir en producción y transformación, un asunto importante porque inyecta recursos, originando actividad, garantizando así la sostenibilidad de su empresa cafetera”, dijo el respetable dirigente cafetero.

 

El directivo sostuvo que actualmente hay mayor dinámica económica en las zonas de producción del grano por la excelente cosecha y todo lo que representan los buenos precios en el negocio del café que automáticamente mueve los indicadores del resto de los sectores productivos, principalmente del comercio.

Cosecha cafetera del Huila valdría $1.8 billones

 

Este 2020 la cosecha cafetera del Huila puede ser de 2.7 o 2.8 millones de sacos de café lo que equivaldría, aproximadamente, a 1.6 o 1.7 millones de cargas del grano las cuales multiplicas a razón de 1.1 millones de pesos arrojarían un valor de la cosecha eventualmente superior a los 1.8 billones de pesos en promedio, aclarando, si la cosecha llega a noviembre con el buen nivel de precio.

Esta cifra implica un aporte destacadísimo del sector cafetero del Huila el cual demuestra que pondrá recursos importantes de cara a la reactivación económica.

Cabe recordar que el Huila tiene 83.000 caficultores, 101.000 predios cafeteros y
145.000 hectáreas sembradas las cuales generan 27 millones de jornales que traducidos en formalidad y en empleos directos, es decir el trabajo del caficultor, valor agregado, transporte y transformación, representan 101.000 puestos de trabajo directos.

Las lluvias intensas y el balance con el sol auguran buenas noticias para los próximos meses en materia de producción y calidad pues el clima ha resultado perfecto para las siembras de café.

Un café que cautiva, gusta y genera apego

 

 

La Denominación de Origen Café del Huila ampara al café arábico lavado suave, que procesado se identifica sensorialmente por tener una impresión global balanceada, con notas dulces, acidez y cuerpo medio/alto, fragancia/aroma intenso con sensaciones frutales y acarameladas.

 

Según la Federación Nacional de Cafeteros ese perfil de taza se deriva de factores climáticos y geográficos propios de esa reconocida región, como menor cantidad de horas de brillo solar, en promedio 3,5 horas día, por nubosidad, temperaturas constantes durante el día que favorecen la acumulación de compuestos químicos en el fruto y rangos de altura entre 1.000 y 2.200 metros sobre el nivel del mar, obteniendo como resultado un grano de café con características de taza uniformes, pese a las variaciones químicas que suelen darse en el proceso de tostión.

No sobra decir que por petición de la Federación Nacional de Cafeteros, la Superintendencia de Industria y Comercio expidió una resolución en abril de 2013 con la cual se declara al café del Huila como denominación de origen protegida.

Esa protección le permite al grano huilense una mejor y exclusiva comercialización por ser totalmente distinto a los demás cafés producidos en Colombia y en el mundo. Con esa condición privilegiada, los caficultores del Huila perciben un mayor precio por el café vendido o una prima adicional de calidad. Es indudable que la denominación de origen abre puertas en el mercado internacional en donde los consumidores remuneran un café diferente y lleno de cualidades en aroma, sabor y atributos en taza.

Allá en el Huila, en ese el valle magnífico del río Magdalena se ven las montañas cafeteras de las tierras del sur, suelen estar cubiertas con un delgado hábito blanco y movedizo que blinda los cafetos de la intensidad solar. Esos árboles que prosperan y cargan cereza sin estrés climático van dándole maduración a un grano almibarado y moteado por un balance único.


El Huila tiene un café bebestible, totalmente distinto de los suaves arábicas, característica que le suma valor y lo hace muy superior a la hora de escoger los mejores cafés del mundo.

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