Domingo, 08 Noviembre 2020 00:34

Al calor de las importaciones la agricultura se evapora: Fedearroz

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Los labriegos le han cumplido a Colombia, sembraron, a algunos les pagaron cosechas por debajo del costo de producción, siguieron y reclaman trato justo y respetuoso.

Una lección enorme que está dejando la pandemia es para los gobiernos, equivocados gravemente cuando desplazan la agricultura para fomentar las importaciones, un ejercicio poco consecuente con el nivel de la tasa de cambio y con unas prácticas comerciales extrañas que ante los ojos de muchos podrían ser non sanctas.

La enseñanza no se queda allí porque los expertos lamentan que por unas compras internacionales de alimentos quede totalmente destruido el empleo rural, dejando un vacío en ocupación de mano de obra que por la necesidad migra a cultivos ilícitos o a tareas indebidas. El campo demostró que puede, que es muy capaz y que tiene compromiso, pero el discurso no puede quedarse en agradecimientos y homenajes verbales, no, el agricultor demanda una mirada del gobierno mucho más generosa que redunde en una política estatal para el sector agropecuario que permita recuperar el terreno perdido en rentabilidad, diversificar la oferta de productos, ampliar las exportaciones, recuperar el empleo, hacer de lado la leonina intermediación y garantizar la seguridad alimentaria, hoy muy comprometida.

Como quiera que sea al campo hay que meterle mano, es urgente repensarlo, mejorarlo, rejuvenecerlo y hacerlo posible en aras de garantizar unas producciones sostenibles, un acopio adecuado, retomar siembras olvidadas y optimizar las cadenas de valor y el esquema de comercialización. El campo es el presente y saldrá ilesa aquella nación que lo tenga en agenda como prioridad para enfrentar los desafíos de la anunciada hambruna y de los problemas que ya son reportados por el cambio climático.

Al gobierno es bueno escucharlo cuando habla de las maravillas de la economía agraria, pero seguramente es mejor verlo rubricando contratos, mejoras a los campesinos y comprometiéndose con un sector que fue, es y será mucho más importante que la extracción de oro y petróleo, pues la gente se alimenta con siembras y proteína más no con aceite de piedra y menos con hojuelas del dorado metal.

Rafael Hernández Lozano

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, dijo que sin duda los agricultores sacaron su casta y le cumplieron al país en momentos de dificultad, de incertidumbre, pero por encima de todo, en instantes oscuros y de alto riesgo por una pandemia que ataca indistintamente, sin que importe el estrato, la raza o el credo.

Indicó que para el caso del arroz, las siembras y las cosechas fueron generosas y con muy buenos rendimientos con excepción de algunas regiones como el Casanare en donde el intenso verano castigo los provechos y otras en las cuales el factor de dificultad fue el clima.

 

Indudablemente yo considero que los arroceros y todos los agricultores colombianos merecen un homenaje en donde se exalte su valentía por no abandonar las siembras y recolectar aun en medio de esta muy difícil pandemia. Nadie se hizo a un lado, todos en la ruralidad siguieron acudiendo a las fincas, no dejaron de trabajar y gracias a eso el país cuenta con suficiente arroz y con bastantes productos alimenticios, a tal punto que en algunas zonas hubo exceso en la oferta, fenómeno que impactó los precios. En arroz afortunadamente el gobierno en cabeza del ministerio de Agricultura, sostuvo el incentivo al almacenamiento que permitió sacar del mercado más de 300.000 toneladas, un excedente temporal, pero en términos generales el precio se ha mantenido estable en todo el país”, resaltó el directivo.

 

Todo el logro en productividad y dinámica, sostuvo Hernández, fue el fruto de un esfuerzo, de una concertación entre gobierno, industria y agricultores. Consideró que lograr el consenso que no se daba desde hace un buen tiempo, llevó a una cosecha normal con la cual los productores han recibido un precio relativamente bueno y razonable, es decir, un brío que resultó bien compensado.

La meta en cosecha arrocera pudo sobrepasarse porque el año en su totalidad está por encima de los tres millones de toneladas en términos de arroz paddy verde.

 

Las semillas son un activo y el patrimonio del campo

Sobre las semillas, el Gerente General de Fedearroz dijo que los agricultores deben apostarle a las núcleos certificados, unos desarrollos genéticos hechos por el departamento científico del gremio que resultaron resistentes a enfermedades, al clima extremo y dejando ver unos rendimientos asombrosos.

 

“Para el 2021 lanzamos al mercado dos híbridos de alto rendimiento que serán utilizados en primera instancia en el Valle del Cauca y luego, previo análisis, en otras regiones del país. Los resultados muestran que las nuevas semillas han llegado a producir hasta 14 toneladas por hectárea. Igual estamos lanzando otras variedades de arroz para otras zonas productivas del país”, declaró el señor Hernández Lozano.

 

Indicó que en materia de investigación, los resultados han sido muy positivos, básicamente en lo que tiene que ver con genética y mejoramiento. Agregó que los resultados de la Adopción Masiva de Tecnología, AMTEC, han sido muy positivos porque cada vez el sector está más cerca de conseguir la competitividad para los agricultores colombianos frente a los arroces producidos en Estados Unidos.

 

Por importaciones, agricultores colombianos rumbo a la desaparición

En opinión del dirigente gremial, los mensajes que Colombia está enviando en el frente competitivo son alentadores porque dicen que hay capacidad de cosechar arroz de calidad para abastecer el mercado interno y de seguir los rendimientos no es descartable que se vaya generando una oferta exportable llegado el momento. El país logró garantizar sus reservas de arroz en un 95 por ciento, muy cerca a la autosuficiencia, haciendo menos necesarias las importaciones.

Ante esta realidad Fedearroz reiteró que es necesario revisar el tratado de libre comercio con la Comunidad Andina de Naciones, CAN, y así poder excluir el arroz. Para el vocero dicho convenio es totalmente inequitativo para Colombia porque ha funcionado más de allá para acá que de aquí para allá. Manifestó que el famoso tratado hay que llevarlo, por lo menos para el mercado del arroz, a un mercado administrado, es decir que se pueda importar el alimento cuando se necesite y de la misma manera exportarlo cuando los demás lo requieran.

Subrayó que si eventualmente son abiertas las importaciones de arroz, automáticamente se pondría en alerta a la industria local toda vez que como reza en la ley de la oferta y la demanda, con mayores volúmenes del cereal en el mercado el precio irá al piso por obvias razones en total detrimento de los agricultores.

Insistió que este acuerdo, el de la CAN, firmado en Cartagena en 1969 ha traído una serie de inconvenientes para los productores nacionales que ven amenazada su actividad por las compras hechas al amparo de un acuerdo que urge revisión o por lo menos que saque al sector arrocero de un aburridor baile.

 

“No se trata de acabarnos unos con otros porque Perú, Ecuador y Colombia necesitan esta actividad, dejando claro que el arroz es un alimento muy importante en los tres países, tanto en la seguridad alimentaria como generador de empleo y productor de alimentos iguales”, expuso el Gerente General de Fedearroz.

 

Un tema que pide a gritos la atención del ejecutivo es la importación exagerada de alimentos porque ya muchos países han empezado a producir lo que habían dejado y están pensando en seguridad alimentaria y los posibles impactos de un desabastecimiento. En ese orden de ideas, Hernández comentó que con todo el contexto de pandemia, suele haber un temor en los países que quieren potenciar su agro y tener alimentos a la mano y por eso se cuidan en salud apuntándole a siembras y acopio de productos, advirtiendo que el mercado se ha abierto nuevamente en menor escala.

Señaló que con el resurgimiento que ha habido a nivel nacional e internacional de Covid-19, principalmente en países como Estados Unidos y los de Europa, muy seguramente volverán los cierres mercantiles y con ello se hará más visible la posibilidad de que cada cual tenga que autoabastecerse. La agricultura, recalcó el dirigente, le demostró al mundo la importancia que tiene la producción de alimentos y el adecuado autoabastecimiento desde cada país.

En su análisis, el gerente General de Fedearroz, aseguró que a Colombia le llegó el momento de recuperar todo el terreno perdido y subsanar de alguna manera los terribles daños que la indiscriminada apertura económica de 1991 ocasionó en el sector primario, al que se le obligó a competir sin la debida preparación, sacando a muchos del negocio agropecuario en desmedro del empleo, la generación de riqueza y la misma seguridad alimentaria.

 

“Esa medida le hizo mucho daño a los granos y a muchos otros productos que fueron sembrados en el país, ahora nos damos cuenta de la magnitud del daño y de la importancia que esas siembras tienen porque no hay producto más costoso que aquel que no se tiene, con el agravante que no se siembra, teniendo la posibilidad de hacerlo”, expresó Hernández.

 

Un gran error en la economía colombiana fue concentrar la actividad en el frente extractivo y depender de la lotería del petróleo y el carbón, dejando el campo botado. Para Hernández muchos recursos que llegaron de la explotación de crudo deberían destinarse a la agricultura, a la puesta en marcha de distritos de riego y darle uso a las regalías haciendo inversiones importantes en vías terciarias así como en infraestructura para la producción.

Calificó como inconcebible sembrar en siete millones de hectáreas cuando el país tiene 22 millones de hectáreas aptas para la agricultura, con valores agregados como abundancia de agua y variedad de climas y pisos térmicos que garantiza multiplicidad de alimentos.

El agro, manifestó el dirigente, está pidiendo a gritos desde hace años, una política agropecuaria de estado de largo plazo que le dé mayor musculatura y le ofrezca garantías a quienes producen alimentos. Expuso que solo así la actividad sería confiable y estable porque tendría de por medio una reglas de juego para sembrar y poner productos a disposición de los consumidores.

 

“Eso lo hizo el Perú, trazó una política de largo plazo para el campo que llevó infraestructura a la ruralidad, distritos de riego y vías entre otras posibilidades en materia de bienes públicos. Hoy ese país nos sacó una ventaja muy grande especialmente en lo que tiene que ver con la irrigación. El asunto es que Ecuador también está haciendo la tarea y nosotros seguimos rezagados, obviando que como los hermanos de la región también tenemos vocación agrícola y pecuaria, una condición que debemos aprovechar de la mejor manera y no tratar de ser el Japón de Latinoamérica porque estamos bien lejos de llegar a él”, afirmó Hernández.

 

El mejor homenaje que se les puede hacer a los campesinos y productores agrícolas de Colombia, consideró Fedearroz, es cerrar fronteras comerciales innecesarias y ponerle freno a las importaciones de alimentos porque el país está en toda la capacidad de sembrarlos para garantizar abastecimiento de comida, pero de manera urgente para generar empleo pues el peor enemigo de los trabajadores rurales e inclusive urbanos tiene nombre propio, “importación”, especialmente cuando ésta es de alimentos o productos agrícolas porque sin contemplación les quita el ingreso a los colombianos y no le ofrece ninguna ventaja al consumidor, sencillamente un capricho en favor de pocos aperturistas en perjuicio de toda una nación, eso sí, haciéndoles un favor ingente a los intermediarios que se quedan con la utilidad.

Desaprovechar el potencial agrícola hacia adelante, con todo lo que está pasando sería una gran equivocación porque contrario a lo que unos pocos creen, es el momento de mirar al campo, de impulsar su desarrollo y brindar garantías, todo para mejorar el empleo rural, el salario de los campesinos y explorar salidas perentorias vía ruralidad para consolidar la paz. Justo ahora, estimó el directivo, es necesaria la inversión pública en el campo, en educación, salud, vivienda y lógicamente en infraestructura.

 

“Hay que defender y estimular productos, bien sea para conservar las siembras o para recuperar las que fueron desconectadas por el libre comercio”, expresó Hernández.

 

Hoy como nunca, acentuó, hay que incentivar a las juventudes para que retornen al campo y así direccionar un relevo generacional en agricultura porque muchos niños y adolescentes migran de los campos a las grandes ciudades en busca de una oportunidad, quizás omitiendo que con garantías, el campo es la mejor oportunidad. Un joven al que se le avale rentabilidad en el agro-negocio, es un productor rural que vuelve, una decisión que se necesita ya porque la población de agricultores está envejeciendo rápidamente y no hay con quien reemplazarla.

 

Lista Reunión Técnica Nacional

El próximo 26 de noviembre se llevará a cabo la Reunión técnica Nacional y Feria Tecnológica del sector arrocero, un evento organizado y realizado por Fedearroz y el Fondo Nacional del Arroz.

El evento es el escenario ideal para actualizarse y ver de primera mano toda la oferta tecnológica que está disponible para los productores. En la cita estarán todos los representantes de los comités de la Colombia arrocera, la misma que ha hecho un trabajo juicioso y lleno de dedicación en los últimos años.

 

“Esperamos que el resultado de esta feria, aunque virtual en su mayor parte, termine siendo del mayor provecho por la actualización sectorial ya que contará con una participación importante en donde habrá charlas técnicas, exposiciones transcendentales y toda una agenda académica que apunta a la innovación y al desarrollo estratégico”, explicó el Gerente General del Fedearroz.

 

Finalmente, Rafael Hernández Lozano, dijo que un tema que afana a los productores agrícolas es el precio de los insumos, empero aclaró que este fenómeno económico es la consecuencia de los precios internacionales que afecta o indexa las cotizaciones en los países que generalmente importan herbicidas, abonos, fungicidas, insecticidas, semillas, coadyuvantes y otros.

En otros casos algunos productos especiales para la agricultura con fabricación nacional están sujetos a los precios de las materias primas que llegan de China o de la India con una tasa de cambio muy alta que golpea de manera importante el valor final del producto terminado.

 

“Yo estoy seguro que si el gobierno le invierte lo suficiente al campo para mejorar los rendimientos y la productividad, igual optimizando la competitividad de los productores, es mucho más rentable y eficaz, buscando crecer con rentabilidad, que pedir un subsidio ya que este se da para compensar las deficiencias que se puedan presentar en la parte estructural del país agrícola. Lo verdaderamente urgente es meterle recursos a la ruralidad para que el agricultor sea más eficiente y competitivo, con la posibilidad de tener mayores rendimientos y bajar los costos de producción lo cual incluye los del transporte de la finca a los centros de acopio y por eso se hace tan necesaria la gestión pública con más recursos”, afirmó Hernández Lozano.

 

Fedearroz vislumbra un 2021 similar al 2020, precisando que el año arranca con un inventario considerable motivo el cual llamó la atención de los productores para que no desborden las áreas, pues si esto pasa, no hay compradores ni bodegas que alcancen para guardar una cosecha que puede ser excedentaria, luego insistió en que lo ideal es tener cuidado y no sembrar más de lo que el país requiere porque siempre que crece el área sembrada en esa forma el precio se baja y el principal perjudicado es el productor.

Cabe anotar que en el primer semestre de 2020 el área sembrada con arroz en Colombia creció a niveles del 12 por ciento como lo estableció la Encuesta Nacional de Arroz Mecanizado adelantada por Fedearroz en convenio con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE. El sondeo hecho en 5.500 fincas en las cuatro zonas productivas del país, Llanos Orientales, centro, Caribe húmedo y Caribe seco, dejó ver que en el primer semestre de este año se sembraron 394.421 hectáreas de arroz, es decir un 11,8 por ciento más que a igual periodo de 2029. El crecimiento en las hectáreas es considerado un enorme logro porque habrá sin duda mayor producción del cereal, un hecho más que positivo si se tiene en cuenta la coyuntura pandémica.

Luego de ver el trabajo de los arroceros, caficultores, ganaderos y labriegos en general, no hay el mínimo lugar para dudar, la agricultura, incuestionablemente, es patria.

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