Domingo, 23 Marzo 2025 14:00

Pequeños palmeros rumbo al éxito y la sostenibilidad: Cenipalma

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Cuando hay instrucción y compromiso sobre una buena práctica es mucho más fácil que el palmicultor la pueda adoptar con lo que gana el productor y desde luego la naturaleza.

La palma de aceite es uno de los cultivos trascendentales de Colombia que entró de lleno por la senda de la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente. Desde el gremio no solamente se ofrece asistencia técnica para mejorar día a día, investigación para ir adelante de los grandes retos biológicos o instruir a la gente en buenas prácticas agrícolas, el tema pasa también por concientizar sobre la importancia de preservar el medio ambiente y enseñar sobre la importancia para los ecosistemas de la presencia de árboles, plantas y especies animales, algunas endémicas de cada región.

En esa tarea ha habido un trabajo juicioso tanto de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma como de la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite, Cenipalma, que apoyados en el conocimiento, la investigación y el profesionalismo de sus colaboradores propenden por mejores plantaciones, aprovechamiento de los recursos, cuidado del suelo y enseñanza a los labriegos para que generen sinergias con el medio ambiente, conservando fuentes de agua, respetando el bosque y velando por la vida de todas las especies. Este es un trabajo vital porque no solamente conlleva a optimizar la agricultura sino a rodear los cultivos de entornos sanos, salvaguardados y amigables, todo en armonía con la naturaleza.

La asistente de extensión 2 de Cenipalma, Zona del Magdalena Medio, María Mercedes Álvarez Santos le dijo a Diariolaeconomia.com, que el centro de investigación hace un acompañamiento integral a los productores en materia ambiental. Comentó que actualmente se encuentra enfocada en un proyecto especial que consiste en llevar a los palmicultores de menor escala hacia la sostenibilidad y por eso se hace una asistencia total.

 

 

Pensando en la realidad de los pequeños productores frente a un tema tan sensible e importante como la sostenibilidad, Cenipalma apostó por un proyecto que tiene varios pasos, en primer lugar hacer la caracterización socioeconómica, conocer al productor, su entorno y su familia, luego viene la etapa de aplicar el IDS o índice de sostenibilidad y allí se evalúa al productor en tres ejes, económico, social y ambiental, posteriormente con el IDS se saca un porcentaje de cumplimiento en buenas prácticas y de allí Cenipalma determina las prácticas en las que se debe enfocar con el agricultor para que mejore.

El tema ambiental que no es un asunto fácil ya que involucra educación, respeto y valores enseña que no se deben cazar animales esenciales en la naturaleza por el equilibrio que generan. Igual que el agua es vida y que no debe ser contaminada, la tarea no es fácil porque generalmente hay inconvenientes como la indisciplina y la falta de educación, pero según María Mercedes Álvarez Santos, muchos de los problemas llegan por falta de conocimiento y por eso al adiestrar a las personas y enseñarles cómo hacer las cosas de una mejor manera y la forma de implementar buenas prácticas al interior del cultivo, el productor asimila la importancia, entiende cual es el fin de hacer bien las cosas en agricultura algo que facilita la adopción de las lecciones aprendidas en favor del medio ambiente, como por ejemplo comprender cuál es el objetivo de hacer la clasificación de los residuos sólidos, el de respetar una ronda hídrica o hacer una captación de manera legal. La experta explicó que cuando ya hay instrucción y compromiso sobre una buena práctica es mucho más fácil que el palmicultor la pueda acoger y la tome como un activo a partir del conocimiento.

 

“Concientizar a las personas que el medio ambiente es importante hace parte de la tarea de todos, no solamente de la palmicultura sino de la totalidad de sectores productivos y desde luego de las comunidades. Aquí es importante llevar las actividades productivas de la mano con la parte ecológica, articularlas y hacer la palmicultura sostenible partiendo de los ejes económico, social así como ambiental, todo de manera integral, no como temas independientes sino en conjunto”, declaró la asistente de extensión 2 de Cenipalma, María Mercedes Álvarez Santos.

 

Dentro de las preocupaciones o reservas de los agricultores está el aspecto de costos y en el caso de implementar buenas prácticas, la técnica aseveró que tener una buena agricultura, respetuosa y comprometida medioambientalmente no tiene un costo adicional y caso opuesto esta aplicación puede conducir al beneficio económico.

 

 

Dijo que en el tema de los residuos, si el palmicultor hace una buena clasificación de estos, pagará menos por el servicio de recolección ya que se está poniendo en práctica el mayor aprovechamiento de ciertos materiales que pueden generar un recurso, dicho de otra manera mayores ingresos por apalancar el ejercicio agrícola en economía circular.

Los palmeros, notarán, afirmó la conocedora, que no se habla de costos sino de beneficios que resultarán muy útiles en la parte productiva porque si se hace un manejo ecológico del cultivo, esa práctica redundará en rendimientos y mayores provechos en la parte agronómica, pero también en la ambiental, una labor totalmente integral.

 

¿Hay necesidad de complementar o diversificar?

Hay un hecho cierto, el sector de la palma de aceite viene trabajando con la mayor responsabilidad, los cultivos como es visible han mermado la deforestación y hoy hay inclusive otras actividades agrícolas en las zonas de cultivo. En la parte de diversificación es bueno tener claro que justamente en los primeros años de la siembra de palma aceitera, es viable plantar maíz, sorgo, arroz, yuca, plátano, papaya y sandia, es decir que hay maneras de tener más agricultura en los sembradíos de palma, una tesis de versatilidad y contribución en la seguridad alimentaria.

En la agricultura moderna es recomendable sembrar materiales diferentes, en este caso, a la palma, buscar alternativas y diversificar para canalizar mayores recursos con cultivos distintos a la palma aceitera. Sobre el particular Álvarez Santos manifestó que actualmente se está viendo una palmicultura biodiversa caracterizada por corredores biológicos que están implementando los mismos productores, luego están tratando de acoplar fragmentos de bosque con esos conectores de preservación para promover la biodiversidad, una manera de entender que la palma es trascendental a la hora de proteger la naturaleza y la biodiversidad, una herramienta de manejo paisajístico, todo a partir de responsabilidad, compromiso y manejo integral del cultivo.

 

 

A los productores se les viene diciendo que es determinante cuidar el planeta, preservar bosques, cuencas hidrográficas, nacimientos de agua y especies en su totalidad porque de no ser así habría devastación y un punto final para la agricultura pues no sería posible poner semillas en suelos inertes. Por fortuna, señaló, se está promoviendo la reforestación que se viene haciendo a cabalidad dejando ver que los palmicultores están sumamente comprometidos con el tema ambiental, entienden de los riesgos naturales de deforestar y por el contrario respetan todas las franjas de bosque y tienen muy en cuenta que los cultivos deben estar en zonas aprobadas con un uso de suelo permitido, algo que ya consideran los productores en sus explotaciones.

Casos aterradores con la muerte de los suelos como ha sucedido en China e India demuestra que la agricultura tiene que cambiar el chip, es decir buscar diversas alternativas que ayuden a hacer un manejo más limpio y ecológico de los cultivos, por ejemplo, expresó Álvarez Santos, acudir a unas combinaciones para bajar el uso de agroquímicos y explorar controles biológicos para el control de plagas, aspecto que absorbe muchos productos de síntesis química con altos grados de toxicidad, la idea, subrayó, es contar con unos mecanismos que permitan el desarrollo de la plantación de una manera más amigable con el medio ambiente.

 

Cambio climático, un problema para todos

Para todos en la agricultura el gran reto está en el cambio climático porque el mundo perdió su condición de épocas de invierno o verano, hoy súbitamente llegan lluvias intensas e incontrolables que causan daño, asimismo sequías dañinas, unas circunstancias que obligan al agricultor a buscar salidas para paliar los escenarios atmosféricos que suelen acompañarse de plagas y enfermedades en las plantas.

A juicio de María Mercedes Álvarez Santos los agricultores están siendo mucho más conscientes del tema y por eso están implementando buenas prácticas agrícolas para ser verdaderamente sostenibles apalancados en esos tres esenciales ejes de manera integral, el frente ambiental que involucra la parte productiva que tiene como base la actividad agronómica y también el eje social puesto que la vida humana es muy importante.

 

 

“El impacto del cambio climático todos lo hemos sentido, pero lo consecuente es corregir, aprender y poner en práctica las buenas enseñanzas para tener un mejor planeta y unos suelos dispuestos para producir alimentos a partir de su buena salud. La deforestación es nefasta y es tiempo de devolverles árboles como también vida a los bosques, se viene haciendo, no hay que parar y por el contrario seguir preservando los entornos naturales que acompañan gratamente la obtención agrícola como pasa en palma de aceite”, concluyó la asistente de extensión 2 de Cenipalma, Zona del Magdalena Medio, María Mercedes Álvarez Santos.

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