Sábado, 17 Octubre 2026 03:47

Xagua, caficultura de la Serranía del Perijá hecha con fe de carbonero

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En torno al café hay solidaridad, asistencia técnica, gremio, institucionalidad y ayuda para los momentos difíciles, es de las pocas agremiaciones en las que realmente se trabaja en equipo.

Avanza en las instalaciones de Corferias en Bogotá la versión Cafés de Colombia Expo 2026, un evento especializado programado entre el 15 y el 18 de octubre que como dicen sus organizadores reúne a los amantes del café con las mejores tendencias nacionales e internacionales. Esta gran cita de cultivadores y marcas cuenta con los mejores espacios académicos, comerciales y culturales que generan conexiones de valor, oportunidades de negocio y mucho aprendizaje sobre el universo del café.

Lo maravilloso de esta gran cita es que articula la Colombia cafetera, esa que habla un solo idioma para afianzar calidad, beneficio, valor agregado, emprendimiento y mejores ventas.

Al entrar al recinto nos encontramos con una marca del municipio de la Jagua de Ibirico, Cesar, un lugar con inmensa riqueza en donde con decisión un día quienes trabajaban en la extracción de carbón dieron el paso y se matricularon acertadamente en la caficultura.

Cabe anotar que en ese pueblo amable en donde retumban caja, guacharaca y acordeón acompañando las voces más sentidas e icónicas del departamento que surgen por ese permanente cultivo de talento, cultura y folclor que desde luego arroja cosechas de orgullo, una práctica de siempre en este municipio fundado en 1771.

 

 

En una tierra de pisos difíciles en donde se espera el milagro de los bio-abonos y las buenas prácticas hay una siembra bendita en los techos de su jurisdicción que invita a ilusionarse y a ver el futuro con mayor optimismo. Ahora bajo algarrobos, almendros, zonas de bambú, sombríos de caracolí, elevados y tropicales caraños, carretos, al amparo del medicinal dividivi o el elevado guacamayo, dicen que también a la sobra de refrescantes guásimos, anhelados guamos, palmas de vino, bajo el aguantador trupillo, enormes ceibas tolúa, en tranquilos guaduales, palos de iguá y camajón, árbol muy a las medidas del bosque seco de la Costa Atlántica, no solo se habla de música o grandes prospectos vallenatos, ahora en ese contexto la palabra de moda es café.

En ese pueblo de más de 55.000 habitantes la agricultura ocupó puestos de excelencia, sembró arroz a una escala interesante, sembró cacao, caña de azúcar, sorgo, ajonjolí y plantaciones de tradición yuca, plátano, malanga, ahuyama, ñame, batata y aguacate que llegó a producirse en grandes volúmenes y que sigue dando de qué hablar porque ahora su obtención llega a mercados trascendentales como Bogotá y Tunja ciudades en donde la fruta se consume desmedidamente, se habla de más de siete millones de unidades que salen de la muy generosa Jagua de Ibirico.

Son recordados cultivos representativos como el algodón, pero se tiene historia arrocera con molinos y agroindustria, se salvan las siembras de maíz y sorgo que hoy se cultivan a gran escala. El café que fue una siembra para el mercado municipal, hoy saltó como gran protagonista porque el grano jagüero es uno de los productos con llamativa oferta exportable.

Igualmente es importante la ganadería que utiliza el 43 por ciento del área municipal para criar ganados de leche y carne con distintas castas porque los hay criollos, cebú y pardo suizo. Otro renglón de admirable dinámica es el ovino con la cría de camuros.

 

 

La región vio crecer la pesca, sin embargo, la vio decaer ante la baja presencia de pescadores en subienda, pero con el impulso de algunos proyectos, algunos empresarios apostaron por estanques para la cría de tilapia roja y cachama.

La región fue avisada de la presencia de carbón de grandes propiedades en 1874 cuando se analizaron yacimientos en el Cesar y la Guajira y desde 1990 este mineral se afianzó como una de las fuentes energéticas más preponderantes del mundo y por consiguiente en un sector esencial para el desarrollo de la Jagua de Ibirico.

La jurisdicción tiene dos ríos importantes, el Sororia y Tucuy, pero los afluentes están en alto riesgo por contaminación habida cuenta que le llegan residuos de la actividad carbonífera, pero igual hay registro de aguas contaminadas por el exceso de insumos tóxicos en las siembras industriales, pero es en este lío en donde el café es vanguardista en preservación y obtención limpia de grano, un ejemplo que se espera muchos imiten.

En el municipio tiene actividad la Asociación de Técnicos, Profesionales y Productores en Pro de la Serranía del Perijá, ASOTEPROS, una organización que desde 2014 trabaja por el desarrollo sostenible de las comunidades y la conservación de la hermosa y diversa sierra.

Resulta oportuno decir que la Serranía del Perijá se conoce como el ramal más septentrional del sistema montañoso de los Andes y opera como frontera natural entre Colombia y Venezuela. Se extensión es de 600 kilómetros y en Colombia atraviesa los departamentos de Cesar, Guajira y Norte de Santander en donde el nombre varía para llamarse Serranía de los Motilones. En Venezuela comprende el estado Zulia y llega al oriente de la cuenca del Lago de Maracaibo.

 

 

Esta cadena de altozanos tiene todo tipo de picos y alturas ya que oscilan entre los 50 y los 3.600 metros sobre el nivel del mar. Al tener variedad de pisos térmicos es comprensible que aloje o ampare igual diversidad de especies de fauna y flora que se hospedan en bosque seco tropical y selva húmeda, pero igual cuenta con bosques altoandinos y páramos, una condición climática y entorno que invita al avistamiento de aves por ser conocida como un punto ideal de biodiversidad y un verdadero paraíso en donde vuelan y comparten territorio y espacio pájaros y otras aves endémicas, así como especies exclusivas y magníficas. Su condición verde hace que la Serranía del Perijá fabrique importantes fuentes hídricas por cuanto los ríos y manantiales abastecen con sus cristalinas aguas otros afluentes del Caribe colombiano0 y desde luego la Ciénaga de Zapatosa.

La sierra no está sola, tanto en Venezuela como en Colombia este entrelazado de montañas cuenta con áreas protegidas, en Venezuela por ejemplo ejerce vigilancia y cuidado en 295.000 hectáreas en el Parque Nacional Sierra de Perijá. Por el lado de Colombia son salvaguardadas y preservadas zonas vitales para la vida como es el caso del Distrito de Manejo Integral, DMI, el cual es del resorte técnico, operativo y jurídico de Corpoguajira al igual que el Parque Natural Regional de los Páramos de Perijá.

 

 

La Jagua de Ibirico y sus alrededores en la serranía hacen parte de un territorio ancestral que sirvió de hogar a los pueblos indígenas, territorio que a la fecha alberga comunidades como los Yukpa y los Barí. Inexorablemente los siglos pasaron y las costumbres legendarias partieron o mutaron, esta región está muy vinculada a la música vallenata. El sitio es muy hermoso y sensible lo cual conlleva a cuidarlo y no maltratarlo. En ese esplendido norte colombiano de picos y cañones se hace una agricultura de pequeña escala, mucha de pancoger también llamada de ciclo corto, otras actividades económicas son el ecoturismo hecho por las comunidades y otras actividades del sector campesino como la ganadería bovina y ovina.

Este panorama le da más sentido a la labor que cumple ASOTEPROS, asociación que impulsa proyectos y alianzas en los frentes ambiental, social y económico, labor que le permite fomentar la conservación de ecosistemas, fortalecimiento comunitario y alternativas productivas sostenibles, un trabajo que se ve reflejado asimismo en iniciativas como Xagua Café y miel Xg, productos que simbolizan e incorporan el potencial agrícola y productivo del territorio, pero de igual forma el compromiso con modelos de desarrollo que redundan en bienestar y conservación.

El asociado y asesor general de ASOTEPROS Luis Franklin Trillo Jácome le dijo a Diariolaeconomia.com que hoy hay beneplácito en la caficultura costeña porque si bien el café que es comercializado con la marca Xagua brota entre brumas y nubes orográficas en montañas de la Serranía del Perijá, el grano especial, tradicional y gourmet tiene origen Sierra Nevada, de tremenda calidad porque se siembra al amparo de sistemas agroforestales, una práctica muy de la usanza de la imponente serranía.

 

 

La caficultura es sinónimo de paz y resiliencia, por eso en la Jagua de Ibirico la caficultura agrupa comunidades indígenas, campesinas y afro que también le encontraron ese lado amable y particular al cultivo de café.

A este sector ya de vieja data, presto a cumplir 100 años como Federación Nacional de Cafeteros, FNC, llegó gente desplazada de otros lugares y hoy se ocupan en la siembra de café de especialidad con marcadas notas y fragancias, sinónimo de atributo y amor por lo se hace desde preparar colinos y sembrar hasta recolectar, llevar a beneficio, escoger tostar y moler.

La calidad de Xagua es toda, le sobran matices y características para ir a los mercados internacionales, pero como todo se hace al derecho, la asociación está canalizando información, enterándose de reglamentación y exigencias, pero la noble marca cesarense va de a poco, pero con un tesoro en la mano que ya acredita denominación de origen Sierra Nevada, cien por ciento café de Colombia.

 

“En Expocesar habrá una exposición en donde se abordarán varios temas, uno de ellos, cómo exportar el café con valor agregado y totalmente diferenciado. También en una reunión con el ministerio de Agricultura resaltaron la importancia que tiene la Serranía del Perijá en la producción de café en el departamento del cesar”, declaró el señor Trillo Jácome.

 

Valor agregado, el camino de la rentabilidad

Todos coinciden en que el negocio del café dejó de ser commoditie para entrar en ese mundo del valor agregado y las distintas posibilidades de acceder al, bebestible y esa consigna de añadir valor es muy valorada y aplicada en una región que pasa por una reconversión laboral porque anteriormente los cafeteros eran mineros, pero con el marchitamiento de la actividad extractivista, la Jagua de Ibirico ve con muy buenos ojos aumentar la producción de café sostenible, cuidando los recursos hídricos y la fauna que los llevó como asociación a construir una red de monitoreo en donde se adaptaron cámaras trampa en los cultivos para saber que animales silvestres circulan por allí para poder protegerlos.

 

 

Tras observar y tomar nota se concluyó que en la región y en el hábitat del café se ha detectado la presencia del oso de anteojos, jaguares, tigrillos, zorros, roedores y distintas especies de venado, eso sin hablar de loros, pájaros y otras aves. Un emblema y parte de la imagen de la marca Xagua es precisamente la muy afamada cotorrita “carisucia”.

En el momento, apuntó Trillo Jácome, se está haciendo exploración y determinando el tipo de alimentación por especie para ver como la asociación puede colaborar, ojalá articulados con otras redes que están cerca de los caficultores y así avanzar en el cuidado para producir con toda la dimensión de sostenibilidad en el territorio.

En la Jagua de Ibirico se cultiva café desde los 1.100 metros hasta los 2.000 metros y comentó que en su región hay unos picos de cosecha como los reportados hoy pues octubre es un mes de recolección en la Costa Caribe cafetera aunque hay cafés en las partes altas aconsejables que permiten cosechar hasta el mes de abril, es decir, los caficultores Jagüeros despiden el año cogiendo café, lo despiden en los cafetos, pero igual se extienden en producción hasta la Semana Santa, lo que ratifica que el municipio y la zona están en un muy buen rango de producción de grano.

Por otro lado, el café gourmet Xagua proviene de unas fincas en donde se han hecho estudios y análisis para observar la calidad en taza y los factores de rendimiento que los cafés puedan tener. Son fincas ubicadas a 1.600 y 2.000 metros. El café tradicional, apuntó, es sacado de unas fincas erigidas a 1.200 y 1.300 metros, para nada café de mala calidad, solo que la configuración del clima le da a esos granos otras tonalidades y propiedades físicas.

 

“Tenemos cafés con muy buena representación, con aroma cítrico, buen cuerpo y en general café en taza que ha logrado muy buenos puntajes, por eso estamos aquí en Cafés de Colombia Expo 2026 tratando de sumar nuevos clientes y consolidar grandes negocios porque estoy seguro que cuando más compradores nos conozcan y sepan de lo que tenemos en portafolio con seguridad nos van a considerar para hacer provisión distinta y cargada de mucha calidad”, exteriorizó el amable conocedor.

 

 

 

Es visible el boom de las tiendas indígenas de café de especialidad que optaron por salir de sus veredas para llegar a Bogotá con un café lleno de sabor, sutileza, conocimiento y compromiso con las buenas prácticas, seguramente ese será uno de los puertos por alcanzar en la marca Xagua en donde se siente el entusiasmo de las almas ancestrales agradeciendo desde los gélidos y elevados picos de la Serranía del Perijá ese empuje, valor y emprendimiento de los suyos.

La asociación no trabaja con pausas, tiene dinamismo y sabe que aplazar o conformarse con mirar no lleva al podio y por eso están trabajando con diferentes clientes de Bogotá que hacen pedidos semanales, un envío que se va en consumo de oficina y otros escenarios. Ahora último, reveló, con un compañero de labores de la misma zona hablaron y la idea es tener una tienda de café especial en Bogotá en donde Xagua será el sello del éxito.

En la Costa Norte ASOTEPROS tiene un aliado, un emprendimiento que nació al mismo tiempo que la asociación, se trata de Café Galvis, un negocio que logró expandirse con análisis y disciplina hasta tener hoy por hoy 11 locales en donde la gente se deleita con el sabor particular y encantador de café Xagua.

 

Factor climático es una lotería

 

 

Pasando al difícil y azaroso tema atmosférico el asesor de Xagua Café Luis Franklin Trillo Jácome dijo que como ya es costumbre la agricultura y en especial la caficultura dependen del clima que hoy dejó los regímenes o tiempos de invierno y verano para llegar con cualquiera de las dos opciones cuando le antoje y lo peor, sin avisar. Ilustró que en la Costa Caribe se pasó por un invierno intenso, un fenómeno de El Niño bravo con mayores precipitaciones en junio, julio y agosto, bajó el ímpetu de los aguaceros, septiembre calmo un poco y en septiembre, expuso, llegaron unas lluvias muy concentradas en la última semana, pero dejó claro que el verano también llegará fuerte y genera alerta porque castiga la producción de café y otras actividades agropecuarias y económicas que se realizan en el Cesar.

Hoy la zona Caribe está en plena cosecha, pero lamentablemente las fincas que están a 1.200 metros se vieron impactadas por el verano y por eso sacaron mucho café pasilla, un asunto que llena al caficultor costeño de tristeza porque ve con cargo al clima ver disminuida la calidad de su café que es en esencia a lo que se debe porque en su lenguaje solo cabe un término excelencia.

 

Un cultivo que florece con tejido social

El café llegó con mucha fuerza y es una siembra bella y preclara que une, regala felicidad y enseña que todo en la vida se comparte cuando es para bien de la comunidad y del país. Es un hecho que donde hay siembras de café hay agua potable, casas dignas, buena alimentación y toda la dicha porque hasta de la adversidad se extrae un minuto para reír.

 

 

Este cultivo genera empleo, riqueza, inclusión y muchas oportunidades, quien sabe vivir del café y mantiene un orden garantiza buena vejez, no así el que dilapida la plata y opta por la prosperidad de discotecas y estancos, eso en el mejor de los casos. En las fincas muchas madres cabeza de hogar encuentran ingreso, un plato de comida y amigos que generalmente saben apreciar a quienes les acompañan en las faenas de recolección, allí la vida cambia, es más campesina y por esa condición de ruralidad, infaliblemente segura, tranquila y posible.

En ASOTEPROS hay 100 socios que se dedican a capacitar a sus colaboradores en los temas del ambiente, cuidado familiar e incentivando a los hijos del campesino para que estudien se capaciten y logren mejorar sus ingresos, apalancados en el conocimiento, por eso se piensa en barismo y otras técnicas inexistentes en el pueblo, manejo de maquinaria y carreras técnicas o tecnológicas necesarias para las labores agropecuarias. Todo, afirmó, pasa por conocer qué produce el municipio o la región, pero siempre que eso se hace hay que enviar las muestras a Manizales, Bogotá y Cali, pero en eso se ha ido avanzando.

 

“Sentimos que el café dentro de las familias colombianas representa un tejido muy grande, por ejemplo, si una persona tiene una finca con 50 trabajadores, no solo genera ingreso sino oportunidad para muchas personas que inclusive no son de la región sino de otros departamentos, algunos se amañan y compran pequeñas fincas o buscan la manera de administrar uno de esos núcleos, luego detrás del café hay todas las oportunidades para la familia, pero igualmente para el comercio, la economía, el bienestar y el medio ambiente”, apuntó Trillo Jácome.

 

Un dato nada inferior es que, a los recolectores o andariegos, como se les dice en el Huila, en ocasiones les va mejor que al dueño del cultivo porque se sacan entre cuatro o cinco millones libres mensuales teniendo en cuenta que muchos duermen en las fincas y reciben la alimentación, eso lo aprovechan algunos que tienen la habilidad y pudieron educar hijos y hacerse a su casa.

 

 

El tema, acentuó el consejero, se da en todo el país y ratifica la importancia del café como impulsor de oportunidades y componente de crecimiento porque todo lo que perciben los trabajadores por recolectar regresa a la economía a través de compras de ropa, calzado, herramientas, comidas, diversión, electrodomésticos, tecnología y víveres.

Enfatizó que ese tipo de ingreso lleva más personas a las fincas porque mucha gente supera líos económicos viajando a las zonas de cultivo y se van felices porque con honestidad y rapidez la plata se ve, infortunadamente hay fincas que vieron perder la cosecha por la falta de mano de obra, un fenómeno de todos en el sector cafetero porque muchos se quedaron en el confort de los subsidios, omitiendo que el trabajo pone dinero en los bolsillos y dignifica a las personas.

 

Xagua, el espíritu natural de la Serranía del Perijá reflejado en café

Los nuevos caficultores de la costa vieron sin imaginárselo, un oasis en el desierto porque salieron de la minería de carbón, compraron cinco o seis hectáreas y sembraron café, lo que quiere decir que retomaron la dinámica del trabajo, recuperaron el ingreso y aparte de todo generan alrededor de 20 o 30 empleos para los tres meses de cosecha, recolectores y familias que sí comerán natilla y buñuelo en la noche buena y el año nuevo.

Hay avances y casi que protocolos que se van volviendo inherentes a la vida cafetera porque Trillo Jácome que también hace asistencia ha notado que en las familias cafeteras hay una buena distribución y expectativas de empresa porque a fuerza de trabajar y cumplir jornadas duras a sol y agua, la esposa del finquero tiene café y por ahí derecho los hijos, un asunto admirable porque los jóvenes ahorran y con su saber pagan la universidad.

 

“Un muchacho de diez años, fácilmente tiene una hectárea de café y acumular anualmente entre 15 y 20 millones de pesos, dependiendo de cómo esté el precio, pero cierto es que eso impulsa la economía y los deseos de salir adelante”, aseveró el asociado y caficultor.

 

 

En torno al café hay solidaridad, asistencia técnica, gremio, institucionalidad y ayuda para los momentos difíciles, es de las pocas agremiaciones en las que se trabaja en equipo, aparte le da ingreso a la señora que va a cocinar, al recolector, a los transportadores, al que seca, a ese que hace transformación y a muchos más porque es una cadena en donde todos ganan.

ASOTEPROS vio la luz en un corregimiento de la Jagua de Ibirico llamado La Victoria-San Isidro, asociación que nació para mejorar los aspectos económicos de las familias, pero también para hacer y concretar proyectos ambientales. Lo concreto es que los Jagüeros vieron en el café una oportunidad y para dar una idea de la importancia del grano en la región, La Victoria-San Isidro produce unos 4.5 millones de kilos de café, a toda vista, de muy alta productividad.

En aras de mejorar los ingresos empezaron a transformar café en una casa con cuchara y caldero, ene se momento se dieron cuenta que la rentabilidad era más que buena y comenzó una aventura llamada Xagua, marca que fue registrada entre 2016 y 201|7luego vino el registro Invima y se creó la bolsa con visión de mercadeo para el público porque antes se vendía en bolsas plásticas transparentes. Igual detectaron el crecimiento de café distinto en Colombia y eso hizo que se dispararan las ventas de grano gourmet, ahí llegó otra opción para Xagua que lleva una bebida a la altura de los paladares más exigentes.

La Jagua de Ibirico pasó de la explotación de carbón a la caficultura, actividad que hacen muy bien, este año se espera una producción de cinco o seis millones de kilos de café, como quien dice que en la Jagua se cultiva café con fe de carbonero, con tanta devoción que la marca tendrá seguro tienda en Bogotá, el gran mercado de los cafés de especialidad.

Salimos de ese punto de exhibición de café en la puerta 21 del Gran Salón de Corferias en donde quedaron retratadas las sonrisas de esos cafeteros que seguro están llamados a triunfar.

 

Una tierra tan especial como su café

 

 

Habló con nosotros una de las directivas de ASOTEPROS Erika Cardona quien dijo que el café para la Jagua de Ibirico y otros sectores de la Serranía del Perijá fue una apuesta acertada porque mostró con alguna rapidez resultados económicos, ambientales y sociales. Resaltó que en la región hay personas muy enamoradas de la siembra y por eso se dieron a la tarea de producir cafés diferenciados, de esa línea de bebestible especial expresada en café Honey, cafés fermentados y toda una gama de posibilidades y variedades limpias, orgánicas y con sello único porque la gente en Colombia, expresó Erika, debe saber que en la Jagua de Ibirico ya se siembra, se procesa y se vende el mejor café diferenciado.

Actualmente hay varios cultivos de Geisha, Borbón Rosado, Castillo, Tabi y Típica, una lista que sigue creciendo porque hay muchos caficultores con sus lotes listos para producir, inclusive en micro-lotes de experimentación donde aspiran a extraer verdaderas joyas en taza.

 

“Allá en la Jagua de Ibirico la gente del café la tiene muy clara, el asunto es meterse de lleno con café especial, de origen y rompiendo paradigmas porque el pueblo tiene suelos para sorprender y crecer en un mercado que sigue atrayendo compradores de todo el mundo. La invitación está abierta para que arriben a la Serranía del Perijá y visiten la vereda La Esperanza, predio El Contento, a donde los amantes delo café y de turismo serán siempre bienvenidos”, acentuó la cafetera.

 

En la caficultura costeña la mujer tiene un papel preponderante

 

 

Dentro de la caficultura del Cesar y la Guajira, pero de la Costa Atlántica en general el rol de la mujer es predominante porque siente que tienen la batuta en sus manos, que son empresarias y que saben mucho de café, un punto a favor con la administración y el acatamiento de no gastar en lo innecesario y por el contrario invertir en la finca, su buen estado, bienestar y los consecuentes mejores rendimientos.

Son las del Cesar, mujeres audaces, hechas para los grandes retos y de lejos ganadoras, una condición ya generalizada en la fémina costeña que con trabajo y demasiado esfuerzo se ganó un lugar en ese pedestal de los mejores en los contextos cafeteros. Son de armas tomar, salen de la oficina, pagan, piden, compran, llaman, venden, en fin, son multifacéticas, led dan la vuelta a la casa, revisan hijos y salen con coco o canasta al cinto a recoger grano para llevar a beneficio y proceso.

No se sabe porque lo logran, pero a estas caficultoras les queda tiempo para atender temas logísticos y hasta de trazabilidad del café. Es Erika Cardona una voz más que asegura lo que ya muchos aceptan, la mujer produce mejores cafés en la línea de especialidad porque logran mejores notas como frutales, cítricas, achocolatadas, de caramelo, panela y pasión, porque aman lo que hacen y buscan que su producto sea no bueno, el ganador.

En opinión de Erika el café llevó a la región y particularmente a las mujeres calidad de vida, fue un paso complejo de la minería a la agricultura, pero se dieron cuenta que fue un cambio muy positivo y lleno de felicidad, salud y nuevos retos cada vez que sale el sol iluminando las imponentes estribaciones y puntas de la sagrada serranía.

Hay familias que combinan caficultura con ganadería, un caso lo vive ella porque tiene sus ganados al lado del café a 1.900 metros sobre el nivel del mar, son pocas vacas, pero están bien tabuladas, se les tiene potrero en un ambiente armonioso en donde hay montañas y sus especies muy bien conservadas, un espacio para el café, la preservación, el amor y respeto por el entorno que ofrece complacida la naturaleza, diversa, generosa y tranquila.

 

Una asociación llena de dulzura

 

 

Otro producto de gama alta en ASOTEPROS es la miel de abejas que se obtiene en las fincas y se lleva a los mercados o clientes que piden el almíbar que brota de las colmenas para temas relacionados con la salud, alta cocina, pastelería, farmacia, cosmética, por las ceras, y usos industriales como alimentos y bebidas.

Después de presentarse y ganar con un proyecto de apicultura la asociación instaló 730 colmenas, a cada productor se le dieron 10 colmenas que están cerca del café lo que hizo que la polinización creciera entre un 10 y un 15 por ciento lo cual se reflejó en mayor producción. El asociado y asesor general de ASOTEPROS Luis Franklin Trillo Jácome señaló que de esas colmenas salió una miel de espectaculares condiciones, la Xg, obtenida en un entorno demasiado apacible y sano.

Estando en el café, dijo, entraron al Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, y los asociados llevaron a sus esposas, niños mayores de 10 años para que aprendieran de esa actividad y por esa vía garantizar un verdadero relevo generacional con gente formada con todo el conocimiento.

A Bogotá llegaron para participar de Cafés de Colombia Expo 2026 gracias al apoyo económico que recibieron de la empresa pública alemana GIZ, una sociedad de cooperación internacional, con ellos, precisó Trillo Jácome se hace un trabajo en Comunidad Energética porque producen su propia energía con paneles solares, algo muy sostenible. Lo buenos es que cuando un piloto sale bien, de él participan otras comunidades que ven de inmediato el beneficio en la familia campesina.

 

 

Hoy trabajar con polinizadores es demasiado importante porque con el uso de insumos tóxicos para el agro como herbicidas y plaguicidas son millones de especies las que han muerto, entre ellas abejas y colibríes. Hoy el libro de la vida dice que la agricultura e debe hacer en suelos vivos, sin contaminantes y evitando exterminios que finalmente no acaban plagas, pero se llevan fauna y flora, algo grave porque sin polinizadores en el año 2050 habrá una durísima hambruna, y no es un aparte del apocalipsis, es un estudio serio y bien soportado.

 

“Una investigación reveló que en el 96 por ciento de los alimentos que consumen los humanos, actuó un polinizador, es decir que, si no se cuidan, lo mejor es hacer maletas para un largo, pero muy largo viaje. No es un secreto que la abeja es uno de los polinizadores importantes en el ecosistema como tal y por eso es perentorio tener agricultura limpia que proteja los polinizadores para que en 2050 lleguemos con alimentos y planes para las próximas generaciones”, afirmó el asesor.

Por estar en un bosque seco tropical la producción de miel es demasiado alta, sin embargo, se vende la miel pura Xg, de todas formas, se quiere tener apiarios a 1.700 metros para poder tener nuevos productos como cera y jalea.

El mito de familias numerosas por consumo de miel no es tan mito porque el polen es un verdadero potenciador con el que se garantizan noches muy dulces y decendencias incontables, un producto que junto a la jalea real forman el equivalente a la fuente de la vida y la eterna juventud.

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